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Psicología de la discapacidad: concepto y características

Ps. Ana Lía Trujillo
Psicología de la discapacidad: concepto y características

El ser humano es un hombre común en busca de un destino extraordinario. La persona con discapacidad es un ser extraordinario, en busca de un destino común. El perfil de cada persona, ya sea discapacitada o no, está constituido por puntos fuertes y débiles relacionados con el entorno en el que cada uno se desenvuelve, la capacidad de control emocional, el equilibrio psicológico, las habilidades sociales, la mayor o menor vulnerabilidad ante agentes generadores de ansiedad o estrés, etc.

La discapacidad no es una característica propia del sujeto, sino el resultado de su individualidad en relación con las exigencias que el medio le plantea. El tipo y grado de discapacidad que la persona padece, le impide valerse por sus propios medios de manera autónoma, viéndose obligada a buscar otras alternativas para satisfacer sus necesidades esenciales. En el marco de nuestra institución, es allí donde los orientadores deben actuar, guiando a los internos para que puedan desarrollar actividades acordes a sus características personales, capacitarse para el auto-valimiento y lograr una integración al medio social en el que están insertos, del cual intentan formar parte.

En este artículo de Psicología Online vamos a descubrir el concepto y las características de la psicología de la discapacidad para que entiendas mejor a las personas que padecen esta condición.

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Los diferentes conceptos: la salud y la enfermedad

  • Salud: estado de bienestar físico, psíquico y social, y no sólo ausencia de enfermedad (O.M.S). “Situación de relativo bienestar físico, psíquico y social -el máximo posible en cada momento histórico y circunstancia social determinada-, considerando a dicha situación como el producto de la interacción transformadora, entre el individuo - entidad biopsicosociocultural, y su ambiente - entidad físico-química-psicosociocultural y económico-política (Enrique Saforcada).
  • Proceso salud – enfermedad: ambos aspectos se condicionan mutuamente, dado que la misma noción de proceso implica un movimiento constante en el que se plasman las necesidades existenciales y el desarrollo de las potencialidades de cada sujeto.
  • Salud y enfermedad serían entonces, los dos polos de este proceso, y a ellos se les puede aplicar las leyes de la dialéctica: No existe el uno sin el otro. Existe uno en el seno del otro. En algún momento uno puede transformarse en el otro.
  • La enfermedad no es solamente un problema bioquímico o una alteración en la biología del sujeto, sino una experiencia que conmueve al ser humano en su totalidad. El enfermo no es simplemente un cuerpo ni un simple ser viviente. Es una persona, un ser dotado de inteligencia y concepto de sí mismo, con un proyecto de vida y una responsabilidad frente a su propio destino”. “La enfermedad está en el hombre; el hombre hace su enfermar. Lo real es la persona enfermando, viviendo el proceso de enfermar. El enfermar humano es un problema humano” (G. Acevedo).
  • El estado de “Salud” no se obtiene de una vez y para siempre, sino que se construye a partir de la interrelación de "tres áreas de la vida" : el área de las relaciones interpersonales, que incluye la aportación del "medio circundante suficientemente bueno y la utilización del medio circundante no humano". el área de la realidad psíquica personal, denominada "interior". el área de "la experiencia cultural, que comienza con el juego y conduce a todo aquello que compone la herencia del hombre: las artes, los mitos históricos, la lenta progresión del pensamiento filosófico y los misterios de las matemáticas, de las instituciones sociales y de la religión".
  • En nuestra cultura ha habido desde siempre una tendencia a considerar la Salud como la ausencia de enfermedad o, desde un enfoque psicológico, como "la ausencia de desorden psiconeurótico" . Pero no podemos remitir lo patológico a la mera aparición de conflictos, porque no son ni el síntoma ni el conflicto lo que definen lo patológico.
  • En este contexto, Emiliano Galende define a la Salud Mental como "un estado de relativo equilibrio e integración de los elementos conflictivos constitutivos del sujeto de la cultura y de los grupos, con crisis previsibles e imprevisibles, registrables subjetiva y objetivamente, en el que las personas o los grupos participan activamente en sus propios cambios y en los de su entorno social".

Desde el Paradigma de la Salud (que se aparta del Paradigma Médico Hegemónico): “La Salud sería un proyecto, la enfermedad una fractura y la vida un proceso que tiende a una telefinalidad. En este proceso, el hombre responde, y en esa respuesta se transforma en co-creador. Transforma el entorno y se transforma. No es un mero sujeto pasivo de su enfermar, sino que lo recrea cotidianamente” (G. Acevedo).

Los diferentes conceptos: la salud y la enfermedad

Concepto de discapacidad y la evolución del significao

La terminología utilizada para referirse a las personas con algún tipo de discapacidad, ha ido variando y evolucionando a lo largo de la historia en forma paralela a las tecnologías de intervención aplicadas y a los procesos de interrelación humana generados socialmente. Podemos distinguir, en estas tres últimas décadas, dos grandes distinciones e intenciones de clasificación de la discapacidad:

  • Clasificación Internacional de las Deficiencias, Discapacidades y Minusvalías (CIDDM), fuertemente mediatizada por el modelo médico hegemónico.
  • Clasificación Internacional del Funcionamiento, la Discapacidad y la Salud (CIF).

