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Coherencia Global - Definición y ejemplos

Coherencia Global - Definición y ejemplos

El concepto de coherencia puede identificarse en primer lugar con la existencia de ciertas relaciones locales entre las proposiciones individuales constituyentes de un discurso Sin embargo, la naturaleza de estas relaciones tampoco cuenta con una definición unívoca. Por ejemplo, la interpretación local de la coherencia en los diálogos se ha vinculado al hecho de que las contribuciones de los hablantes a las conversaciones están organizadas en pares adyacentes de actos dé habla que revelan la existencia de relaciones pragmáticas entre las unidades del discurso derivadas de su contenido elocutivo. La noción de "par adyacente" fue originalmente propuesta por etnometodólogos para dar cuenta de la observación empírica de que ciertas intervenciones de los hablantes parecen ser contingentes respecto a las intervenciones inmediatamente precedentes y pueden ser predichas en buena medida a partir de ellas.

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La Coherencia de los Discursos

Sin embargo, algunos otros autores han sugerido la conveniencia de reformular la propuesta de los etnometodólogos y de sustituir el concepto de par adyacente por el concepto, algo más amplio, de intercambio comunicativo:

  • A: ¿Vas a ir a la fiesta de mañana? (PREG).
  • B: ¿Dónde es? (PREG).
  • A: En Cercedilla (RES).
  • B: No sé si mi hermano me dejará e1 coche (RES).

Los intercambios comunicativos, a diferencia de los pares adyacentes, constan prototipicamente de dos movimientos: uno de inicio y otro de respuesta. Los inicios son siempre prospectivos y permiten establecer predicciones acerca de los tipos de respuesta posibles; las "respuestas": son siempre retrospectivas, en el sentido de que realizan las predicciones derivadas de un movimiento de inicio anterior, aunque ocasionalmente pueden implicar también un inicio.

  • A: ¿Dónde está la máquina de escribir? (Inicio).
  • B: ¿No está en el armario? Respuesta /Iniciofl.
  • A: No (Respuesta).

Según Edmondson (1981), los movimientos de respuesta constituyen mecanismos de coherencia en las conversaciones en tanto en cuanto satisfacen las condiciones perlocutivas de los inicios. En este sentido, cabría interpretar que las contribuciones de los hablantes a las conversaciones se rigen, en buena medida, por una especie dé "principio de búsqueda de satisfacción perlocutiva.

Según Hobbs, la planificación y realización de un discurso coherente, por tanto, comportaría, la toma de decisión por el hablante acerca del tipo de relación concreta que va a utilizar para conectar unos enunciados con otros e irá regida por lo que podríamos llamar un principio de búsqueda de coherencia proposicional lineal.

De tipo condicional/temporal:

  1. De Causas/razones.
  2. Componentes de la acción.
  3. Permisión.
  4. Sucesión en el tiempo.
  5. Ocurrencia simultánea.

De tipo funcional:

  1. Especificación.
  2. Generalización.
  3. Explicación.
  4. Contraste.
  5. Ejemplo.
  6. Paralelismo.
  7. Corrección.
  8. Preparación.
  9. Evaluación.

Relaciones básicas de coherencia lineal entre proposiciones, según Hobbs (1979, 1983).

Coherencia Global

Las tipologías de índices de cohesión de secuencias de actos de habla o de relaciones proposicionales en el discurso pueden 'considerarse, como ejemplos representativos de interpretaciones centradas en la coherencia local de los discursos. Sin embargo, estas relaciones no garantizan completamente, por si mismas, ni la textualidad ni la interpretabilidad de éstos.

De ahí que sea necesario apelar a principios y categorías todavía más abstractos que permitan dar cuenta tanto de la coherencia global de los discursos como de la capacidad de los hablantes para generarlos. Una interpretación recurrente en los análisis de la coherencia global gira, en torno a la noción de tópico o tema general del discurso. Desde un enfoque referencial, los tópicos se interpretan como unidades semánticas relativamente abstractas que se infieren del hecho de que distintos enunciados del discurso comparten referentes similares, es decir, dicen algo o determinan que se diga algo acerca de unos mismos objetos, entidades o actividades.

