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Teorías de Personalidad en Psicología: Erik Erikson

Por C. George Boeree. Actualizado: 12 marzo 2019
Teorías de Personalidad en Psicología: Erik Erikson

La teoría de la personalidad de Erik Erikson es una teoría psicosocial que sigue el principio genético y comprende una serie de etapas del desarrollo humano.

La teoría de Erik Erikson de las etapas del desarrollo humano contiene las siguientes etapas:

  • Estadio I: etapa sensorio-oral
  • Estadio II: estadio anal-muscular
  • Estadio III: estadio genital-locomotor
  • Estadio IV: etapa de latencia
  • Estadio V: etapa de adolescencia
  • Estadio VI: etapa de la adultez joven
  • Estadio VII: etapa de la adultez media
  • Estadio VIII: etapa de la adultez tardía

Cada estadio del desarrollo debe completarse para pasar al siguiente. Cada etapa de la teoría de Erikson tiene una función, si se consigue la tarea a realizar se aprende una virtud, por el contrario, se desarrollan maladaptaciones o maliganidades, según Erikson.

A continuación, en este artículo de Psicología-Online, introduciremos a un gran estudioso de Las Teorías de Personalidad en Psicología: Erik Erikson. Explicamos en profundidad la teoría de las etapas del desarrollo humano, las opciones en cada una de las etapas, los conceptos y la biografía y obra de Erik Erikson.

Inicio de la Teoria de Erik Erikson

La teoría de la personalidad de Erik Erikson nace de la confluencia de todas sus influencias y su observación y estudio. Una de sus observaciones fue a la tribu americana de los Oglala Dakota (o Sioux).

En esta tribu, existía una tradición que se aplicaba a los adolescentes para determinar su sino en la vida. Se les animaba a introducirse en el bosque sin armas y sin otra vestimenta que un taparrabos y un par de mocasines en búsqueda de un sueño. Hambriento, sediento y cansado, el chico esperaría a tener un sueño al cuarto día de su viaje que le revelaría su destino vital. Al volver al hogar, relataría a los ancianos de la tribu el contenido de su sueño, el cual sería interpretado de acuerdo con una práctica legendaria. Su sueño le diría al chico si estaba destinado a ser un buen cazador, un gran guerrero, un experto en la caza de caballos salvajes, o quizás convertirse en un especialista en la fabricación de armas, un líder espiritual, un sacerdote o un curandero.

En cualquier caso, el número de roles que se representaban en la vida era limitado, la mayoría de las personas desempeñaban papeles generalistas. Estos roles se aprendían por estar rodeado de las demás personas en la familia y en la comunidad.

En la época en que los Oglala Dakota fueron visitados por Erik Erikson, las cosas habían cambiado un poco. Habían sido reducidos a reservas cerradas como resultado de innumerables guerras y amenazas. El búfalo, la fuente principal de comida, vestimenta, cobijo y casi todo lo necesario para vivir, había sido cazado hasta prácticamente su extinción. Para empeorar más las cosas, se les había arrebatado sus costumbres, no por soldados blancos, sino por los esfuerzos de los burócratas gubernamentales dirigidos a convertir a los Dakota en americanos.

Los niños eran obligados a asistir a escuelas estatales casi todo el año, bajo la creencia de que la civilización y la prosperidad surge de la educación. Aquí, aprendían muchas cosas que iban en contra de lo que habían aprendido en casa. Se les enseñó a competir, lo que iba en contra de las tradiciones de los Dakota sobre la igualdad. Se les dijo que hablaran alto y fuerte, cuando precisamente sus familiares le decían que se mantuviesen tranquilos y quietos. En resumen, sus padres se hallaban en una situación de dolor ante lo que consideraban una corrupción propia de una cultura extranjera.

Con el paso del tiempo, su cultura originaria desapareció y la nueva cultura no proveyó los sustitutos necesarios: no hubo más búsqueda de sueños.

Erik Erikson se sintió conmovido por las dificultades de los niños de Dakota. Pero crecer y encontrar el propio lugar en el mundo no es tarea fácil para muchos otros americanos tampoco.

¿Hasta qué punto es usted un adulto?; ¿cuándo entramos en la pubertad?; ¿ya ha sido bautizado o ha pasado por su "bar mizvah"?; ¿su primera experiencia sexual?; ¿fiesta de 15 años?; ¿su licencia de conducir? ¿su graduación colegial?; ¿votando en sus primeras elecciones?; ¿su primer trabajo?; ¿edad legal para beber?; ¿graduación de la universidad?; ¿Cuándo exactamente los demás nos tratan como adultos?.

Existen ciertas contradicciones: puedes ser lo suficientemente mayor para conducir un todoterreno veloz de dos toneladas, pero no se te permite votar; puedes ser lo suficientemente mayor para morir en la guerra por tu país, pero no lo suficiente para beberte una cerveza; como estudiante universitario se te pueden confiar cientos de dólares para créditos educativos, pero no se te permite escoger tus materias.

En las sociedades más tradicionales (como en la nuestra hace 50 o 100 años), los jóvenes se fijaban en sus padres, en sus relaciones, vecinos y profesores. Eran personas decentes y trabajadoras (en su mayoría) y deseaban ser como ellos.

La mayoría de los niños actuales buscan la identificación en la "media", especialmente en la televisión. Es fácil entender por qué. Las personas de la tele son más bellas, más listas, más ingeniosas, más sanas y más felices que cualquiera de nuestro vecindario. Por desgracia, éstas no son reales. Existe una gran cantidad de estudiantes que se frustran al descubrir el gran esfuerzo que supone la carrera que han elegido. Esto no ocurre en la tele. Más tarde, descubren que los trabajos que realizan no son tan creativos y satisfactorios como esperaban. Tampoco es como en la tele. No debería entonces sorprendernos el que muchos chicos se vayan por el camino más corto que el crimen parece ofrecer o en la vida fantástica que la droga promete.

