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Objeto y objetivos de la Psicología Diferencial

Objeto y objetivos de la Psicología Diferencial

La Psicología de las Diferencias Individuales aborda la descripción, predicción y explicación de la variabilidad interindividual, intergrupal e intraindividual en áreas psicológicas relevantes, con respecto a su origen, manifestación, y funcionamiento.

Descripción Requiere los siguientes pasos: Observación y evaluación en muestras representativas, tanto de la población objeto de estudio, como del universo de conductas a estudiar. Clasificación y ordenamiento de las dimensiones encontradas, a partir de la metodología correlacional, en taxonomías, o estructuras, organizativas.

Objeto y objetivos

La cuestión inicial más importante para el estudio de las diferencias individuales, es detectar (Revelle):

  • Si las personas se parecen más a sí mismas, a través del tiempo y de las situaciones, que a las demás personas
  • Si el individuo único varía menos, a través del tiempo y de las situaciones, que la variación que se produce entre las personas.

Predicción Las dimensiones halladas en las distintas áreas de investigación presentan un valor predictivo importante en criterios muy variados de la vida de las personas, académicos, laborales, o relaciones familiares y sociales. Explicación Requiere que se conozca la naturaleza, cómo funcionan, y qué procesos comportan para poder elaborar teorías de carácter explicativo. Fuentes de la variabilidad humana El análisis de la naturaleza de las diferencias individuales nos remite al estudio de las fuentes de variación existentes.

Siguiendo a Revelle (1995) respecto a los niveles de análisis y explicación en la diversidad comportamental distinguimos tres apartados:

  1. La variabilidad psicológica Es el objeto primario de estudio de la disciplina y hace referencia a las diferencias existentes en todas las manifestaciones del comportamiento humano: En lo que a la estructura de las diferencias individuales se refiere, hablaremos del rasgo como unidad fundamental para el estudio de la variabilidad psicológica, mientras que, desde un estudio de las diferencias individuales más actual basado en el estudio de la dinámica de funcionamiento de dichos rasgos prestaremos una mayor atención a los procesos de la dinámica intrapsíquica y a los factores situacionales relevantes, más allá de las disposiciones personales, o rasgos, clásicos.
  2. La variabilidad biológica Hipótesis: Las bases genéticas y biológicas de las dieferencias individuales son el origen de la variabilidad existente, al menos en lo que a algunas dimensiones fundamentales se refiere. Dos tipos de investigaciones básicas: el porcentaje de la varianza fenotípica de la conducta que viene explicado por las diferencias existentes en la dotación genética de los individuos y, la variación explicada en función del funcionamiento diferencial de los mecanismos biológicos. Por otra parte los avances que se han ido produciendo alrededor de la "genética cuantitativa " y más específicamente de la " genética de la conducta " conforman una base sólida sobre la que edificar las nuevas explicaciones " interaccionistas ".

En la actualidad, esta totalmente asumido que los genes no fijan la conducta, sólo especifican un rango de posibilidades en las reacciones que el ambiente provoca en el individuo.

El objetivo de la genética de la conducta será indagar cuáles son las causas últimas de las diferencias entre los individuos tomando como referencia la varianza fenotípica observada en un rasgo conductual. Pero, ni el método utilizado por la genética de la conducta es el adecuado para dotar de una causalidad a las diferencias intergrupales, ni los resultados alcanzados a través del mismo pueden constituirse en una base explicativa a favor de un determinismo genético de las diferencias de grupo.

En cualquier caso, sea desde el marco de la " genética de la conducta" o de la " genética molecular ", los resultados indican la importacia de las diferencias experienciales entre los individuos, faceta en la que existe una deficiencia de medidas adecuadas , que limitan la formulación de modelos y teorías que, de forma coherente y sistemática puedan predecir las diferencias comportamentales. Existen algunos marcos conceptuales, como la sociobiología y su derivación más vinculada a la psicología, la teoría evolucionista, que pretenden dar con la clave que articule las influencias de la variabilidad biológica y ambiental, sin embargo tales teorías se desenvuelven en un grado de abstracción que hace difícil poder llegar a la verificación científica de sus argumentos. Por otra parte, como señala Revelle, los genes no actúan directamente sobre el comportamiento.

