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Inteligencia emocional en niños

 
Por Nerea Babarro Rodríguez. 25 abril 2019
Inteligencia emocional en niños

La inteligencia emocional hace referencia a aquella capacidad que nos permite controlar los sentimientos y emociones propias, con la finalidad de sentirlas, comprenderlas y aplicarlas adaptándolas a distintas situaciones. Se trata de la inteligencia que nos permite reconocer los sentimientos y emociones tanto propios como de las demás personas, al mismo tiempo que nos posibilita motivarnos y manejar de manera adecuada nuestras emociones, que se dirigen tanto a nosotros mismos como a las personas que nos rodean. Sigue leyendo más sobre la inteligencia emocional en este artículo de Psicología-Online: inteligencia emocional en niños.

¿Qué la inteligencia emocional?

La inteligencia emocional comprende cuatro áreas de competencia que debemos tener en cuenta a la hora de evaluar o medir la inteligencia emocional de las personas. Las áreas de la inteligencia emocional son:

1. Conocimiento de las emociones propias y de los demás

Se trata de la capacidad de reconocer las emociones y sentimientos tanto de uno mismo como de las demás personas. Por un lado, esto implica una capacidad de introspección e introvisión que permite que la persona sea capaz de comprenderse a sí misma. Por otro lado, reconocer emociones y sentimientos ajenos, implica una capacidad de empatía y de escucha en las personas.

2. Autocontrol

Otra área de competencia de la inteligencia emocional es la gestión de las propias emociones y la capacidad de adecuar la expresión de estas emociones en función del momento, de la situación, del contexto y/o de las personas que nos rodean.

3. Automotivación

La capacidad de motivarse a uno mismo es otra de las áreas de competencia que debemos tener en cuenta. Esta capacidad implica que la persona se debe someter a unos objetivos, metas o logros. Es la capacidad que permite el equilibrio entre la gratificación y la impulsividad, es decir, cuando queremos lograr un objetivo no debemos actuar impulsivamente para llegar a la gratificación lo antes posible, sino que debemos aprender a controlarlo para poder logarlo de manera adecuada.

4. Habilidades sociales

Finalmente, la última área de competencia de la inteligencia emocional hace referencia a la gestión de las relaciones sociales, hecho que implica saber relacionarse con las emociones y sentimientos ajenos, comprendiendo y adaptando el impacto de nuestros actos en los demás. Si quieres saber si tienes estas habilidades puedes realizar el test de habilidades sociales.

Inteligencia emocional en niños con autismo

Los niños que padecen un trastorno del espectro autista (TEA) presentan un déficit que demuestra una gran dificultad para comprender y expresar los sentimientos y emociones tanto de ellos mismos como de las demás personas, ya sean expresados de forma facial u oral (con la voz). Además, debemos tener en cuenta que los niños que sufren este trastorno también presentan deficiencias persistentes en la comunicación e interacción social, hecho que afecta considerablemente a sus relaciones sociales e interacciones personales. Por esta razón, estos niños presentan dificultades para establecer lazos o vínculos emocionales con otras personas.

Es habitual que todo esto nos lleve a pensar que los niños con autismo no puedan desarrollar una inteligencia emocional, ¿pero es eso cierto? Existen varios estudios que demuestran que los niños con este trastorno sí que pueden desarrollar la inteligencia emocional, pero requerirán de más ayuda en comparación con los niños que no padecen este trastorno. Se debe tener mucha paciencia y ofrecer mucha ayuda, pautas y soporte a estos niños, ya que presentan problemas para generalizar el aprendizaje, es decir, si un niño con autismo aprende de manera teórica el significado de las emociones, presentará dificultades para llevar ese aprendizaje a situaciones de su vida cotidiana.

Actualmente, se suelen emplear las nuevas tecnologías y otros recursos tecnológicos para fomentar el aprendizaje de estos niños en relación con las emociones, la comunicación, las habilidades sociales, las relaciones sociales, entre otros.

Inteligencia emocional en niños superdotados

Cuando hablamos de inteligencia emocional en niños superdotados debemos tener en cuenta que estos niños se ven sometidos a un mayor nivel de estrés debido a las elevadas expectativas que se generan entorno a ellos, en comparación con sus compañeros no superdotados. Así pues, existen dos concepciones bien diferenciadas en relación a la inteligencia emocional en niños superdotados.

  • Por un lado, un grupo de investigaciones demuestran que los niños superdotados presentan problemas y dificultades emocionales, de adaptabilidad y de desajuste social. Además, muestran una sobre-excitabilidad, hecho que les lleva a ser excesivamente sensibles ante distintas áreas, especialmente en el área emocional. Por esta razón, los niños superdotados tienden a tener mayor probabilidad de sufrir problemas de ajuste social, son más sensibles a los conflictos interpersonales y experimentan mayores niveles de estrés en comparación con los otros niños no superdotados. Por tanto, esta concepción defiende que la inteligencia emocional en niños superdotados está afectada.
  • Por otro lado, otras investigaciones afirman que los niños superdotados no presentan los problemas mencionados anteriormente, sino que se definen por un conjunto de características que les permiten ser capaces de ajustarse emocionalmente, comprenderse a ellos mismos y a los demás y afrontar de manera positiva los conflictos y el estrés. Entre estas características encontramos un buen ajuste social, emocional, desarrollo moral, madurez para entablar relaciones sociales, mayor flexibilidad mental, resiliencia emocional, habilidad de pensar en positivo, entre otros. Por tanto, esta opción postula que la inteligencia emocional en niños superdotados es elevada.

Para evaluar la inteligencia emocional se puede utilizar un test de inteligencia emocional.

Inteligencia emocional en niños con necesidades educativas especiales

Existe una relación entre inteligencia emocional y rendimiento académico. Así pues, los niños con una elevada inteligencia emocional tienden a obtener mejores calificaciones y logros académicos en las distintas asignaturas, gracias a su mayor capacidad de regulación emocional.

En cuanto a la inteligencia emocional en niños con necesidades educativas especiales, en muchos casos, los niños con necesidades educativas especiales presentan problemas de desajuste social, desmotivación, dimensión socio-afectiva deficiente y escaso control familiar. Además, cuanto más desestructurado es el entorno socio-familiar, existe una mayor probabilidad de que el niño desarrolle alteraciones y/o desajustes personales que dificulten su proceso de adaptación social, escolar y familiar. Por lo tanto, los profesionales deben contribuir a fomentar una igualdad de oportunidades con respecto a los demás niños y garantizar una atención a los alumnos más vulnerables pera mejorar su formación y prevenir los riesgos de exclusión social, hecho que exige que las circunstancias personales y sociales de cada alumno se tengan muy en cuenta por el profesorado.

En general, el desarrollo de las emociones y su comprensión es un proceso continuo y progresivo de aprendizaje en todos los niños, con y sin necesidades educativas especiales. Así pues, en el caso de los niños con necesidades educativas especiales, se debe atender en especial a la conducta emocional, al control de sus reacciones y al establecimiento de sus relaciones sociales.

A pesar de todo, debemos comprender que esto genera una gran dificultad para el profesorado, puesto que cada alumno exige respuestas educativas diferentes y deben atender adecuadamente y adaptándose a cada uno de estos alumnos teniendo en cuenta sus diferencias individuales. Especialmente, para desarrollar la inteligencia emocional en niños con necesidades educativas especiales.

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

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Bibliografía
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