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Cómo poner límites a los niños

 
Por Sara Sanchis. 7 abril 2020
Cómo poner límites a los niños

Cómo poner límites a los niños se convierte en una tarea difícil para muchos padres y madres que confundimos límites y normas con negación de conductas sin más. En muchas ocasiones, esta limitación conductual suponen la represión de necesidades básicas para su desarrollo que pueden provocar consecuencias negativas en su evolución física, mental o emocional.

Desde Psicología-Online pretendemos aclarar un poco este tema para reducir la confusión y malestar que vivimos los padres y madre en muchas ocasiones al respecto.

Cómo poner límites a los niños sin dañarlos

Poner límites a los niños implica hacerles comprender y llevar a cabo ciertas "normas de conducta" cuyo principal objetivo es evitar peligros, fomentar la auto-regulación emocional y poder convivir con los demás de manera colaborativa sin renunciar a la propia integridad personal. Para poner límites a los niños sin dañarlos será importante seguir las siguientes pautas:

  • Fijar las normas bajo criterios de autoridad (vs autoritarismo), asertividad (vs agresividad), apoyo emocional, empatía y seguridad.
  • Establecer el mínimo de normas necesarias, ofreciendo la máxima libertad posible.
  • Las normas deben establecerse con claridad.
  • Debe permitirse la expresión de emociones, incluidas las negativas para, a partir de ahí, realizar un acompañamiento del niño que favorezca su auto-regulación emocional. En el siguiente artículo encontrarás cómo trabajar las emociones en los niños y las niñas.
  • Las pocas normas deben ser firmes, constantes y consistentes.
  • Deben fijarse con el objetivo de fomentar la responsabilidad y auto-disciplina en el niño (frente a la obediencia ciega a la que alientan las normas autoritarias).

Pautas para poner límites a los hijos e hijas

Para establecer límites claros a nuestros hijos e hijas es fundamental que conozcamos las características principales de cada etapa del desarrollo infantil y adaptemos dichas normas al momento evolutivo de nuestro hijo o hija. Entre los 2 y los 6 años, deberemos tener en cuenta en qué nivel de desarrollo se encuentran y poner límites en consecuencia.

A nivel motor

Los límites deberán respetar y no interponerse en su desarrollo natural de habilidades neuromusculares: caminar, correr, saltar, lanzar el balón, etc.

A nivel cognitivo

  • En la comunicación de los límites, debemos tener en cuenta su uso de la función simbólica (imaginación) y el desarrollo del lenguaje.
  • A lo hora de evaluar su conducta, debemos diferenciar entre agresión instrumental (necesidad básica) y agresión hostil.
  • El establecimiento de cualquier límite debe reconocer el egocentrismo propio de esta etapa para, de manera cuidadosa, hacerle entender las normas de conducta.
  • La valoración de sus conductas debe respetar el proceso de construcción progresiva de su identidad que puede llevar a los niños a procesos de rebelión frente a ciertas normas, que no van más allá de un proceso de auto-afirmación personal.

A nivel emocional

  • A la hora de evaluar una conducta resulta importante diferenciar entre poner el foco en la iniciativa positiva del niño o en la culpa del resultado negativo conseguido.
  • El establecimiento de los límites debe reforzar el esfuerzo realizado para no provocar sentimientos de inferioridad.
  • Los límites deben considerar y favorecer el proceso de socialización que atraviesa el niño.
  • Deberán respetar su proceso de construcción de identidad de género.
  • Los límites deberán considerar la labilidad emocional propia de esta etapa (miedo a los monstruos y a la oscuridad, importancia de percibir el mundo como un lugar seguro, etc).

Normas y límites en niños de 2 a 3 años

Lo fundamental en esta etapa de exploración motora y sensitiva, será poner límites que los protejan de potenciales accidentes. Para poner estos límites es importante hablar de manera clara y firme, mirándolos a los ojos y realizando un pequeño contacto físico para que nos atiendan. No es momento para realizar grandes argumentaciones ya que su funcionamiento racional se encuentra en un estado primitivo y todavía se hallan inmersos en la funcionalidad sensitiva (atender de manera inmediata a estímulos sensitivos, no tanto racionales).

En esta época son típicas las rabietas, debido al proceso de auto-afirmación personal. Es importante que estas sean acompañadas de manera respetuosa sin entrar en luchas de poder ni, por otro lado, tolerar conductas agresivas. Acompañar las rabietas desde la propia calma, permite al niño volver poco a poco a su centro.

Normas y límites en niños de 4 a 5 años

Los niños de 4 o 5 años empiezan a comprender que sus actos tienen consecuencias. A partir de aquí, es importante clarificar qué conductas están permitidas y cuáles no. No es necesario establecer castigos ya que la propia consecuencia de su conducta no permitida (la des-acreditación de la acción por parte de los padres, el disgusto que les genera, etc) puede resultar lo suficientemente convincente al niño para no realizarla o lamentarse por haberla realizado. Existe, al respecto del uso de castigo o refuerzos, mucho debate al respecto.

Se trata de un momento muy importante para trabajar la empatía y hacerles entender cómo su conducta puede afectar las emociones de las personas que le rodean y las suyas propias. Esa toma de conciencia le permitirá construir unos criterios internos de regulación conductual basado en el respeto al prójimo y a sí mismo.

Normas y límites en niños de 6 a 7 años

En esta etapa los niños ya presentan un mayor desarrollo cognitivo, aunque este únicamente atiende a modalidades concretas. Por ello, resulta importante establecer las normas de manera clara para que los niños perciban fácilmente las conductas a realizar y las consecuencias de las conductas no toleradas.

Las normas se centrarán en conductas que favorezcan las relaciones y habilidades sociales y el progresivo aumento de responsabilidad con respecto a tareas relacionadas con su momento evolutivo (su integración en un grupo social y su participación en él desde una actitud respetuosa y colaborativa.

Es importante que la asunción de tareas se fomente siempre dentro de los parámetros de integración de un mayor grado de responsabilidad social y no desde la obediencia ciega, como comentábamos previamente, que aporta un valor negativo a la propia realización de la tarea por la frustración que genera hacer algo de manera impuesta. De este modo, el niño aprende a auto-gestionarse, asumiendo las tareas como propias pero organizando libremente su tiempo para realizarlas. Con ello, se fomenta en él el sentimiento de seguridad y confianza en sus capacidades.

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

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Bibliografía
  • Castro Villao, Z. G., & Mendoza Valle, E. D. J. (2017). Influencia de la dimensión relacional en la calidad del desarrollo de las normas y límites de convivencia en niños de 4 a 5 años (Bachelor's thesis, Universidad de Guayaquil Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación).
  • Díaz, M. (2019). Aprender a vivir juntos: normas y límites para niños y niñas. Recuperado de: https://repositorio. idep. edu. co/handle/001/741.
  • Wild, R. (2011). Libertad y límites. Amor y respeto: Lo que los niños necesitan de nosotros. Herder Editorial.

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