La segunda línea de investigación sobre las fuentes de variación biológica se centra en el estudio de los fundamentos biológicos del comportamiento humano diferencial basados en estructuras y procesos fisiológicos regidos por sistemas fundamentales como el Sistema Nervioso (central y autónomo), el sistema Neuroendocrino, etc. En lo que a inteligencia se refiere, prácticamente todos los modelos biológicos podrían agruparse en torno a la hipótesis de que "en el corazón de la inteligencia está el cerebro" y, por tanto, en que las bases de la habilidad mental estarán fundamentadas en la neurofisiología, articulada alrededor de "el modelo de la eficiencia neural", que dice que las personas más inteligentes presentan un serie de correlatos biológicos que muestran una mayor eficacia y rapidez mentales.

Técnicas como los potenciales evocados, la velocidad de conducción nerviosa, o la medida de la glucosa cerebral se encuentran entre las más utilizadas (Davidson y Downing). En personalidad, el modelo propuesto por Eysenck y Eysenck fundamenta la dimensión Extraversión/Introversión en el arousal cortical y el sistema reticular ascendente cerebral, y el Neuroticismo en el sistema límbico. Otros autores tienen propuestas de carácter temperamental. A juicio de Pervin y John las relaciones entre la personalidad y los procesos biológicos sigue siendo una cuestión problemática en los inicios del siglo XXI. c. Variabilidad situacional y cultural Desde que la teoría evolucionista propuso conjugar la génesis relativamente azarosa de la variabilidad en los organismos vivos, con el papel direccional de la selección natural que actúa a partir de la interacción entre los individuos y las exigencias del medio, se reconoce la importancia conjunta de la genética y el ambiente en la determinación de la variabilidad en patrones de conducta.

El propio Galton, tan interesado por los factores hereditarios, asumió la influencia de dichos factores a través de la noción de consistencia relativa. Los factores situacionales no han sido nunca excluidos de la consideración psicológica de la variabilidad humana. Posteriormente, la influencia del "interaccionismo" moderno permitió superar la controversia entre "personalismo" y "situacionismo", subrayando que lo importante de la situación no son los atributos físicos de la situación, sino, sobre todo, su significación para el sujeto, lo que nos conduce, nuevamente, a la variabilidad psicológica.

Niveles de complejidad de las variables contextuales en función de su grado de generalidad y persistencia temporal (según Endler): el estímulo: hace referencia a los objetos concretos sobre los que el sujeto orienta su atención y respuesta. la situación: que adquiere el carácter de totalidad organizada que integra diversos componentes. el ambiente: que agrupa una variedad de situaciones y las relaciones existentes entre ellas. Ten Berge y De Raad han realizado una distinción entre los conceptos situacionales en función de las perspectivas teóricas a las que pueden ser asignados: la ecológica, que enfatiza los elementos físicos del entorno; la conductual, que centra su atención en el valor estimular de la situación; y la psicológica-social, que atiende a los roles y los elementos simbólicos de los episodios sociales en que tiene lugar la conducta.

Por lo general se han diferenciado dos maneras de abordar el análisis de las situaciones: Elaboración apriorística de las taxonomías situacionales: es útil para alcanzar un análisis sistemático de las características objetivas que definen las situaciones y su influencia en la conducta; aunque la problemática que presenta esta estrategia es la notable falta de acuerdo tanto en las clasificaciones propuestas como en los criterios subyacentes a ellas. Caracterización de los contextos concretos donde acontece la conducta: tales contextos quedan referidos, en el sentido más amplio, al sistema ecológico en que está inmersa la persona y hasta el propio observador de la misma. En este sentido, desde hace más de treinta años vienen surgiendo también planteamientos que, tratando de alcanzar una visión integradora del ambiente, proponen una cierta articulación de la faceta objetiva y la subjetiva de los mismos. Un ejemplo muy claro de esto es el concepto de " clima social ", el cual significa que cada ambiente tiene una " personalidad" única y unos patrones subyacentes de dinámica ambiental que se pueden considerar semejantes a los que conforman el sistema personal, de forma que ambos sistemas en " interacción " dan lugar a las diferencias individuales.