Algunas personas pueden considerar estas afirmaciones como una exageración o estereotipo de la adolescencia moderna. Quizás su paso de la niñez a la adultez haya sido uno suave, pero muchas personas, incluido, podrían haber seguido un sueño.

Biografía de Erik Erikson

Erik Erikson nación en Frankfurt, Alemania el 15 de junio de 1902. Su patrimonio está rodeado de cierto misterio. Su padre biológico fue un danés desconocido que abandonó a su madre justo cuando nació Erik. Su madre, Karla Abrahamsen, fue una jóven judía que le crió sola durante los tres primeros años de la vida de Erik. En este momento, se casó con el Dr. Theodor Homberger, el pediatra de él y se mudaron a Karlsruhe en el sur de Alemania.

Después de finalizar la secundaria, Erik decidió ser artista. Cuando no asistía a clases de arte, vagaba por Europa, visitando museos y durmiendo bajo los puentes. Vivió una vida de rebelde descuidado durante mucho tiempo, antes de plantearse seriamente qué hacer con su vida.

Cuando cumplió los 25 años, un amigo suyo, Peter Blos (artista y más tarde psicoanalista), le sugirió que aplicara para una plaza de maestro en una escuela experimental para estudiantes americanos dirigida por Dorothy Burlingham, una amiga de Anna Freud. Además de enseñar arte, logró un certificado en educación Montesori y otro de la Sociedad Psicoanalítica de Viena. Fue psicoanalizado por la misma Anna Freud. Mientras estuvo allí, conoció a una profesora de danza teatral, con quien tuvieron tres hijos.

En el momento en que los nazis toman el poder, abandonan Viena y se dirigen primero a Copenague y luego a Boston. Erikson aceptó un puesto de trabajo en la Escuela de Medicina de Harvard y practicó psicoanálisis de niños en su consulta privada. En este tiempo, logró codearse con psicólogos de la talla de Henry Murray y Kurt Lewin, así como los antropólogos Ruth Benedict, Margaret Mead y Gregory Bateson. Ellos tuvieron mucha influencia en Erik Erikson.

Más tarde enseñó en Yale y luego en la Universidad de California en Berkeley. Allí Erik Erikson realizó sus estudios sobre los indios Dakota y los Yurok. Cuando obtuvo su ciudadanía americana, adoptó oficialmente el nombre de Erik Erikson; se desconoce el motivo.

En 1950 escribe Childhood and Society, libro que contenía artículos de sus estudios de las tribus americanas, análisis de Máximo Gorky y Adolf Hitler, así como una discusión de la personalidad americana y las bases argumentales de su versión sobre la teoría freudiana. Estos temas (la influencia de la cultura sobre la personalidad y el análisis de figuras históricas) se repitieron en otros trabajos, uno de los cuales, La Verdad de Ghandi, obtuvo el premio Pulitzer y el Premio Nacional del Libro.

Durante el reinado de terror del senador Joseph McCarthy en 1950, Erik Erikson abandona Berkeley cuando se les pide a los profesores que firmen un "compromiso de lealtad". A partir de este momento, Erikson pasa 10 años trabajando y enseñando en una clínica de Massachussets y posteriormente otros 10 años más de vuelta en Harvard. A partir de su jubilación en 1970, no deja de escribir e investigar durante el resto de su vida. Muere en 1994.

Teorías de Personalidad en Psicología: Erik Erikson - Biografía de Erik Erikson

Teoría de la personalidad de Erik Erikson

Erik Erikson es un psicólogo del Yo freudiano. Esto significa que acepta las ideas de Freud como básicamente correctas, incluyendo aquellas debatibles como el complejo de Edipo, así como también las ideas con respecto al Yo de otros freudianos como Heinz Hartmann y por supuesto, Anna Freud.

No obstante, la teoría de la personalidad de Erikson está bastante más orientada hacia la sociedad y la cultura que cualquier otro freudiano, tal y como cabía esperar de una persona con sus intereses antropológicos. Prácticamente, desplaza en sus teorías a los instintos y al inconsciente. Quizás por esta razón, Erik Erikson es tan popular entre los freudianos como entre los no-freudianos.

Teoría de la personalidad de Erik Erikson: El Principio Epigenético

Erik Erikson es muy conocido por su trabajo sobre la redefinición y expansión de la teoría de los estadios de Freud. Establecía que el desarrollo funciona a partir de un principio epigenético. Su teoría postula la existencia de ocho etapas del desarrollo humano, fases que se extienden a lo largo de todo el ciclo vital. El progresos a través de cada estadio está determinado en parte por nuestros éxitos o por los fracasos en los estadios precedentes. Cada etapa del desarrollo humano empieza en un momento en concreto, con un cierto orden que ha sido determinado por la naturaleza a través de la genética. Si interferimos con este orden natural de desarrollo empezando una etapa demasiado pronto o en un momento que no es el que le corresponde, destruimos el desarrollo al completo.

Cada etapa del desarrollo humano comprende ciertas tareas o funciones que son psicosociales por naturaleza. Aunque Erikson les llama crisis por seguir la tradición freudiana, el término es más amplio y menos específico.

Las diversas tareas descritas por el autor se establecen en base a dos términos: una es la tarea del infante, llamada "confianza-desconfianza". Al principio resulta obvio pensar que el niño debe aprender a confiar y no a desconfiar. Pero Erikson establece muy claramente que debemos aprender que existe un balance. Ciertamente, debemos aprender más sobre la confianza, pero también necesitamos aprender algo de desconfianza de manera que no nos convirtamos en adultos estúpidos.