La CIDDM

Fue estructurada sobre la base de un modelo médico, y terminó reduciéndose al asistencialismo, o a la rehabilitación con el formato de tratamiento individualizado. Fue elaborada en 1976 por la Organización Mundial de la Salud y publicada en 1980, constituyéndose en una valiosa herramienta para los profesionales e instituciones que trabajaban con personas con necesidades especiales.

Funcionó como elemento de resistencia al encasillamiento y “etiquetación” simplista con que se estaba operando de manera deshumanizada con las personas con discapacidad. Su mayor aporte fue instalar una clara distinción entre: deficiencias, discapacidades y minusvalías (conceptos que más adelante pasaré a especificar), lo cual permitió dejar de sustantivizar situaciones adjetivas: se dejó de hablar del “mogólico” o el “down”, para pasar a hacer referencia a “personas con síndrome de down”, terminología que no excluye su condición de persona. Pero a pesar de su utilidad, esta clasificación no pudo reflejar la importancia del entorno social y quedó plasmada como un modelo causal, unidireccional y reduccionista.

Así fue como el 22 de Mayo de 2001, la Asamblea Mundial de la Salud aprobó por unanimidad la CIF, clasificación que fue aceptada por 191 países como el nuevo patrón internacional de descripción y dedición de la Salud y la Discapacidad. Fue elaborada en base a los principios de integración psicosocial y las concepciones del desarrollo interaccionista entre el individuo y su entorno. Dio lugar a la resignificación de las discapacidades al situarse en un nuevo paradigma de la dialéctica identidad - entorno. Esto supone grandes desafíos para los sistemas sociales, que necesariamente deberán modificarse en función de la inclusión de personas con discapacidad.

La Clasificación Internacional de Deficiencias, Discapacidades y Minusvalías

Entiende por deficiencia toda pérdida o anormalidad, permanente o temporal, de una estructura o función psicológica, fisiológica o anatómica. Incluye la existencia o aparición de una anomalía, defecto o pérdida de una extremidad, órgano o estructura corporal, o un defecto en un sistema funcional o mecanismo del cuerpo. La deficiencia supone un trastorno orgánico, el cual produce una limitación funcional que se manifiesta objetivamente en la vida diaria.

Se puede hablar de deficiencias físicas, sensoriales, psíquicas o de relación. La discapacidad es, según esta clasificación, una restricción o ausencia (debida a una deficiencia) de la capacidad de realizar una actividad en la forma o dentro del margen considerado normal para el ser humano. Puede ser temporal o permanente, reversible o irreversible. La minusvalía es la situación desventajosa en la que se encuentra una persona determinada, como consecuencia de una deficiencia o discapacidad que limita o impide el cumplimiento de una función que es normal para esa persona, según la edad, el sexo, los factores sociales y las características propias de su cultura.

En la actualidad, y desde hace un cierto tiempo, el “Movimiento para los Derechos de las Personas con Discapacidad” está redefiniendo el concepto de discapacidad. Lo plantea como una falta de adecuación entre la persona y su entorno, más que como una consecuencia directa de la deficiencia de esa persona. “La discapacidad surge como resultado de una deficiencia que existe dentro de la sociedad, que es la que crea barreras que impiden la integración y dificultan el entendimiento (Declaración de Octubre de 1994). Hoy se abre paso la idea de que la deficiencia de una persona produce discapacidad, y la interrelación entre ésta, las características individuales de la persona y los condicionantes del entorno pueden dar lugar o no, a una minusvalía.

Las personas con discapacidad son personas íntegras con cuerpos desarmonizados y limitaciones en su desarrollo físico y/o psíquico, que luchan por encontrar su lugar en el mundo y mejorar su calidad de vida a través de experiencias reales y vivencias cotidianas. La discapacidad no es una característica propia del sujeto, sino el resultado de su individualidad en relación con las exigencias que el medio le plantea.

Tanto la historia de la discapacidad desde la perspectiva de las personas afectadas, como las actitudes de la sociedad hacia ellos, reconocen una larga trayectoria que va desde la eliminación y el aislamiento, pasando por la asistencia y la institucionalización, hasta desembocar, en épocas contemporáneas, en la rehabilitación y la integración social. ¿Etiquetamos o reconocemos al discapacitado como un ser con plenos derechos? ¿Etiquetamos para marcar negativamente o reconocemos para discriminar positivamente?

El simple concepto de “etiquetar”, supone una lectura particular con claro valor negativo. Por el contrario, “reconocer” abre una puerta de acceso a lo que hasta el momento fue negado, única alternativa posible para una resolución digna.

La persona con discapacidad

Debemos impedir que la deficiencia o discapacidad de los residentes, se convierta en minusvalía, fortaleciendo sus aspectos sanos, reforzando su autoestima y promoviendo el intercambio, las expresiones creativas y la comunicación, ya sea verbal o no verbal.