Visión comprehensiva de las fuentes de variabilidad

Tal y como defiende Sánchez Cánovas , la psicología de las diferencias individuales no es determinista, sino azarosa. Al hablar de genética o herencia, nos referimos a lo dado, no a una determinación. Una de las características que definen la reflexividad del ser humano es su propositividad o intencionalidad comportamental. La mayoría de los intentos de integración toman como punto de partida, bien "la teoría general de los sistemas" de Bertalanffy , bien la "teoría del procesamiento de la información", dos marcos teóricos de diferente origen pero que coinciden en su generalidad y complejidad a la hora de abordar el estudio del comportamiento humano, y que han allanado el camino de cara a lograr una organización y dotar de coherencia a los datos procedentes de las diferentes investigaciones en la psicología de las diferencias individuales.

Otros acercamientos se han destinado, en los últimos años, a esclarecer la forma en que interactúan los factores genéticos y ambientales a la hora de ejercer su influencia en las manifestaciones intelectuales. Ceci plantea un modelo bioecológico de la inteligencia que enfatiza los múltiples potenciales cognitivos, junto al papel del contexto y el conocimiento, como bases de las diferencias individuales en el desempeño cognitivo. Scarr, apoyada en los tres tipos de relación genotipo-ambiente, pasivo, activo y reactivo, ha puesto de relieve la noción de "construcción de un nicho", dentro de una teoría evolutiva de la individualidad, lo que implica que a medida que maduran, los individuos buscan, construyen y crean entornos que corresponden a sus características personales heredadas, en los que desarrollar su personalidad, sus intereses y sus capacidades.

Constructos relevantes en la investigación sobre diferencias individuales

Actualmente, proliferan las teorías integradoras en las que se prima la unicidad del individuo tratando de describir, predecir y explicar su comportamiento desde un marco amplio que incluye la sistematización tanto de variables cognitivas, como emocionales y motivacionales. a. Inteligencia De acuerdo con Calvin (1999), nunca habrá acuerdo universal sobre una definición de la inteligencia porque es un vocablo abierto, lo mismo que la conciencia. 56 expertos en la materia concluyeron: "La inteligencia es una capacidad mental muy general que, entre otras cosas, implica la aptitud para razonar, planificar, resolver problemas, pensar de modo abstracto, comprender ideas complejas, aprender con rapidez y aprender de la experiencia. No se puede considerar un mero conocimiento enciclopédico, una habilidad académica particular o una pericia para resolver tests. En cambio refleja una capacidad más amplia y profunda para comprender el ambiente -darse cuenta, dar sentido a las cosas o imaginar qué se debe hacer". No todos los expertos en el estudio de la inteligencia comparten la existencia de una capacidad mental única. Actualmente, además de esta pretensión de descubrir no solamente el qué y el cuánto, sino el cómo se producen las diferencias en la conducta inteligente, existe una mayor amplitud de miras a la hora de abordar el estudio de la inteligencia, siendo una tendencia destacable en las últimas décadas la incorporación a su estudio de variables tradicionalmente consideradas fuera del ámbito cognitivo, como pueden ser la motivación o la emoción. b.