Cada etapa del desarrollo humano tiene un tiempo óptimo también. Es inútil empujar demasiado rápido a un niño a la adultez, cosa muy común entre personas obsesionadas con el éxito. No es posible bajar el ritmo o intentar proteger a los niños de las demandas de la vida. Existe un tiempo para cada función.

Si se pasa bien por un estadio, se aprenden ciertas virtudes o fuerzas psicosociales que ayudarán en el resto de los estadios de la vida. Por el contrario, si no va bien, se pueden desarrollar maladaptaciones o malignidades, así como poner en peligro el desarrollo que falta. La maladaptación comprende más aspectos positivos que negativos de la tarea, como por ejemplo las personas que confían demasiado. La malignidad es peor, ya que comprende mucho de los aspectos negativos de la tarea o función y muy poco de los aspectos positivos de la misma, tal y como presentan las personas desconfiadas.

La teoría psicosocial y de la personalidad de Erik Erikson

En la teoría psicosocial de la personlidad de Erik Erikson, la innovación más importante de fue postular 8 etapas del desarrollo humano, y no 5 estadios como Freud había hecho. Erikson elaboró tres estadios adicionales de la adultez, a partir del estadio genital hasta la adolescencia descrito por Freud. El desarrollo no se detiene después de los 12 o 13 años, parece lógico estipular que debe haber una extensión de los estadios que cubra el resto de nuestro desarrollo.

Erik Erikson también se manifestó respecto a las interacciones de las generaciones, lo cual llamó mutualidad. Freud había establecido claramente que los padres influían de manera drástica en el desarrollo de los niños, pero Erikson amplió el concepto incluyendo la idea de que los niños también influían al desarrollo de los padres. Por ejemplo, la llegada de un nuevo hijo, representa un cambio de vida considerable para una pareja y remueve sus trayectorias evolutivas. Incluso, sería apropiado añadir una tercera (y en algunos casos, una cuarta) generación al cuadro. Muchas personas han sido influenciadas por sus abuelos y estos por sus nietos.

Un ejemplo de mutualidad puede ser en una madre adolescente. Aún cuando tanto la madre como el hijo pueden llevar una vida satisfactoria, la chica está todavía envuelta en tareas de búsqueda de sí misma y de cómo encajar en la sociedad. La relación pasada o presente con el padre de su hijo puede ser inmadura y, en caso que no sigan juntos, ella puede ser que tenga que lidiar con el proceso de encontrar una nueva pareja. Por otro lado, el infante presenta una serie de necesidades básicas de todo niño, incluyendo la más importante: una madre con las habilidades maduras y apoyo social. Si los padres de la chica en cuestión se unen para ayudar, también romperán con sus funciones evolutivas, volviendo a un estilo vital que pensaban que habían pasado y que es altamente demandante. A estas generaciones se pueden añadir otras, y así sucesivamente.

Las formas en que interactuamos son extremadamente complejas, peromuy importantes respecto a nuestro desarrollo psicosocial y nuestras personalidades.

Teorías de Personalidad en Psicología: Erik Erikson - La teoría psicosocial y de la personalidad de Erik Erikson

Las etapas del desarrollo humano de la teoría de Erik Erikson: Estadios I, II, III Y IV

Estadio I del desarrollo humano de Erik Erikson

El primer estadio, el de infancia o etapa sensorio-oral comprende el primer año o primero y medio de vida. La tarea consiste en desarrollar la confianza sin eliminar completamente la capacidad para desconfiar.

Si papá y mamá proveen al recién nacido de un grado de familiaridad, consistencia y continuidad, el niño desarrollará un sentimiento de que el mundo, especialmente el mundo social, es un lugar seguro para estar; que las personas son de fiar y amorosas. También, a través de las respuestas paternas, el niño aprende a confiar en su propio cuerpo y las necesidades biológicas que van con él.

Aunque, aquellos padres que son sobreprotectores; que están ahí tan pronto el niño llora, le llevarán a desarrollar una tendencia maladaptativa que Erikson llama desajuste sensorial, siendo excesivamente confiado, incluso crédulo. Esta persona no cree que alguien pudiera hacerle daño y usará todas las defensas disponibles para retener esta perspectiva exagerada.

Si los padres son desconfiados e inadecuados en su proceder; si rechazan al infante o le hacen daño; si otros intereses provocan que ambos padres se alejen de las necesidades de satisfacer las propias, el niño desarrollarán la tendencia maligna de desvanecimiento, es decir, desarrollará desconfianza. Será una persona aprensiva y suspicaz con respecto a los demás, se tornará una persona depresiva, paranoide e incluso puede desarrollar una psicosis.

Si se logra un equilibrio, el niño desarrollará la virtud de esperanza, una fuerte creencia de que siempre habrá una solución al final del camino, a pesar de que las cosas vayan mal. Uno de los signos que nos indican si el niño va bien en este primer estadio es si puede ser capaz de demorar la respuesta de satisfacción ante una necesidad: "mamá y papá no tienen por qué ser perfectos, confío lo suficiente en ellos, si ellos no pueden estar aquí inmediatamente lo estarán muy pronto, las cosas pueden ser muy difíciles, pero ellos harán lo posible por arreglarlas". Esta es la misma habilidad que utilizaremos ante situaciones de desilusión como en el amor, en la profesión y en otras circunstancias de la vida.

Estadio II del desarrollo humano de Erik Erikson

El segundo estadio es el estadio anal-muscular de la niñez temprana, desde alrededor de los 18 meses hasta los 3-4 años de edad. La tarea primordial es la de alcanzar un cierto grado de autonomía, aún conservando un toque de vergüenza y duda.

Si papá y mamá (y otros cuidadores que entran en escena en esta época) permiten que el niño explore y manipule su medio, desarrollará un sentido de autonomía o independencia. Se requiere un equilibrio: ni desalentarle ni empujarle demasiado. Se recomienda un estilo educativo firme pero tolerante, de esta manera, el niño desarrollará tanto un autocontrol como una autoestima importantes.

