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La prevención de la conducta suicida desde las Ciencias de la Educación.

Por Dr. C. Reynaldo Vega C. y Dr C. Armando Paz A.. 27 febrero 2018
La prevención de la conducta suicida desde las Ciencias de la Educación.

En el presente artículo se aborda unos de los problemas sociales más letales que existe en la actualidad, el que trae consigo lamentaciones y sufrimientos en la vida de muchas personas: la conducta suicida; este es un problema de salud que no ha sido tan sistematizado en las escuela en función de desarrollar un proceso preventivo con efectividad con toda la atención que el mismo necesita.

A partir de los aspectos antes abordados, se pretende dar tratamiento a la situación actual desde las Ciencias de la Educación para su prevención y el comportamiento de este fenómeno relacionado a su vez con precisiones para poder desarrollar cualquier estudio preventivo-educativo teniendo presente su naturaleza socio- psicopedagógica intersectorial en niños, adolescentes y jóvenes por parte de cualquier persona interesada en querer preservarle la vida a otras personas con factores de vulnerabilidad psicosocial.

El abordaje de dicha temática estará sustentada por el principio de la intersectorialidad y la interdisciplinariedad, muy vinculadas a algunos enfoque reveladores de la objetividad y la cientificidad como el psicopedagógico, el de las Habilidades Para La Vida (HPV) de la Organización Mundial de la Salud (OMS-1993), el Clínico-Pedagógico-Sociocultural de Rivaflechas (2014) y la Teoría Cognitiva-Conductual de Aaron Beck (1973). El contenido de este artículo, forma parte de la tesis de doctorado del autor, defendida en la Universidad de la Habana en enero del presente año.

En este artículo de PsicologíaOnline, hablaremos de La prevención de la conducta suicida desde las Ciencias de la Educación.

Introducción al estudio

La conducta suicida no deja de ser un problema social; uno de estos flagelos considerado como la acción más extrema de la violencia, el que ha traído a colación a lo largo de los años sufrimientos a padres, vecinos y profesores, llamando la atención por las características que lo distinguen, es la auto violencia por ser un acto en el que la agresividad que se siente hacia el entorno o hacia otra persona se proyecta contra sí mismo, esta no deja de ser un problema muy subjetivo bastante complejo e íntimo lamentablemente no investigado desde el contexto pedagógico con la fortaleza que realmente requiere.

La literatura especializada a lo largo de la historia lo ha denominado de varias maneras entre estas: suicidio, ipsación, parasuicidio, autoviolencia, tentativa suicida, lesión auto infringida entre otras, sin embargo, en los últimos años se ha incrementado el uso del término de conducta suicida a partir de los criterios de que este es un proceso, que transita desde la ideación en sus diferentes expresiones, pasando por las amenazas, los gestos e intentos hasta el suicidio.

En las últimas dos décadas se ha observado en diversas regiones del mundo, un incremento paulatino y constante de la conducta suicida en adolescentes. En este sentido, ya no sólo es preocupante entre otras situaciones, el consumo de alcohol y drogas, el difícil acceso al mercado laboral, la deserción escolar, el embarazo en la adolescencia y la desintegración familiar como situaciones independientes; sino también la coexistencia de más de uno de estos factores que impulsen al adolescente para que intente o logre suicidarse.

Resulta de vital la importancia de conocer el contexto sociocultural y psicosocial en que ésta conducta ocurre, para así identificar los grupos de población en riesgo y poder diseñar acciones de salud específica tanto de carácter preventivo como de atención oportuna..

Si alarmantes son las cifras de suicidios, más lo son los intentos. Los investigadores afirman que a nivel mundial por cada suicidio se realizan unos 10 intentos, calculándose que cada día se efectúan unos 12 000 intentos suicidas en el mundo. No es un secreto para nadie que la tendencia a la conducta suicida, constituye un fenómeno social, el cual se ha reflejado con mayor incidencia en escolares de 14 a 24 años de edad, lo que presupone la necesidad de resolver este problema, no sólo a través del equipo de salud Pública, sino a través del propio Sistema Educacional.