Personalidad Ausencia de un consenso a la hora de definir tal constructo. En los años 30 se formula por primera vez el concepto de rasgo (Allport y Murray) y se inician varias etapas: Durante los años cuarenta y cincuenta proliferaron las grandes teorías factorialistas y dio comienzo un acercamiento sociológico. Los años posteriores, gran desarrollo de los tests de personalidad y una desintegración en la investigación que sustituye el tópico complejo de la personalidad por el estudio de aspectos parciales de la misma. Durante los años sesenta también se inicia el movimiento de crítica al concepto de rasgo que es atacado, bajo la perspectiva situacionista. años setenta y ochenta, el enfoque interaccionista, superará la controversia entre los polos ambientalista y personalista. en la última década del siglo pasado encontramos una revitalización del estudio de las diferencias individuales en personalidad basadas en el concepto de rasgo, que continúa considerándose la unidad más relevante, tanto a la hora de conformar la estructura de la personalidad, como para la evaluación de la misma. Sin embargo, la noción de rasgo ha sufrido algunos cambios gracias a la integración de los conocimientos provenientes de otras áreas y enfoques. Desde el enfoque diferencialista, que se ha acogido al modelo de rasgos, se ha justificado la idea de que la personalidad es un sistema de dimensiones organizadas (p. ej. Guilford, considera la personalidad individual como un patrón único de rasgos cuya evaluación cuantitativa de carácter normativo permite establecer las diferencias existentes entre las personas. Estas dimensiones se han venido identificando a través de la técnica de Análisis Factorial, partiendo de dos premisas (Tous): Se hace necesario considerar las diferencias y comparar una personas con las demás. Requisito de continuidad y homogeneidad de las diferencias intraindividuales a lo largo del tiempo y de las diferentes situaciones. Como señala Pervin, las definiciones de personalidad se centran, bien en las diferencias individuales, bien en la organización de los componentes en un sistema, o en ambas cosas a la vez. En palabras de Pervin y John "la personalidad representa aquellas características de la persona que dan cuenta de sus patrones consistentes de sentir, pensar y actuar". Estos patrones característicos del individuo cumplen la función de adaptación del individuo al medio y, por tanto, muestran su forma habitual de afrontar las situaciones a lo largo de la vida. Para los psicólogos, la personalidad ha de servir para explicar y predecir la conducta individual.

Se considera a la persona como una manifestación concreta de las posibles combinaciones de los rasgos de personalidad, y su estudio no debería abarcar únicamente dimensiones descriptivas, sino que también debería explicar las causas de la conducta (Tous). Definición de Allport (talante sistémico, holístico y dinámico), para quien la personalidad es: "La organización dinámica intraindividual de aquellos sistemas que determinan su ajuste único a su ambiente". H.J.Eysenck amplió las definiciones de Allport y Murray elaborando una definición más detallada; así, la personalidad sería la suma total de los patrones de comportamiento del organismo, manifiestos o potenciales, determinados por la herencia y el ambiente, que se origina y desarrolla a través de la interacción funcional de 4 sectores fundamentales en los que los patrones comportamentales se organizan:

  1. El sector cognitivo, o inteligencia.
  2. El sector conativo, volitivo, o carácter.
  3. El sector afectivo, o temperamento.
  4. El sector somático, o constitución.

El TEMPERAMENTO

El concepto de temperamento tiene su origen en las tipologías hipocráticas. Rothbart y Aradi definen el temperamento como "aquellas diferencias individuales de carácter constitucional que se manifiestan en los procesos de reactividad fisiológica y auto-regulación, estando influidas, a lo largo del tiempo, por la herencia, la maduración y la experiencia". Las diferencias individuales en el temperamento se explican básicamente bajo la perspectiva del desarrollo temporal y suelen mostrar una aparición temprana, por lo que existe una larga tradición en la investigación relativa al temperamento infantil.

El temperamento representa el estilo constitucional de comportamiento que muestra cada individuo con cierta constancia en el curso del tiempo y de las circunstancias, incluyendo dimensiones relativas a las formas o estilos de las manifestaciones comportamentales más que al contenido o propósito de la conducta, y estando muy vinculado a la esfera de las emociones. En este sentido, la personalidad es entendida como un elemento organizador y coordinador de la expresión del temperamento, dándole contenido y propósito.

EL CARÁCTER

La utilización del término se ha ido restringiendo con el tiempo.

El carácter representa, aquel conjunto de costumbres, sentimientos e ideales, o valores, que hacen relativamente estables y predecibles las reacciones de un individuo. El carácter debe distinguirse de los valores, estos últimos responden a orientaciones o disposiciones que incluyen componentes cognitivos y afectivos, mientras que el carácter implica, además, llevar a cabo acciones en las que el conocimiento y los valores que la persona tiene se activan incluyendo, por tanto, no sólo cognición y emoción, sino además componentes motivacionales y comportamentales.

