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Enfermedades y emociones: relación y causas

 
Por Bryan Longo. 14 noviembre 2019
Enfermedades y emociones: relación y causas

El hombre es, por su propia naturaleza, una unidad bio-psico-espiritual. Unidad integral de cuerpo, mente y espíritu en la que lo que sucede con cada una de las dimensiones repercute en las otras. El hombre es un ser corporal, esta es una realidad que se constata inmediatamente. Nuestro cuerpo tiene requerimientos físicos y necesidades vinculadas a esta dimensión que no pueden ser desatendidas: respiración, alimento, bebida, abrigo y otras necesidades vinculadas al bienestar. Es claro que lo biológico no explica todo lo que somos. Si seguimos avanzando en nuestra propia experiencia como personas, advertimos que nuestra relación con el mundo trasciende este nivel, así llegamos a descubrir que poseemos una dimensión psicológica. Esta dimensión tiene también sus propios requerimientos o necesidades. En este artículo de Psicología-Online te explicaremos la relación entre las enfermedades y las emociones y sus causas.

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Enfermedades emocionales reflejadas en el cuerpo

La mayoría de nosotros hemos escuchado en algún momento a nuestro médico, algún compañero de trabajo o a un amigo preguntar y luego aconsejar lo siguiente: “¿Te has estresado mucho últimamente? Deberías relajarte un poco más, deberías tomarte este té que vendrá muy bien para tu salud, te recomiendo estas pastillas que seguramente relajarán tu sistema nervioso”. Recibimos un arsenal de opciones para restaurar nuestra salud y, en cierta forma, esto guarda un grado de verdad pero a la vez se elude una parte muy importante de su verdadera causa y su preferente intervención psicológica.

Para alcanzar un mejor discernimiento de todas estas opciones que se nos ofrecen a diario, es de menester tener una definición previa de “emoción” y lo que corresponde experimentarla.

A continuación se comparten algunas definiciones de “emoción” por autores implicados en el tema:

Según Daniel Goleman (1995) las emociones son impulsos para la acción. En efecto, según Sigmund Freud (1901) la emoción contiene dos elementos distintos: por un lado, las descargas de energía física; por otro lado, sentimientos (percepciones de las acciones motrices que se producen y sentimientos de placer o desagrado que dan a las emociones sus características esenciales). Cuando la energía instintiva que reside en el subconsciente es alta, hay necesidad de descargarla hasta conducirla a un nivel normal. Si la descarga no se produce a través de los canales apropiados (la conducta sexual), se usan entonces las válvulas de seguridad, es decir, las emociones.

La concentración unilateral de energía obstaculiza el libre curso de ideas hasta que se produzca una descarga de la excitación a través de acciones motrices. Pero si la descarga de la excitación no se lleva, entonces se producen reacciones anómalas, una de las cuales es la conversión.

Explicado de una manera más sencilla, Goleman nos abre paso a la representación de las implicaciones físicas o motrices de las emociones (el llevar acabo una determinada acción). Aludir a Freud nos apertura la situación de como al no llevar a la realización esta determinada acción de las emociones se ve afectado el cuerpo con enfermedades físicas (la conversión). Por ejemplo, algunos de los síntomas de la conversión pueden ser los siguientes:

  • Ceguera.
  • Sordera.
  • Incapacidad para hablar.
  • Parálisis localizadas.
  • Emiparesia.
  • Alergias.
  • Sarpullidos.
  • Temblores.
  • Parestesias.
  • Dolores localizados.

Es sorprendente como una emoción que no ha podido ser descargada por su vía natural y en su momento adecuado puede transformarse en una enfermedad emocional (por ejemplo, un trastorno mental como el trastorno depresivo, de ansiedad o un trastorno por factores de estrés).

Posterior a la enfermedad emocional termina por repercutir gravemente en el cuerpo como lo expone el psicólogo Robert Ader (1990) en su investigación de la psiconeuroinmundología (PNI) refiriendo que existe una sobreactivación de los sistemas inmunológico, neuroendocrino y nervisoso por la cronicidad de una emoción. Por ejemplo, el estrés está relacionado con la activación del eje hipotalámico-hipofisario-suprarrenal (HHS) que, aunque la activación de este eje represente una respuesta corporal normal del estrés, dirigida a mantener la estabilidad conocida como homeostasis; la activación mantenida a largo plazo puede tener efectos peligrosos, incrementando el riesgo de algunas enfermedades físicas, sobre todo las provocadas por un desequilibrio del cortisol y la tiroides.