  • Capacidad del lenguaje: recurso específico, propio de la especie humana; herramienta para comprender y expresar emociones, pensamientos e intenciones; modo de respuesta oral; proceso de codificación y decodificación de mensajes y significaciones que supone multiplicidad de habilidades de orden cognitivo, auditivo, visual, grafo-motor, emocional y social, todas ellas sustentadas por un adecuado sustrato neurológico.
  • El lenguaje se organiza y elabora en estrecha interdependencia con dichas habilidades, y una disfunción en alguna de ellas implicaría una alteración en su desarrollo. Pero la comunicación no se restringe exclusivamente al área del lenguaje, sino que existen muchos otros recursos para comunicarse, más allá de la expresión oral. Lo contrario del silencio no es el habla. En todo caso, el silencio de una persona con discapacidad nos confronta a la necesidad de quebrarlo, abriendo nuevas vías alternativas de comunicación, y promoviendo acciones creativas.
  • La creación es un proceso inter-subjetivo que se consolida mediante la puesta en escena de gestos espontáneos y compartidos, los cuales permiten la construcción sobre lo inexistente. La creatividad y la posibilidad de creación de algo nuevo son potencialidades inconscientes inherentes a todo ser humano, que se desarrollan en la interacción con el medio. No son capacidades propias de los genios; no hablamos de Mozart, ni de Picasso, ni de Borges. El potencial creativo y creador no constituye una cualidad de la minoría. Lo importante es salir al encuentro de ese gesto creador, que en estado potencial espera a alguien que le de forma.

En la dimensión psicológico-emocional del discapacitado se pone de manifiesto un aspecto relevante: la presencia de conductas desafiantes, destructivas y autoagresivas, muchas veces relacionadas con su imposibilidad de comunicarse y expresar sus sentimientos. Esta particularidad supone un reto significativo a las instituciones, servicios y profesionales a cargo, ya que es un elemento que obstaculiza y dificulta el logro de los objetivos que cada uno se propone alcanzar.

Las terapias (de cualquier tipo que sean) de las personas con discapacidad (niños o adultos), deberán apuntar a mejorar su calidad de vida, consolidando una red significativa proveedora de contención, amistad y afecto, y promoviendo la adquisición de habilidades adaptativas que faciliten y favorezcan su relación con el medio y el despliegue de sus potencialidades.

Diferencia entre defensa y déficit

¿Qué quiere decir déficit? Para el diccionario "déficit" es la "falta o escasez de algo que se juzga necesario" , es decir, que hay una carencia que conduce a necesidades insatisfechas. Si trasladamos esto al orden psicológico decimos que un sujeto está en déficit cuando no puede hacer, pensar o sentir algo que necesita o desea, convirtiéndose en víctima de su angustia y de su propio malestar.

Por lo tanto:

  • Déficit: el sujeto deficitario se angustia porque no puede pensar, sentir ni hacer aquello que desea o necesita.
  • Defensa: el sujeto en estado defensivo no quiere pensar, sentir ni hacer nada que podría llegar a angustiarlo; evita enfrentarse a su angustia mediante la activación de mecanismos de defensa.

Mecanismos de la defensa

  • Los mecanismos defensivos se originan en la necesidad del sujeto de hacerle frente a dos o más demandas opuestas que se superponen y coexisten en su interioridad.
  • Son el resultado de un conflicto interno entre el deseo inconsciente del sujeto y las restricciones que la realidad le impone. La palabra defensa remite a un proceso inconsciente físico y psíquico a la vez, destinado a evitar el desprendimiento de angustia, disminuyendo al máximo posible los riesgos para la integridad del sujeto y para su autovaloración.
  • Generalmente operan a través de la represión, dando lugar a desfiguraciones que producen síntomas. El síntoma sería un intento de restablecer un equilibrio de fuerzas, es decir, un compromiso entre lo deseado y lo censurado, o una manera de atenuar la frustración que produce la imposibilidad de obtener lo que uno quiere (ya sea por déficit personal, factores externos inesperados o realidad que no se termina de procesar).
  • Los conflictos y obstáculos en el desarrollo, las heridas narcisistas, los acontecimientos traumáticos y las condiciones familiares desfavorables ocasionan el debilitamiento del yo (aumento de la vulnerabilidad) y el surgimiento de posturas defensivas y represiones características, reactivando al mismo tiempo las formaciones de síntomas.
  • La represión es uno de los mecanismos defensivos más importantes y es lo que da lugar a las formaciones del inconsciente: síntomas, sueños, actos fallidos. Pero en el aparato psíquico operan, a su vez, otros procesos de defensa que también están relacionados con el material reprimido y ponen de manifiesto la resistencia del sujeto a enfrentar aquello que lo angustia.
Diferencia entre defensa y déficit

Negación – autoengaño

“Mecanismo mediante el cual se produce una desviación de la atención que recae sobre un hecho doloroso o desagradable, con el fin de evitar sentimientos de angustia y sensaciones displacenteras” . Forma "anestésica" de reaccionar frente a las sensaciones de malestar y el dolor emocional.