Este fenómeno, no deja de ser el más grave de los dilemas éticos de la medicina en la actualidad, entre otras cosas, hace 50 años los adolescentes podían morir, sobre todo, por causas naturales, mientras que ahora también mueren debido a causas evitables como esta que nos ocupa. Por lo general, la conducta suicida en muchos adolescentes no es concebida como un deseo real de morir, sino como una forma consciente de llamar la atención, de protestar o de manifestar alguna emoción, que no sabe expresar de otra manera; lo cual no evita que en alguna ocasión dichos sujetos mueran, cuando realmente no lo pretendían.

La conducta suicida es voluntaria y aunque la voluntariedad de una conducta tan compleja como ésta, da lugar a muchas conjeturas, sin dudas tiende a ser ¨imprescindible¨ para que se trate de un suicidio.

Ante lo antes planteado se hace necesario tener presente las siguientes interrogantes:

  • ¿Este es un problema de ahora o siempre se ha estudiado?
  • ¿Qué ciencias se han destacado en su estudio?
  • ¿Qué papel ha jugado la pedagogía para poder accionar en esta dirección si se tiene en cuenta que esta es una de las instituciones que presentan herramientas para desarrollar un proceso preventivo efectivo hacia los problemas que afectan a los estudiantes?

Estas preguntas serán respondidas en el presente artículo el que aparece seriado con epígrafes muy novedosos, pero con la intención de demostrar las insuficiencias que existen con respecto a la prevención desde el contexto educativo. Por ello que en el presente material se reflexiona en algunos aspectos relativos a este importante tema, desde una perspectiva pedagógica.

Antecedentes acerca de la los estudios de la conducta suicida. Situación actual desde las Ciencias de la educación

A lo largo de la historia de la humanidad se destacaron varios investigadores para estudiar dicho fenómeno desde ciencias como la sociología precedido por Emile Durkheim (1897), y la psicología como Sigmund Freud,(1903) pioneros en estudios acerca de las características del fenómeno. Posteriormente se destacaron otros tales como: Adler, Litman y Shneidman,( 1912 – 1958) entre otros los que se dedicaron a buscar la génesis de la conducta suicida.

En años más recientes, otros especialistas han introducido elementos clínicos relacionándolo con factores de riesgos, las señales en el comportamiento suicida y la intervención como: Weisman (1972 ), Riera 1989) C. de la Cruz Reyes, (1991), González (1992), Eldrid, J. Olivares (1993) Paykel (1994), Quillán y Rodríguez (1996), Stathan (1998), Balcazar (2000), Lechón (2004), Cruz Campos (2005), Almazán (2006), Maldonado (2005) Robert D. Gibbons, Ph.D. (2007), Quintanilla (2014) entre otros los que han intervenido en favorecer la salud mental desde instituciones médicas pero reconociendo la posibilidad del trabajo desde la escuela a partir de la introducción de modelos genéticos, constructivistas evolutivos, ambientalistas, psicoeducativos y comunitarios en torno al tema.

Sobre esta base se han desarrollado estudios en particular por la psicología clínica, de la salud y en la psiquiatritas con alguna implicación intersectorial por autores como: Pérez (1998), Miranda, Vargas Fajardo, Mesa Lurente (2001), Reyes Sigarreta (2003), Ribot Reyes (2005), Gil Ph (2006), Sarmiento Falcón y Vargas Polanco (2007), García Peña (2007), Dastres M. (2007), Pérez (2009), Soto, Mercado, Serrano, Santana e Infantes Pérez (2010); de forma particular en el municipio de San Luis, Santiago de Cuba, los licenciados: Ruiz Soca (2012), Marrero (2013) y Maide (2015) con énfasis en el tratamiento y rehabilitación de los pacientes a partir de la intervención comunitaria y epidemiológica.

Con cierta vinculación desde el contexto pedagógico existen trabajos relacionados con la prevención educativa y la escolar acerca de la relación de la escuela con la familia y la comunidad, además del Consejo de Escuela destacándose: Castro y Llanes (2007), Godínez (2010), Ortega Rodríguez, Betancourt Torres, García Ajete (2011), Díaz, Castro Alegret, Castillo Suárez, Núñez Aragón y Padrón Echevarria (2012) entre otros. Siguiendo esta lógica se han realizado trabajos acerca de la implicación de la prevención y la Salud Escolar con énfasis en la promoción de la salud; entre estos: Borrero (1998), García Leyva (2001), Betancourt (2002), Batista (2008), Portuondo (2009).entre otros.

