Termómetro de las emociones: ¿qué es y cómo usarlo con niños y adultos?

Termómetro de las emociones: ¿qué es y cómo usarlo con niños y adultos?

El termómetro de las emociones es una herramienta visual que se utiliza para detectar distintos niveles de intensidad emocional en cada persona. Cada color posee un significado particular que debe ser leído según la situación y el contexto en el que aparece. Se trata de un recurso implementado en colegios y terapias para identificar pensamientos y conductas asociadas. Los niños pueden apelar al termómetro de las emociones para expresarse, mientras que los adultos pueden acudir a esta herramienta para ayudar a sus hijos.

Existen niños que tienen dificultades en el control de sus impulsos, así como también en la tolerancia a la frustración. Mediante esta intervención, es posible lograr un acercamiento entre personas de distintas edades. En este artículo de Psicología-Online, te brindaremos información acerca del termómetro de las emociones: qué es y cómo usarlo con niños y adultos.

¿Qué es el termómetro de las emociones?

El termómetro de las emociones es una herramienta visual que ayuda a identificar, expresar y trabajar diferentes emociones según su intensidad. Su surgimiento se debe a que muchos maestros y profesionales de la salud mental vieron la necesidad de que los niños puedan abordar sus conflictos mediante el diálogo, en lugar de apelar a sus propios impulsos. De este modo, la idea de que un termómetro pueda pensarse como una analogía de la temperatura emocional resultó un elemento valioso dentro de la psicología educacional.

A lo largo del tiempo, este recurso se fue expandiendo en diagnósticos como el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), Trastorno del Espectro Autista (TEA), Trastorno Bipolar, entre otros.

¿Para qué sirve el termómetro de las emociones?

Como has leído antes, el termómetro de las emociones sirve para promover un orden en las relaciones sociales de los niños. Sin embargo, debes saber que puede implementarse tanto en adolescentes como en adultos que padecen emociones intensas. A continuación, verás algunos datos relevantes:

  • Regulación emocional: los niños que conviven con enojos desmedidos pueden beneficiarse del termómetro de las emociones, ya que pueden calmarse si nombran e identifican cómo se sienten antes, durante y después de un episodio.
  • Apelar a la reflexión: después de haber vivido un momento de intensa frustración o enojo, las imágenes posibilitan un aprendizaje de lo sucedido.
  • Fomentar la empatía: así como una persona puede entenderse a sí misma, este recurso ayuda a ponerse en el lugar de otra. Tomando otros términos, compartir sentimientos y pensamientos con el entorno puede colaborar en la mejoría de la autoestima.

Significado de los colores del termómetro de las emociones

Si observas una imagen del termómetro de las emociones, notarás que hay distintos colores. De menor a mayor, veremos el significado de cada uno de ellos:

  • Verde: este color se asocia con niveles emocionales bajos, pudiendo aparecer rasgos como la tranquilidad, la alegría y la relajación corporal.
  • Amarillo: en este nivel, se trata de una intensidad emocional media, la cual puede significar que una persona se sienta curiosa, inquieta y muestre signos leves de frustración.
  • Naranja: en este grado, las personas se sienten nerviosas y pueden experimentar síntomas como ansiedad, enojo contenido, tristeza, entre otros.
  • Rojo: dentro del nivel más elevado del termómetro de las emociones, puedes encontrarte con ira desmedida, angustia y miedo intenso.

En algunos casos, los colores están acompañados de caras con expresiones que denotan sentimientos como alegría, inquietud o enojo, entre los más destacados.

¿Cómo usar el termómetro de las emociones con niños y adultos?

El termómetro de las emociones puede variar en su utilidad dependiendo de la edad de la persona. En los próximos ítems, podrás leer ciertas pautas tanto en niños como adultos:

Niños

Se le muestra la imagen de un termómetro que posee varios colores. Acto seguido, el niño debe asociar un estado de ánimo con el color correspondiente (por ejemplo, si está muy enfadado debería elegir el rojo).

Una vez que ha elegido, se le brindan alternativas que permiten trabajar la intensidad de la emoción de un modo más funcional.

Adultos

Desde el rol de educador, puedes mostrarle el termómetro a un adulto que se encuentra afectado. El procedimiento que debes aplicar es el mismo que leíste en el párrafo anterior, con la salvedad de que puedes añadir imágenes de adultos con diferentes expresiones faciales (amor, alegría, tristeza, ira). En el caso de personas adolescentes o adultas, es fundamental apelar a herramientas como la escritura para afrontar las emociones presentes.

Ejemplos de aplicación del termómetro de las emociones

Para comprender con detalle esta temática, podrás leer dos casos de aplicación de este recurso:

  1. Un niño está jugando al fútbol y lo golpean en la cabeza. Esto le produce un llanto incontenible y enojo. Si el niño no dice nada al respecto y se muestra reticente a realizar cualquier tarea escolar, el termómetro de las emociones le permitirá identificar el enojo y la frustración que siente. Después de un tiempo, se sentirá mejor y mantendrá un buen rendimiento académico.
  2. Una mujer ha tenido un mal día de trabajo. Se siente desorientada y angustiada. Un psicólogo clínico podría presentarle este recurso e indagar en sus preocupaciones presentes y futuras.

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

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Bibliografía
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  • Sánchez Gómez, M., Adelantado-Renau, M. (2019). El termómetro emocional: una herramienta educativa para facilitar la comprensión de emociones. Publicaciones Didácticas, 105 (2), 301-305.