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El desarrollo de la personalidad: etapas y factores influyentes

 
Por Nerea Babarro Rodríguez. 26 abril 2019
El desarrollo de la personalidad: etapas y factores influyentes

La personalidad es un concepto que hace referencia a una visión única e individual del ser humano, es decir, se trata de la visión que tenemos de cada persona, hecho que provoca que cada una sea diferente de las demás. En concreto, la personalidad se forma gracias a un conjunto de rasgos y características que determinan el comportamiento, la conducta y la manera de actuar de las personas ante diferentes situaciones y contextos. Así pues, a grandes rasgos, la personalidad es aquello que nos permite diferenciar a una persona de las otras. Pero, ¿por qué tenemos una personalidad y no otra? ¿Cómo se forma la personalidad? Y sobre todo, ¿de qué depende? En este artículo de Psicología-Online: el desarrollo de la personalidad: etapas y factores influyentes, daremos respuestas sobre este apasionante tema.

Etapas del desarrollo de la personalidad

Las dos teorías de la personalidad más conocidas que enfatizan en las diferentes etapas que conforman su desarrollo son, por un lado, la teoría de Sigmund Freud y, por otro lado, la teoría de Erik Erikson. Se explican a continuación.

Etapas del desarrollo de la personalidad según Freud

Según la teoría de la personalidad de Freud, el desarrollo de la personalidad se divide en cinco etapas o fases que se identifican con las zonas erógenas, los órganos en los que se focaliza el placer sexual, la energía y la libido de las personas.

Además, cabe destacar que debido a la vivencia de algún trauma se puede dar una fijación o una regresión en el proceso de desarrollo, por lo que si se da una alteración en una de las etapas en concreto, la personalidad de la persona será determinada por eso. Las etapas de Freud son:

Etapa oral (0-1 año)

Es la primera etapa del desarrollo que empieza en el nacimiento y dura hasta el primer año de vida de las personas. En esta etapa o fase, el placer se encuentra en la boca y se obtiene con actividades de succión, de chupar, de comer o de morder. Normalmente se relaciona con el acto de mamar, morder objetos, entre otros. La correcta evolución de esta etapa depende de las vivencias placenteras y de seguridad que los niños experimentan durante este tiempo. Así pues, según Freud, un gran ejemplo de trauma vivido en esta situación que puede provocar una fijación en esta etapa es el hecho de dejar de amamantar antes de lo previsto o hacerlo durante más tiempo de lo necesario. Los resultados de una fijación en esta etapa pueden ser adicciones al tabaco, morder las uñas, entre otros.

Etapa anal (1-3 años)

Esta etapa empieza al año y termina a los 3 años. Se caracteriza por ser la etapa en la que la fuente de placer se encuentra en el ano, por lo tanto, se relaciona con actividades placenteras del control de los esfínteres (incluyendo también la vejiga), como retener y/o expulsar heces. Según Freud, en esta etapa pueden surgir dos inconvenientes si no se sigue una evolución adecuada: por un lado, los niños pueden presentar una gran retención de las heces dando lugar a un estreñimiento y consecuentemente desarrollar un carácter terco. Por otro lado, los niños pueden rebelarse y expulsar heces en momentos inoportunos y consecuentemente desarrollar un carácter más destructivo.

Etapa fálica (3-6 años)

La tercera etapa del desarrollo según Freud se inicia a los 3 años y termina a los 6 años y la fuente de placer se focaliza en los órganos genitales (en el caso de la mujer el clítoris, equiparable a la etapa clitoridiana). Esta etapa se relaciona con el placer que sienten los niños con el exhibicionismo de sus genitales y el interés por los genitales del sexo opuesto y el propio. Al inicio de esta etapa las personas muestran un gran interés auto-erótico, pero a medida que pasa el tiempo, el foco de interés se desplaza hacia los padres, teniendo en cuenta el complejo de Edipo.

