Síntomas de no superar el duelo
Según la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross, el duelo es un proceso en el que se suele transitar por cinco etapas principales: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Las personas que experimentan algún tipo de duelo en su vida suelen atravesar, con mayor o menor facilidad, estas cinco etapas. Un síntoma de que el proceso de duelo se ha desarrollado favorablemente es que finalmente, y dentro de unos tiempos razonables, la persona acaba aceptando la inevitabilidad de la pérdida. Sin embargo, existen casos en los que la persona no consigue finalizar el proceso de duelo por haberse quedado atascada en una o más de las cinco etapas nombradas.
En estos casos, existen ciertos síntomas que ponen de manifiesto la no superación del duelo por parte de la persona afectada. En el siguiente artículo de Psicología-Online te explicaremos 10 síntomas de no superar el duelo.
- ¿Qué es el duelo complicado y cuándo se considera patológico?
- Negación de la pérdida
- Pérdida de contacto con la realidad
- Estado permanente de frustración e ira
- Conductas inadecuadas
- Incapacidad de adaptarse a la nueva situación
- Bloqueo emocional
- Sensación de angustia y depresión
- Resistencia a aceptar la pérdida
- Estados continuos de desasosiego y fatiga
- Aislamiento social
- ¿Qué pasa si no supero un duelo?
¿Qué es el duelo complicado y cuándo se considera patológico?
El duelo complicado (también denominado duelo persistente o trastorno de duelo prolongado en el DSM-5-TR) es una forma disfuncional de duelo que no sigue el curso esperado. En lugar de disminuir con el tiempo, el dolor emocional persiste o se intensifica, afectando significativamente la vida personal, social, laboral o familiar de la persona.
Las personas con duelo complicado suelen quedar “atrapadas” en una o varias fases del duelo (como la negación, la ira o la tristeza profunda) sin lograr avanzar hacia una fase de aceptación. Este tipo de duelo puede bloquear el proceso de recuperación emocional y generar un malestar psicológico muy significativo.
¿Cuándo se considera patológico?
Desde una perspectiva clínica, el duelo se considera patológico cuando:
- Persiste intensamente más allá de los 6 a 12 meses tras la pérdida (según DSM-5-TR o la CIE-11).
- Interfiere de manera significativa en el funcionamiento diario: en el trabajo, las relaciones sociales o la salud física.
A continuación, enumeramos cuáles son los principales síntomas de un duelo complicado o no superado.
1. Negación de la pérdida
En primer lugar, uno de los síntomas más evidentes de que la persona no ha superado el duelo es que sigue negando consciente o inconscientemente la pérdida sufrida. El proceso del duelo se inicia con la etapa de la negación, pero en algunos casos la persona se queda atascada en esta etapa y, por más que pase el tiempo, se sigue sin aceptar la pérdida, con todas las consecuencias negativas que esto conlleva para la propia persona y para su entorno.
Es decir, la persona que ha sufrido la pérdida es incapaz de avanzar en su camino y puede llegar a enganchar a las personas más cercanas a ella con su conducta de negación.
2. Pérdida de contacto con la realidad
Otro síntoma de la negación es que la persona afectada permanece inalterable en su rutina diaria. Independientemente de cuál haya sido la pérdida (ruptura amorosa, fallecimiento de un familiar, pérdida del trabajo, etc.) nada altera su día a día y, con ello, no introduce ningún cambio que le permita aceptar y adaptarse a la pérdida sufrida.
El estancamiento en esta fase de negación del duelo tiene el peligro psicológico de que la persona pierda el contacto con la realidad. Por eso, ayudar a la persona a abandonar esta fase resulta fundamental para evitar estos riesgos a largo plazo.
3. Estado permanente de frustración e ira
Otro síntoma de las personas que no consiguen superar el proceso de duelo es que permanecen en un largo estado continuado y/o muy intenso de frustración e ira.
Si bien esta etapa es parte del proceso de duelo, cuando la ira se convierte en un estado que inunda de manera permanente a la persona que ha sufrido la pérdida y parece que, ni si quiera con el paso del tiempo, su estado de frustración aminora, significa que esta persona ha quedado atrapada en esta etapa y es incapaz de seguir adelante en el normal proceso de duelo tal y como suele acontecer. En este artículo te explicamos cómo controlar la ira y la agresividad.
4. Conductas inadecuadas
Como consecuencia del estancamiento y no superación de alguna de las etapas del proceso del duelo, puede ocurrir que la persona adopte conductas inadecuadas que pueden perjudicar considerablemente su salud, bienestar y seguridad ciudadana. Estas conductas surgen como mecanismos de defensa ante la no superación del duelo, o de una de sus etapas. Algunos ejemplos de estas conductas perniciosas son:
- Conductas agresivas o antisociales: suelen darse como consecuencia del estancamiento en la etapa de la ira
- Conductas autolesivas: serían resultado de un cúmulo de sentimientos depresivos, de no aceptación y de frustración e ira
- Conductas tóxicodependientes: puede ser habitual, durante el periodo de negación e ira, las conductas adictivas a sustancias tóxicas que suelen usarse como medios de evasión de la realidad y de canalización de la frustración sufrida
5. Incapacidad de adaptarse a la nueva situación
En algunas ocasiones, la persona es incapaz de adaptarse a la nueva situación resultado de la pérdida, por mucho que lo intente.
