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Qué es la terapia de choque en psicología

 
Por Zoraida Luque. 20 enero 2020
Qué es la terapia de choque en psicología

La terapia de choque se ha utilizado en psicología y psiquiatría desde hace décadas. Su aplicación ha ido variando a lo largo del tiempo según las corrientes psicológicas del momento y los estudios realizados. En la actualidad se sigue utilizando, pero el método y la aplicación son distintos, adaptados a nuestras necesidades y seguros para el paciente. En Psicología-Online queremos ponerte al día sobre qué es la terapia de choque y para qué se utiliza.

¿En qué consiste la terapia de choque en psicología?

La terapia de choque es la inducción de un estado de choque fisiológico en un individuo de manera artificial y controlada como tratamiento para un problema mental.

Se basa en la hipótesis de que los estados de choque mejoran el estado mental del paciente una vez que se ha recuperado del tratamiento.

Las terapias de choque en la historia

Manfred J. Sakel, neurofisiólogo y psiquiartra, observó que algunos de los pacientes con problemas de adicciones o psicosis mejoraban su estado mentar tras sufrir una crisis hipoglucémica. En base a esto, decidió provocar artificialmente y de manera controlada estas crisis. Para ello suministraba a los pacientes una sobredosis de insulina, lo que hacía que bajara el índice glucémico hasta el punto de provocar convulsiones como las de un ataque epiléptico. Para controlarlo, una vez que entraban en coma a causa del ataque, les administraba una solución de glucosa que restablecía el nivel.

Parece que había cambios positivos en el estado mental de sus pacientes y que estos cambios se mantenían en el tiempo. De forma que, cuando publicó los resultados de su estudio en 1933, muchos psiquiatras comenzaron a usar su método. Su tratamiento tuvo tal repercusión que en 1940 la mayoría de los hospitales americanos lo usaban. Incluso había salas específicas para el “choque insulínico”.

Sakel estimó en un 88% la mejoría de sus pacientes. Sin embargo, estudios posteriores disminuyen ese porcentaje. Algunos pacientes fallecían y otros calificaban el tratamiento como aterrador.

Por otra parte en 1933, el médico Ladislaus von Meduna, partiendo de la premisa de que la epilepsia era incompatible con la esquizofrenia, ideó un tratamiento para provocar epilepsia y así acabar con la esquizofrenia. Probó varias sustancias y finalmente utilizó cardiazol. Ésta provocaba ataques epilépticos. Alrededor de un 50% mejoraba, pero algunos pacientes (un 42%) terminaban con fracturas debido a las sacudidas.

A. E. Bennett, un psiquiatra, propuso utilizar un sedante para controlar las sacudidas. En algunos trastornos como la depresión maníaca o psicótica, el cardiazol presentaba una mejoría del 80% de los pacientes. Para la esquizofrenia en cambio resultaba más efectivo el choque insulínico.

Más adelante, estas terapias fueron sustituidas por la terapia electroconvulsiva. En sus comienzos, la terapia electroconvulsiva se basaba en la misma premisa de que la epilepsia y la esquizofrenia son incompatibles. El histólogo Cerletti pensó que podía generar las convulsiones mediante descargas eléctricas en el paciente y así tratar la esquizofrenia. Viendo los buenos resultados que obtenía con su técnica, el investigador pensó que el cerebro producía una sustancia contraria a la enfermedad mental durante el electroshock. Incluso le puso nombre a esa sustancia que nunca se pudo identificar ni aislar: acroagonina.

La terapia electroconvulsiva se ha utilizado desde entonces de formas diferentes. Actualmente, se administran unas descargas leves y localizadas y el paciente las recibe con anestesia. Se suele utilizar como tratamiento de la depresión refractaria o trastorno bipolar si se han probado otros tratamientos que no han sido eficaces.

¿Para qué sirve la terapia de choque?

La funcionalidad de las terapias de choque ha ido variando a lo largo de su historia, pero tienen como punto común el tratamiento de problemas psicológicos o trastornos mentales.

Al principio se utilizaba sobre todo para el tratamiento de la esquizofrenia con la premisa (que más adelante se demostró equivocada) de que la esquizofrenia era incompatible con la epilepsia.

La terapia electroconvulsiva está indicada para el tratamiento de la depresión y el trastorno bipolar cuando se han probado otras técnicas sin resultados.

La terapia de choque en la actualidad

Actualmente la terapia de choque utilizada es la terapia de exposición. Los cambios fisiológicos no son inducidos por sustancias, sino por la exposición a estímulos.

La técnica de exposición consiste en exponer al paciente a lo temido en una situación controlada y supervisada al estímulo que le provoca el miedo. El paciente se expone a la situación temida. Experimenta algunas sensaciones desagradables, sobre todo justo antes de la exposición. Durante la exposición esas sensaciones desagradables van disminuyendo. La sensación de bienestar y la confianza en sí mismo del paciente aumentan. Se siente mejor consigo mismo por haber superado esa exposición y el miedo asociado a ella disminuye o desaparece al comprobar que sus peores temores no se han cumplido.

Esta técnica está indicada en el tratamiento de fobias, algunos trastornos de ansiedad y el trastorno obsesivo-compulsivo.

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

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Bibliografía
  • Buela-Casal, G. Sierra, J.C. (2009). Manual de evaluación y tratamientos psicológicos. Madrid: Biblioteca Nueva.

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