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El efecto espectador: teoría de la psicología social

 
Por Gianluca Francia. 28 septiembre 2020
El efecto espectador: teoría de la psicología social

¿Conoces el famoso caso de Kitty Genovese? Una mujer que fue apuñalada por la calle ante la mirada de 38 vecinos que asomaban por la ventana pero que no facilitaron ayuda. ¿Cuáles son las circunstancias que impulsan a las personas a ayudar o a permanecer pasivas? ¿Cómo y por qué el hecho de prestar ayuda o socorro está influenciado por el número y el comportamiento de otros espectadores, por los estados de ánimo, por rasgos de personalidad y por valores personales? Con este artículo de Psicología-Online vamos a descubrir juntos una teoría de la psicología social que pretende explicar las motivaciones detrás de estos comportamientos: el efecto espectador.

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Qué es el efecto espectador

El 13 de marzo de 1964 a las 3 de la mañana, Catherine Susan Genovese, gerente de un bar de 28 años, fue atacada con dos puñaladas en la espalda cuando volvía a casa del trabajo en el barrio de Queens, en Nueva York (Myers, 1983). Sus gritos de terror, que pedían ayuda, despertaron a 38 vecinos (según un informe inicial del New York Times): después de la primera puñalada la mujer logró escapar dos veces de su agresor, y muchos se asomaron a la ventana de la casa donde se vio la imagen del agresor de escape mientras infligía la segunda puñalada a la mujer; pero sólo cuando el agresor desapareció alguien decidió llamar a la policía (Myers, 1983). Desde el comienzo del ataque habían pasado unos 45 minutos, y poco después “Kitty” Genovese murió (Myers, 1983).

El famoso caso "Kitty Genovese" es el emblema de la desresponsabilización que describe los procesos de grupo, y en los años siguientes a su muerte los estudiosos de psicología social se mostraron pronto intrigados y preocupados por la falta de ayuda prestada por los transeúntes llamados ocasionales durante acontecimientos como el asesinato de Kitty Genovese, y decidieron realizar una serie de experimentos para identificar las circunstancias en las que las personas prestan ayuda en casos de emergencia real (Myers, 1983). En particular, los psicólogos sociales Bibb Latané y John Darley escenificaron ingeniosos casos de emergencia y descubrieron que un solo factor situacional - la presencia de otros espectadores ocasionales - reducía sustancialmente la intervención en situaciones de ayuda (Myers, 1983).

¿Cómo se define este fenómeno? El efecto espectador -o efecto pasante- es, entonces, el efecto según el cual una persona es menos propensa a prestar ayuda o socorro cuando están presentes otros espectadores ocasionales (Myers, 1983). Por el caso de Kitty Genovese, el efecto espectador también se llama síndrome Genovese.

Por qué se produce el efecto espectador

El efecto espectador para Latané y Darley se basa en una serie de variables de las que dependerá la conducta de quien asiste a una violencia:

  • comprender la situación;
  • valorar la interpretación de la situación como algo grave;
  • percepción del grado de responsabilidad;
  • conocimiento de las formas más adecuadas de asistencia en ese momento;
  • tomar la decisión (Foschino Barbaro y Russo, 2019).

Cuantas más personas, menos sensación de responsabilidad

Latané y Darley sostienen que a medida que aumenta el número de espectadores, cada observador individual y específico es menos propenso a notar el accidente, menos propenso a interpretar el accidente como problema o emergencia, menos inclinado a asumir la responsabilidad de intervenir directamente, menos inclinado a reconocer la modalidad más apropiada de asistencia y a aplicar la decisión (Myers, 1983).

La percepción de las propias responsabilidades y la posible asistencia requieren razonamientos subjetivos que pueden influir considerablemente en la decisión final y, en general, en cuestión de segundos los espectadores evalúan si la víctima merece ayuda, si es competencia del espectador intervenir y si existe cierta relación entre víctima y espectador (Foschino Barbaro y Russo, 2019). Una vez analizados estos aspectos, el observador decidirá si intervenir y cómo hacerlo, ya sea de forma directa o indirecta, asistiendo a la víctima o pidiendo ayuda a otras personas (Foschino Bárbaro y Ruso, 2019).

En un contexto de muchedumbre la responsabilidad de actuar tiende a extenderse entre más personas disminuyendo el impacto personal entendido como motivador de la conducta de ayuda (Myers, 1983).

"Si los demás no ayudan, yo tampoco"

Además, la inmovilidad de los distintos espectadores es generada y reforzada al mismo tiempo por la ignorancia pluralista, proceso según el cual se confía al comportamiento de los espectadores para recibir información sobre lo que se asiste: el significado de la situación se supeditaría a las actitudes de los demás, por lo que la pasividad colectiva reforzaría la idea de que es la mejor actitud porque es común a varias personas (Foschino Barbaro y Russo, 2019). En consecuencia, incluso aquellos que se inclinarían a la acción y a la defensa de la víctima detendrían cualquier intento de defensa por el temor de encontrarse aislado del resto del grupo (Foschino Barbaro y Russo, 2019).

Vivir en una grande ciudad reduce el altruismo

Algunas investigaciones psicológicas han confirmado otras variables implicadas en el efecto espectador o síndrome Genovese. Los que viven en zonas urbanas rara vez se encuentran solos en lugares públicos, lo que permite, en parte, explicar por qué la gente de la ciudad a menudo se muestra menos dispuesta a prestar ayuda que la del campo: una especie de "fatiga por la compasión" y de "sobrecarga sensorial" resultantes de tropezar con un número tan elevado de personas necesitadas, y que limita ulteriormente los actos de socorro y altruismo en las grandes ciudades de todo el mundo (Yousif y Korte, 1995). Cuanto más grande y poblado esté la ciudad, menor será la probabilidad de que las personas ayuden.

