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Ataques de pánico: tratamiento farmacológico

 
Por Marta Thomen Bastardas. Actualizado: 22 marzo 2019
Ataques de pánico: tratamiento farmacológico

Los ataques de pánico forman parte de los denominados trastornos de ansiedad, los cuales presentan una sintomatología que cursa con miedo, ansiedad, sensación de perder el control y pensamientos catastróficos sobre la muerte. El objetivo del tratamiento farmacológico en los trastornos de pánico se sustenta en aliviar el conjunto de síntomas que se producen, la prevención de las recaídas y evitar las secuelas procedentes del fármaco. Sin embargo, se recomienda que el tratamiento farmacológico sea combinado con una tratamiento psicológico. En este artículo de Psicología-Online, os explicaremos los ataques de pánico: tratamiento farmacológico.

¿Qué son los ataques de pánico?

Los ataques de pánico, también denominados crisis de angustia, son un episodio de ansiedad aguda de aparición súbita y un terror intenso, acompañados de un conjunto de síntomas físicos. Además de los síntomas físicos asociados, la ansiedad y el miedo desadaptativo, la persona tiene pensamientos catastróficos sobre la idea de muerte y de pérdida de control inminente. Con el objetivo de evitar el ataque de pánico, se intenta huir de las situaciones que se han asociado con un ataque de pánico o aquellas que produzcan ansiedad.

Debe distinguirse un ataque de pánico del trastorno de pánico. El ataque de pánico no es un trastorno mental, la crisis de angustia se produce al presenciar el objeto o situación fóbica, por ejemplo, una persona con miedo a volar puede experimentar un ataque de pánico cuando sube por primera vez a un avión. De modo que el ataque de pánico se utiliza como especificador de otro trastorno, por ejemplo: “trastorno obsesivo-compulsivo con ataques de pánico”. Por otro lado, en el trastorno de pánico, el ataque es inesperado, seguido de una ansiedad recurrente y preocupación por la aparición repentina de otro ataque.

Las crisis de angustia o ataques de pánico tienden a tener una duración de 5 a 30 minutos, llegando a la máxima intensidad de los síntomas a los 10 minutos.

Síntomas del ataque de pánico

El DSM-V establece que para que pueda considerarse un ataque de pánico, deben producirse cuatro (o más) síntomas asociados a su diagnóstico. La sintomatología presentada es principalmente somática y con presentaciones de miedos. Los síntomas del ataque de pánico son:

  • Palpitaciones, golpeteo del corazón o aceleración de la frecuencia cardíaca
  • Sudoración
  • Temblor o sacudidas
  • Sensación de dificultad para respirar o de asfixia
  • Sensación de ahogo
  • Dolor o molestias en el tórax
  • Náuseas o malestar abdominal
  • Sensación de mareo, inestabilidad, aturdimiento o desmayo
  • Escalofríos o sensación de calor
  • Parestesias: sensación de entumecimiento o de hormigueo
  • Desrealización: sensación de irrealidad
  • Despersonalización: sensación de separarse de uno mismo
  • Miedo a perder el control o de “volverse loco”
  • Miedo a morir

 

Tratamiento farmacológico de los ataques de pánico

Hay diversas opciones para el tratamiento farmacológico de los ataques de pánico. Para su elección, deben valorarse las variables de cada fármaco, teniendo en cuenta: sus efectos secundarios, la seguridad y el precio y las variables de cada paciente, como: tipos de trastorno que padece, edad, género y el estado de salud. Para el tratamiento farmacológico de los ataques de pánico se utiliza los psicofármacos antidepresivos y/o los ansiolíticos. Existen diferentes tipos de antidepresivos y de ansiolíticos como los inhibidores selectivos de la recaptación de seratonina, los antidepresivos tricícliclos, los nuevos antidepresivos, los inhibidores de la monoaminooxidasa y las benzodiacepinas. A continuación, explicamos los tipos de tratamiento farmacológico de los ataques de pánico, sus efectos, sus beneficios y contras.

 

Antidepresivos para los ataques de pánico

Existen diferentes tipos de antidepresivos: los inhibidores selectivos de la recaptación de seratonina (ISRS), los antidepresivos tricícliclos (ADT) y los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO) y los nuevos antidepresivos.

Inhibidores selectivos de la recaptación de seratonina (ISRS)

El fármaco ISRS es utilizado para el tratamiento de la depresión, sin embargo, tienen un amplio rango de eficacia en otros problemas psicológicos, entre ellos el ataque de pánico. En la actualidad, se consideran medicamentos de primera línea de elección para su tratamiento. Además de ello, muchos pacientes que sufren ataques de pánico tienen una coexistencia con depresión y este fármaco permite tratar ambas afecciones al mismo tiempo. Existen cinco ISRS:

  • Fluoxetina
  • Paroxetina
  • Sertralina
  • Fluvoxamina
  • Citalopram

Cada uno de ellos tiene sus ventajas e inconvenientes para cada paciente en concreto, pero han demostrado ser casi igual de efectivos. La duración del tratamiento es aproximadamente de tres a ocho semanas y la dosis administrada es inferior que en el tratamiento de la depresión y con el tiempo se incrementan igual o a dosis más altas que en los trastornos depresivos.

