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Las personas no cambian, ¿o sí?

 
Por Bryan Longo. 21 febrero 2020
Las personas no cambian, ¿o sí?

Cuántas veces hemos escuchado frases como "las personas no cambian con el tiempo el tiempo te muestra lo que en realidad son" o que "la gente puede cambiar por amor". ¿Alguna de estas afirmaciones es cierta? La realidad es que la personalidad tiene una parte innata y otra aprendida, por lo que hay rasgos que permaneces y otros que pueden adaptarse. En este artículo de Psicología-Online profundizamos sobre este interesante tema y resolveremos la siguiente cuestión: ¿las personas pueden cambiar o no?

También te puede interesar: Por qué las personas cambian de actitud

¿Por qué las personas cambian de actitud?

Rosenberg y Rovland (1960) intentaron brindar un significado al término de actitud formulando un modelo tripartito muy parecido a la teoría racional emotiva de Ellis, debido a que, ante un estímulo actitudinal, se manifiestan tres tipos diferentes de respuesta:

  1. Respuestas cognitivas: creencias y pensamientos acerca del objeto.
  2. Respuestas evaluativas: emociones asociadas al objeto (repulsión, placer, displacer o atracción).
  3. Respuestas conductuales: se expresan en las intenciones de actuar.

Con este planteamiento podemos definir que la actitud es la categorización de un estímulo a lo largo de una dimensión evaluativa que se basa en tres clases de información: cognitiva, afectiva o emocional y conativa o comportamental.

De acuerdo a la propuesta que ofrecen los autores anteriores podemos concluir que las acciones que realizamos (nuestras conductas) van precedidas de factores cognitivos y emocionales y por tanto forman parte de una sola expresión, la actitud. Empero a estos factores se les adjudica componentes orgánicos y sociales, de los cuales muchas veces somos inconscientes y de los que tampoco podemos prescindir tan fácil.

Es por esto que concluimos con la siguiente propuesta de que las personas no cambian, sino que simplemente se adaptan mejor. Podemos resistirnos, regular y negar que estamos provistos de instintos, pero jamás podremos provocar la abolición o supresión de todo aquello de lo que fuimos dotados por millones de años de evolución filogenética. Estamos compelidos a una adaptación social sana.

Carl G. Jung (1960) “Tener una actitud es estar dispuesto a una cosa determinada, aunque sea inconsciente; lo que significa: tener a priori una dirección hacia un fin determinado, representado o no. La disposición que es para mí la actitud consiste siempre en la presencia de una cierta constelación subjetiva, combinación determinada de factores o de contenidos psíquicos que determinan esta o aquella dirección de la actividad o esta o aquella interpretación del estímulo externo”.

En el siguiente artículo encontrarás más información sobre los motivos por los que las personas cambian de actitud.

¿Por qué motivos las personas cambian su forma de ser?

Se definía a la actitud como una categorización de los estímulos a los que progresivamente somos expuestos. La actitud está constituida por factores emocionales y cognitivos que posteriormente pueden llegar a una conducta a favor o en contra del estímulo; emociones y razonamientos se construyen pero también se heredan; estamos predispuestos a presentar con mayor frecuencia e intensidad algunas emociones e ideas sin reforzamiento alguno. Así como nuestro aprendizaje social aviva o apaga determinadas actitudes, también lo hace nuestra herencia genética.

Anteriormente se explicaba que ninguno de nosotros será capaz de eliminar por completo nuestros instintos inconscientes por el mero deseo de hacer la diferencia, pero creo que sí podemos aprender nuevos mecanismos de adaptación.

Creemos que cambiamos nuestra forma de ser, es decir, cambiar de actitudes (formas de pensar, sentir y actuar); y muchas veces la idea de algún cambio en nuestra actitud asusta más a los demás que a nosotros mismos, pues somos inconscientes sobre estos cambios la mayor parte del tiempo (por ejemplo, de repente dejamos de jugar lo que nos entretenía cuando niños, abandonamos los juguetes, ya no lloramos cuando mamá nos deja solos en la escuela, dejamos de acortejar de la misma forma que lo hacíamos, dejamos de llorar porque nos abandonan, nos vinculamos de manera diferente, en general, como dijimos al inicio algunas cosas dejan de tener prioridad en nuestra vida y otras que antes no, pasan a serlo).