En los países económicamente desarrollados se presta menos ayuda

La voluntad de ayudar a las personas que no se conocen varía de una región a otra del globo: las personas de países económicamente desarrollados tienden a prestar menos ayuda a los desconocidos, mientras que las personas de culturas con actitudes más amistosas y abiertas están más motivadas para prestar ayuda (Levine et al., 1994, 2001, 2003).

Ejemplos y casos del efecto espectador

Aunque el caso más importante referente al efecto espectador es el de Kitty Genovese, también hay otros ejemplos, como los casos que se ofrecen a continuación para ilustrar el efecto espectador o síndrome Genovese:

  • Eleanor Bradley se tropezó y se rompió una pierna mientras estaba de compras: aturdida y con dolor, pidió ayuda, pero durante 40 minutos los transeúntes de la calle siguieron pasando a su lado, simplemente evitándola (al final el conductor de un taxi la llevó a un médico) (Darley y Latané, 1968).
  • En 1968, Darley y Latané pidieron a algunos sujetos de sexo masculino de la Universidad de Columbia que completaran un cuestionario en un aula, solos o en compañía de dos desconocidos (Darley y Latané, 1968). Mientras estaban en la obra, observados a través de un espejo especial, se llenó la sala de humo: los estudiantes presentes solos en el aula notaron el humo casi inmediatamente, por lo general en menos de 5 segundos, mientras que los del grupo tardaban unos 20 segundos (Darley y Latané, 1968).
  • Para confirmar el efecto espectador, Latané y Rodin construyeron un experimento considerando a una mujer en dificultad: una investigadora pedía a hombres de la Universidad de Columbia que completaran un cuestionario y salía por una puerta cubierta por una tienda para ponerse a trabajar en la habitación de al lado (Latané y Rodin, 1969). Cuatro minutos después una voz grabada de la mujer simulaba, sollozando, estar en dificultad, y hablaba de no poder quitarse algo de encima; sólo después de dos minutos de dolores y lamentos la mujer salía por la puerta de su oficina y volvía a la sala del cuestionario (Latané y Rodin, 1969). El 70% de los que estaban solos cuando oían el accidente entraba en la habitación contigua para preguntar si necesitaban ayuda; cuando estaban presentes dos, sólo en el 40% de los casos uno de ellos ofrecía ayuda (Latané y Rodin, 1969).
  • Cuando Latané, Dabbs y otros 145 colaboradores dejaron caer accidentalmente monedas o lápices durante 1497 viajes en ascensor, se les ayudaba en el 40% de las veces cuando había otra persona en el ascensor y menos del 20% de las veces cuando había seis pasajeros (Latané y Dabbs, 1975).

Cómo evitar el efecto espectador o síndrome Genovese

Para prestar ayuda es necesario que la persona comprenda y decida cuál es la forma más apropiada de asistencia, pero incluso si se decide intervenir, pueden darse razones por las que se decide no actuar: por ejemplo, podemos reconocer que no tenemos las capacidades, o bien estimamos que los costes de nuestra intervención pueden ser demasiado altos (Myers, 1983). Las investigaciones sugieren que para aumentar los comportamientos de ayuda es necesario reducir o eliminar los factores que los obstaculizan, favorecer la acción de la norma de reciprocidad y enseñar la prosocialidad y el altruismo (Myers, 1983).

Pero, si es verdad que podemos aprender altruismo, ¿cómo podemos difundirlo a nivel social? Aquí están algunas prácticas posibles para aumentar el altruismo:

  • Eliminar los frenos que bloquean las acciones altruistas: reducir la ambigüedad y aumentar la responsabilidad; activar el sentimiento de culpa y la preocupación por la propia imagen (Myers, 1983). En este artículo hablamos más sobre el altruismo y la conducta de ayuda.
  • Difundir el altruismo a nivel social: enseñar la inclusión moral; crear modelos de altruismo; aprender haciendo; atribuir el comportamiento altruista a motivaciones altruistas; conocer los mecanismos que regulan el altruismo (Myers, 1983). Aquí puedes encontrar más información sobre los valores sociales.

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

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Bibliografía
  • Darley, J. M., Latané, B., (1968). Group inhibition of bystander intervention in emergencies. in Journal of Personality and Social Psychology, 10:308-324.
  • Foschino Barbaro, M. G., Russo, P., (2019). Bulli, cyberbully e vittime. Dinamiche relazionali e azioni di prevenzione, responsabilità civili e risarcimento del danno. Milán: Franco Angeli.
  • Latané, B., Rodin, J., (1969). A lady in distress: Inhibiting effects of friends and strangers on bystander intervention. Journal of Experimental Social Psychology, 5(2):189-202.
  • Latané, B., Dabbs, J. M., (1975). Sex, Group Size and Helping in Three Cities. Sociometry, 38:2:180-194.
  • Levine, R. V., Martinez, T. S., Brase, G. L., Sorenson, K., (1994). Helping in 36 United-states cities. Journal of Personality and Social Psychology, 67(1):69-82.
  • Levine, R. V., Norenzayan, A., Philbrick, K., (2001). Cross-cultural differences in helping strangers. Journal of Cross-Cultural Psychology, 32(5):543-560.
  • Levine, R. V., (2003). Measuring Helping Behavior Across Cultures. Online Readings in Psychology and Culture, 5(3).
  • Myers, D. G., (1983). Social Psychology. New York: McGraw-Hill.
  • Yousif, Y., Korte, C., (1995). Urbanization, culture, and helpfulness: Cross-cultural studies in England and the Sudan. Journal of Cross-Cultural Psychology, 26(5):474-489.

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