Proceso psicológico sutil que se entrelaza con el funcionamiento del sistema nervioso central y la maquinaria neural. Daniel Goleman se pregunta: ¿cómo es posible que los seres humanos tengamos la capacidad de reaccionar al dolor, con una sensación de total insensibilidad? El cerebro puede elegir de qué manera va a percibir el dolor, y la analgesia o sedación frente al dolor, constituye una propiedad tan inherente a este sistema como lo es la percepción misma de la sensación displacentera.

Características:

  • La angustia que amenaza con dominar al individuo es amortiguada gracias a un desvío o cambio en la atención, lo cual supone además la eliminación de los aspectos afectivos de la experiencia y la imposibilidad de que el sentimiento se vivencie debidamente.
  • Conduce a la evitación del estrés, la angustia, la ansiedad y las situaciones dolorosas de la vida en las que el sujeto tiene que enfrentarse a la realidad que le toca vivir.
  • "Cuando la capacidad de autoengaño se moviliza para protegernos de la angustia, comienzan los problemas: nos convertimos en víctimas de puntos ciegos e ignoramos áreas enteras de información que sería muy conveniente conocer, aún cuando este conocimiento nos ocasionara algún tipo de dolor" .
  • Puede ser considerado como una herramienta útil para la auto-preservación psíquica y la supervivencia, ya que en ocasiones, resulta benigno y hasta necesario. Sin embargo, esto no siempre es así. La atención distorsionada puede llegar a falsear la experiencia e inhibir la acción, convirtiéndose en un factor altamente peligroso.
  • "Las personas que evitan o niegan crónicamente sus sentimientos no atienden ya de un modo automático a los referentes de su experiencia, no simbolizan las emociones en la conciencia, no son capaces de crear nuevos significados - sentidos, ni de promover acciones relevantes para su bienestar" .

Reacciones emocionales extremas

Respuestas desadaptativas crónicas ocasionadas por la intrusión repentina y masiva de la ansiedad y evidenciadas a través de la aparición de pensamientos involuntarios y sentimientos descontrolados, difíciles de elaborar o simbolizar.

Mardi Horowitz elaboró una lista de las diversas formas, explícitas o enmascaradas, que adopta la intrusión excesiva de la ansiedad y los sentimientos de malestar en el aparato psíquico:

  • Aparición repentina de emociones excesivas: oleadas de sentimientos que aparecen con fuerza, y luego desaparecen, sin llegar a constituirse en un estado de ánimo permanente.
  • Preocupación y rumiación: conciencia continua, recurrente e incontrolable del hecho estresante, que sobrepasa los límites del análisis normal de un problema y la reflexión sobre el mismo.
  • Pensamientos invasores y repentinos: surgen en forma injustificada; no tienen nada que ver con la tarea que la persona está realizando en ese momento.
  • Sentimientos e ideas persistentes: son desmesurados, y una vez desencadenados, son imposibles de detener.
  • Hipervigilancia: alerta excesiva que genera un estado de tensión permanente.
  • Insomnio: imposibilidad de conciliar el sueño debido a la aparición de ideas e imágenes invasoras y totalmente perturbadoras.
  • Pesadillas: sueño perturbado y un despertar con sensación de angustia o ansiedad. El contenido de la pesadilla no siempre tiene una relación directa con los hechos de la vida real.
  • Sensaciones abrumadoras que irrumpen en la conciencia: son extraordinariamente intensas y no se adecuan a la situación que se vive en el momento.
  • Reacciones de sobresalto o arrebato: son respuestas a estímulos que generalmente no justifican una reacción de ese tipo.

*Tal como lo demuestra el listado, la ansiedad puede irrumpir de muchas formas, deteriorando considerablemente el estado anímico-emocional de la persona, y su desempeño general. En estos casos es necesario que se active el proceso de regulación emocional, del cual hablaremos más adelante.

Reacciones emocionales extremas

Construcción del vínculo terapéutico

  • El vínculo profesional - residente debe basarse en la interacción y la complementariedad, con énfasis en la buena comunicación entre las partes y la inclusión de lo emocional.
  • La empatía es una habilidad aprendida, que sólo es puesta en práctica por terapeutas estudiosos que buscan en sus modelos teóricos sistemas explicativos inteligentes, que aumenten su capacidad de captación de lo que le ocurre a su consultante. Es decir que la empatía, aparece sólo en aquellas relaciones terapéuticas que apuntan a elevar el nivel de comprensión de la problemática a tratar.
  • "Empatía significa concordancia o aproximaciones a una concordancia en torno a cualidades de experiencias, intensidades, ritmos, modos de carga y de descarga, de comunicación y de reservas a la comunicación" .

Empatía

Es la capacidad de imaginarse uno mismo en el lugar del otro, dando lugar a una comprensión profunda y completa de sus sentimientos, deseos, ideas y acciones.

No debe entenderse simplemente como la captación del estado mental y emocional de la otra persona, sino como el resultado complejo de una serie de habilidades comunicativas para indagar y decodificar la realidad subjetiva del otro.