Por otra parte, si los padres acuden de inmediato a sustituir las acciones dirigidas a explorar y a ser independiente, el niño pronto se dará por vencido, asumiendo que no puede hacer las cosas por sí mismo, desarrollando un sentido de vergüenza y duda. Si el niño recibe burlas a sus esfuerzos puede sentirse muy avergonzado y dudar de sus habilidades. También hay otras formas de hacer que el niño se sienta avergonzado y dudoso. Si le damos al niño una libertad sin restricciones con una ausencia de límites, o si le ayudamos a hacer lo que él podría hacer solo, también le estamos diciendo que no es lo suficientemente bueno. Por ejemplo, si no somos lo suficientemente pacientes para esperar a que el niño se ate los cordones de sus zapatos, nunca aprenderá a atárselos, asumiendo que esto es demasiado difícil para aprenderlo.

No obstante, un poco de vergüenza y duda es inevitable y es positivo. Sin ello, se desarrollará lo que Erik Erikson llama impulsividad, una ausencia de premeditación y vergüenza que más tarde, se manifestará con la actitud de lanzarse de cabeza a situaciones sin considerar los límites y las consecuencias que esto puede causar.

Demasiada vergüenza y duda llevará al niño a desarrollar la malignidad que Erikson llama compulsividad. La persona compulsiva siente que todo su ser está envuelto en las tareas que lleva a cabo y por tanto todo debe hacerse correctamente. El seguir las reglas de una forma precisa, evita que uno se equivoque, y se debe evitar un error a cualquier precio. Muchas personas reconocen lo que es sentirse avergonzado y dudar continuamente de uno mismo. Un poco más de paciencia y tolerancia hacia los niños podría ayudarles a evitarlo.

Si logramos un equilibrio apropiado y positivo entre la autonomía y la vergüenza y la culpa, desarrollaremos la virtud de una voluntad poderosa o determinación. Una de las cosas más admirables de un niño de dos o tres años es su determinación. Su mote es "puedo hacerlo". Si preservamos ese "puedo hacerlo" (con una apropiada modestia, para equilibrar) seremos mucho mejores como adultos.

Estadio III del desarrollo humano de Erik Erikson

Este es el estadio genital-locomotor o la edad del juego que va desde los 3-4 hasta los 5-6 años, donde la tarea fundamental es la de aprender la iniciativa sin una culpa exagerada.

La iniciativa sugiere una respuesta positiva ante los retos del mundo, asumiendo responsabilidades, aprendiendo nuevas habilidades y sintiéndose útil. Los padres pueden animar a sus hijos a que lleven a cabo sus ideas por sí mismos, alentando la fantasía, la curiosidad y la imaginación. Ahora el niño puede imaginarse, como nunca antes, una situación futura, una que no es la realidad actual. La iniciativa es el intento de hacer real lo irreal.

Pero si el niño puede imaginar un futuro, si puede jugar, también será responsable…y culpable. Por ejemplo, si un niño de dos años tira un reloj en el váter, se puede asumir que no hubo mala intención en el acto. Era solo una cosa dando vueltas y vueltas hasta desaparecer. ¡Qué divertido!. Pero si lo hace un niño de cinco años, deberíamos saber qué va a pasar con el reloj, qué ocurrirá con el temperamento de papá y que le ocurrirá a ella. Podría sentirse culpable del acto y comenzaría a sentirse culpable también. Ha llegado la capacidad para establecer juicios morales.

Erik Erikson es un freudiano y por tanto incluye la experiencia edípica en este estadio. Desde su punto de vista, la crisis edípica comprende la renuncia que siente el niño a abandonar su cercanía al sexo opuesto. Un padre tiene la responsabilidad, socialmente hablando, de animar al niño a que "crezca"; "¡que ya no eres un niño!". Pero si este proceso se establece de manera muy dura y extrema, el niño aprende a sentirse culpable con respecto a sus sentimientos.

Demasiada iniciativa y muy poca culpa es una tendencia maladaptativa que Erikson llama crueldad. La persona cruel toma la iniciativa. Tiene sus planes, ya sea en materia de romance, política o profesión pero, no toma en cuenta a quién tiene que pisar para lograr su objetivo. Todo es el logro y los sentimientos de culpa son para los débiles. La crueldad es mala para los demás, pero relativamente fácil para la persona cruel. La forma extrema de la crueldad es la sociopatía.

La malignidad de culpa exagerada es lo que Erik Erikson llama inhibición. La persona inhibida no probará cosa alguna, ya que "si no hay aventura, nada se pierde" y nada de lo que sentirse culpable. Desde el punto de vista sexual, edípico, la persona culposa puede ser impotente o frígida.

Un buen equilibrio llevará al sujeto a la virtud psicosocial de propósito: la capacidad para la acción a pesar de conocer claramente nuestras limitaciones y los fallos anteriores.

Estadio IV del desarrollo humano de Erik Erikson

Esta etapa corresponde a la de latencia, o aquella comprendida entre los 6 y 12 años de edad del niño escolar. La tarea principal es desarrollar una capacidad de laboriosidad al tiempo que se evita un sentimiento excesivo de inferioridad. Los niños deben "domesticar su imaginación" y dedicarse a la educación y a aprender las habilidades necesarias para cumplir las exigencias de la sociedad.

Aquí entra en juego una esfera mucho más social: los padres, así como otros miembros de la familia y compañeros se unen a los profesores y otros miembros de la comunidad. Todos ellos contribuyen: los padres deben animar, los maestros deben cuidar; los compañeros deben aceptar. Los niños deben aprender que no solamente existe placer en concebir un plan, sino también en llevarlo a cabo. Deben aprender lo que es el sentimiento del éxito, ya sea en el patio o el aula; ya sea académicamente o socialmente.