La prevención educativa en Cuba se ha desarrollado mucho hacia la violencia siendo sistematizada por varios autores como: Díaz Atienza (2009), Katherine (2010), Santisteban M. (2013) entre otros aportando novedosos modelos y estrategias Otros han sido acerca de aspectos psicopedagógicos con implicación de los factores de riesgo, factores protectores, habilidades para la vida, la resiliencia y la utilización de métodos clínicos – pedagógicos tales como: Munist, Kotliaren, Grotberg (1998), Kazmierczak (1999), Franklin Martínez, Niurka Téllez, Gainza, Caballero (2003), Muñoz Iranzo (2009), Bermejo (2010), Muñoz Torres y Melero (2013) entre otros aportando todos valiosos resultados en aras de buscar mejoría en la formación ciudadana logrando establecer una dinámica de atención y estabilidad emocional.

Teniendo en cuenta los aspectos anteriores corroborados a partir de la sistematización de la experiencia del autor, al estar trabajando en esta temática desde el año 1997 además de haber ocupado varios cargos en su actividad laboral tales como: asesor de Salud Escolar, metodólogo del programa Para la Vida, miembro del Consejo de Atención a Menores ( CAM) , psicopedagogo de la Casa de Orientación a la Mujer y la Familia ( COMF) en la Federación de Mujeres Cubana (FMC), como presidente del Grupo de Atención y Prevención Social de un Consejo Popular en el municipio de San Luis, además de la amplia revisión bibliográfica realizada con énfasis en internet y las consulta con especialistas en suicidología de Cuba y de diferentes países, permiten confirmar que esta problemática no ha sido lo suficientemente sistematizada por las Ciencias Pedagógicas.

Lo anteriormente planteado, ha permitido considerar que en la actualidad subsisten carencias desde su perspectiva teórica, metodológica y práctica que posibiliten un mejor trabajo en cuanto al desarrollo de un proceso preventivo con notable significación educativa en la detección de adolescentes con factores de riesgo a la conducta suicida, su posterior seguimiento, pronóstico y evaluación teniendo en cuenta su vulnerabilidad, enfoque este que en la actualidad tiene mucha limitación por existir pocos estudios al respecto con incidencia de los factores protectores a escala individual, familiar y comunitaria.

A pesar de los esfuerzos por conocer y prevenir, se encontraron múltiples mitos en artículos revisados que si bien fueron criticados como que obstaculizaban el desarrollo de las ciencias en esta dirección, no se han desarrollado suficientes acciones precisas para contrarrestar los criterios y creencias por parte de la sociedad en general; algunos de ellos son: ¨¨ El suicidio no puede ser prevenido pues ocurre por impulso¨. Al hablar sobre el suicidio con una persona en este riesgo se le puede incitar a que lo realice.¨ y ¨sólo los psiquiatras pueden prevenir el suicidio ¨ entre otros.

Es significativo plantear que a pesar de la existencia del Programa Nacional de Atención y Prevención de la Conducta Suicida a nivel nacional y en varios países del mundo han contribuido a compensar el problema, todavía hay necesidad de perfeccionar la actividad de tratamiento y seguimiento compensador - rehabilitatorio con la precisión de una correcta evaluación intersectorial, la que no se realiza de forma conjunta entre los sectores de educación y salud principalmente en la que se pueda establecer una negociación desarrolladora con una amplia participación de grupos sociales capaz de lograr una cohesión pero desde el liderazgo de la escuela en la que se trabaje con respecto a las habilidades para la vida y el desarrollo de un mejor trabajo en aras de lograr un mejor proyecto de vida en los adolescentes.

Se aprecia que los mayores estudios realizados han sido por el sector de la salud sustentados en modelos biomédicos, comunitarios, ambientalistas y psicosociales, primando las del tipo descriptivas, longitudinales y transversales con la creación de técnicas de diagnóstico en ocasiones las que no se vinculan con profundidad con aspectos psicopedagógicos para detectar aquellos adolescentes que presentan cambios en el comportamiento donde la familia y la escuela tengan su implicación atendiendo a tres elementos claves en el proceso del diagnóstico: su aplicación oportuna, diferenciador e integral atendiendo a ala situación de la salud mental.

Los problemas mencionados refuerzan en un alto por ciento la situación mundial con respecto al comportamiento de dicho problema social, pues cada tres segundos intenta una persona suicidarse completando – según la Organización Mundial de la Salud (OMS) los 40 millones de seres humano al año.