No implica una actitud afectuosa o simpática del terapeuta, sino una actitud abierta y activa, orientada a detectar las condiciones facilitadoras que para cada vínculo configuran empatía, respondiendo adecuadamente a ellas.

Supone una modalidad contenedora, pero no invasora, ya que debe incluir la posibilidad de que el paciente "modele" al analista, según sus necesidades.

Objetivos de la escucha empática

  • Consolidar un vínculo sólido, basado en la confianza y el respeto mutuo.
  • Favorecer la interacción, la complementariedad y la buena comunicación.
  • Obtener información precisa acerca de la realidad emocional del consultante.
  • Lograr un acercamiento a las posibles variables que intervienen en la problemática.
  • Facilitar las futuras negociaciones.

Relación de Apoyo

El vínculo terapéutico sólo es posible a partir de la construcción de una relación de confianza, contención, comprensión y diálogo, en la que el profesional tendrá la función de ayudar al consultante a descubrir por sí mismo el camino del bien-estar.

Características de la relación de apoyo

  • Autenticidad: transparencia. Cuanto más auténtico y transparente sea el vínculo, más favorable serán los resultados.
  • Aceptación: respeto por el otro como ser íntegro y distinto, con deseos, sentimientos y acciones propias, aún cuando éstos se contrapongan a los nuestros. Cuanto mayor sea la aceptación y el agrado, más útil será la relación.
  • Empatía: comprensión plena de los sentimientos y pensamientos del consultante; percepción profunda de sus significados personales, sin juzgarlos ni analizarlos.

Objetivos

  • Que el consultante logre:Cambiar su auto-percepción y auto-concepto.
  • Mejorar su autoestima.
  • Adquirir mayor capacidad de tomar sus propias decisiones.
  • Tener más confianza en sí mismo.
  • Afrontar con más seguridad sus experiencias, viviéndolas con intensidad y sin miedo.
  • Aceptar mejor sus actitudes hacia los otros, interactuando en forma más satisfactoria con ellos.
  • Tolerar mejor la frustración generada por las dificultades o los obstáculos de difícil resolución.
  • Disminuir las respuestas defensivas y/o reactivas.
  • Mejorar su capacidad de enfrentar situaciones nuevas con actitudes originales y creativas.
  • Lograr una mayor adaptación al medio y a la realidad que le toca vivir.

¿Cómo puedo crear una relación de apoyo?

El consultante debe percibirnos como personas coherentes, seguras y dignas de confianza. Cuando una actitud externa incondicional está acompañada por sentimientos de aburrimiento, escepticismo o rechazo, termina siendo percibida como inconsecuente y poco merecedora de confianza. Sin advertirlo, mi comunicación se vuelve contradictoria: mis palabras transmiten un mensaje, mientras que el resto de mi ser comunica el fastidio que siento.

  • Debemos ser lo suficientemente expresivos y transparentes como para mostrarnos tal como somos, sin ambigüedades ni contradicciones.
  • No es necesario poner “ciegamente” distancia entre nosotros y el consultante, tomando una actitud profesional lejana e impersonal. Sentir y relacionarnos abiertamente con el otro como persona, hacia quien experimentamos sentimientos positivos, no es perjudicial para la relación.
  • Debemos ser lo suficientemente fuertes como para aceptar y respetar al consultante, sin fusionarnos con él ni sentirnos absorbidos por su dependencia.
  • Debemos admitir la individualidad del otro, permitiéndole “ser lo que es”: honesto o falso, infantil o adulto, desesperado o pleno de confianza.
  • Es necesario que nuestras acciones y actitudes no sean sentidas por el consultante como un peligro. Debemos intentar liberarlo de todo aquello que él percibe como amenaza externa, con el fin de que pueda empezar a experimentar, ocupándose de sus sentimientos y conflictos internos.
  • La sensación de evaluación también constituye una amenaza externa. Los juicios de valor no estimulan el desarrollo personal. Las evaluaciones positivas pueden resultar tan amenazadoras como las negativas. Cuanto más libre de juicios y evaluaciones se pueda mantener la relación, más fácil le resultará al consultante comprender que el centro de la responsabilidad reside en sí mismo.
  • Es importante considerar al consultante como un ser activo, capaz de un desarrollo creativo inmanente. “Confirmar al otro significa aceptar su total potencialidad. Lo confirmo en mí mismo y en él, en relación con su potencialidad, que ahora puede desarrollarse y evolucionar” (Martín Buber).

Para tener en cuenta:

“La relación de apoyo óptima sólo puede ser creada por un individuo psicológicamente maduro. Mi capacidad de crear relaciones que faciliten el desarrollo de otros como personas independientes es una función del desarrollo logrado por mí mismo” .

Relación de Apoyo

Falsa dicotomía mente - cuerpo

La formulación cartesiana "Pienso, luego existo" y la noción de mente incorpórea, que piensa, razona y emite juicios morales en forma totalmente independiente del cuerpo, hacen obstáculo a la verdadera esencia del ser humano, concibiéndolo como un organismo fragmentado y dividido, en lugar de un ser íntegro, biológicamente complejo pero frágil y único a la vez.