Una buena forma de percibir las diferencias entre un niño en el tercer estadio y otro del cuarto es sentarse a ver cómo juegan. Los niños de cuatro años pueden querer jugar, pero solo tienen conocimientos vagos de las reglas e incluso las cambian varias veces a todo lo largo del juego escogido. No soportan que se termine el juego. Un niño de siete años, sin embargo, está dedicado a las reglas, las consideran algo mucho más sagrado e incluso puede enfadarse si no se permite que el juego llegue a una conclusión estipulada.

Si el niño no logra mucho éxito, debido a maestros muy rígidos o a compañeros muy negadores, por ejemplo, desarrollará entonces un sentimiento de inferioridad o incompetencia. Una fuente adicional de inferioridad, en palabras de Erik Erikson, la constituye el racismo, sexismo y cualquier otra forma de discriminación. Si un niño cree que el éxito se logra en virtud de quién es en vez de cuan fuerte puede trabajar, entonces ¿para qué intentarlo?

Una actitud demasiado laboriosa puede llevar a la tendencia maladaptativa de virtuosidad dirigida. Esta conducta la vemos en niños a los que no se les permite "ser niños"; aquellos cuyos padres o profesores empujan en un área de competencia, sin permitir el desarrollo de intereses más amplios. Por ejemplo, niños actores, niños atletas, niños músicos, niños prodigio en definitiva. Todos nosotros admiramos su laboriosidad, pero si nos acercamos más, vemos que no hay un desarrollo adaptativo.

Sin embargo, la malignidad más común es la llamada inercia, quien la posee sufre un "complejo de inferioridad". Alfred Adler habló de ello. Si tras el primer intento no se logra el éxito, no se vuelve a intentar. Por ejemplo, a muchas personas no les ha ido bien en matemáticas, entonces no vuelven a asistir a otra clase de matemáticas. Otros fueron humillados en el gimnasio, entonces nunca harán ningún deporte. Otros nunca desarrollaron habilidades sociales, entonces nunca saldrán a la vida pública. Se vuelven seres inertes.

Lo ideal sería desarrollar un equilibrio entre la laboriosidad y la inferioridad; esto es, ser principalmente laboriosos con un cierto toque de inferioridad que nos mantenga sensiblemente humildes. Entonces tendremos la virtud llamada competencia.

Teorías de Personalidad en Psicología: Erik Erikson - Las etapas del desarrollo humano de la teoría de Erik Erikson: Estadios I, II, III Y IV

Las etapas del desarrollo humano de la teoría de Erik Erikson: Estadios V y VI

Estadio V del desarrollo humano de Erik Erikson

Esta etapa es la de la adolescencia, empezando en la pubertad y finalizando alrededor de los 18-20 años. Actualmente, debido sobre todo a una serie de factores psicosociales, la adolescencia se prolonga más allá de los 20 años, incluso hasta los 25 años.

La tarea primordial en esta etapa del desarrollo es lograr la identidad del Yo y evitar la confusión de roles. Esta fue la etapa del desarrollo humano que más interesó a Erikson y los patrones observados en los chicos de esta edad constituyeron las bases a partir de la cuales el autor desarrollaría la teoría de todas las otras etapas.

La identidad yoica significa saber quiénes somos y cómo encajamos en el resto de la sociedad. Exige que tomemos todo lo que hemos aprendido acerca de la vida y de nosotros mismos y lo moldeemos en una autoimagen unificada, una que nuestra comunidad estime como significativa.

Hay cosas que hacen más fácil estas cuestiones. Primero, debemos poseer una corriente cultural adulta que sea válida para el adolescente, con buenos modelos de roles adultos y líneas abiertas de comunicación.

Además, la sociedad debe proveer también unos ritos de paso definidos; es decir, ciertas tareas y rituales que ayuden a distinguir al adulto del niño. En las culturas tradicionales y primitivas, se insta al adolescente a abandonar el poblado por un período de tiempo determinado con el objeto de sobrevivir por sí mismo, cazar algún animal simbólico o buscar una visión inspiradora. Tanto los chicos como las chicas deberán pasar por una serie de pruebas de resistencia, de ceremonias simbólicas o de eventos educativos. De una forma u otra, la diferencia entre ese período de falta de poder y de irresponsabilidad de la infancia y ese otro período de responsabilidad propio del adulto se establece de forma clara.

Sin estos límites, nos embarcamos en una confusión de roles, lo que significa que no sabremos cuál es nuestro lugar en la sociedad y en el mundo. Erik Erikson dice que cuando un adolescente pasa por una confusión de roles, está sufriendo una crisis de identidad. De hecho, una pregunta muy común de los adolescentes es "¿Quién soy?".

Una de las sugerencias que Erikson plantea para la adolescencia en nuestra sociedad es la una moratoria psicosocial. Anima a los jóvenes a que se tomen un "tiempo libre". Si tienes dinero, vete a Europa. Si no lo tienes, merodea los ambientes de Estados Unidos. Deja el trabajo por un tiempo y vete al colegio. Date un respiro, huele las rosas, búscate a ti mismo. Por norma, tendemos a conseguir el "éxito" demasiado deprisa, aunque muy pocos de nosotros nos hayamos detenido a pensar en lo que significa el éxito para nosotros. De la misma manera que los jóvenes Oglala Dakota, quizás también necesitemos soñar un poco.

Existe un problema cuando tenemos demasiado "identidad yoica". Cuando una persona está tan comprometida con un rol particular de la sociedad o de una subcultura, no queda espacio suficiente para la tolerancia. Erikson llama a esta tendencia maladaptativa fanatismo. Un fanático cree que su forma es la única que existe. Por descontado está que los adolescentes son conocidos por su idealismo y por su tendencia a ver las cosas en blanco o negro. Éstos envuelven a otros alrededor de ellos, promocionando sus estilos de vida y creencias sin importarles el derecho de los demás a estar en desacuerdo.