En estos casos, ya sea por algún bloqueo emocional o bien por falta de medios y recursos (físicos, psicológicos, emocionales y/o sociales), la persona no consigue encontrar y asentar un nuevo camino que le permita seguir adelante con su vida y dejar atrás la pérdida sufrida.
6. Bloqueo emocional
Como resultado del gran dolor sufrido por la pérdida vivida puede surgir un bloqueo emocional que las paraliza y les impide abordar constructivamente la situación. Estas personas son incapaces de asumir lo que está ocurriendo y por un cúmulo de muchas emociones resultado de la vivencia de pérdida sufrida quedan embotados y bloqueados emocionalmente. Este síntoma indicaría que algo no anda bien en el proceso de superación del duelo.
En este artículo encontrarás información sobre cómo ayudar a una persona con bloqueo emocional.
7. Sensación de angustia y depresión
La angustia, tristeza y depresión constituye, en sí misma, la cuarta fase del proceso del duelo. Sin embargo, es esperable que estas se den en un periodo de tiempo que, si bien puede oscilar de unas personas a otras, no va a durar más de dos años.
Si transcurrido este tiempo la persona permanece en estos estados de angustia, es posible que se haya quedado estancada en esta fase y su tristeza se haya convertido en una depresión más profunda.
8. Resistencia a aceptar la pérdida
Otro síntoma de que no se ha superado adecuadamente el proceso de duelo es la resistencia consciente o inconsciente a aceptar la pérdida. Si bien las personas que permanecen en este estado han superado prácticamente todo el proceso, la final aceptación de la pérdida, que supone cerrar las puertas a esta parte del pasado y seguir adelante con su vida, les resulta muy complicada y no consiguen llevarla a cabo.
9. Estados continuos de desasosiego y fatiga
Algunos aspectos físicos y psicológico-emocionales que pueden darse de manera prolongada (más de dos años) y pueden ser síntoma evidente de que no se ha superado convenientemente el proceso de duelo son el desasosiego interior, fatiga, falta de motivación, insomnio, falta de apetito, reducir considerablemente el contacto social, entre otros.
El tiempo máximo estimado de superación del duelo es de dos años aproximadamente. En el caso de que nosotros o algún conocido hayamos experimentado un duelo y percibamos que transcurridos esos dos años se manifiestan alguno de estos síntomas, será conveniente alertarse y buscar ayuda para evitar que el proceso se prolongue y cronifique hasta provocar consecuencias negativas más profundas y difíciles de sanar.
10. Aislamiento social
El aislamiento social extremo es uno de los síntomas más característicos de un duelo no superado porque refleja un intento (muchas veces inconsciente) de evitar el dolor emocional que genera la pérdida.
Cuando una persona pierde a alguien importante, se produce una ruptura emocional y relacional profunda. El cerebro interpreta esa ausencia como una amenaza a la seguridad emocional, lo que activa mecanismos de defensa como el retraimiento social. Este aislamiento, que en etapas iniciales puede ser adaptativo (para procesar la pérdida con calma), se vuelve problemático cuando se cronifica o intensifica con el tiempo.
Es habitual que la persona evite el contacto con los demás para no reactivar el dolor emocional que le provoca el recuerdo del ser querido; además, puede sentirse incomprendida o desconectada del entorno, experimentar una profunda pérdida de sentido y motivación para relacionarse, arrastrar sentimientos de culpa o baja autoestima que le llevan a evitar vínculos, y presentar síntomas depresivos que refuerzan su tendencia al retraimiento.
¿Qué pasa si no supero un duelo?
Los duelos complicados en los que la pérdida del ser querido sigue ocupando un lugar central en la vida de la persona pueden dar lugar a trastornos como depresión mayor, trastorno de ansiedad generalizada o incluso ideación suicida.
Además, es frecuente, como ya hemos visto, el aislamiento social, la pérdida de interés por la vida y síntomas físicos como insomnio, fatiga o somatizaciones. Sin intervención psicológica, este estado puede prolongarse durante años y deteriorar gravemente la salud mental y la calidad de vida del afectado. Por ello, es fundamental que busques ayuda profesional si crees que el duelo se ha estancado o se ha vuelto insoportable para ti con el tiempo.
En el siguiente artículo puedes ver buenos consejos sobre cómo superar la muerte de un ser querido.
Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.
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- Bucay, J. (2006). El camino de las lágrimas. Editorial Debolsillo.