"Somos y después pensamos, y pensamos sólo en la medida que somos, porque las estructuras y operaciones del ser causan el pensamiento" .

Emoción y razón se interrelacionan mutuamente y en forma constante. Las emociones descontroladas pueden generar comportamientos irracionales, ejerciendo una poderosa (y hasta perturbadora) influencia sobre la racionalidad. Al mismo tiempo, cierto tipo de razonamientos o juicios que nosotros mismos construimos en nuestra interacción con el medio social y cultural, pueden afectar de distintas maneras nuestro estado emocional y nuestro modo de sentir, dando lugar a enfermedades psicológicas. Cuerpo y alma no pueden pensarse como entidades separadas; el alma vive gracias al cuerpo y el cuerpo, "toma cuerpo" en la existencia del alma.

Emociones

  • Son el resultado de la "combinación de un proceso de valoración mental, simple o complejo, con respuestas a dicho proceso, que dan como resultado un estado emocional corporal y cambios mentales adicionales” .
  • Producen una serie de cambios en el estado corporal conectados a imágenes mentales que activan sistemas específicos del cerebro (amígdala, corteza cingular anterior e hipotálamo).
  • No son ni buenas ni malas en sí mismas.
  • Pueden ser adaptativas o desadaptativas, funcionales o disfuncionales.
  • Se hacen concientes y se convierten en sentimientos, cuando el sujeto atiende a la sensación percibida corporalmente, simbolizándola en el "darse cuenta". Cuando esta simbolización es apropiada y las reacciones del sujeto frente a ella se adecuan a la experiencia emocional vivida, significa que las emociones pueden funcionar como una guía para la acción adaptativa, contribuyendo en el proceso de toma de decisiones y de resolución de conflictos, y en el aprendizaje del modo en que se puede aliviar un sí - mismo frágil.

Sentimientos

  • Suponen un "darse cuenta" de las sensaciones que las emociones transmiten al cuerpo, lo cual consolida una vivencia corporalmente sentida.
  • Nos conducen a experimentar sensorialmente y a organizarnos para realizar acciones concretas; pero no debemos confundirlos con la acción. Una cosa es lo que sentimos (experiencia subjetiva interna) y otra muy distinta lo que hacemos frente a lo que sentimos (comportamiento).
  • La esencia de sentir una emoción está relacionada con el registro de los cambios que tienen lugar en el cuerpo, y con la repercusión que dichos cambios tienen en los procesos cognitivos, las motivaciones y las acciones propiamente dichas.
  • Emociones adaptativas.
  • Son aquellas que nos brindan información y nos enseñan a protegernos de todo lo que puede llegar a herirnos o dañarnos.
  • Permiten el despliegue de una acción adaptativa, orientada a evitar en el futuro situaciones desagradables o dolorosas, lo cual da lugar a una tendencia de acción que apunta hacia metas organizadas en función de fines concretos, y hacia un mayor nivel de adaptación.

Emociones desadaptativas

  • Son totalmente disfuncionales e implican la construcción de esquemas emocionales desadaptativos que, al ser evocados, dan lugar a respuestas inadecuadas o excesivas que se convierten en el modo de reacción habitual.
  • "Se trata de respuestas desadaptativas de un sistema complejo disfuncional o estresado en extremo, en el cual se combinan de cierto modo una variedad de factores biológicos, bioquímicos, afectivos, cognitivos y conductuales, para producir automáticamente una respuesta inapropiada "
  • Las encontramos en lo que Greenberg llamó "sentimientos de malestar", que incluyen reacciones secundarias de indefensión, desesperanza, miedo, vergüenza, rabia, desesperación y ansiedad. En ciertas circunstancias, estas conductas pueden convertirse en defensivas o autodestructivas. Por ejemplo, cuando la rabia oculta el duelo, cuando la evitación del dolor psíquico se hace crónica, o la negación de la sensación de inseguridad y desesperanza se prolonga en el tiempo.

Regulación emocional

Según Greenberg y Paivio este proceso consta de dos etapas:

Primera etapa

Se inicia el ciclo de la "autoorganización": proceso mediante el cual los mecanismos afectivos y neuroquímicos básicos, la activación fisiológica, y los procesos expresivo - motores quedan integrados en un patrón coherente. "Con el tiempo, este patrón de experiencia se vivencia como un sentimiento y, finalmente, se simboliza en el darse cuenta, dando lugar a una emoción secundaria (como la tristeza o el enfado)" .

Segunda etapa

La capacidad de auto-reflexión y los procesos cognitivos colaboran con el proceso de autoorganización, con el fin de alcanzar un adecuado equilibrio entre la experiencia y su expresión, accediendo así a regulaciones afectivas cada vez más adaptativas.

En las dos fases del proceso de regulación emocional se interrelacionan factores neurobiológicos y psico-sociales; ambos desempeñan funciones relevantes en el desarrollo del ser, y el mal funcionamiento de cualquiera de ellos, puede producir fallas en la síntesis de las respuestas emocionales y cognitivo - motivacionales, ocasionando algún tipo de déficit emocional.