Los valores podrían entenderse, en este sentido, como uno de los pilares del carácter. A diferencia del temperamento, la concepción actual del carácter está en función de los valores de cada sociedad, su sistema educativo y cómo aquellos son transmitidos. Campbell y Bond proponen que el desarrollo del carácter estaría, en el momento actual, en función de los siguientes aspectos: La herencia. Las experiencias tempranas de la infancia. El modelamiento a cargo de adultos o personas jóvenes importantes. La influencia de los compañeros. El ambiente físico y social. Los medios de comunicación. Las enseñanza en la escuela y otras instituciones. Las situaciones específicas y los roles que eliciten el comportamiento correspondiente

Constructos integradores Esta tendencia a integrar aspectos de la personalidad y la inteligencia, que antes se concebían de forma separada, hunde sus raíces hacia la mitad del siglo XX, cuando algunos psicólogos comenzaron a interesarse por conocer la influencia que podían ejercer las emociones y el temperamento sobre las operaciones intelectuales que el sujeto realizaba , a la vez que otros centraron su atención en el estudio de las diferencias individuales en la forma de utilizar la información disponible que guardaban, además, relación con la personalidad . Dado que no existían conceptos psicológicos que pudieran dar cuenta de esta integración de campos, nacieron los términos de estilos y controles cognitivos. Bajo esta orientación, el objetivo era explicar las diferencias individuales en la forma de percibir, atender, recordar y pensar que, repetidamente, se hacían manifiestas en los estudios llevados a cabo. Características que pueden servir para definir los estilos cognitivos (Quiroga):

  1. no son directamente observables;
  2. dan cuentan de las diferencias en la forma de la actividad mental, sin aludir al contenido de la misma;
  3. integran aspectos cognitivos y no cognitivos;
  4. subyacen a diversas funciones psicológicas y distintas situaciones;
  5. son fruto de la integración de la investigación experimental y diferencial;
  6. contribuyen de forma sustancial a la predicción de la adaptación y el rendimiento.

La creatividad está a medio camino entre la inteligencia y la personalidad: "La creatividad es la capacidad de la persona para producir nuevas y originales ideas, descubrimientos, reestructuraciones, invenciones u objetos artísticos, los cuales son aceptados por los expertos como elementos valiosos en el terreno de las ciencias, la tecnología o el arte. Tanto la originalidad como la utilidad o valor, son propiedades del producto creativo a pesar de que estas propiedades puedan variar con el paso del tiempo" (Vernon).

Los psicólogos considerados expertos en el estudio de la creatividad se han interesado, tanto por dilucidar el proceso que lleva al individuo a generar una producción creativa, como en proporcionar la descripción de un individuo creativo, tanto por sus características intelectuales como de personalidad. (Guilford, Sternberg o Eysenck ).

Nuevos constructos de carácter integrador están surgiendo recientemente tienen la finalidad de recuperar la unificación de su objeto de estudio, ya que el estudio de la persona implica la consideración conjunta de aquellas variables cognitivas, afectivas y motivacionales que regulan los procesos psicológicos subyacentes al comportamiento humano. Como ha señalado Lubinski resultan más eficaces los enfoques multifacéticos y holísticos que incluyan la combinación de aspectos referidos a habilidades, intereses, preferencias y de personalidad. En los dos últimos años gran parte de las investigaciones publicadas en torno a la Psicología Diferencial versan sobre cuestiones relativas a los estilos de pensamiento, la inteligencia social y la inteligencia emocional, constructos en los que se involucra tanto la personalidad como la inteligencia.

Unidades fundamentales de análisis

La disciplina trabaja con unidades bajo dos vertientes, la estructural y la procesual. Unidades disposicionales: El rasgo La unidad de medida en la Psicología de las diferencias individuales es el rasgo. Es un constructo hipotético de carácter latente (no podemos observarlo sino inferirlo a partir de los comportamientos que lo definen). El rasgo, así entendido, representa la organización de todo el conjunto de conductas observables en unidades significativas que permiten describir a las personas de forma parsimoniosa y significativa. Cada rasgo caracteriza, de forma consistente y estable, el comportamiento de los individuos en diferentes áreas psicológicamente relevantes (la personalidad, la inteligencia, etc.). Recogiendo la síntesis conceptual de Sánchez-Elvira podemos resumir en varios puntos fundamentales cuáles son las características definitorias de los rasgos:

  1. Carácter subyacente: los rasgos son inferidos a través de la observación de "indicadores comportamentales" Es por esta razón que, tanto el estudio de rasgos de personalidad, como el de inteligencia, han estado tradicionalmente más focalizados en el análisis de los productos de la conducta que en el de sus procesos.
  2. Carácter disposicional: los rasgos no se encuentran temporalmente activos en todo momento, por lo que deben ser entendidos como disposiciones o tendencias latentes en el individuo. El rasgo representa tendencias y no determinantes.
  3. Carácter General: el grado de generalidad del rasgo en el individuo estará en función del número de indicadores conductuales que le representan. Esto nos conduce a establecer un rango jerárquico entre los propios rasgos.
  4. Regularidad de los indicadores comportamentales: se establece en función de dos parámetros fundamentales.
  5. Estabilidad temporal.
  6. Consistencia transituacional
  7. Carácter dimensional: los rasgos se operativizan en dimensiones cuantitativas. lo cual permite un ordenamiento de los individuos a lo largo de las mismas.

A mayor puntuación en un rasgo:

  1. mayor probabilidad de ocurrencia de que se manifiesten las conductas hacia las que el rasgo predispone.
  2. mayor frecuencia con la que dichas conductas podrán ser observadas.
  3. mayor intensidad de la respuesta en situaciones relevantes para el rasgo en cuestión.

La naturaleza y origen de los rasgos. Algunos autores otorgan a los rasgos un estatus de entidad biofísica, origen genético y claros correlatos fisiológicos. Otros autores, hacen referencia a que su naturaleza es meramente categorial e inferencial y los califican de constructos o abstracciones hipotéticas, de carácter conceptual, que los seres humanos elaboran.

La evaluación de los rasgos. Uso de autoinformes y/o cuestionarios a cumplimentar por el propio individuo y/o por las personas allegadas a la persona a evaluar, respectivamente. No obstante, los datos provenientes de las observaciones de la conducta, o las pruebas objetivas de laboratorio, son también importantes en la determinación del rasgo y el análisis de su validez externa.

Metodología básica: metodología correlacional de carácter multivariado, siendo de especial importancia la aplicación del análisis factorial; éste ultimo permite estimar las posibles dimensiones o "unidades básicas" de la personalidad al nivel de generalidad propuesto por el investigador.

Carácter estructural y jerárquico de la organización de los rasgos: elaboración de modelos estructurales de organización, tanto de la personalidad, como de la inteligencia, habitualmente de tipo jerárquico. Estos modelos se caracterizan por presentar diferentes niveles de abstracción o generalidad en función de su grado de proximidad a la manifestación puntual y específica de la conducta, así como de su grado de inclusividad. Siguiendo la propuesta de Eysenck, la estructura de la personalidad podría ordenarse en cuatro niveles jerárquicos:

  1. Nivel de ocurrencia de actos o cogniciones individuales o singulares de carácter específico.
  2. Nivel de actos o cogniciones habituales.
  3. Nivel de rasgos, o factores primarios definidos en términos de intercorrelaciones significativas entre conductas habituales.
  4. Nivel de tipos, o factores de orden superior, o de segundo orden, derivados de las intercorrelaciones existentes entre los rasgos, o factores de primer orden.

Cabe señalar que, a diferencia de las estructuras propuestas en el estudio de la Inteligencia, en la Personalidad no se hace referencia a un factor único, o dimensión última de carácter global, que pueda denominarse "personalidad".

Los rasgos únicamente permiten describir a las personas y a las diferencias entre las mismas, así como realizar predicciones de la conducta; carecen de valor explicativo causal por sí mismos H.J.Eysenck ha reiterado, en múltiples ocasiones, que una teoría de las diferencias individuales debe estar comprometida con la búsqueda última de explicaciones causales y, por tanto, sujeta a predicciones y pruebas experimentales. En el área de la personalidad el rasgo mantiene su nomenclatura, si bien podemos referirnos también al Tipo.

Bajo las concepciones de las teorías modernas los tipos son considerados los rasgos o dimensiones de mayor nivel de generalidad en la jerarquía, y las personas obtienen una puntuación en todos los tipos posibles. Cuando nos referimos al ámbito de la inteligencia, el rasgo adquiere otras nominaciones. cuando hablamos de factores específicos debemos diferenciar los términos aptitud y capacidad del concepto de habilidad, tanto en el campo de la cognición humana, en general, como en lo que se refiere a las distintas capacidades y habilidades que el ser humano puede presentar y desarrollar.

