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Qué es el síndrome de Estocolmo

 
Por Irene Alabau. 26 agosto 2019
Qué es el síndrome de Estocolmo

Existe un síndrome, el síndrome de Estocolmo, por el que las persona que son víctimas de secuestro o son retenidas contra su voluntad, muestran una respuesta psicológica de simpatía y vinculación con las personas que las mantienen en cautiverio. De acuerdo con datos del FBI, esta reacción pudo identificarse hasta en un 27% de las víctimas, de los 4.700 casos que investigaron. Si quieres saber más acerca de este síndrome, sigue leyendo nuestro artículo de Psicología-Online: Qué es el síndrome de Estocolmo.

Qué es el síndrome de Estocolmo en psicología

¿Qué es el síndrome de Estocolmo? El síndrome de Estocolmo es una reacción psicológica paradójica por parte de una persona que es víctima de un secuestro o retenida contra su voluntad. Este estado psicológico se basa en el desarrollo de una relación de complicidad y de un vínculo afectivo por parte de la víctima hacia la persona captora.

Síndrome de Estocolmo, ¿por qué se llama así?

Este síndrome debe su nombre a unos sucesos que tuvieron lugar en la ciudad de Estocolmo, Suecia, en agosto del año 1973. El suceso ocurrido fue el robo del banco Kreditbanken, con cuatro rehenes, desde el 23 al 28 de agosto.

Síndrome de Estocolmo: historia

La historia del síndrome de Estocolmo se remonta al año 1973, cuando un grupo de delincuentes, cuyo líder era un hombre llamado Jan Erik Olsson, intentó cometer un atraco en un banco de la ciudad sueca de Estocolmo. Al intentar salir del banco, la banda se encontraba acorralada por la policía, que había rodeado el edificio, por lo que decidieron tomar como rehenes a cuatro personas empleadas del banco. Olsson exigía a la policía una gran suma de dinero, un coche para escapar y que le entregaran a Clark Olofsson, considerado uno de los criminales más peligrosos de Suecia, que en esos momentos se encontraba en la cárcel. A lo largo de las 130 horas que duró el secuestro, las personas retenidas como rehenes fueron amenazadas contra su vida en más de una ocasión. Sin embargo, cuando la policía logró entrar al banco y liberar a las personas retenidas, estas defendieron e intentaron proteger a Olsson y el resto de captores de las autoridades policiales.

Los sentimientos de apego generados fueron tan intensos, que se mostraron reticentes a testificar contra los captores. Mostraban temor hacia las autoridades y sensación protección por parte de los captores. Por otro lado, criticaron al gobierno la falta de empatía para entender el porqué Olsson y su banda habían realizado el asalto al banco. A raíz de este suceso, el psiquiatra Nils Bejerot acuñó el término “síndrome de Estocolmo” para hacer referencia a la vinculación por parte de las víctimas hacia las personas que las secuestran o las retienen.

Aunque este es el origen del Síndrome de Estocolmo, fue un año más tarde cuando tuvo lugar el suceso que expandió y popularizó mundialmente el término de síndrome de Estocolmo. En febrero del año 1974, Patricia Hearst, nieta del magnate William Randolph Hearst, sufrió un secuestro por parte del Ejército Simbionés de Liberación. El secuestro duró un total de dos meses. Sin embargo, una vez liberada, Patricia se unió a las personas que la habían secuestrado para ayudarles a asaltar un banco.

Síndrome de Estocolmo al revés: síndrome de Lima

No solo las personas víctimas de secuestro pueden desarrollar un vínculo hacia aquellas personas que las retienen en contra de su voluntad, como ocurre en el Síndrome de Estocolmo. Existe otro síndrome, el síndrome de Lima, por el que la persona o personas secuestradoras establecen un vínculo intenso con las personas cautivas. Ambos son estados psicológicos comparables, pero la dirección del apego es contraria; en el síndrome de Estocolmo se produce de las víctimas hacia las personas captoras y en el síndrome de Lima desde captores hacia rehenes. Por ello, el síndrome de Lima es el contrario del síndrome de Estocolmo.

Síndrome de Estocolmo: síntomas

El síndrome de Estocolmo no se encuentra incluido en ninguno de los dos sistema clasificatorios de psicopatología más empleados, DSM y CIE, debido a la falta de investigación acerca de este síndrome. Algunas personas expertas en trauma incluyen el síndrome de Estocolmo en la categoría de Estrés Postraumático Complejo del DSM, mientras que otras lo incluyen en la categoría de Trastornos transitorios desencadenados por sucesos vitales excepcionalmente estresantes del CIE.

Hemos visto qué es el síndrome de Estocolmo pero, ¿por qué ocurre? El desarrollo de este síndrome también se explica como un proceso adaptativo y mecanismo de supervivencia. A pesar de no ser una entidad clínica propia y la falta de investigación y consenso acerca de este síndrome, se han descrito una serie de síntomas que lo caracterizan:

  • Desarrollo de un vínculo positivo y apego emocional por parte de la víctima hacia la persona que la retiene contra su voluntad.
  • Se desarrolla simpatía hacia las personas secuestradoras, así como hacia sus motivos o metas, y sentimientos negativos hacia la autoridad o policía.
  • En general, se produce un alteración en los esquemas de pensamiento y patrones cognitivos, de percepción, de atención y de atribución.
  • Sensación de pérdida y ausencia de control sobre las circunstancias, sentimientos de indefensión a lo largo del secuestro.
  • Puede darse un proceso cognitivo de identificación de la persona retenida hacia su captor o captora de forma inconsciente, como parte de una respuesta emocional automática.
  • Desplazamiento de la culpa hacia el exterior. El proceso de identificación puede llevar a que la víctima considere enemiga aquellas personas que el secuestrador considera enemigas.
  • Estados de disociación en los que las víctimas llegan a negar y racionalizar la violencia por parte de la persona captora. Existe un sesgo de atención por el que se ignora la parte negativa del captor y sólo se presta atención y se maximiza aquella positiva.
  • Puede ocurrir una idealización de la persona captora y de sus motivos.
  • Se maximizan los actos de amabilidad de la persona agresora, se trata de un mecanismo que ayuda a generar esperanza en la persona que es víctima.
  • Las personas víctimas pueden llegar a ignorar sus propias necesidades y a ensalzar y comprometerse con las de sus secuestradores, volviéndose hipervigilantes hacia las necesidades ajenas.
  • Modificación cognitiva por lo que la persona víctima no se percibe ni identifica a sí misma como víctima.
  • Desarrollo de síntomas de dependencia emocional hacia la persona secuestradora.
  • Sentimientos de agradecimiento hacia la persona secuestradora, también en aquellos casos en los que las víctimas no hayan sufrido violencia pueden sentirse exageradamente agradecidas hacia sus secuestradores. Asimismo, también pueden mostrar gratitud debido a que consideran que la experiencia les ha proporcionado crecimiento personal y una modificación en su sistema de valores.
  • Los sentimientos positivos hacia la persona captora pueden mantenerse una vez finalizado el cautiverio.
Qué es el síndrome de Estocolmo - Síndrome de Estocolmo: síntomas

Síndrome de Estocolmo doméstico

El síndrome de Estocolmo se ha descrito en otras situaciones en las que existen víctimas de abuso. Una de estas es el Síndrome de Estocolmo en parejas, también llamado síndrome de Estocolmo doméstico. El síndrome de Estocolmo doméstico se trata de una extensión del síndrome de Estocolmo y tiene lugar en aquellas personas que son víctimas de abuso y maltrato físico y/o psicológico por parte de sus parejas sentimentales.

En este caso, ya existe un vínculo afectivo intenso entre la persona víctima y la agresora previo a la situación de abuso. Además, en la pareja existe una dinámica de asimetría de poder, por lo que el abuso es un acto de reivindicación y perpetuación de poder. La persona víctima se adapta a la situación de maltrato mediante mecanismos de supervivencia al trauma, de resistencia y de afrontamiento del daño. Estos mecanismos incluyen distorsiones de pensamiento como la minimización, la negación y la disociación de los actos que lleva a cabo la persona agresora.

Síndrome de Estocolmo laboral

El síndrome de Estocolmo laboral es otra extensión del síndrome de Estocolmo, pero en este caso la relación tóxica tiene lugar entre las personas trabajadoras y las personas directivas de la empresa o la propia empresa. Se trata del vínculo e identificación existente entre una persona empleada hacia una empresa en la que las condiciones laborales son de explotación, así como el ambiente y relaciones existentes son hostiles e irrespetuosas.

La persona puede permanecer en la empresa debido a la justificación inconsciente que realiza de las condiciones laborales, ya que ha interiorizado las condiciones laborales y/o su autoestima se ha deteriorado, miedo a no encontrar otro trabajo, necesidad urgente de empleo o excesiva identificación con la empresa y sus valores, por lo que, a pesar de la situación de abuso, la persona siente pertenencia hacia el grupo empresarial.

Síndrome de Estocolmo: casos famosos

Entre los casos más famosos de síndrome de Estocolmo se encuentran los siguientes:

  • Mary McElroy: este caso data de 1933, anterior a la existencia del término síndrome de Estocolmo, pero es reflejo del mismo. Mary fue secuestrada por cuatro hombres con el objetivo de pedir dinero por su rescate, ya que era hija de un adinerado gerente. Fue liberada por los secuestradores después de recibir una gran suma de dinero por su rescate. La policía detuvo a los secuestradores, pero Mary en el juicio los defendió alegando que habían sido amables con ella y que le habían regalado flores. Los secuestradores fueron encarcelados y Mary, sintiéndose culpable con ello, estuvo un tiempo yendo a prisión a visitarles y entregarles regalos.
  • Natascha Kampusch: una joven australiana de diez años que fue secuestrada a la salida del colegio en una furgoneta. Estuvo encerrada en un zulo por su secuestrador durante ocho años, hasta que un día aprovechando un descuido de su agresor, logró escapar. Su agresor al darse cuenta de que su víctima se había escapado se suicidó. Ante esto, Natascha se sintió muy afectada emocionalmente e incluso defendió ante los medios no haberse sentido una víctima en su cautiverio.

Síndrome de Estocolmo: películas

A continuación te mostramos una lista con películas de diferentes épocas que abordan el síndrome de Estocolmo. Con estos ejemplos, podrás entender mejor qué es el síndrome de Estocolmo y observar sus características.

  • Dulce secuestro (1975)
  • Secuestro (1976)
  • La estanquera de Vallecas (1987)
  • La bella y la bestia (1991)
  • V de Vendetta (2005)
  • En sus manos (2010)
  • Obediencia perfecta (2013)
  • Uno tras otro (2014)
  • Lejos del mar (2015)
  • Stockolm (2018)

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

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Bibliografía
  • Gómez, A. M. (1999). Psicopatología del síndrome de Estocolmo. Ensayo de un modelo etiológico. Ciencia policial: revista del Instituto de Estudios de Policía, (51), 51-72.
  • Gómez, A. M. (2001). Síndrome de adaptación paradójica a la violencia doméstica: una propuesta teórica. Clínica y salud, 12(1), 5-31.
  • Rizo-Martínez, L. E. (2018). El síndrome de Estocolmo: una revisión sistemática. Clínica y Salud, 29(2), 81-88.

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