Por qué tenemos manías
Todos tenemos manías, costumbres que no podemos evitar y que, no sabemos por qué, si no las realizamos no nos sentimos tranquilos. Algunas personas deben asegurarse de que han cerrado bien la puerta de la casa, otras necesitan que los cuadros estén rectos o que los libros estén ordenados de determinada manera. Dado que en el fondo las manías tienen un componente liberador de la ansiedad, suelen darse en personas con tendencia a ser obsesivas.
También existen otro tipo de manías que podemos heredar de nuestra familia, costumbres que repetimos sin darnos cuenta pero que nos proporcionan seguridad. Lo que sí es cierto es que prácticamente todos, en mayor o menor medida, tenemos alguna o varias manías que nos acompañan en nuestra vida diaria. Sigue leyendo este artículo para conocer por qué tenemos manías y más detalles.
Qué son las manías y por qué las tenemos
Como hemos mencionado ya, las manías son gestos que solemos repetir para sentirnos más seguros y también para liberar ansiedad. Las manías en principio no suponen ningún problema, muy al contrario, suelen ser gestos que rebajan nuestro nivel de ansiedad en determinadas situaciones. Solo deberemos plantearnos acudir a un especialista cuando nos veamos obligados a realizar dichos comportamientos de forma imperiosa, y si, al no hacerlo, notamos que nuestro nivel de ansiedad aumenta en gran medida.
A veces, también se identifican tics y manías, cuando son dos conceptos totalmente distintos, ya que los tics son movimientos involuntarios y/o repetitivos que realizamos en momentos de gran ansiedad, mientras que las manías son actos que realizamos, incluso cuando estamos cansados, para obtener una sensación de control. Por otra parte, un tic tiene un componente esencialmente físico, mientras que las manías son psicológicas en su mayor parte.
Las manías las podemos observar también de forma muy frecuente en niños, normalmente porque se las hemos inculcado o mientras están aprendiendo conductas que les serán útiles más adelante, como aquellas relacionadas con la higiene. Las manías más comunes en los niños son caminar sin pisar las rayas o lavarse las manos con frecuencia. Cabe destacar que estas manías, en la mayoría de los casos, son inofensivas y pueden desaparecer con el tiempo a medida que los niños desarrollan nuevas formas de lidiar con el estrés o el cambio.
Es interesante mencionar que las manías pueden tener un componente cultural. Por ejemplo, en algunas culturas, ciertas prácticas o rituales se consideran normales y se transmiten de generación en generación. En este sentido, las manías pueden reflejar no solo la psicología individual sino también las normas y valores de una sociedad. De igual manera, las experiencias personales y el entorno pueden influir en la formación de manías, ya que estos factores pueden desencadenar la necesidad de buscar consuelo en hábitos repetitivos.
Por otro lado, existen investigaciones que sugieren que las manías pueden estar relacionadas con patrones de pensamiento obsesivo-compulsivo. Aunque no todas las manías se consideran trastornos, entender la línea divisoria entre una manía inofensiva y un comportamiento compulsivo es esencial para mantener un equilibrio mental saludable. En este sentido, los expertos recomiendan prestar atención a las señales que indican que una manía está interfiriendo significativamente con la vida diaria, lo que podría ser un indicativo de un problema de salud mental subyacente.
Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.
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- Trastorno obsesivo-compulsivo (MedlinePlus)
- Trastorno obsesivo compulsivo (TOC) (Mayo Clinic)
