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¿Es bueno vengarse de alguien?

 
Por Sara Sanchis. 6 julio 2020
¿Es bueno vengarse de alguien?

Algunas personas dudan de si es bueno vengarse de alguien. Una persona les ha hecho daño y una parte de ellos se ha planteado la posibilidad de vengarse. Pero, tras esa primera respuesta de defensa, han valorado si va a merecer la pena realmente adoptar esta conducta vengativa sobre el agresor.

Desde Psicología-Online hemos elaborado un artículo para ayudarte a responder si es bueno vengarse de alguien y hablar sobre este asunto: qué es la venganza, si sirve de algo, cuáles son sus consecuencias y sobre la importancia de aprender a perdonar.

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Qué es la venganza según la psicología

La venganza constituye una serie de actitudes y conductas llevadas a cabo por una persona o grupo con la intención de hacer daño a otra persona o grupo percibida como responsable del malestar vivido por una tercera persona o, en muchas ocasiones, uno mismo.

La persona vengativa ha responsabilizado a alguien de alguna situación e, independientemente de la certeza de esto, ha decidido dañar a esta persona por las consecuencias de sus actos. Esta actitud vengativa surge en personas que actúan fácilmente a través del rencor y la acumulación de este les lleva a actuar de esta manera o bien son personas que han sido muy dañadas (directa o indirectamente) con las consecuencias generadas por esa situación.

¿Vengarse sirve de algo?

Para considerar si vengarse sirve o no de algo vamos a considerar varias premisas:

  • El ser humano es bueno por naturaleza y, cuando actúa a través de una conducta malintencionada, es porque está herido y, por tanto, actúa de manera irracional e irresponsable.
  • Algunas disciplinas psicológicas o espirituales afirman que las consecuencias de tus conductas vuelven a uno mismo como un boomerang.
  • En tanto que el hombre es bueno por naturaleza, provocar mal en los demás va en contra de nuestra naturaleza y, por tanto, acaba haciéndonos daño igualmente a nosotros mismos.
  • Si adoptamos una actitud empática, podremos percibir las consecuencias de nuestra conducta vengativa, que va a generar un gran dolor en una o más personas. En realidad, el mismo dolor que nosotros hemos vivido.
  • Vengarse puede provocar un efecto en cadena de propagación de la actitud vengativa o hiriente: nosotros nos vengamos sobre los que nos han herido y estos pueden vengarse de nosotros o, sencillamente, descargar su dolor y malestar sobre terceras personas inocentes.

Existen dos creencias irracionales falsas con respecto a la venganza:

  1. Sirve para que la persona responsable del dolor tome conciencia de sus actos. Si bien esto puede darse, es un método dañino para favorecer esta toma de conciencia
  2. Interiormente, el individuo vengativo siente que, de este modo, sanará la herida (propia o de seres queridos) pero esto no es cierto, ya que la venganza es una acto cruel que en ningún modo permite el verdadero consuelo interior.

Si consideramos estas premisas, evidentemente no resulta nada útil vengarse. En realidad, la venganza multiplica nuestro dolor en vez de amainarlo. Lo multiplica en otras personas y, por supuesto, también en nosotros mismos. Las actitudes vengativas no nos van a permitir vivir en paz.

Consecuencias de la venganza

Por lo comentado hasta ahora, podemos preveer que las consecuencias de la venganza son, más bien, negativas y poco deseables. En realidad, no existe ninguna consecuencia positiva resultado de esta acción. Ni tan siquiera el aparente sosiego que aporta la llamada "dulce venganza" es recomendable, ya que basa el bienestar personal en el malestar ajeno, confundiendo el concepto de venganza con el de justicia. Algunas de las consecuencias negativas de actuar de manera vengativa son:

  • Herimos a una o más persona intencionadamente.
  • Podemos iniciar un cadena de eventos negativos, agresivos y destructivos: es posible que la persona víctima de nuestra venganza descargue su malestar de nuevo en otra situación o persona, propagando y aumentando las situaciones negativas y el malestar.
  • La satisfacción personal que aporta la "dulce venganza" es superficial y no aporta un sosiego real.
  • En los casos en los que la víctima inicial no somos nosotros mismos, es posible que esta venganza aporte más dolor que bienestar a esa persona.
  • Podemos sentirnos realmente afligidos tras haber emitido la conducta vengativa.
  • Esta conducta, en realidad, no restablece la situación original ni aporta ninguna solución alternativa al problema ocasionado.

Aprender a perdonar

Aprender a perdonar es un acto grandioso que presupone una gran humildad, compasión y benevolencia hacia el agresor. Se trata de una acción difícil que no se da de manera inmediata sino que requiere de un proceso de elaboración cognitiva y afectiva previo. Este proceso se da a través del transito entre las siguientes fases:

  • Analizar y reconocer el daño sufrido, aceptando y vivenciando nuestro dolor.
  • Valorar las ventajas reales del perdón sobre otras formas de respuesta ante el dolor, entre ellas la venganza: consuelo real, paz interior, ayudar al agresor a tomar conciencia inmediata de su error, etc.
  • Perdonar a la persona que ha provocado el dolor, bien directamente bien mediante una visualización que presenta los mismos efectos positivos en la víctima y el agresor.

La palabra "venganza", como tal, suena muy fuerte y solemos asociarla a actos malintencionados, graves y fuertes que una persona emite sobre otra que le ha provocado un agravio. Sin embargo, si miramos más detenidamente, muchos de nuestros actos cotidianos aparentemente "inofensivos" llegan a ser vengativos y, por tanto, hirientes y generadores de todas las consecuencias negativas que hemos nombrado previamente: no mirar a la cara; no hablar; hablar despectivamente; provocar una situación conflictiva proponiendo un tema delicado para la persona que nos ha ofendido; abandonar el lugar en donde está esta persona; etc. Son actos vengativos basado en el rencor sentido ante el dolor sufrido.

Nuestra sociedad alimenta de diferentes maneras la desconfianza, la venganza, el rencor, etc. a través de películas, programas de TV, etc. El perdón, por esto mismo, supone una gran hazaña. Supone trascender todos estos mensajes recibidos diariamente y, amparados por una gran fortaleza interior, elegir la respuesta del perdón. Las consecuencias de actuar de esta manera son totalmente fructíferas para la misma persona, para el agresor y para sus entornos como ejemplo de conductas que, al contrario de la destrucción que genera la venganza, crea y construye nuevos caminos. En este artículo damos 18 consejos para aprender a perdonar.

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

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Bibliografía
  • Vega, I.M. (2012) Vivir en tiempos de crisis. Ebooks Patagonia.
  • García Higuera, J.A. (2010). Perdonar y pedir perdón.
  • Delgado Suárez, J. ¿Por qué la venganza es dulce?

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