Por contraposición, y desde una perspectiva proposicinal, los tópicos se interpretan como proposiciones también generales y abstractas que contienen el centro o centros de interés del hablante o el común denominador que permite describir una situación o una secuencia de hechos como un todo. En el sentido en que los interpreta Van Dijk, los tópicos o macroproposiciones de los discursos serían unidades equivalentes a los resúmenes de la macroestructura semántica de los textos (equivalentes, en cierto sentido, al título).

Así, la producción de un discurso coherente se interpretaría como un proceso que exige al hablante las siguientes operaciones:

  • la definición de un acto de habla global (la definición del contenido pragmático del discurso);
  • la elaboración de la macroproposición que define los contenidos semánticos generales del acto de habla global, y que se establecen a partir de lo que el hablante conoce, quiere, recuerda e interpreta como relevante en un contexto.
  • la construcción, a partir de esta macroproposicion de una jerarquía de tópicos más específicos que eventualmente constituirán el input de la planificación de unidades menores tales como los párrafos o las oraciones individuales.

Rachel Reichman (1978) ha propuesto también una interpretación de la coherencia global de los textos basada en la noción de tópico que es aplicable al análisis de los discursos dialógicos. Interpretó que los tópicos pueden verse como unidades semánticas abstractas que se desarrollan a través de una serie de espacios de contexto, cada uno de los cuales agrupa aquellas emisiones o turnos de habla que tratan sobre un mismo objeto o evento. La organización estructural de los discursos coherentes, así como su realización por los hablantes, podría pues caracterizarse, para esta autora, definiendo los tipos dé relaciones lógicas que vinculan a unos espacios de contexto con los otros, en orden al desarrollo de un tópico general.

Reichman pone el acento en la distinción entre "tema" y "eventos" dos conceptos que permiten clasificar los espacios de contexto en función de su contenido: dicho contenido seria general, en el caso de los temas, y más específico, puesto que ilustra un evento relacionado con un tema, en el caso de los eventos. La coherencia de los discursos vendría dada, según esta teoría, por el hecho de que las contribuciones de los hablantes giran en torno a un mismo tópico, el cual se realiza a través de sucesivos espacios de contexto relacionados entre sí.

Algunas de estas relaciones (ej. la de generalización, que se da cuando un espacio-contexto del tipo evento es seguido por uno del tipo tema, o la relación ilustrativa, cuando la secuencia ocurre en sentido inverso) guardan cierta semejanza con las definidas por Hobbs para la relación entre proposiciones individuales. Reichman (1978), a partir del análisis de conversaciones naturales, identificó también un conjunto de indicadores lingüísticos a través de los cuales los hablantes suelen marcar las transiciones de un espacio de contexto a otro (ej. la expresión por cierto, indica el inicio de una digresión; en cualquier caso, indica el fin de la digresión y la vuelta a un tema o evento previo; entonces puede indicar el fin próximo de un tópico, etc

También, en un segundo momento de su investigación, Planalp y Tracy (1980) elaboraron una tipología de estrategias de cambio de tópico a partir del supuesto de que tales transiciones s rigen por principios similares a los descritos por Grice (1975) en su "máxima de relevancia" y por Clark y Haviland (1977) en su contrato de "lo nuevo y lo dado". De esta se concluyó que los hablantes cambian el tópico del discurso (sin romper por ello su coherencia global) cada vez que consideran que es necesario para ajustarse a las necesidades informativas de sus interlocutores. En concreto, se cambia el tópico del discurso en los cuatro siguientes casos:

  1. para introducir un tópico nuevo que se interpreta como relevante para el tópico inmediatamente anterior de la conversación (lo que llaman "cambio de tópico inmediato").
  2. para introducir un tópico que se interpreta como relevante para alguno de los tópicos abordados en un momento de la conversación anterior ("cambio de tópico previo");
  3. para introducir un tópico que se interpreta como relevante respecto a la información que los interlocutores comparten y que puede ser recuperada a partir del contexto físico o social de la situación comunicativa (cambio de tópico ambiental)
  4. cuando interpretan que el nuevo tópico puede guardar relación y ser integrado en los esquemas de conocimiento previos de sus interlocutores ("cambio de tópico no especificado").