Aptitud: Una aptitud es una capacidad, o habilidad potencial, para la realización de tareas u otros actos que no han sido aprendidos. Carácter fundamentalmente genético, que pueden llegar a desarrollarse, o no, en función del uso que se haga de las mismas.

Habilidad: Una habilidad específica responde a la pericia desarrollada en un área determinada en el curso del entrenamiento y de la experiencia. Implica la adaptación a las demandas de la tarea según las capacidades del individuo, así como seguir un método de entrenamiento o "estrategia de actuación".

Las estrategias empleadas son cadenas o programas de actuación que se anticipan desde una situación concreta y que persiguen un objetivo futuro, o resultado final, satisfactorio en el que la tarea se controla o domina. La habilidad también consiste en saber elegir y llevar a cabo aquellas estrategias que son más eficientes.

Unidades Procesuales

Procesos o mecanismos funcionales que son responsables del comportamiento diferencial del individuo. Mischel y Shoda estiman que dos son las cuestiones a las que hay que dar respuesta:

  1. ¿Cuál es la naturaleza de aquellas invarianzas básicas que constituyen el centro fundamental de la personalidad de los individuos?.
  2. ¿Cuáles son los procesos psicológicos y la dinámica intra-individual que median entre dichas dimensiones que no varían y su manifestación y expresión externas?.

Lo que interesa es analizar cómo las diferencias existentes en los procesos o estrategias habitualmente empleados por las personas originan las diferencias observables en el comportamiento. Unidades de análisis bajo una perspectiva procesual:

  1. En la relación del individuo con su mundo externo, y bajo el paradigma interaccionista, la unidad fundamental será la interacción persona x situación.
  2. En el nivel interno del individuo haremos referencia a procesos cognitivos, emocionales, motivacionales, así como a las distintas estrategias que las personas pueden poner en marcha a la hora de afrontar una situación concreta.

En el campo de la inteligencia analizaremos los procesos cognitivos, tanto simples como complejos, que conducen a un determinado rendimiento intelectual, entendiendo por proceso la unidad elemental del funcionamiento mental que puede agregarse a otras para dar lugar a una unidad de orden superior. En el área de la personalidad, el estudio de las diferencias individuales no sólo contemplará las dimensiones o rasgos de carácter global, amplio y no contextualizado, en interacción con las situaciones, sino que abordará además:

  1. el tipo de situaciones en las que cada disposición es más susceptible de manifestarse o ser elicitada.
  2. el análisis de unidades menos generales, de nivel medio, como las expectativas, metas, atribuciones, etc. que presentan los individuos, más vinculadas al contexto específico en donde la conducta se produce.

Bajo este enfoque, la permanencia (consistencia y estabilidad) de las características personales se evaluará atendiendo a los siguientes índices:

  1. Patrones significativos y regularidades observables en las transacciones de la persona con el ambiente (Coyne y Gottlieb,1996).
  2. Evaluación, más que de consistencia, de probabilidades y frecuencia de cambio del comportamiento en respuesta a claves situacionales particulares.
  3. Formas particulares de organización intra-individual de las distintas dimensiones o unidades fundamentales (ej. cogniciones y afectos) responsables del modo en que estas se activan ante diferentes situaciones y a lo largo del tiempo.

Definición propuesta para una Psicología de las Diferencias Individuales actual

La Psicología Diferencial tiene como objetivo la descripción, predicción y explicación de la variabilidad interindividual, intraindividual e intergrupal del comportamiento y los procesos psicológicos propios de la especie humana, fundamentalmente desde una vía nomotética de aproximación.

Para ello debe (Sánchez-Elvira): Establecer, describir, clasificar y estructurar cuáles son las principales dimensiones de diferenciación individual. Identificar aquellos constructos organísmicos y dimensiones situacionales, así como sus interacciones, responsables del origen y desarrollo de las diferencias individuales.

Contribuir, mediante procedimientos adecuados, al entendimiento de las diferencias individuales a partir del análisis de cuáles son las características del individuo, de la situación, o de la interacción entre ambas, que permiten explicar la manifestación de dichas diferencias desde una vertiente procesual más vinculada a los contextos donde la conducta se produce.

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

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