Dipsomanía: qué es, causas y cómo se diferencia del alcoholismo

Dipsomanía: qué es, causas y cómo se diferencia del alcoholismo

La dipsomanía consiste en un trastorno de la salud mental caracterizado por episodios de consumo intenso de alcohol. En términos generales, las personas que padecen este diagnóstico presentan dificultades en el control de sus impulsos, lo cual implica que tengan etapas de mayor ingesta de bebidas alcohólicas. Las causas más frecuentes de esta afección clínica son la vivencia de situaciones traumáticas, la predisposición genética y la presión social, entre otras.

A pesar de que parezcan trastornos similares, existen diferencias entre la dipsomanía y el alcoholismo. La frecuencia de consumo, en conjunto con la intensidad de los vínculos sociales, requieren de datos concretos para analizar esta problemática. En este artículo de Psicología-Online, te brindaremos información acerca de la dipsomanía: qué es, causas y cómo se diferencia del alcoholismo.

¿Qué es la dipsomanía?

La dipsomanía es un trastorno de la salud mental que se caracteriza por la presencia de episodios esporádicos de consumo intenso de bebidas alcohólicas. En un sentido amplio, es importante saber que la falta de control de los impulsos es una condición que aparece dentro de esta patología, lo cual implica una serie de consecuencias negativas en la salud física y mental. Este diagnóstico puede ser situado como trastorno por consumo de alcohol dentro del DSM-V[1], a raíz de sus particularidades. A continuación, te detallaremos algunos criterios diagnósticos que deben cumplirse para arribar a una definición precisa de dipsomanía:

  • Consumo de alcohol en grandes cantidades durante 12 meses o más.
  • Consumo sostenido a pesar de dificultades sociales, laborales y familiares causados por los efectos del alcohol.
  • Reducción o aislamiento de actividades sociales.
  • Necesidad de estar en contacto con bebidas alcohólicas.
  • Las alteraciones no pueden ser explicadas por la presencia de otros trastornos de la salud mental ni la ingesta de sustancias tóxicas o medicamentos.

¿Cuáles son las causas de la dipsomanía?

Existen algunos orígenes específicos que aparecen ante esta problemática. La detección temprana de estos condicionantes puede favorecer la elaboración de estrategias pertinentes. En este apartado, te mostraremos las causas más frecuentes:

  • Vivencia de situaciones traumáticas: Los abusos sexuales, la violencia verbal y/o física, el maltrato entre miembros familiares, el bullying escolar, el fallecimiento de seres queridos y las mudanzas pueden ser factores desencadenantes de este problema. En este sentido, cabe destacar que el significado de las pérdidas puede influir en el hecho de que la persona intente tapar un vacío emocional por medio del alcohol.
  • Predisposición genética: las alteraciones genéticas forman parte del procesamiento de estímulos provenientes del exterior. En algunos casos, se ha visto que los progenitores de una persona diagnosticada de dipsomanía poseen los mismos rasgos de comportamiento que el paciente. Esto puede ser explicado mediante la idea de que el sistema nervioso central puede encontrarse alterado en su funcionamiento, dando como resultado personas que demuestren inquietud frente a la ingesta de bebidas alcohólicas.
  • Presión social: los ideales de belleza, los estereotipos de éxito y felicidad pueden ser condicionantes de esta afección clínica.

¿Cómo se diferencia la dipsomanía del alcoholismo?

Existen dos aspectos que permiten diferenciar la dipsomanía del alcoholismo. En este apartado, te diremos cuáles son los puntos a tener en cuenta:

  • Frecuencia de consumo: mientras que la dipsomanía presenta períodos de consumo excesivo e intenso de bebidas alcohólicas, el alcoholismo da cuenta de una ingesta sostenida en el tiempo que no suele variar. Dicho de otra manera, las personas diagnosticadas con dipsomanía pueden estar varias semanas y/o meses sin estar en contacto con el alcohol, retomando el consumo por una dificultad en mantener la abstinencia. En cambio, el alcoholismo mantiene un vínculo constante que no se afecta por momentos de mayor o menor consumo.
  • Intensidad de los vínculos sociales: es común que la dipsomanía interfiera en el modo de entablar relaciones sociales, ya que el aislamiento forma parte de los momentos de abstinencia. En contrapartida con este punto, el alcoholismo puede tener una mayor aceptación social, lo cual implica que las personas sostengan sus espacios de pertenencia.

Más allá de esta descripción realizada, es fundamental tomar en consideración las variables de cada caso, ya que los diagnósticos responden a las características de cada individuo.

¿Cúal es el tratamiento de la dipsomanía?

Más allá de los obstáculos que pueden surgir en el transcurso de las actividades cotidianas, existen abordajes que permiten una mejor calidad de vida. Aquí te brindaremos detalles acerca de los tratamientos más efectivos contra la dipsomanía:

  • Terapia psicológica: asistir a un profesional de la salud mental favorece la introspección, así como también la reflexión acerca de emociones, pensamientos y conductas que originan los síntomas de la dipsomanía. En este sentido, el objetivo principal de la terapia consiste en desarrollar herramientas personales para sobrellevar situaciones de estrés, ansiedad y/o miedo que puedan desencadenar la ingesta de bebidas alcohólicas.
  • Terapia farmacológica: el suministro de medicamentos psiquiátricos aparece como una opción viable ante estas patologías. Sin embargo, es imprescindible la supervisión de un profesional de la salud mental especializado en la temática.
  • Espacios sociales de ayuda: la reinserción laboral, la asistencia a grupos de ayuda y la reeducación en aspectos asociados al consumo de alcohol pueden ser medidas preventivas.

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

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Referencias
  1. Asociación Estadounidense de Psiquiatría (2013). Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales (5.ª edición). Arlington: Editorial Médica Panamericana.
Bibliografía
  • Zárate, F., Cortés, L., Passero, A., Butti, A. (2011). Alcoholismo: aportes prácticos para su abordaje. Revista de la Facultad de Ciencias Médicas, 68 (3), 107-116.