La Coherencia Como Relevancia

Con el trabajo de Planalp y Tracy (1980), y el de Reichman (1978), puede decirse, que los textos sono no son coherentes en la medida en que los enunciados que los compon puedan integrarse en una estructura de conocimiento o de acción previa y mas global: ya se defina esta como una macroestructura (Van Dijk, 1977, 1980), como un modelo mental del discurso (Johnson-Laird,1986) o como un acto de. habla global (Van Dijk 1980). Los discursos y conversaciones serán, por tanto, coherentes en la medida en que sean interpretables.

Un texto coherente implica, por parte del oyente, la posibilidad de relacionar el contenido proposicional de los enunciados del discurso con un conjunto de proposiciones (emitidas o implícitas) y de presuposiciones que: a) se conocen previa mente b) pueden ser recuperadas de la memoria en el punto exacto en el que la conversación lo requiere, y c) resultan relevantes para la interpretación del significado de los enunciados.

Simétricamente, por parte del hablante, la coherencia presupondrá la capacidad de establecer un modelo mental con realidad psicológica también para oyente (un conocimiento común mínimo e inicial) y la elaboración de enunciados sucesivos relevantes (que produzcan efectos sobre la estructura de conocimiento previa) para este modelo mental. En ambos casos, el procesamiento de los discursos parecería regirse por un principio de búsqueda de relevancia (Sperber y Wilson, 1986 1987) que implica la realización eficaz de operaciones inferenciales sobre el estado de conocimientos previos del interlocutor relativamente complejas.

Estas operaciones o mecanismos inferenciales, según Riviere (1.991), son esencialmente de tipo deductivo, presumiblemente idénticas a los que participan en otras formas de actividad inteligente. La interpretación pragmática que identifica la coherencia de los textos con la relevancia en un contexto cognitivo y comunicativo dado, ha sido desarrollada explícitamente por Spelber y Wilson en 1986, en su principio de búsqueda de relevancia, que toma su nombre una de las máximas de Grice, destaca que la actividad comunicativa humana se rige esencialmente por criterios de economía cognitiva, lo que determina que el hablante intente producir la máxima relevancia con el mínimo esfuerzo cognitivo, y destaca también la estrecha dependencia existente entre los procesos implicados en la producción de los discursos y otros procesos cognitivos de carácter central, como los mecanismos inferenciales que subyacen a toda forma de razonamiento o el esfuerzo atencional.

Por otro lado, la teoría de Sperber y Wilson destaca la naturaleza primariamente conversacional y metarrepresentacional de la actividad discursiva y la dificultad de establecer una barrera tajante entre los procesos responsables de su producción (por el hablante) y de su comprensión (tanto por e oyente como por el propio hablante). Harry Stack Sullivan, un autor de orientación dinámica propuso, en la década de los años veinte, una hipótesis que denominó "hipótesis del auditor fantástico" próxima en algunos puntos a la que da contenido al trabajo de Sperber y Wilson.

Según la hipótesis de Sullivan, todo discurso implica, para el hablante la realización de un proceso de "autocomposición" que lleva consigo la puesta a prueba de la utilidad informativa potencial de sus mensajes a través del contraste de los mensajes planificados y todavía no emitidos con un "oyente supuesto" o "interlocutor imaginario" que representa las necesidades informativas del interlocutor real. En la medida en que el modelo de interlocutor fantástico simule adecuadamente al interlocutor real, el mensaje será comunicativamente eficaz.

En la medida en que existan discrepancias entre ambas representaciones, se producirán fallos de coherencia y de interpretabilidad de los mensajes. La hipótesis del auditor fantástico, aplicada al ámbito de la comunicación humana y específicamente, al ámbito de la explicación de las habilidades de comunicación referencial, permite establecer predicciones empíricas similares a las derivadas del principio de relevancia de Sperber y Wilsónn (1986) y dar cuenta de buena parte de las observaciones recogidas en el ámbito de la investigación experimental sobre comunicación referencial tanto con sujetos normales como con distintas patologías del lenguaje

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

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