Nuestro territorio nacional al igual que un alto por ciento de países del mundo no está exento de casos de tentativas con un 13,5 habitantes por cada 100 000 habitantes en la que la población de adolescentes de ambos sexos es la más afectada con predominio del sexo femenino al utilizar los métodos suaves como la ingestión de psicofármacos a pesar de que tendencia en la actualidad es prenderse fuego con un alto por ciento de casos en C. Habana, Holguín, Santiago de Cuba y Villa Clara.

En la actualidad la provincia de Santiago de Cuba ocupa el tercer lugar en tentativa suicida en la que el municipio San Luis presenta una situación problémica bastante compleja al existir una alta incidencia entre los adolescentes entre los 15 a los - 18 años de edad en ambos sexo. El control estadístico realizado desde el 2003 hasta el 2014 reflejó que el total de personas que intentaron fueron de 982, de ellos entre las edades de 10 a 19 años la suma fue de 482 adolescentes de ambos sexos, con predominio del femenino que representando un 49.80%.

Se constató que en este rango de edades hay mayor cantidad de casos, específicamente, a los 16 años, con 103 adolescentes del total, seguido de los 15 años, con 90 casos y a los 17 años, con 82. La educación preuniversitaria es una de las más afectadas, en la tentativa suicida como lo corroboran los datos ofrecidos por la estadística del municipio; es loable plantear que hasta la fecha no han existido hechos consumados o suicidio que concreticen la pérdida de vida humana.

Lo expuesto anteriormente da vida a los criterios del pedagogo español Bohórquez Marín cuando enfatizo acerca de que la conducta suicida en la población escolar no es un tema que sea reflexionado por la educación como campo disciplinar. Justamente esto evidencia el propósito de la investigación de introducir el papel de la escuela al desarrollar un proceso preventivo educativo de corte intersectorial para contribuir a la elevación de la calidad de vida en el preuniversitario, a partir del desempeño del colectivo pedagógico con énfasis en las figuras del psicopedagogo, profesor guía y el asesor de salud además del personal de Salud Pública, la familia y miembros del Consejo de Escuela dadas las incidencias de los adolescentes con mayor número de riesgos biopsicosociales hacia esta conducta.

La prevención de la conducta suicida desde las Ciencias de la Educación. - Antecedentes acerca de la los estudios de la conducta suicida. Situación actual desde las Ciencias de la educación

Críticas desde la perspectiva de las Ciencias de la Educación

Atendiendo a todo lo expresado, se ha concebido la presente investigación, lo que ha permitido constatar un conjunto de insuficiencias mediante el diagnóstico fáctico, estas son:

  • Insuficiente preparación y concientización por parte del colectivo pedagógico de la educación preuniversitaria para la puesta en práctica, de forma intersectorial, del proceso preventivo de la conducta suicida en adolescentes vulnerables de manera efectiva, que permita el adecuado desempeño y negociación para la coordinación y planificación de acciones entre los Departamentos de Salud Escolar, Salud Mental y el apoyo del Consejo de Escuela.
  • Insuficiencias en la detección de los adolescentes con factores de riesgo y nivel de vulnerabilidad a la conducta suicida desde el contexto escolar, imposibilitando su adecuada atención y tratamiento por niveles de prevención en cumplimiento del carácter intersectorial con contenidos de orientación psicopedagógica capaz de lograr la formación de factores protectores para sus vidas a través del Enfoque de Habilidades Para la Vida (HPV).
  • El Programa Nacional de Atención y Prevención de la Conducta Suicida, el que fue creado por Salud Pública, así como el Programa Director de Promoción y Educación Para la Salud del MINED además de las investigaciones de corte preventivo e intersectorial realizadas, no explicitan los procederes requeridos para que su accionar se concrete en la escuela y se proceda a la intervención participativa y personalizada.
  • Existencia de mitos alrededor de las manifestaciones de la conducta suicida en la etapa de la adolescencia por parte de la familia, la escuela y la comunidad los que entorpecen considerablemente la prevención de dicho fenómeno social.

