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Preocupación excesiva por los hijos: ¿qué hacer?

 
Por Marta Menéndez. 12 septiembre 2018
Preocupación excesiva por los hijos: ¿qué hacer?

Los expertos en desarrollo infantil han creído durante mucho tiempo que cuando una madre se preocupa por sus hijos, estos pueden enfrentar los desafíos con más facilidad porque saben que su madre siempre estará ahí preocupada por ellos. En ese sentido, el niño se libera porque sabe que sus padres le impedirán hacer algo que sea demasiado arriesgado o que no sea lo mejor para él.

Este es uno de los aspectos positivos de la preocupación por los hijos ya que les permite dejar su preocupación a un lado, salir de su zona de confort, adquirir nuevos conocimientos, disfrutar de aventuras y disfrutar su infancia. En este artículo de Psicología-Online, hablaremos sobre la preocupación excesiva por los hijos y qué hacer con ella.

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¿Cuándo se vuelve patológica una preocupación por los hijos?

Te ofrecemos algunas preocupaciones habituales y el punto en el que se pueden convertir en una preocupación excesiva e incluso patológica.

1. Los padres a menudo se preocupan de forma razonable por la buena salud y nutrición de sus hijos.

Es un deber de los padres siempre que no sea tan excesivo que les preocupe demasiado, genere una ansiedad indebida y, a su vez, en lugar de liberar a su hijo para que disfrute de una buena alimentación y de sus snacks de vez en cuando, centre su atención en exceso sobre la ingesta de alimentos. Esto puede conducir a problemas de alimentación en determinados niños sensibles que interpretan la planificación excesiva por parte de sus padres como algo preocupante.

Hay algunos padres que se preocupan en exceso por los alimentos y hacen que los niños se angustien por estar demasiado gordos o delgados, demasiado sanos, poco saludables o comienzan a ganar peso y perder peso cíclicamente o usan alimentos como una forma de evasión emocional. La preocupación excesiva por la salud es un factor que debe tratarse para prevenir que esta afecte a los hijos de forma negativa.

2. La educación de sus hijos

Es fundamental que los padres se preocupen por encontrar buenos ambientes de aprendizaje para sus hijos en la escuela y fuera de esta.

Los niños cuando ya son más mayores comienzan a sentir competencia y se enfrentan a las calificaciones, exámenes pudiendo necesitar que sus padres les recuerden que aprender es divertido, intrigante y algo que uno hace por sí mismo para disfrutar de la vida.

Pero algunos padres se preocupan en exceso por este tema cuando sienten la necesidad de revisar la tarea de su hijo todas las noches aun sabiendo que es buen estudiante, premian o castigan por determinadas notas, comparan a su hijo con otros niños y, de hecho, pueden crear problemas donde realmente no los hay.

Preocupación excesiva por los hijos: ¿qué hacer? - ¿Cuándo se vuelve patológica  una preocupación por los hijos?

Técnicas contra la preocupación excesiva

A continuación, te presentamos las técnicas más eficaces para saber qué hacer ante la preocupación excesiva por los hijos:

Pon las cosas en perspectiva

La mayoría de las veces la preocupación suele estar enraizada en el miedo. Preocuparse es una forma de gastar energía y debemos tener en cuenta que las cosas que más nos preocupan no tienen por qué ocurrir. Así que en vez de centrarte en “y si…” debemos considerar que muchos problemas son temporales y que pasarán.

Piensa lo peor que puede ocurrir solo por un segundo

Pregúntate a ti mismo cómo de real es el peor escenario posible. De esta forma podrás darte cuenta de que estás pensando de una forma muy exagerada.

Actúa

Tendemos a preocuparnos más cuando sentimos que las cosas están fuera de nuestro control, pero hay determinadas cosas para las que podemos diseñar un plan o estrategias y así disminuir nuestra preocupación al respecto porque aumentamos nuestra sensación de control. Así que si identifica cuál es el problema realmente, por qué estás preocupada y busca algunas formas de cambiarlo, de esta forma tu preocupación irá disminuyendo.

Tómate tu tiempo

Si un problema necesita tu atención inmediata, debes abordarlo, pero a veces dejar de lado las preocupaciones y esperar un poco para pensar al respecto es la mejor solución. Si son problemas reales no desaparecerán, pero si nos enfocamos en las pequeñas cosas que nos preocupan, entonces no podremos lidiar con los que tenemos entre manos.

Respira, medita y relájate

Cuando estás estresada, es menos probable que puedas encontrar una solución válida. Además, no podrás dejar de preocuparte si estás física y mentalmente en un estado de estrés. Al tomarte 5 minutos para respirar profundamente, meditar o practicar técnicas de relajación muscular, podrás relajarte y obtener la claridad que necesitamos para avanzar.

Abandonar el control

A veces no hay una solución clara para una determinada situación o simplemente necesitas permitir que tu hijo lo resuelva por sí mismo. No siempre podrás rescatar a tu hijo, debes funcionar más como una guía.

No proyectar

Cuando estamos preocupados por algo es importante dar un paso atrás y decidir si estás proyectando tus sentimientos sobre tu hijo o si realmente es algo de lo que preocuparse.

Preocupación excesiva por los hijos: ¿qué hacer? - Técnicas contra la preocupación excesiva

¿Cómo afecta la preocupación excesiva a la relación entre padres e hijos?

En un estudio científico centrado en la influencia de las preocupaciones en el contexto de las relaciones filio-parentales en el que participaron hijos mayores de entre 22 y 49 años (110 hijas y 103 hijos) y sus padres y madres de edades comprendidas entre 40 y 84 años.

  • Se encontró que la preocupación parecía reflejar la inversión de la gente en las relaciones. Los padres y los hijos adultos se sentían más positivos sobre sus relaciones cuando la otra parte se preocupaba por ellos y transmitían sus preocupaciones. Sin embargo, en cierto punto cuanto más se preocupan unos de otros ambos discutían sobre esas preocupaciones, más negativamente la otra parte ve la relación.
  • En cierto modo, se trata de un apoyo social y emocional para preocuparse y compartir las preocupaciones, pero debemos hacerlo de una manera que no haga sentir a la otra persona cómo incapaz de manejar sus propios asuntos, ya que pueden sentir que estamos socavando su autonomía y mantener la autonomía es importante en los lazos entre padres e hijos.
  • En el estudio, el 70% de los hijos adultos manifestaron que la salud de sus padres era su mayor preocupación (aunque sus padres no tuvieran edad avanzada ni problemas de salud), mientras que los padres expresaron una gama amplia de preocupaciones relacionadas con sus hijos (salud, situación financiera, trabajo, familia…).
  • Los autores de este estudio indican que los padres se preocupan por sus hijos adultos como continuación de los patrones que se desarrollaron al principio de su relación, ya que cuando los hijos son pequeños, los padres son responsables de gran parte de su vida, preocupándose probablemente por una variedad de cosas que no es probable que dejen de repente una vez que sus hijos se conviertan en adultos.
  • Además, el estudio encontró que las hijas se preocupaban más por su madre que por su padre, mientras que los hijos no mostraban diferencias entre madre y padre.

Por lo que este estudio confirma que la preocupación sigue siendo una parte muy importante de las relaciones familiares una vez que los hijos crecen y se mudan. Podríamos decir que hasta cierto punto es normal preocuparse por los hijos, aunque sean adultos o preocuparse por los padres, incluso antes de que sean mayores y tengan problemas de salud.

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

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