Así pues, el complejo de Edipo se caracteriza por la búsqueda de satisfacción en el progenitor de sexo opuesto, aunque también aparece un interés hacia el progenitor del mismo sexo en cuanto a superar su rivalidad. Es habitual que los niños, en esta etapa, busquen contacto corporal, caricias, se masturben o creen fantasías en relación a lo que hacen los mayores. No obstante, llega un punto en el que el complejo de Edipo entra en un estado de liquidación, donde se encuentran pequeñas diferencias entre niños y niñas.

Por un lado, en el caso de los niños, la hostilidad que muestran hacia el padre concebido como un rival y el interés sexual por la madre hacen que el niño espere ser castigado con la castración. Además, las fantasías de castigo no satisfechas pueden provocar síntomas neuróticos en la personalidad del niño. Y, es en esta fase del complejo de Edipo en la que el niño se identifica con el padre y quiere adoptar su imagen, la agresividad rival desaparece y pierde el interés por el falo.

Por otro lado, en el caso de las niñas, inicialmente, del mismo modo que los niños, muestran un amor hacia la madre (progenitor del mismo sexo). Pero a diferencia de los niños, llega un momento en el que las niñas descubren la carencia de pene, a consecuencia de la menor medida del clítoris en su comparación y, por lo tanto, imaginan que han sido mutiladas. Así pues, atribuyen como culpable de su mutilación a la madre y, para hacer frente a su situación de ambivalencia sexual deciden escoger al padre (progenitor de sexo opuesto) como objeto de amor, debido a la envidia o al deseo de su pene.

Etapa de latencia (5-12 años)

Esta etapa empieza a los cinco años y se termina a los doce, la edad aproximada en la que se inicia la pubertad. En esta etapa los impulsos sexuales se mantienen adormecidos, es decir, se da una supresión temporal del instinto sexual en los niños durante este periodo. En este sentido, esta etapa se caracteriza por no tener una zona concreta donde se focaliza el placer.

Etapa genital (pubertad y madurez)

Esta es la última etapa del desarrollo según Freud y es acompañada de cambios físicos, psíquicos y emocionales propios de la edad. La zona erógena en la que se focaliza el placer vuelve a ser los genitales, aunque en este caso, las personas ya tienen la capacidad de expresar la sexualidad en función del consenso y el vínculo con las otras personas. En otras palabras, podríamos decir que se trata de la sexualidad adulta y madura. Esta etapa se caracteriza por la aparición, de nuevo, de los intereses sexuales y de satisfacción, se empiezan a llevar a cabo actividades sexuales y se producen la organización y la madurez sexual. Además, se reafirma la identidad sexual de las personas. Finalmente, cabe destacar que en esta etapa se desencadenan aspectos como la amabilidad, afectuosidad, receptividad, seguridad, aptitud, capacidad de comprender y apreciar el bienestar de los demás, la inclinación a colaborar con otras personas, etcétera.

El desarrollo de la personalidad: etapas y factores influyentes - Etapas del desarrollo de la personalidad según Freud

Etapas del desarrollo de la persoalidad según Erikson

Según la teoría de la personalidad de Erik Erikson, el desarrollo de la personalidad se divide en ocho etapas distintas, que van desde el nacimiento de las personas hasta su muerte. Estas etapas consisten en la búsqueda y la adaptación de las personas en el ambiente y, en cada una de estas etapas existen conceptos opuestos que entran en conflicto. Además, el objetivo de las personas es conseguir un equilibrio entre ambos conceptos opuestos y obtener un logro al finalizar cada etapa. Las etapas de Erikson son:

Confianza vs desconfianza (0-18 meses)

El primer conflicto con el que se encuentran las personas al nacer es el que se encuentra entre la confianza y la desconfianza, y dura hasta aproximada mente los 18 meses. En estas edades los niños reciben los cuidados de sus progenitores en relación con las necesidades de los niños, como la comida, la protección, la atención, entre otros, por lo que los niños esperan formar un vínculo con sus progenitores acorde con la satisfacción de sus necesidades.