En la base de las insuficiencias referidas yacen indeterminaciones teóricas, atribuibles al limitado desarrollo de los conocimientos de las ciencias llamadas a ofrecer fundamentos y argumentos, que propicien la comprensión de la naturaleza y de la esencia de la conducta suicida para enriquecer a las Ciencias de la Educación; este aspecto redunda en la existencia de una contradicción epistémica del problema, manifestada entre el carácter multidimensional e intersectorial que requiere en los momentos actuales la atención y prevención educativa a la facto-vulnerabilidad de los adolescentes de preuniversitario hacia la conducta suicida y la insuficiente preparación y coordinación para lograr este propósito desde la escuela.

El proceso de la prevención de la conducta suicida. Su esencia socio- psicopedagógica intersectorial en niños, adolescentes y jóvenes

La prevención de la conducta suicida se debe de desarrollar como todo un proceso en la que se cumplimente el accionar sistémico estructura funcional, de manera que exista interdependencia entre la prevención, la escuela y el cumplimiento del principio de la intersectorialidad, de manera que se cumpla con categorías filosóficas de orientación marxista como el conocimiento de las causas-efecto, lo general, lo singular entre otras.

Es por ello que se aprueba dicha posición definida como un proceso dialéctico de orientación sistemática, anticipatorio, continuo del diagnóstico y la intervención que de él se deriva, donde se integra en un contexto interactivo y socializado dirigido consecuentemente a la formación y el fortalecimiento de cualidades, motivos, intereses, sentimientos valores, capacidades intelectuales y de actitud en los niños, adolescentes y jóvenes.

Son varias las que pueden inducir a que dicho proceso preventivo tenga una naturaleza socio psicopedagógica de carácter intersectorial para su implementación en el contexto educativo, estas pueden ser:

  • Tener presente el enfoque psicopedagógico, concebido por especialistas cubanos, el que en esencia debe de concebir el proceso del diagnóstico de todo y cada uno de los adolescentes para proceder posteriormente a la intervención pero con la orientación educativa oportuna, donde la caracterización sea la más efectiva posible identificando los factores de vulnerabilidad psicosocial. En este se debe de trabajar desde la escuela con la familia y la comunidad. A su vez, con aspectos muy psicológicos como: motivos, intereses, sentimientos, pensamientos, valores, capacidades intelectuales y de actitud en los educandos entre otros.
  • Se debe de tener en cuenta el enfoque de las Habilidades Para La Vida (HPV) de la Organización Mundial de la Salud (OMS-1993) la que tiene en cuenta las habilidades cognitivas, emociones y sociales las que de una manera u otra pueden conducir a la anticipación de la tentativa suicida si se aplica con la metodología requerida.
  • Es significativo el enfoque Clínico-Pedagógico-Sociocultural de Rivaflechas (2014) donde se haga efectivo poder accionar con elementos de corte clínico desde la escuela, donde su principal sustento para el desarrollo operacional de un conjunto de acciones, el departamento de Salud Escolar por Educación y el departamento de la Salud Mental por la Salud Pública donde las teorías de la socialización de Blanco (2001) estén presentes. Este aspecto debe de tenerse presente a partir de las costumbres, nivel de preparación y nivel de interacción entre sectores para que pueda cumplirse el principio de la intersectorialidad.

No se puede desarrollar cada uno de estos enfoque en el proceso preventivo, si a su vez, no se utiliza la teoría Cognitiva-Conductual de Aaron Beck (1973), el que consideró para el tiramiento de la depresión, la relación de la triada lo que afecta sus pensamientos hacia una arista negativa: Rechazo hacia uno mismo (se reflejan inadecuaciones, personas más indefensas, susceptibles, pesimistas e inútiles.), la de rechazo hacia el mundo donde se expresan o se tienen criterios de percibir el mundo hostil, de rechazo, y con obstáculos insuperables ) y la última es rechazo hacia el futuro donde el adolescente ve sus expectativas insuperables, con mucho fracaso, de pesimismo, bloqueado, de fracaso.

El mismo planteó que los principales síntomas son los motivacionales (retardo en la actividad de las respuestas voluntarias ), cognitivos ( la creencia de que la propia conducta no ejerce control, ni puede modificar las situaciones- interacciones responsables del sentimiento de desesperanza) emocionales ( existencia de tristeza, impotencia, agresividad, hostilidad etc. ) y la abaja autoestima ( la expectativa de que otras personas pueden alcanzar resultados significativos mientras que ellos no pueden sintiéndose ineptos, indeseables y hasta cierto punto culpable.

