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Características de las actitudes

Características de las actitudes

Las actitudes son la combinación compleja de cosas que solemos llamar personalidad, creencias, valores, comportamientos y motivaciones. Todas las personas, independientemente de su estado o inteligencia, tienen actitudes. La actitud existe en la mente de cada persona. Ayuda a definir nuestra identidad, guiar nuestras acciones e influir en cómo juzgamos a las personas. Aunque los componentes de sentimiento y creencia de la actitud son internos a una persona, podemos ver la actitud de una persona a partir de su comportamiento. La actitud nos ayuda a definir cómo vemos las situaciones de la vida, así como a definir cómo nos comportamos. Una de las características de las actitudes es proporcionar cogniciones internas o creencias y pensamientos sobre personas y objetos. La actitud explícita es aquella en la que somos conscientes, la actitud implícita es inconsciente, pero aún así tiene un efecto en nuestros comportamientos.

La bipolaridad actitudinal

Cualquier actitud descansa sobre la existencia de un continuo actitudinal. De hecho, las principales técnicas de medición (Thurstone y diferencial semántico), adoptan éste supuesto.

Sin embargo, algunas actitudes muy significativas (actitudes políticas, hacia el aborto o hacia el uso de la energía nuclear), no parecen ser unidimensionales Þ Plantea problemas a la hora de conceptualizarlas y medirlas y, consiguientemente, pone en peligro la posibilidad de comprender adecuadamente su dinámica y funcionamiento.

De la aceptación del supuesto de unidimensionalidad, se derivan una serie de implicaciones: La primera en éste caso es que éstas 2 posiciones políticas son contradictorias y opuestas.

Kerlinger, investigo éste problema y llegó a la conclusión de que ésta actitud política no es unidimensional:

  • Los liberales no se oponen a los postulados conservadores, no los evalúan de forma negativa sino neutral (punto medio del continuo). Los conservadores, hacen lo mismo con el ideario liberal.
  • Las personas liberales o conservadoras, lo hacen basándose en una serie de referentes de carácter positivo (liberales: libertad, tolerancia e igualdad. Conservadores: mantenimiento del status puo, la religión, la propiedad privada). Estos referentes son "criteriales" (sirven a la persona para orientarse socialmente y fijar su posición social frente a los demás). En contra de lo que cabría pronosticar desde el supuesto de la unidimensionalidad, no existen referentes criteriales de carácter negativo.

Kristiansen y Zanna, estudiando las actitudes hacia el aborto y hacia el uso de energía nuclear, encontraron resultados similares.

La conclusión general de Kerlinger: En aquellas actitudes en las personas tienen referentes criteriales sólo o predominantemente positivos no se puede mantener la idea de la unidimensionalidad y bipolaridad actitudinal.

Dos razones:

  1. La persona tal vez no está familiarizada con esos valores opuestos a los que mantiene, por lo que le resultan irrelevantes.
  2. A modo de mecanismo defensivo de sus propias creencias y valores, la persona, niega relevancia a los valores opuestos a fin de proteger mejor los suyos propios.

La consistencia de las actitudes

La actitud se puede expresar de 3 formas diferentes (cognitiva, afectiva y conductual). Habría que esperar que esas 3 formas funcionaran a la vez. Si así fuera, habría que concluir que existe consistencia actitudinal. Sin embargo, no siempre ocurre así, porque, muchas actitudes se originan en experiencias afectivas o en intercambios conductuales de la persona con el objeto actitudinal, es decir, no todas las actitudes surgen de un conocimiento preciso, detallado y ponderado del objeto. La persona desarrolla actitudes cuya fuerza y estabilidad no dependen de sus creencias sobre el objeto, sino de la carga afectiva del objeto para ella, o de una elevada familiaridad. Habría inconsistencia evaluativo-cognitiva.

La consistencia evaluativo-cognitiva se da entre la evaluación global del objeto actitudinal y la evaluación resultante del conjunto de sus creencias. Fieshbein y Ajzen, en la teoría de la acción razonada, encontraron altas correlaciones entre éstas dos medidas (la medida directa de la evaluación actitudinal global y la suma de productos probabilidad subjetiva x deseabilidad subjetiva de las creencias salientes). Sin embargo, incluso en el caso más favorable, quedaba espacio reservado para la inconsistencia (sólo una correlación de r=1 hablaría de consistencia perfecta). Las fuentes de éste tipo de inconsistencia pueden ser dos:

  • La existencia de creencias que no armonizan con la evaluación global (la actitud, más que un origen cognitivo lo tiene afectivo o conductual).
  • La inexistencia de creencias sobre el objeto actitudinal, que impiden que la actitud esté bien definida. Concepto de no actitud: Las personas no desarrollan actitudes hacia los objetos a los que no prestan atención o con los que no tienen ningún tipo de contacto.

Las consecuencias de la consistencia evaluativo-cognitiva de la actitud tienen que ver con su inestabilidad. Las actitudes inconsistentes no cumplen bien la función fundamental de la actitud, que es la de la orientación de la persona en su mundo social. Dos estudios explican por qué esto es así. Ambos, muestran la mayor estabilidad de las actitudes consistentes:

  • Chaiken y Yates: Las personas con actitudes consistentes manejan mejor la información contradictoria con su actitud.
  • Chaiken y Baldwin: Las creencias de las personas con consistencia más elevada, mantenían correlaciones entre sí de mayor intensidad.

La ambivalencia actitudinal

La ambivalencia cognitiva puede darse:

  • En el componente cognitivo de la actitud: Cuando las creencias sobre el objeto de la actitud son inconsistentes entre sí (fumadores).
  • En el componente afectivo de la actitud: Existencia de sentimientos mixtos o encontrados en relación con el objeto actitudinal (actitud hacia muchos líderes políticos, respetados a la vez que temidos).

En resumen, la ambivalencia es un caso especial de inconsistencia, aquella que tiene lugar entre creencias (cognitiva) o entre afectos (afectiva).

Centrándose en las creencias y bajo el supuesto de que un objeto actitudinal ambivalente incluye características positivas y negativas, Kaplan propuso un procedimiento para medir la ambivalencia actitudinal en el componente cognitivo: Evaluar las características positivas y negativas de forma separada. El diferencial semántico tradicional utilizaría para la medición todo el continuo:

Mi compañero de trabajo es

-3 -2 -1 0 +1 +2 +3

Incapaz------------------ Capaz

Kaplan propone 2 medidas separadas unipolares:

Mi compañero de trabajo es

Capaz.... 0 +1 +2 +3

Inacapaz 0 -1 -2 -3

Habrá ambivalencia si:

  • La evaluación de las dos características está muy polarizada, es muy extrema (La persona siente tanto una fuerte atracción como un fuerte rechazo hacia el objeto actitudinal).
  • La evaluación está muy igualada en cuanto a su valor absoluto aunque no sea muy extrema (Al mismo tiempo que siente atracción siente también rechazo).

La ambivalencia hace que las actitudes tiendan a ser inestables y afecta a la relación que mantienen con la conducta. El contexto puede influir de manera muy llamativa en estas actitudes al hacer más salientes las características positivas en unos casos y las negativas en otros.

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

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