La falta de identidad es bastante más problemática, y Erikson se refiere a esta tendencia maligna como repudio. Estas personas repudian su membresía en el mundo adulto e incluso repudian su necesidad de una identidad. Algunos adolescentes se permiten a sí mismos la "fusión" con un grupo, especialmente aquel que le pueda dar ciertos rasgos de identidad: sectas religiosas, organizaciones militaristas, grupos amenazadores; en definitiva, grupos que se han separado de las corrientes dolorosas de la sociedad. Pueden embarcarse en actividades destructivas como el consumo de drogas, alcohol o incluso adentrarse seriamente en sus propias fantasías psicóticas. Después de todo, ser "malo" o ser "nadie" es mejor que no saber quién soy.

Si logramos negociar con éxito esta etapa, tendremos la virtud que Erik Erikson llama fidelidad. La fidelidad implica lealtad, o la habilidad para vivir de acuerdo con los estándares de la sociedad a pesar de sus imperfecciones, faltas e inconsistencias. No estamos hablando de una lealtad ciega, así como tampoco de aceptar sus imperfecciones. Es decir, si amamos nuestra comunidad, queremos que sea la mejor posible. La fidelidad de la que hablamos se establece cuando hemos hallado un lugar para nosotros dentro de ésta, un lugar que nos permitirá contribuir a su estabilidad y desarrollo.

Estadio V del desarrollo humano de Erik Erikson

Si hemos podido llegar esta fase, nos encontramos entonces en la etapa de la adultez jóven de las etapas del desarrollo humano de Erik Erikson, la cual comprende de 18 hasta los 30 años aproximadamente. Los límites temporales con respecto a las edades en los adultos son mucho más tenues que en las etapas infantiles, siendo estos rangos muy distintos entre personas. La tarea principal es lograr un cierto grado de intimidad, actitud opuesta a mantenerse en aislamiento.

La intimidad supone la posibilidad de estar cerca de otros, como amantes, amigos; siendo partícipe de la sociedad. Ya se posee un sentimiento de saber quién eres, no tienes miedo a "perderte" a ti mismo, como presentan muchos adolescentes. El "miedo al compromiso" que algunas personas parecen presentar es un buen ejemplo de inmadurez en este estadio. Sin embargo, este miedo no siempre es tan obvio. Muchas personas enlentecen o postergan el proceso progresivo de sus relaciones interpersonales. "Me casaré (o tendré una familia, o me embarcaré en algún tema social) tan pronto acabe la universidad; tan pronto tenga un trabajo; cuando tenga una casa; tan pronto… Si has estado comprometido durante los últimos 10 años, ¿qué te hace echarte atrás?.

El joven adulto ya no tiene que probarse a sí mismo. Una relación de pareja adolescente sí busca un establecimiento de identidad a través de la relación. "¿Quién soy?. Soy su novio". La relación de adultos jóvenes debe ser una cuestión de dos egos independientes que quieren crear algo más extenso que ellos mismos. Intuitivamente reconocemos esto cuando observamos la relación de pareja de dos sujetos donde uno de ellos es un adolescente y el otro un adulto joven. Nos percatamos del potencial de dominio que tiene el último sobre el primero.

A esta dificultad se añade que nuestra sociedad tampoco ha hecho mucho por los adultos jóvenes. El énfasis sobre la formación profesional, el aislamiento de la vida urbana, la fractura de las relaciones por motivos de traslados y la naturaleza generalmente impersonal de la vida moderna, hacen que sea más difícil el desarrollo de relaciones íntimas. Algunas personas han tenido que mudarse, no tienen relación los amigos de la infancia o los de la universidad, no tienen una sensación firme de comunidad. Otras han crecido y afincado en una comunidad en particular y tienen relaciones mucho más profundas y duraderas; probablemente se casaron con el amor de toda su vida y sienten un buen cariño por su comunidad. Pero este estilo de vida se está volviendo rápidamente un anacronismo.

La tendencia maladaptativa que Erikson llama promiscuidad, se refiere a volverse demasiado abierto, muy fácilmente, sin apenas esfuerzo y sin ninguna profundidad o respeto por la intimidad. Esta tendencia se puede dar tanto con un amante, como con amigos, compañeros y vecinos.

La exclusión es la tendencia maligna de aislamiento máximo. La persona se aísla de sus seres queridos o parejas, amigos y vecinos, desarrollando como compensación un sentimiento constante de cierta rabia o irritabilidad que le sirve de compañía.

Si atravesamos con éxito esta etapa, llevaremos con nosotros esa virtud o fuerza psicosocial que Erik Erikson llama amor. Dentro de este contexto teórico, el amor se refiere a esa habilidad para alejar las diferencias y los antagonismos a través de una "mutualidad de devoción". Incluye no solamente el amor que compartimos en un buen matrimonio, sino también el amor entre amigos y vecinos, compañeros de trabajo y compatriotas.

Teorías de Personalidad en Psicología: Erik Erikson - Las etapas del desarrollo humano de la teoría de Erik Erikson: Estadios V y VI

Estadios VII y VIII

Estadio VII del desarrollo humano de Erik Erikson

Este estadio corresponde a la adultez media. Es muy difícil establecer el rango de edades, pero incluiría aquel período dedicado a la crianza de los niños. Aproximadamente entre los 20 y pico y los 50 y tantos años. La tarea fundamental aquí es lograr un equilibrio apropiado entre la productividad o generabilidad y el estancamiento.

La productividad es una extensión del amor hacia el futuro. Tiene que ver con una preocupación sobre la siguiente generación y todas las demás futuras. Se diferencia de la intimidad de los estadios previos en tanto que la intimidad o el amor entre amantes o amigos, es un amor entre iguales y necesariamente es recíproco. Si no recibimos el amor de vuelta, no lo consideramos un amor verdadero. En cambio, con la productividad, no estamos esperando, al menos parece que no implícitamente, una reciprocidad en el acto.