Así pues, en esta etapa, los niños deben batallar contra el conflicto entre la confianza y la desconfianza de generar un vínculo de confianza con sus padres. Pues la sensación de confianza, la vulnerabilidad, la frustración, la satisfacción, la seguridad, etcétera, determinarán el modo de establecer relaciones y la calidad de estas relaciones con otras personas a lo largo de su vida, al mismo tiempo que el niño también debe aprender a confiar en sí mismo. Es decir, las relaciones futuras del niño con el exterior dependerán del vínculo que se haya creado con sus padres en esta etapa.

El objetivo que se debe lograr en esta etapa es llegar al punto de equilibrio entre la confianza y la desconfianza, hecho que le permita al niño una adecuado ajuste entre su autonomía y su vida social. Además, otro logro que se debe obtener al finalizar la etapa es la esperanza, es decir, el niño debe comprender que los progenitores no siempre estarán a su lado ni siempre podrán satisfacer todas sus necesidades, de modo que el niño debe ser capaz de tener la esperanza de sobrevivir cuando nadie le pueda satisfacer sus necesidades.

Autonomía vs vergüenza (18 meses-3 años)

En esta etapa los niños empiezan a desarrollar sus capacidades de movimiento y excreción, hecho que requiere un aprendizaje y un control por parte de los progenitores. En este sentido, la autonomía se refleja en los niños ya que el desarrollo de estas nuevas capacidades les causa un sentimiento de libertad porqué sienten que ya no dependen de sus cuidadores para poder desplazarse y, a medida que pasa el tiempo, los niños se vuelven más independientes gracias a sus capacidades desarrolladas. Sin embargo, la vergüenza se refleja en los niños debido a su forma inexpertade desplazarse o de controlar sus esfínteres y también se debe, en cierta medida, a la libertad que los padres proporcionan a sus hijos, que implica dudar de sus capacidades, es decir, de lo que los padres consideran que los niños pueden hacer o no.

El logro que se debe obtener al finalizar esta etapa es la determinación o la voluntad de hacer o no hacer las cosas que los niños quieran teniendo en cuenta la confianza que tengan en sí mismos. Así pues, a medida que pase el tiempo, los niños irán realizando pruebas de sus actos para poder conocer los efectos y las consecuencias que cada una de sus actuaciones conlleva, de este modo, irán desarrollando su autonomía, al mismo tiempo que necesitaran límites marcados de lo que pueden y lo que no pueden hacer. En este sentido, llegarán a un equilibrio entre la autonomía y la vergüenza, que dará lugar a un autocontrol y autogestión de sus propias conductas.

Iniciativa vs culpa (3-5 años)

En esta etapa, los niños desarrollan sus capacidades de forma más autónoma que anteriormente. Por lo tanto, gracias al descubrimiento de sus capacidades, los niños se dan cuenta de todas las posibilidades que tienen a su alcance en comparación con la etapa anterior, hecho que fomenta la iniciativa de los niños, ya que estos ponen a prueba sus capacidades y habilidades realizando nuevas actividades. Sin embargo, si los padres reaccionan negativamente ante la iniciativa de sus hijos, como por ejemplo regañándoles, probablemente genere un sentimiento de culpabilidad en los niños.

En cuanto al logro que se debe obtener al finalizar esta etapa, debemos tener en cuenta que es necesario un equilibrio que permita que los niños sean capaces de reconocer la responsabilidad de sus actos y que al mismo tiempo se puedan sentir libres de actuar bajo esa responsabilidad. Así pues, los niños deben conocer cuáles son las consecuencias de sus comportamientos para poder saber que deben y que no deben hacer, dando lugar al logro llamado “propósito”. El propósito es lo que permitirá que los niños aprendan las limitaciones que tienen sus actuaciones en relación a todo aquello que les rodea.