Antidepresivos más recientes

Cuando los fármacos ISRS no han logrado la mejora del paciente o no han sido tolerados por el paciente, la utilización de estos fármacos se utiliza como segunda línea de elección del tratamiento. De modo que, aunque los fármacos ISRS son los únicos aprobados oficialmente para el tratamiento de las crisis de angustia, varias evidencias denotan la eficacia de este grupo de antidepresivos para el tratamiento.Entre este conjunto de fármacos se incluyen:

  • Fazodona
  • Venlafaxina XR
  • Mirtazapina
  • Reboxetina

Antidepresivos tricícliclos

Los antidepresivos tricíclicos son considerados fármacos de segunda o tercera línea debido a los numerosos efectos secundarios que producen y la dificultad para ajustar su dosis. Además, muy ocasionalmente un paciente responderá a un antidepresivo tricíclico, y no a un ISRS. Los antidepresivos tricíclicos que más han sido utilizados y han demostrado su eficacia son los siguientes:

  • Imipramina
  • Clomipramina
  • Desipramina
  • Doxepina
  • Amitriptilina
  • Nortriptilina

Inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO)

Los IMAO irreversibles también han demostrado su eficacia en el tratamiento farmacológico del ataque de pánico. No obstante, se han convertido en fármacos de segunda o tercera línea debido a los efectos secundarios ocasionado, la restricción de dietas (dieta baja en tiramina) y otros medicamentos durante el tratamiento. Así como por la necesidad de un período de lavado de dos semanas en caso de cambios de tratamiento farmacológico.

Ansiolíticos para los ataques de pánico

Benzodiacepinas

Las benzodiacepinas, juntamente con la toma de antidepresivos, concretamente los ISRS, se han convertido en el tratamiento más común en el ataque de pánico, especialmente si se espera un tratamiento de larga duración. Destaca como ventaja de su uso la rápida efecto en la disminución de la ansiedad y de los ataques, ya que los antidepresivos tienen como desventaja una actuación retardada. No obstante, produce efectos secundarios y crea dependencia, implicando la posibilidad de un síndrome de abstinencia. Por ello, tienden a ser utilizadas en el caso de que sea necesario en casos puntuales. es decir, en caso de descompensación repentina e inesperada o de factores estresantes y con moderación. Generalmente, son útiles al inicio del tratamiento o cuando se busca un efecto rápido. En ocasiones, una vez se han reducido los síntomas durante varios meses y un año, tiende a retirarse el ansiolítico y administrar únicamente el antidepresivo. Finalmente, cabe destacar que las benzodiacepinas de alta potencia han resultado ser más efectivas en las crisis de angustia que las de baja potencia.

Benzodiacepinas de alta potencia

  • Alprazolam: ha resultado ser la benzodiacepina más eficaz en el tratamiento, debido a que sus efectos son de corta duración, con una administración de tres a cinco veces por día.
  • Clonazepam: mantiene una acción más duradera que el alprazolam, administrándose dos veces al día. Por otro lado, no genera tanta dependencia y la reducción paulatina del fármaco resulta más fácil, debido a que sus efectos son más largos.

Benzodiacepinas de baja potencia

Tratamiento psicológico para los ataques de pánico

Se ha demostrado empíricamente que la terapia psicológica más efectivapara el tratamiento de los ataques de pánico es la terapia cognitivo-conductual (TCC), con una combinación de psicoterapia y psicofarmacología. La terapia cognitivo-conductual está formada por la vertiente cognitiva y la conductual.

La orientación cognitiva busca identificar las distorsiones cognitivas, los pensamientos irracionales y modificarlos, mientras que la conductual tiene el objetivo de modificar las respuestas de la persona, generalmente haciendo que el paciente se exponga a aquellos objetos o situaciones que se han relacionado con el ataque de pánico de una forma gradual.

Se ha demostrado que en muchos casos los pacientes que realizan el suficiente tiempo el tratamiento psicológico presentan una mejoría que contempla más posibilidades de mantenerse tras la finalización del tratamiento que la mejoría que se produce con el fármaco tras la retirada de la administración de este. Por tanto, la TCC no tiene efectos secundarios y además asegura menos probabilidad de recaídas.

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

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Bibliografía
  • Cano, A., et al. (2011). El trastorno de pánico en atención primaria. Papeles del Psicólogo, 32, 265-273.
  • Fe Bravo, M. (2002). Psicofarmacología para psicólogos. Madrid: Síntesis.
  • Fernández, M., Rubén, S. (2006). Antecedentes y revisión crítica del denominado "Ataque de pánico”. Perspectivas en Psicología, 13, 57-66.

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