Diccionario de las enfermedades y sus causas emocionales

A continuación, se presentan algunas de las enfermedades que en las que puede influir una causa emocional según Joan Marc Vilanova i Pujó, quien recopiló en el Diccionario bio-emocional (2016) propuestas sobre biodescodificación y bioneuroemoción:

  • Sordera. Están originadas por un conflicto de separación o por sentirse agredido. Lo que me dicen u oigo, agrede lo que pienso o siento. Quiero separarme de estas palabras injuriosas y que me molestan en la comprensión de mi vida. La sordera también representa para Marc una negativa que puede venir de mucho tiempo atrás al escuchar a alguien.
  • Incapacidad para hablar (afonía). Este problema se presenta después de un choque afectivo que sacude la sensibilidad de la persona, quien luego se fuerza demasiado para hablar, aun cuando no exprese todo lo que su corazón desearía decir. Este excesivo esfuerzo crea angustia y deja un vacío. Finalmente, los sonidos acaban por extinguirse.
  • Parálisis. Frecuentemente relacionado con la huida porque me paraliza un miedo. La parálisis se presenta en personas que viven una situación que les resulta demasiado difícil y de la cual quieren escapar, es decir, quisieran evitar esa situación o a una persona determinada. Es el medio ideal para conseguir ayuda y que otro se haga cargo de todo. De este modo, no tendrán que enfrentar solas la situación o a la persona indeseable.
  • Alergias. Frecuentemente relacionadas con la ira o frustración frente a una persona o un suceso asociado al producto alergeno. El sentido biológico de la alergia es de ponerte a salvo del “agresor”.
  • Dolores en general. El dolor, según este autor y las teorías que sigue, está relacionado con el sentimiento de culpa. En el siguiente artículo encontrarás estrategias para dejar de sentirte culpable por todo.

Dolores y emociones

La manifestación de las emociones en el cuerpo es algo más escuchado y debatido, pero el saber identificar con qué emociones están relacionadas cada una de ellas despeja muchas de nuestras dudas al momento de su exploración clínica.

Partes del cuerpo y emociones

A continuación se presentan algunas manifestaciones de dolor físico y su correspondiente relación emocional:

  • Los dolores en hombros y espalda están relacionados con las cargas emocionales como la culpa y la vergüenza. En estos casos puede existir una comorbilidad con alguna condición de la piel como el síndrome de Addison o el vitíligo.
  • El dolor en el pecho se relaciona con emociones de tristeza, angustia, temor y aflicción.
  • Los olores en las manos y muñecas están relacionados al aislamiento en donde predominan emociones de tristeza, miedo, resentimiento, incertidumbre y cautela.
  • Los dolores en el cuello están relacionados a la falta de perdón que frecuentemente se presentan de manera recurrente a algún tipo de alergia. También están asociados a los problemas en la expresión emocional.
  • Los dolores de cabeza están relacionados a un estrés crónico o elevado que puede surgir como respuesta de adaptación a la angustia, desesperación o miedo.

Emociones y salud

Ante grandes problemas económicos, divorcios, sociales o estresores cotidianos como la sobrecarga familiar podemos sentir angustia, ansiedad y/o tristeza. Nuestro cuerpo reacciona y se produce la respuesta de estrés que a la larga puede causar alteraciones en nuestro y malos hábitos como alteración de los horarios del sueño o consumir algún tipo de sustancia que también perjudica nuestra salud. Sin embargo no son los acontecimientos estresantes en sí los que nos producen problemas, sino la valoración y el afrontamiento que hacemos de ellos. No todas las personas perciben igual lo que les sucede.

Comprender nuestras propias emociones y su implicación psicológica y fisiológica permite que seamos capaces de escucharnos y expresar sin amplificar o devaluar todo lo que sentimos. El autoconocimiento y el brindarnos el espacio para atender nuestras emociones servirían como un método preventivo para muchas enfermedades.

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

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Bibliografía
  • D. Goleman. (1995). La inteligencia emocional. Editorial Vergara. México D.F.
  • Freud, S. (1901). Psicopatología de la vida cotidiana. Alianza editorial. Madrid.
  • Ader, R. (1990). Psychoneuroimmunology. 2a edición. San Diego: Academic Press.
  • Vilanova i Pujó, J. M. (2013). Diccionario de biodecodificación. Barcelona.

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