Laboriosidad vs inferioridad (5-13 años)

Durante esta etapa los niños siguen madurando y aprendiendo de sus actos, por la cual cosa necesitan actuar y experimentar. Cuando no consiguen lo que quieren llevando a cabo dichas actuaciones se puede generar un sentimiento de inferioridad y frustración. Pues el objetivo de esta etapa es que las personas puedan lograr tener una sensación de competencia que les permita sentirse capaces de actuar equilibradamente y realizar lo que se proponen, sin proponerse metas inalcanzables que se encuentran fuera de lugar, sin rendirse ni atribuyendo el fracaso a la inferioridad.

 

Búsqueda de la identidad vs difusión de la identidad (13-21 años)

El conflicto con el que se encuentran las personas en esta etapa del desarrollo de la personalidad es encontrar su identidad, es decir, cuando una persona se encuentra en esta etapa lucha por descubrir quién es, encontrarse a sí mismo y saber qué es lo que quiere. Por esta razón, durante esta etapa las personas suelen experimentar y explorar nuevas opciones alejadas de lo que ya conocían con anterioridad. En este conflicto es habitual vivir inseguridades, tener dudas sobre los roles sociales, dudar de la preferencia sexual, cuestionarse aspectos sobre la independencia y la adhesión a grupos, experimentar dudas ideológicas y de valores, etcétera. Pues una alteración en esta etapa puede provocar que la identidad de las personas no sea desarrollada bajo su libertad y dar lugar a problemas de personalidad en un futuro cercano.

 

Intimidad vs aislamiento (21-40 años)

En esta etapa del desarrollo de la personalidad las personas suelen buscar relaciones personales y entablar vínculos emocionales, de modo que les permita compartir sus experiencias, afectos, emociones e intimidad. Es en esta etapa cuando las personas se relacionan con otras de forma distinta, buscan relaciones más íntimas de las que esperan un compromiso y reciprocidad. Además, esperan que estas relaciones les permitan compartir sus experiencias, afectos, emociones y que les permitan sentirse seguras y confiadas. Por lo tanto, si se evita este tipo de intimidad las personas pueden encontrarse en una situación de aislamiento. Así pues, el objetivo de esta etapa es conseguir recibir el amor de otras personas teniendo en cuenta el equilibrio entre la intimidad y el aislamiento, respetando los límites que cada uno se marque en cuanto a su intimidad y la facilidad con la que compartirla.

Generatividad vs estancamiento (40-60 años)

Durante este período las personas se suelen encontrar en conflicto con el hecho de sentirse productivo en su día a día y sentirse estancado e inútil. Las personas desean sentirse productivas y que sus esfuerzos tengan sentido, generalmente en relación a tener la responsabilidad y el cuidado de algo o alguien. Contrariamente, las personas se pueden sentir estancadas por el hecho de no sentirse productivos, por ejemplo, por no haber conseguido una pareja sentimental, por no tener un trabajo, entre otros. Por esta razón, el objetivo de esta etapa es prepararse para la vida e implicarse en el cuidado personal, de modo que se debe buscar un equilibrio entre la productividad y el estancamiento.

Integridad vs desesperación (60-muerte)

En la última etapa del desarrollo de la personalidad las personas según Erikson llegan al punto en que su productividad empieza a reducirse o deja de existir, por lo tanto, deben mirar atrás y prestar atención a los logros de las etapas anteriores. Las personas procuran no estancarse socialmente y transmitir sus conocimientos a las siguientes generaciones, de modo que es en este momento en el que las personas se cargan de sabiduría. Todo esto conlleva a que las personas cuiden su estado de salud tanto física como mental. Así pues, las personas que se encuentran en esta etapa tienen por objetivo valorar el sentido de su existencia y aceptarla tal y como se ha vivido, siempre teniendo en cuenta el equilibrio entre la integridad de las personas y su desesperanza.