Aunque la mayoría de las personas ponen en práctica la productividad teniendo y criando los hijos, existen otras maneras también. Erik Erikson considera que la enseñanza, la escritura, la inventiva, las ciencias y las artes, el activismo social complementan la tarea de productividad.

El estancamiento, por otro lado, es la "auto-absorción"; cuidar de nadie. La persona estancada deja de ser un miembro productivo de la sociedad. Es bastante difícil imaginarse que uno tenga algún tipo de estancamiento en nuestras vidas, tal y como ilustra la tendencia maladaptativa que Erik Erikson llama sobrextensión. Algunas personas tratan de ser tan productivas que llega un momento en que no se pueden permitir nada de tiempo para sí mismos, para relajarse y descansar. Al final, estas personas tampoco logran contribuir algo a la sociedad. Estoy seguro de que todos ustedes conocerán a alguien inmerso en un sinnúmero de actividades o causas; o tratan da tomar todas las clases posibles o mantener tantos trabajos que al final, no tienen ni siquiera tiempo para hacer ninguna de estas actividades.

Más obvia todavía resulta la tendencia maligna de rechazo, lo que supone muy poca productividad y bastante estancamiento, lo que produce una mínima participación o contribución a la sociedad. Y desde luego que aquello que llamamos "el sentido de la vida" es una cuestión de cómo y qué contribuimos o participamos en la sociedad.

Esta es la etapa de la "crisis de la mediana edad". En ocasiones los hombres y mujeres se preguntan esa interrogante de "¿Qué estoy haciendo aquí?". Hay personas que, debido al pánico a envejecer y a no haber logrado las metas ideales que tuvieron cuando jóvenes, tratan de volver a su juventud. Por ejemplo, las personas que en este período dejan a su pareja, abandonan su trabajo y adoptan comportamientos propios de edades anteriores.

Si atravesamos esta etapa con éxito, desarrollaremos una capacidad importante para cuidar que nos servirá a lo largo del resto de nuestra vida.

Estadio VIII del desarrollo humano de Erik Erikson

La última etapa del desarrollo humano según Erik Erikson es la adultez tardía, madurez o vejez. Empieza alrededor de la jubilación, después que los hijos se han ido; digamos más o menos alrededor de los 60 años. Algunas personas en esta edad dicen que esta etapa empieza solo cuando uno se siente viejo, pero esta negación es un efecto directo de una cultura que realza la juventud, lo cual aleja incluso a los mayores de que reconozcan su edad. Erikson establece que es bueno llegar a esta etapa y si no lo logramos es que existieron algunos problemas anteriores que retrasaron nuestro desarrollo.

La tarea primordial aquí es lograr una integridad yoica con un mínimo de desesperanza. Esta etapa parece ser la más difícil de todas. Primero ocurre un distanciamiento social, desde un sentimiento de inutilidad; todo esto evidentemente en el marco de nuestra sociedad. Algunos se jubilan de trabajos que han tenido durante muchos años; otros perciben que su tarea como padres ya ha finalizado y la mayoría creen que sus aportes ya no son tan necesarios.

Además existe un sentido de inutilidad biológica, debido a que el cuerpo ya no responde como antes. Las mujeres pasan por la menopausia, algunas de forma dramática. Los hombres creen que ya no son suficiente. Surgen enfermedades de la vejez como artritis, diabetes, problemas cardíacos, problemas relacionados con el pecho y ovarios y cánceres de próstata. Empiezan los miedos a cuestiones que uno no había temido nunca, como por ejemplo a un proceso gripal o simplemente a caerse.

Junto a las enfermedades, aparecen las preocupaciones relativas a la muerte. Los amigos mueren; los familiares también. La pareja muere. Es inevitable que también a uno le toque su turno. Al enfrentarnos a toda esta situación, parece que todos debemos sentirnos desesperanzados.

Como respuesta a esta desesperanza, algunos mayores se empiezan a preocupar por el pasado el pasado. Algunos se preocupan por sus fallos; esas malas decisiones que se tomaron y se quejan de que no tienen ni el tiempo ni la energía para revertirlas. Vemos entonces que algunos ancianos se deprimen, se vuelven resentidos, paranoides, hipocondríacos o desarrollan patrones comportamentales de senilidad con o sin explicación biológica.

La integridad yoica según Erik Erikson significa llegar a los términos de tu vida, y por tanto, llegar a los términos del final de tu vida. Si somos capaces de mirar atrás y aceptar el curso de los eventos pasados, las decisiones tomadas; tu vida tal y como la viviste, entonces no necesitarás temerle a la muerte. Aunque la mayoría de ustedes no se encuentran en este punto de la vida, quizás podríamos identificarnos un poco si empezamos a cuestionarnos nuestra vida hasta el momento. Todos hemos cometido errores, si bien no seríamos lo que somos si no los hubiéramos cometidos.

La tendencia maladaptativa del estadio 8 es llamada presunción. Esto ocurre cuando la persona "presume" de una integridad yoica sin afrontar de hecho las dificultades de la senectud.

La tendencia maligna es la llamada desdén. Erik Erikson la define como un desacato a la vida, tanto propia como la de los demás.

La persona que afronta la muerte sin miedo tiene la virtud que Erik Erikson llama sabiduría. Considera que este es un regalo para los hijos, dado que "los niños sanos no temerán a la vida si sus mayores tienen la suficiente integridad para no temer a la muerte". El autor sugiere que una persona debe sentirse verdaderamente agraciada de ser sabia, entendiendo lo de "agraciada" en su sentido más amplio.

