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Cómo el estrés afecta al deseo sexual y cómo solucionarlo

Por Sandra Alcaide. Actualizado: 1 febrero 2024
Cómo el estrés afecta al deseo sexual y cómo solucionarlo

Probablemente, algunos de los peores enemigos de una vida sexual saludable sean el estrés y la ansiedad, dos afecciones que, además, parecen haber incrementado su incidencia desde hace varios años. Deseo y estrés son dos conceptos que se encuentran muy relacionados, ya que si coexisten durante un tiempo prolongado pueden llegar a provocar problemas tanto a nivel psicológico y emocional como incluso a nivel físico.

Contar con una buena vida sexual es un factor de autoestima muy importante para todo tipo de personas, por lo que resulta imprescindible cuidar de ella del mismo modo que cuidamos otros aspectos de nuestra vida diaria. Sin embargo, el estrés o la ansiedad pueden provocar que nuestra vida sexual se resienta, debido a cuestiones relacionadas con el cansancio, la frustración o el mal humor.

Sea como sea, lo que está claro es que cuidar nuestra sexualidad es un tema muy relevante, al que se le debe prestar especial atención cuando nos vemos envueltos en un cuadro de estrés o ansiedad. Para esto, es importante priorizar el autocuidado, así como saber detectar cuáles son los síntomas para poder aplicar las soluciones necesarias en cada caso.

El estrés, un efecto negativo en nuestro deseo sexual

El estrés es una reacción que nuestro cuerpo experimenta a raíz de sentir una profunda sensación de tensión, que puede ser tanto física como emocional. Por lo general, asociamos el estrés a pensamientos relacionados con la frustración, la ira, el nerviosismo o el cansancio, poniendo a nuestro cuerpo en una alerta constante que puede llegar a resultar agotadora.

Está claro que el estrés puede afectarnos en diferentes ámbitos de nuestra vida, como en las relaciones familiares, en el trabajo o en nuestra propia vida personal; sin embargo, normalmente del efecto del que menos se habla es de cómo influye gravemente el estrés en nuestro deseo sexual.

En base a los últimos estudios, queda claro que los síntomas asociados al estrés o a la ansiedad influyen negativamente en cómo percibimos nuestras relaciones sexuales, en las cuales normalmente las personas se dejan llevar por sus emociones, una cuestión que se vuelve casi imposible si se padece estrés. Además, aparte de repercutir en nuestro deseo sexual, el estrés también se asocia a un menor grado de satisfacción y placer en la práctica de las propias relaciones sexuales.

Así, los principales síntomas que podríamos reconocer en una persona que padece bajo deseo sexual provocado por el estrés pueden ser la pérdida de interés en mantener relaciones sexuales, falta de excitación, dificultad para llegar al orgasmo o la insatisfacción generalizada después de la práctica sexual, entre muchos otros.

Qué soluciones podemos aplicar para recuperar el deseo sexual

Por suerte, recuperar el deseo sexual cuando se ha perdido debido al estrés es algo posible y relativamente sencillo de lograr. La forma que tome el proceso dependerá de cada persona en concreto, pero esto no significa que no se puedan lograr buenos resultados en la gran mayoría de los casos si se aplican algunas soluciones generales.

Trabajar la autoestima y el autocuidado

El primer concepto que se debe trabajar en un camino de recuperación del deseo sexual sería potenciar el autocuidado; es imprescindible que nos esforcemos por pasar tiempo con nosotros mismos, así como a identificar qué nos provoca el sentimiento de estrés y qué herramientas tenemos a nuestro alcance para poder evitarlo o, al menos, controlarlo.

De esta manera, dormir bien por las noches, llevar una dieta saludable, dedicar tiempo a practicar deporte o conseguir llevar una rutina positiva en nuestro día a día se pueden convertir en pequeños pasos verdaderamente relevantes para la recuperación. Trabajar la autoestima es un paso fundamental para sobrellevar cualquier problema, por lo que no iba a ser menos en el caso de la falta de deseo sexual provocada por el estrés.

Paciencia y constancia en el proceso

Además de esto, también es importante trabajar desde dos conceptos básicos para el cuidado de nuestra salud emocional: la paciencia y la constancia. Tener paciencia para tomarse esta recuperación del deseo sexual es imprescindible para poder tomarnos todo el proceso con calma, respetando nuestros propios tiempos y sin sentir frustración por no conseguir los resultados esperados en poco tiempo.

También resulta muy importante tener constancia, trabajando día a día en la reducción del estrés para aumentar nuestro deseo sexual, sin abandonar aquellas herramientas que nos funcionan y nos ayudan a progresar.

Buscar ayuda profesional

Finalmente, es un factor clave el poder contar con un apoyo psicológico profesional, acudiendo a terapia y trabajando de la mano de un psicólogo especializado en sexualidad para poder aplicar técnicas que sean realmente específicas para nuestro caso concreto. De esta manera, se pueden lograr resultados, ya no solo mucho más rápidos, si no también más coherentes y que pueden tener una aplicación constante con el paso del tiempo.

Cómo el estrés afecta al deseo sexual y cómo solucionarlo - Qué soluciones podemos aplicar para recuperar el deseo sexual

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

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1 comentario
Su valoración:
Maribel
.mI pareja se tira semanas sin relaciones porque estamos con mucho estrés y problemas y luego me culpa a mi ,no ve que es cosa de dos.
Lleva toda la vida así!! Cada vez, que tenemos problemas saca lo mismo
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