Este proceso de regulación de las emociones puede ser disfuncional tanto en términos de bajo control como de exceso de control de la experiencia y de la expresión emocional. "Por una parte, el control excesivo y la supresión de la emoción son disfuncionales, ambos roban a las personas su habilidad para poder orientarse a sí mismas con rapidez en el entorno que les rodea, lo que produce estrés interno. Por otro lado, la falta de control y la no habilidad para regular la emoción pueden dar como resultado un trastorno severo de las relaciones sociales, causando con frecuencia, daños en las relaciones interpersonales o hiriendo a los demás, lo cual también produce un estrés interno prolongado. La habilidad equilibrada, tanto de tener emociones como de regularlas en modos contextualmente apropiados, es lo que constituye el criterio último de la salud" .

Inteligencia Emocional: definiciones

  • “Permite conocer y manejar las propias emociones, motivarse a uno mismo, reconocer emociones en otros y manejar relaciones” .
  • “Es el conjunto de capacidades, competencias y habilidades no cognitivas que influyen sobre la habilidad propia de tener éxito al afrontar las demandas y presiones del medio ambiente" Bar – On (citado en Mayer, 2001)
  • “Se refiere a la habilidad para reconocer el significado de las emociones y sus relaciones, y para razonar y resolver problemas en función de ello. También supone la capacidad de emplear las emociones para realizar actividades cognitivas” Mayer et al. (2001).
  • Inteligencia emocional: características.
  • Se accede a través de una adecuada integración mente-corazón, la cual posibilita una síntesis del ámbito emocional con la dimensión cognitivo - motivacional.
  • Supone la aceptación de nuestras emociones, la exploración de las mismas, y la capacidad de modificar aquellos esquemas emocionales tácitos que por alguna razón tengan que ser modificados.
  • "...implica reconocer nuestros sentimientos y ser auto-conscientes. Esto supone también captar nuestras emociones en la medida que emergen, y ser capaces de manejarlas para poder alcanzar nuestros objetivos. El darnos cuenta de las emociones nos ayuda a cada uno de nosotros a manejar nuestros sentimientos de manera que no nos arrollen. Nos ayuda a cuidar de nosotros mismos y a controlar nuestra ansiedad, enfado y tristeza" .
  • "Mediante el desarrollo de la habilidad del darse cuenta de las emociones, de su aceptación y simbolización, del hablar y el reflexionar sobre ellas, así como del acceso y desarrollo de otras partes del yo más compasivas y capaces de afrontar situaciones, se regulan y alivian las partes más problemáticas y vulnerables del sí - mismo" .

Autoestima y auto-aceptación

Es la capacidad que cada ser humano tiene de valorarse, aceptarse y respetarse a sí mismo, reconociendo sus necesidades y potencialidades. Es un componente clave del auto-concepto, es decir, del conjunto de actitudes y creencias respecto de uno mismo, incluyendo creencias acerca de debilidades, virtudes y rasgos de personalidad que lo distinguen del resto de las personas. La manera en que cada persona actúa, piensa y siente es un reflejo de la medida en que se acepta, respeta y confía en sí misma.

  • Las personas con autoestima elevada se preservan de lo que las daña, reconocen y satisfacen sus necesidades de manera positiva, defienden sus derechos, etc. Al respetarse a sí mismos también respetan a los demás, desarrollando más ampliamente su capacidad de amar.
  • Las personas con autoestima baja no se valoran ni respetan, tienden a ignorar sus necesidades y se ubican siempre por debajo del resto de las personas, considerándose inferiores. Algunos anteponen los deseos y necesidades de los demás a los suyos; otros se retraen del mundo, en la convicción de que no tienen nada para ofrecer. Por lo general, se sienten desesperanzados, y tienen grandes dificultades para dar y recibir cariño, lo cual los llena de rabia y resentimiento, haciéndolos asumir conductas de riesgo.

La auto-aceptación también es una parte clave del auto-concepto, y se relaciona en forma directa con la autoestima. Es la habilidad de reconocer como propios tanto los defectos como las virtudes que cada uno tiene. Auto-aceptarse completamente implica no esconder ni ignorar la existencia de nuestras partes negativas u oscuras, pero tampoco tender a exagerarlas, ponderando también nuestros aspectos buenos. Esta aceptación permite minimizar nuestros defectos y desarrollar nuestras cualidades positivas o virtudes.

Proceso terapéutico

“Tránsito de la insolvencia a la capacitación emocional, instrumental y social, apoyada en la construcción de una autocrítica que le permita al sujeto dejar de escapar compulsivamente y defensivamente de los problemas que se le plantean, enfrentándolos resolutivamente. Dicho pasaje posibilita el aumento de la solvencia emocional del consultante, permitiéndole tener un rol protagónico en su vida” .