Nos adaptamos porque lo necesitamos. Necesitamos adaptarnos porque es nuestro mismo contexto quien nos lo demanda, de lo contrario seguiríamos sin restricción alguna nuestros instintos.

Un ejemplo algo fácil para entender esta propuesta es el siguiente: un adolescente que ha crecido en una familia que no cuenta con principios, valores morales o cualquier tipo de precepto que contribuyeran a la regulación de su conducta y sobre esto ha convido en una familia con vinculación deficiente entre sus miembros. Y sumado a todas estas desventajas para el adolescente, no ha experimentado el acercamiento a un posible modelo externo a su familia que facilite sus relaciones sociales (profesores, pedagogos, líderes o personajes públicos). Son muchas las posibles consecuencias en la actitud del adolescente, pero en este ejemplo propongamos una actitud irascible, promiscua, provocadora, desinhibida y despreocupada que le ha facilitado la integración, adaptación y aceptación en determinados grupos que estimen esta actitud, pero que conforme las va desarrollando también surgen sus efectos nocivos, el corolario buscar una forma más adaptativa para relacionarse a pesar de que sus deseos inconscientes sean otros, a pesar de sus instintos. Cambiamos por la consecución de nuestras ambiciones.

Aquí encontrarás más información sobre cómo cambiar la forma de ser.

¿Las personas cambian con el paso del tiempo?

Quizá algunos manifestamos actitudes distantes, de extrañeza, de inhibición, quejumbrosas, de desconfianza en nosotros mismos y muy complacientes cuando atravesábamos la adolescencia. Pero estas actitudes poco a poco se fueron disipando con la práctica constante de otras como de colaboración, de confianza y de interés.

Ese cambio que las personas hacen con el paso del tiempo se desarrolla gracias a las múltiples experiencias que han tenido. Así como se expuso anteriormente, los cambios son demandas de nuestro contexto, imperativos del ambiente que dan lugar a las premisas “el más apto sobrevive”; “hay que adaptarse para sobrevivir”; nuestra actitud de inhibición y de desconfianza ya no nos permite sobrevivir, nos está imposibilitando y por lo tanto hacemos un cambio en ella.

Por qué las personas cambian en una relación

Las personas cambian por amor? Creo que los cambios en las personas cuando están en una relación van direccionados a lo que se comparte en el artículo Qué son los celos en psicología, pero no surgen por razones muy diferentes a las que anteriormente se proponen. Los cambios pueden ser muy variados y no solo van dirigidos a un esquema, pero obviamente van de un polo opuesto al otro (del negro al blanco o la inversa). Los cambios en una relación pueden surgir por las conocidas fases del enamoramiento, en donde en cada una de ellas se vive una actitud diferente.

Razones por las que la gente cambia en una relación

Pero estos cambios pueden también pueden surgir por alguna de las siguientes razones:

  1. Inseguridad que provoca temor de perder la relación.
  2. "Comodidad": ya se ha logrado la conquista, por lo tanto ya no hay razón para seguir esforzándose.
  3. Confianza: los cambios se dan por la confianza que surge entre las dos personas.
  4. Influencia externa: situaciones sociales (por ejemplo, la desaprobación de las personas importantes para alguno de los dos).
  5. Trastornos de personalidad o algún otro tipo de psicopatología. En el siguiente artículo encontrarás Cómo convivir con alguien con trastorno de personalidad.

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

Si deseas leer más artículos parecidos a Las personas no cambian, ¿o sí?, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Crecimiento personal y autoayuda.

Bibliografía
  • Carl G. Jung. (1960). La dinámica de lo inconsciente. Editorial Trotta. Madrid.

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