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8 técnicas de modificación de conducta

 
Por Nerea Babarro Rodríguez. 5 junio 2019
8 técnicas de modificación de conducta

La conducta es todo aquello que las personas hacen o dicen (actuaciones, reacciones, respuestas, acciones,…). Cuando determinadas conductas de una persona no son adecuadas (por ejemplo, las conductas agresivas), estas se deben trabajar para modificar y, así, favorecer una mejor calidad de vida.

Explicaremos el reforzamiento, el castigo, el modelado y la extinción, entre otras técnicas psicológicas para aprender nuevos comportamientos, eliminar o potenciar conductas existentes. ¿Quieres conocer 8 de estas técnicas de modificación conductual? Sigue leyendo este artículo de Psicología-Online: 8 técnicas de modificación de conducta.

1. Reforzamiento positivo y negativo

Una de las principales técnicas de modificación de conducta es el refuerzo. Debido a su eficacia, el reforzamiento positivo y negativo es una de las técnicas de modificación de conducta más utilizadas.

¿Cuándo aplicar el reforzamiento? Para poder reforzar positiva o negativamente una conducta determinada, antes es primordial determinar si se trata de una conducta adecuada o inadecuada. Cuando hablamos de conductas adecuadas, nos referimos a aquellas conductas que nos gustaría que fueran repetidas con frecuencia. Una de las técnicas o estrategias para conseguir que dichas conductas sean repetidas las próximas veces en que la persona en cuestión se enfrente a una misma situación, es reforzar la conducta concreta. Existen dos tipos de reforzamiento: el positivo y el negativo.

Refuerzo positivo

¿Qué es el refuerzo positivo? Cuando se opta por el reforzamiento positivo, lo que se pretende lograr es reforzar la conducta deseada acto seguido de su aparición, de forma inmediata, mediante un premio para poder provocar una mayor probabilidad de que ésta vuelva a repetirse.

  • Ejemplos de refuerzo positivo: una felicitación por la conducta realizada y un abrazo.

Refuerzo negativo

¿Qué es el refuerzo negativo? Cuando se opta por un reforzamiento negativo, no se trata de dar un premio, sino de quitar o retirar algo que resulta desagradable para la persona, de modo que también aumenta la posibilidad de seguir repitiendo la conducta deseada. En este sentido, tanto el reforzamiento negativo como el positivo, siguen una misma finalidad: aumentar la probabilidad de repetir conductas deseadas, aunque sea mediante distintas formas.

  • Ejemplo de refuerzo negativo: disminuir las tareas

En este artículo encontrarás más ejemplos de refuerzo positivo y negativo: Condicionamiento operante.

2. Reforzamiento intermitente

Cuando hablamos de refuerzos intermitentes hacemos referencia a la misma técnica de modificación de conducta anterior (reforzamiento positivo y negativo) pero recurriendo a los refuerzos de forma intermitente y no de forma continua. Es decir, no se trata de reforzar una misma conducta cada vez que esta se lleva a cabo, sino que se trata de reforzar la conducta de manera ocasional.

3. Extinción

La extinción es otra de las técnicas de modificación de conducta más utilizadas. En este caso, se realiza a través de la retirada de los refuerzos positivos o negativos previos para procurar que una conducta desaparezca con el tiempo. De este modo, con la retirada de los refuerzos, la persona empezara a dejar de realizar conductas concretas hasta que finalmente, llegará un momento en que la conducta desaparecerá por completo. Esta técnica siempre funciona de forma gradual para terminar con las conductas no deseadas que se pretenden eliminar.

4. Desvanecimiento

El desvanecimiento es otra de las técnicas de modificación de conducta y hace referencia a un cambio gradual de la conducta. Se trata de acompañar la conducta de otra persona mediante ayudas (verbales, físicas…) para convertirla en conducta deseada. En este sentido, estas ayudas se deben ir retirando con el paso del tiempo hasta que la persona sea capaz de realizar la conducta deseada por sí misma, sin necesidad de recibir ayudas.