Curar significa:

  • Transformar el modo de afrontar la vida cotidiana del consultante: su forma de vivir, su forma de enfermar y de sentir el sufrimiento.
  • Re-construir el sentido de su vida, conduciéndolo a asumir un papel activo.
  • Producir cambios significativos en la manera de interpretar la realidad y resolver sus conflictos.
  • Generar acciones alternativas que produzcan bien-estar.

Liderazgo Terapéutico

“No hay nada más difícil de emprender, ni más peligroso para dirigir, ni más incierto en cuanto al éxito, que asumir el liderazgo en la introducción de un nuevo orden de cosas” (Maquiavelo).

El profesional, en su función de líder debe actuar como ente regulador y agente de cambio, capaz de:

  • estimular, motivar y fortalecer internamente a los residentes.
  • promover la realización de actividades que favorezcan la interacción y les permitan desarrollar autonomía.
  • hacer alianza con los residentes y generar consenso entre ellos.
  • facilitar el control de las emociones, mediante estrategias de contención y creación que apunten a la descarga de ansiedad, angustia, bronca, miedo, etc. Ejemplo: expresión gráfica, juegos, cuentos, títeres, expresión corporal, etc.
  • encontrar alternativas válidas frente a los conflictos, el mal-estar y las situaciones frustrantes que puedan surgir.

Resiliencia

“Capacidad humana universal para enfrentar, sobreponerse, e incluso ser fortalecido o transformado por experiencias de adversidad. Es la expresión de la fluidez del aparato psíquico, en contraposición a la cristalización, y posibilita el desarrollo de procesos terciarios entendidos como procesos creadores” .

“Proceso dinámico que tiene como resultado la adaptación positiva en contextos de gran adversidad” (Luthar y otros).

“Habilidad para surgir de la adversidad, adaptarse, recuperarse y acceder a una vida significativa y productiva” (ICCB, 1994).

Factores que influyen en la resiliencia:

  • lo que el sujeto percibe como apoyo: yo tengo.
  • lo que le brinda fortaleza identitaria e intrapsíquica: yo soy; yo estoy.
  • lo que atañe a sus habilidades interpersonales y de resolución de conflictos: yo puedo.

Componentes esenciales de la resiliencia

  • la noción de adversidad, trauma, riesgo o amenaza al desarrollo humano. Ejemplo: vivir en la pobreza; muerte de un ser querido.
  • la adaptación positiva o superación de la adversidad, que es lo que permite determinar si ha habido o no un proceso de resiliencia. La adaptación es considerada positiva, cuando el individuo alcanza expectativas sociales acordes a la etapa del desarrollo en la que se encuentra, sin dar lugar a desajustes. Si la adaptación positiva se produce a pesar de la exposición a la adversidad, se la considera adaptación resiliente.
  • la noción de proceso, que supone la interacción dinámica entre factores de riesgo y factores resilientes de toda índole: bioquímicos, emocionales, cognitivos, biográficos, socio-económicos y socio-culturales.

Características del sujeto resiliente

  • habilidad social
  • baja susceptibilidad
  • enfrentamiento efectivo
  • capacidad de interacción y adaptación
  • resistencia a la destrucción
  • conductas vitales positivas
  • temperamento especial
  • habilidad cognitiva

Reflexiones finales

  • Todo ser humano es una organización compleja formada por un entramado de factores biológicos, psicológicos y sociales. El hombre se caracteriza por ser un sistema abierto en permanente interacción con el medio, y su existencia y estructura dependen del mundo exterior. Es un sistema autorregulado y auto-creador, abierto a la construcción del conocimiento y a sucesivos procesos de aprendizaje.
  • El sujeto, con sus capacidades y dificultades, construye el mundo, establece vínculos afectivos, y así consolida su subjetividad. Esto también ocurre en el caso de las personas con Discapacidad, y para poder rescatar a este sujeto especial, debemos modificar nuestra forma de pensarlo y abordarlo, lo cual supone un cambio de paradigma: no debemos poner énfasis en sus funciones alteradas, sino rescatar sus aspectos, privilegiando sus capacidades, potencialidades y particularidades.
  • Desde este posicionamiento podremos acercarnos a la problemática de la persona con Discapacidad, comprenderlos mejor y elaborar estrategias de intervención abiertas y en permanente cambio. Nuestro objetivo será favorecer su desarrollo integral a partir de un adecuado proceso de desarrollo – aprendizaje, y la estimulación de las áreas sanas, ya que éstas pueden compensar las alteraciones de las áreas afectadas.
  • Las herramientas teóricas sobre las que profundicé en este artículo, son imprescindibles para el abordaje terapéutico de todo tipo de problemáticas, tengan o no relación con la discapacidad. Quizás, lo que marca la diferencia es que en los tratamientos de personas con discapacidad, los terapeutas tenemos que des-estructurarnos, sensibilizarnos y desarrollar creatividad, en un grado mayor al que estamos acostumbrados. No podemos perder de vista que esa persona con discapacidad que está frente a nosotros es una persona “muy especial”, que no sólo tiene necesidades especiales sino también capacidades especiales, que tienen que ser desarrolladas.

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

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