Factores que influyen en el desarrollo de la personalidad

El desarrollo de la personalidad se puede ver influido por varios factores o aspectos tanto ambientales como de la propia persona. Los factores que influyen en el desarrollo de la personalidad son:

Por un lado, las situaciones ambientales externas a la persona que pueden provocar que las personas adapten sus conductas y pensamientos a dichas situaciones. Así pues, en cuanto a los factores ambientales influyentes en el desarrollo de la personalidad podemos contemplar la cultura, las experiencias, entre otros.

Por otro lado, los aspectos internos de la persona se pueden combinar para influir en el comportamiento de los individuos. Refiriéndonos a estos factores internos de las personas debemos tener en cuenta los factores biológicos y hereditarios, las necesidades (por ejemplo, de logro, de afiliación…), los pensamientos, el temperamento, el carácter, etcétera.

El desarrollo de la personalidad en la infancia

En la infancia, el desarrollo de la personalidad se ve muy ligado a la relación del temperamento con la realidad que rodea a los niños, es decir, en función de cómo interactúa el temperamento de los niños con su alrededor la personalidad se verá influida de un modo u otro. Esta estrecha relación es debida a los patrones de comportamiento que los niños adquieren en correspondencia con las situaciones en las que se suelen encontrar.

Dejando de lado las etapas de Freud y Erikson comentadas anteriormente que encajan con las edades comprendidas en la infancia, durante la infancia, los niños van desarrollando poco a poco distintas capacidades y habilidades, tanto cognitivas como físicas, que les permiten entrar en contacto e interactuar con la realidad y el entorno que les rodea. Es en esta etapa cuando los niños empiezan a desarrollar los vínculos afectivos y el apego con sus progenitores y cercanos.

Además, el desarrollo de la personalidad en la infancia se ve influido por los valores, creencias y normas que empiezan a adquirir los niños y que son inculcados externamente por las autoridades, padres, maestros, hermanos mayores, entre otros.

 

El desarrollo de la personalidad: etapas y factores influyentes - El desarrollo de la personalidad en la infancia

El desarrollo de la personalidad en la adolescencia

Los cambios físicos que se dan en la pubertad influyen en gran medida en el desarrollo de la personalidad en la adolescencia, sobre todo en cuanto a la autoestima, la seguridad, la confianza, la socialización y la sexualidad.

Se trata de una etapa en la que los chicos tienden a experimentar mucho porqué quieren descubrir quiénes son, qué quieren, cuáles son sus preferencias sexuales, qué esperan de ellos mismos, entre otros. Todo esto conlleva que en muchas ocasiones los chicos se sientan inseguros y desconfiados porque no se encuentran, hecho que puede dar lugar a una baja autoestima. Además, se encuentran en una edad en la que el aspecto físico cobra una gran importancia, por lo que si no se gustan ni se aceptan a ellos mismos, también influirá en una baja autoestima, un miedo a la socialización, una inseguridad, etcétera.

Así pues, al tratarse de una etapa en la que predomina la experiencia, el desarrollo de la personalidad se puede ver muy influenciado, ya que como hemos comentado anteriormente. la experiencia es uno de los factores ambientales que pueden entrometerse en el camino del desarrollo de la personalidad.

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

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Bibliografía
  • Cloninger, S.C. (2002). Teorías de la personalidad. 3ª Edición. Pearson: Prentice Hall.
  • Murguía, D.L., y Reyes, J.M. (2003). El psicoanálisis. Freud y sus continuadores. Revista de Psiquiatría del Uruguay, 67(2), 127-139.
  • Seelbach, G.A. (2013). Teorías de la personalidad. México: red tercer milenio S.C.
  • Tous, J.M. (2008). Personalidad, desarrollo y conducta anormal. Papeles del Psicólogo, 29(3), 316-322.

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