Discusión de la teoría de las etapas del desarrollo de Erik Erikson

Pocas personas han desarrollado más un acercamiento a los estadios del desarrollo que Erik Erikson. Y eso que el concepto de estadios no es muy popular entre los teóricos de la personalidad. De las personas que se recogen en este texto, solo Sigmund y Anna Freud comparten completamente sus convicciones. La mayoría de los teóricos prefieren un acercamiento más paulatino o gradual del desarrollo, utilizando términos como "fases" o "transiciones", en vez de estadios definidos y limitados.

Pero desde luego, existen ciertos segmentos de la vida fáciles de identificar, determinados temporalmente por aspectos biológicos. La adolescencia está "preprogramada" para que ocurra cuando ocurre, tal y como pasa con el nacimiento y muy posiblemente, con la muerte natural. El primer año de vida tiene unas cualidades muy especiales y el último año de la misma incluye ciertas cualidades catastróficas.

Si reducimos el significado de los estadios con el fin de incluir ciertas secuencias lógicas; léase que las cosas ocurren en un cierto orden, no porque están determinadas exclusivamente por marcadores biológicos, sino porque no tendrían sentido de otra forma, entonces podríamos incluso decir que el entrenamiento de los esfínteres, por ejemplo, tiene que preceder a la independencia de la madre y asistir a clases; que debemos desarrollar una sexualidad madura antes de encontrar a una pareja; que normalmente hallaremos a una pareja antes de tener niños y que necesariamente deberemos tener niños antes de disfrutar su despedida.

Si estrechamos aún más el significado de los estadios añadiendo una "programación" social a la biológica, podríamos incluir períodos de dependencia y escolarización, y así mismo, el trabajo y la jubilación también. De esta forma tan reducida, no habría problemas para establecer 7 u 8 estadios. Evidentemente, solo hasta ahora es que nos hemos sentido presionados a llamarles estadios, en vez de fases o cualquier otro término impreciso.

De hecho, resulta difícil defender los estadios de Erikson si los aceptamos dentro de su comprensión de lo que son los estadios. Entre diferentes culturas y diferentes personas, la temporalización puede ser muy distinta. En algunos países, los bebés son destetados a los seis meses, en otros, todavía son amamantados hasta los cinco años. Hubo una época en nuestra cultura en la que las mujeres se casaban a los trece años y tenían su primer hijo a los quince. Hoy, en general se pospone el matrimonio hasta los treinta y se concibe un único hijo antes de los cuarenta años. Se busca muchos años de retiro. En otra época y lugar, la jubilación sencillamente es desconocida.

Sin embargo, los estadios de Erik Erikson nos brindan un marco de trabajo. Podemos hablar de nuestra cultura al compararla con otras; o de la actualidad comparada con algunos siglos atrás o de ver cómo diferimos relativamente de los estándares que provee su teoría. Erik Erikson y otros investigadores han demostrado que el patrón general se adapta a diferentes épocas y culturas, y a la mayoría de nosotros nos resulta familiar. En otras palabras, su teoría se establece como uno de los paradigmas más importantes dentro de las teorías de la personalidad por su utilidad.

También nos provee de conocimientos que no nos hubiéramos percatado de otra forma. Por ejemplo, podríamos pensar en sus ocho estadios como una serie de tareas que no siguen un patrón lógico particular. Pero si dividimos el abanico de la vida en dos secuencias de cuatro estadios, podemos ver un patrón real, con la mitad referida al desarrollo del niño y la otra mitad al desarrollo del adulto.

En el estadio I de la teoría de las etapas del desarrollo de Erik Erikson, el niño debe aprender que "eso" (el mundo, especialmente representado por mamá y papá, y él mismo) está bien; que "no hay problema". En el estadio II, el infante aprende a "yo puedo hacerlo" en el "aquí y ahora". En el estadio III, el preescolar aprende a "puedo planear" y proyectarse a sí mismo hacia un futuro. En el IV, el escolar aprende "puedo finalizar" estas proyecciones. A través de estas cuatro etapas, el niño desarrolla un Yo competente y preparado para el amplio mundo que le aguarda.

Tomando la otra mitad relativa al período adulto, nos expandimos más allá del Yo (entendiéndose el "Yo" como self o sí mismo). El estadio V de la teoría de las etapas del desarrollo de Erik Erikson tiene que ver con establecer algo muy parecido al "está bien; no hay problema". El adolescente debe aprender que "yo estoy bien"; conclusión de la negociación establecida de los cuatro estadios precedentes. En el VI, el adulto joven debe aprender a amar, lo que sería una variación social de "yo puedo hacerlo" en el aquí y ahora. En el estadio VII, el adulto debe extender ese amor hacia el futuro, es decir, "cuidar de". Y finalmente, en el estadio VIII, la persona mayor debe aprender a "limitar" su Yo, y establecer una nueva y amplia identidad. En palabras de Jung, la segunda mitad de la vida está dedicada a la realización de uno mismo.

Obras de Erik Erikson y su teoría psicosocial

Erik Erikson es un escritor excelente y capturará su imaginación aún cuando no se sienta cómodo con su lado freudiano. Los libros basados en su teoría psicosocial de la formación de la personalidad son Childhood and Society y Identity: Youth and Crisis, colecciones de ensayos sobre sujetos tan variados como las tribus americanas nativas, gente famosa como William James y Adolf Hitler, nacionalidad, género y raza.

Sus dos libros más famosos son estudios en "psicohistoria", el Young Man Luther sobre Martin Luther y Gandhi's Truth. Sus trabajos han inspirado a muchos otros y disponemos en la actualidad de una revista llamada The Journal of Psychohistory, la cual contiene artículos fascinantes no solo de personas famosas, sino de prácticas antiguas y presentes en el desarrollo de niños a través de ritos de poblaciones a todo lo largo del mundo y en todas las épocas de la historia.

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

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paola rubio
muy interesante

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