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Inmadurez emocional en adultos: causas y tratamiento

Inmadurez emocional en adultos: causas y tratamiento

El nivel de madurez de una persona no se determina por la edad. Así lo muestra el ejemplo de aquellas personas adultas que a pesar de haber superado la frontera de los 30, siguen mostrando síntomas de inmadurez en su comportamiento. Su guión de vida es muy diferente al que tienen otros amigos de edades similares, este tipo de comportamientos pueden ser ocasionados por distintas razones y, en casos extremos, deben ser tratados para que el adulto inmaduro logre establecer relaciones personales a un nivel más maduro.

En este artículo en Psicología-Online analizamos la inmadurez emocional en adultos: causas y tratamiento.

4 causas de la inmadurez emocional en adultos

Cada historia es única. Sin embargo, existen posibles esquemas generales que identifican a personas que coinciden con estos perfiles.

1. Una falsa noción de la libertad

Algunas personas no se dan la oportunidad de madurar y de evolucionar a partir de sus propias circunstancias vitales porque interiorizan un concepto de libertad equivocado. Se trata de un estilo de vida en el que el apetecer del momento es un valor que está más allá de cualquier límite externo u obligación.

Una de las experiencias que trae consigo una clara lección de madurez es la responsabilidad. Sin embargo, tienen dificultades para relacionarse con el concepto de norma y viven en una eterna oposición con la realidad.

La persona puede adoptar este estilo de vida con la creencia equivocada de que, de este modo, puede evitar posibles sufrimientos, esfuerzos y desencantos.

2. Intolerancia a la frustración

El ser humano vive un proceso vital marcado por distintas etapas. La infancia y la adolescencia también producen una huella importante en la etapa adulta. Desde esta perspectiva, una infancia que estuvo marcada por la sobreprotección constante puede propiciar una mayor intolerancia hacia la frustración porque el niño no ha tenido la oportunidad de gestionar el desencanto que le producen las situaciones que rompen sus expectativas porque sus padres y el entorno próximo cuidan todos los detalles de felicidad en su vida.

Sin embargo, existe una realidad. Los padres no pueden estar ahí siempre porque la vida tiene sus propias normas. De este modo, un adulto inmaduro a nivel emocional puede haber tenido una historia previa en la que no tuvo la oportunidad de observar la vida como es al estar protegido por un universo propio.

3. Falta de desarrollo personal

Estamos acostumbrados a dar mucha importancia al tiempo medido de forma cuantitativa a través de los días, los meses y los años. Sin embargo, la realidad es que el tiempo por sí mismo no lo dice todo. En realidad, eres tú quien tiene el poder de hacer algo valioso con esos años de vida.

Aquellas personas que no han dedicado tiempo a cultivar su mundo interior y su inteligencia emocional, poniendo más atención en un estilo de vida superficial, son más vulnerables ante el riesgo de la inmadurez emocional que en este caso no es más que la manifestación del propio estilo de vida.

Este desarrollo personal no solo depende de uno mismo, sino también, de los referentes vitales que ha tenido a lo largo de su existencia puesto que esos referentes también crean una influencia.

La madurez está vinculada con muchos componentes emocionales como la empatía, el autoconocimiento, las habilidades sociales, la escucha activa, la inteligencia social. Quien no ha alimentado estos pilares en su propia vida no ha tenido la ocasión de desarrollarlos.

4. Miedo a envejecer

La inmadurez puede ser una coraza con la que intentan protegerse aquellas personas que temen envejecer y se posicionan en un escenario de aparente juventud constante. Es un miedo a envejecer que está vinculado con el temor a la toma de decisiones, la implicación con el propio camino vital, el miedo a sufrir o la angustia por la pérdida de ese escenario de vida que tanto se idealiza: la juventud.

4 causas de la inmadurez emocional en adultos

Cómo tratar la inmadurez emocional en adultos

Una persona que decide pedir ayuda profesional para tratar su inmadurez emocional puede tomar esta decisión al observar las consecuencias que su propia actitud produce en su propia vida. La inmadurez emocional afecta a las relaciones personales. Una vez que el protagonista se ha dado cuenta de que quiere adoptar un cambio porque observa que aquello que pierde con esta actitud pesa más que aquello que gana puede iniciar una terapia especializada.

En el caso de iniciar una psicoterapia, por ejemplo, el profesional ayudará a la persona a identificar situaciones del pasado que pueden estar vinculadas con este hecho presente. Pero, especialmente, este tipo de terapia puede ser terapéutica para identificar qué nudos emocionales todavía no se han resuelto y están produciendo un bloqueo en el nivel de madurez del afectado.

También es posible comenzar un trabajo de desarrollo personal propio a través de la formación especializada en cursos de crecimiento personal coordinados por un experto en psicología que, desde su posición, guía el taller en un contexto de diálogo propicio para compartir lecciones de vida. Un taller sobre inteligencia emocional puede ser especialmente educativo.

Cómo tratar a una persona inmadura

  1. Intenta valorar las cualidades positivas de esa persona. La inmadurez es totalmente compatible con otras virtudes. Aunque observes esta característica en alguien, evita las etiquetas y date la oportunidad de conocer a ese alguien más allá de este aspecto.
  2. Decide hasta dónde quieres implicarte en esta relación personal. Esta es una de las cuestiones más importantes puesto que tú decides, desde tu libertad, cuáles son tus límites. Aunque demande tu atención constantemente, tú tienes tu propia vida.
  3. Evita asumir el rol de salvador puesto que nadie cambia si no desea hacerlo por sí mismo. Además, cualquier tipo de lazo interpersonal debe partir de un vínculo de igualdad. No le infantilices por medio de tu sobreprotección. Tampoco caigas en la trampa de la manipulación emocional. Los comportamientos caprichosos son un síntoma de inmadurez. En ese caso, escucha siempre tu voz interior para decidir a partir de tu propio punto de vista sin dejarte condicionar por sus reacciones.
  4. Si lo crees conveniente, reduce el contacto. Al dosificar la frecuencia de los encuentros también disfrutas más de cada plan compartido en común. En una relación feliz debe existir un nivel adecuado de equilibrio entre el dar y el recibir. Sin embargo, uno de los riesgos de implicarte en exceso en una amistad de este tipo es que en algún momento puedes sentir el desencanto de observar que su nivel de compromiso no es el mismo que el tuyo.
  5. Si en algún momento sientes que las consecuencias de algunos de sus comportamientos inmaduros te afectan a ti de manera directa, entonces, habla sobre este asunto con esa persona. Muestra tu enfado y resuelve el conflicto de manera asertiva.

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

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