Todo lo antes planteado, son herramientas que desde las concepciones del autor en su tesis de doctorado relacionada con la temática del presente artículo, permiten el crecimiento personal, la capacidad de resiliencia y el conocimiento de sí mismo, gracias a la combinación armónica de estos enfoques en una estrategia o metodología. Fueron meritorios los resultados en esta dirección obtenida, es por ello que se dan a conocer para que los interesados puedan trascender en esta dirección.

Estos aspectos, tienen vigencia en la actualidad al ofrecerse una visión contextualizada en la dimensión educativa, como práctica permanente de querer anticiparse a la conducta suicida desde la escuela, donde las ciencias de la educación como la psicología, la sociología y la antropología educativa contribuyan a la anticipación de forma interdisciplinaria, al concebir al ser humano como artífice y protagonista de su proceso de crecimiento personal en armonía con su contexto, y no en la mera relación con la ausencia de enfermedad, esta posición la reconceptualiza la Organización Mundial de la Salud, quien incluye además, el respeto, estímulo y normas que conducen a definir un estilo de vida basado en la libertad y la plenitud.

De esta manera, las manifestaciones de la conducta suicida pueden ser contrarrestadas desde una educación de calidad, lo que requiere de una sólida preparación del docente y del ejemplo personal de este profesional, considerando a la prevención educativa como un componente de la labor educativa.

Al asumir estas posiciones significa ampliar los marcos de la prevención educativa, desde el diálogo y la atención a la diversidad Venet, R. (2003) como mecanismo de formación ciudadana como proceso de educación para la paz, en tanto expresión en el sujeto de la formación de los valores como la solidaridad, cooperación, justicia, aceptación de las diferencias y el respeto al derecho de los demás, que se convierten en mediadores de la relación entre las personas y reguladores de la solución constructiva de los conflictos interpersonales.

Estos enfoques que conciben la prevención como dimensión de la actividad educativa, privilegian fortalecer los recursos personológicos de niños/as, adolescentes y jóvenes tales como, la resistencia, constancia entre otras y conmina a las instituciones educativas a brindar información oportuna, precisa y al fomento de actividades para promover el cambio de comportamiento inadecuado, que potencie el desarrollo de la personalidad.

No se puede desarrollar un proceso preventivo sin el conocimiento de los factores de riesgo de vulnerabilidad psicosocial los que junto a los instrumentos para el diagnóstico contribuirán a la obtención de mejores conocimientos de los adolescentes. Sintes (1990) con respecto a este aspecto planteó lo siguiente: " Para poder prevenir es necesario tener un conocimiento sobe el riesgo y sus implicaciones sobre la salud, para logar entonces modificar actitudes, conductas, normas y condiciones familiares que faciliten esta labor."

A criterios del autor del presente artículo, en la actualidad las tendencias teóricas más significativas sobre prevención educativa apuntan a considerar la necesidad de lograr la profundización del estudio de los factores de protección socioeducativas protectores, fortalecido por el enfoque de HPV, abordado con anterioridad, aspecto este no trabajados con la aplicación de contenidos teóricos – metodológicos capaz de lograr la trasformación deseada desde la escuela en relación al fenómeno objeto de estudio, donde se tenga presente la adopción de una metodología que combine de manera adeuda la neutralización de los factores de riesgo con el fortalecimiento de los factores protectores, idea ésta también concebida por Suárez E. N (1990) pero no materializada en la práctica.

La prevención educativa con carácter intersectorial a desarrollar desde la escuela, para que surta el efecto requiere de la actividad intersectorial mediatizado a través del trabajo de los sectores de Salud Pública y Educación como protagonistas por excelencia para el desarrollo del proceso preventivo el que se debe de desarrollar atendiendo a dos fases: desde el consultorio del médico de la familia y desde el proceso pedagógico, donde la familia sea organizada y orientada por el consejo de escuela, órgano que le da el carácter intersectorial al trabajo desde la escuela; esto requiere de organización, coordinación y planificación del trabajo sustentado en negociaciones educativas- comunitarias.

A pesar de la existencia de cercanía en el trabajo entre estos sectores, la Doctora María A. Torres Cueto (2012),, planteó en una ocasión, que se exige de precisiones teóricas en el sistema de sus conceptos y categorías fundamentalmente, para trabajar de forma más armónica así como en la implementación metodológica que se lleva a cabo en la práctica escolar donde se trate de pedagogizar al personal de salud para elevar la eficiencia educativa de su ejercicio profesional y del propio modo preparar a los maestros como educadores para la salud, de manera que estén en capacidad y posibilidad de enseñar a sus educandos, llegando hasta la familia.