5. Moldeado

El moldeado o moldeamiento de la conducta se lleva a cabo cuando se pretende conseguir que una persona realice una determinada conducta y esta nunca ha sido realizada con anterioridad. Para llevar a cabo esta técnica de modificación de conducta, lo primero que se debe hacer es reforzar respuestas parecidas a la deseada y, a medida que la conducta deseada se va configurando, se trata de ir extinguiendo las aproximaciones parecidas a la conducta deseada.

6. Castigo

Otra de las técnicas de modificación de conducta más utilizadas, especialmente en la infancia, es el castigo. La aplicación de un castigo como consecuencia inmediata después de la realización de una conducta no deseada, permite reducir la probabilidad de una aparición futura de esa misma conducta no deseada. Existen dos tipos de castigo el positivo y el negativo.

Castigo positivo

Un castigo es un estímulo aversivo o punitivo que hace que se usa para reducir la frecuencia de la aparición de determinadas conductas en situaciones similares. Aunque también puede ser un castigo , en este caso se llamaría castigo

Castigo negativo

En este caso, el castigo es la retirada de un estímulo agradable.

  • Un ejemplo de castigo negativo es quitar el móvil a un adolescente.
8 técnicas de modificación de conducta - 6. Castigo

7. Saciación

Para poder modificar una conducta mediante la técnica de saciación se debe presentar de forma masiva y excesiva un reforzador, de manera que la excesiva presencia de este llega a debilitar el valor del propio refuerzo, dando lugar a una percepción de ese refuerzo como algo aversivo. En este sentido, cuando se consigue debilitar el valor del refuerzo convirtiéndolo como algo punitivo, la persona empieza a evitar realizar determinadas conductas para, al mismo tiempo, evitar dichos refuerzos masivos.

Ejemplo de saciación de estímulo o de reforzador

Para poder comprender mejor la saciación, presentamos el siguiente ejemplo: un niño nunca quiere comer verdura, sin embargo, siempre quiere comer carne con patatas, de modo que durante unos días se le da únicamente de comer carne con patatas, hasta que termine por cansarse de esa comida, llegando a resultarle como algo desagradable, por lo que finalmente optará por comer lo que sus padres consideran que es más apropiado.

8. Desensibilización sistemática

La técnica de desensibilización sistemática es la técnica de modificación de conducta más usada para tratar las fobias y otros trastornos relacionados con la ansiedad. Se trata de una técnica formada por tres pasos a seguir:

  1. Entrenamiento de la relajación: enseñar al paciente a aprender a relajarse mediante distintas técnicas de relajación.
  2. Jerarquizar las situaciones temidas: ordenar de forma jerárquica las situaciones que son temidas por el paciente de menor grado a mayor grado de temor. Por ejemplo, un paciente con fobia a las arañas (aracnofobia) jerarquiza sus situaciones poniendo en primer lugar, imaginar una araña, en segundo lugar, ver una foto de una araña, entre otros, hasta llegar a la presencia de una araña viva, en movimiento y en la vida real. Además, una vez creada la lista jerarquizada de situaciones temidas, el paciente debe evidenciar el grado de ansiedad que le provoca cada una de las situaciones de la lista y, así, enumerarlas en función del grado de ansiedad que le provoca cada situación (por ejemplo, de 0 a 10).
  3. Desensibilización sistemática: se trata de exponer al paciente a dichas situaciones temidas, empezando por las menos temidas y avanzando en la lista de manera gradual. La exposición puede ser llevada a cabo mediante la imaginación, la realidad virtual y la exposición en vivo. Así pues, en función del paciente y su situación en concreto, el profesional deberá escoger cual es el tipo de exposición que más le conviene. Además, mientras se avanza gradualmente en la jerarquía creada por el paciente, se debe mezclar con las técnicas de relajación con tal de poder ir reduciendo el temor y la ansiedad que las situaciones puedan llegar a provocar en el paciente.

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

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Bibliografía
  • Labrador, F. J. (2008). Técnicas de modificación de conducta. Madrid: Pirámide.
  • Martin, G., y Pear, J. (2008). Modificación de conducta: qué es y cómo aplicarla. Madrid: Pearson Educación, S.A.

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