Vera Bueno (2003), en su tesis acerca de la labor de los profesores guías, a pesar de no trabajar con la prevención de la conducta suicida se refirió al trabajo de coordinación, no como un principio, pero si como una condición para poder accionar de forma conjunta en el interior de las escuelas; este expresó lo siguiente:

función de coordinación es distintiva (…) se establece y adquiere significativa importancia en tanto es la vía para el establecimiento de la necesaria coherencia de las influencias educativas entre los diferentes agentes educativos encargados de la formación integral del adolescente (…)

Es importante plantear que nada de lo explicado hasta el momento se puede desarrollar con calidad en función de una prevención educativa de la conducta suicida desde la escuela, si no se tienen en cuenta los niveles de la prevención estudiado por varios autores; Caplan (1966) dio a conocer uno el que es muy utilizado en ,la actualidad:

  • La prevención primaria, es la que va dirigida a evitar que se produzcan conductas inadecuadas. En ella está implícita la preparación y orientación educativa a la diversidad. Es donde se identifican los factores de riesgo a conducta.
  • La prevención secundara va dirigida a realizar el tratamiento de la conducta inadecuada una vez detectada, para disminuir sus efectos donde la participación de la familia es importante.
  • Finalmente la prevención terciaria, va encaminada a la participación de otras instituciones o sectores asignándole un carácter intersectorial y multidisciplinario (psicólogo, terapeuta, instructor, profesor, entre otros) con vista a potenciar la atención correctiva- compensatoria- rehabilitatoria.

El maestro latinoamericano debe incursionar aún más en la cultura familiar y sostener que es responsabilidad de todos los adultos velar porque nuestros adolescentes y jóvenes no lleguen a decisiones destructivas ni extremas y poder socorrerlos en el momento oportuno.

Educar es desarrollar plenamente las potencialidades de la persona. A la familia, como primer ámbito de encuentro con la cultura le corresponde un lugar destacado en el proceso de socialización que ha de discurrir desde la heteronimia hasta alcanzar, al finalizar de su adolescencia, la autonomía, la diferenciación y la capacidad de tomar decisiones, responsabilizarse de sus consecuencias y definir su propia identidad.

Se hace necesario conocer las particularidades de esos adolescentes que son nuestros vecinos, compañeros, amigos, alumnos y familiares. No se trata de que los maestros subestimen la posibilidad de ocurrencia del hecho sino que trabajen de forma más organizada desde la clase y que sepan enfrentar los problemas que estos presentan sin necesidad del rechazo y la discriminación. Cada maestro debe saber que todo intento de suicidio de un adolescente está dirigido a otro y trata de expresar una demanda de afecto, de amor, de ser escuchado y reconocido como persona. Debe ser interpretado como una pregunta que requiere una respuesta.

Conclusiones

Las insuficiencias epistemológicas presentes con respecto a la prevención de la conducta suicida desde el contexto educativo donde el trabajo intersectorial presenta l9mitaciones en esta dirección; a su vez, es importante que se logre el perfeccionamiento del proceso de este tipo de prevención desde el contexto escolar, en la que toda información debe ser educativa, preventiva y formadora a partir de la necesidad que existe de desarrollar una actuación intersectorial y multidisciplinaría desde la práctica educativa, combinada con una teoría psicopedagógica, diversos enfoque como el de las HPV, ( OMS-1993), el Clínico-Pedagógico-Sociocultural ( Rivaflechas -2014) y la teoría Conductual-Cognitiva ( Aaron Beck 1973) que establezcan relaciones dialógicas, conducentes al respeto y sensibilice a los afectados al valor por la vida.

Para lograr resultados efectivos en la prevención de la conducta suicida, es significativo que el protagonismo sea desde la escuela en interacción con la familia y la comunidad, dada la existencia de la conexión entre la Salud Pública con la Educación, representada por los departamentos de Salud Mental y Salud Escolar además del apoyo del Consejo de Escuela que de hecho son los profesionales capaces de concebir, planificar, organizar y ejecutar el trabajo docente educativo, que se necesita para convertir la educación en un verdadero procedimiento para alcanzar el desarrollo social, cultural y psicológico en función del crecimiento personal.

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

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