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Autoliderazgo: qué es, características y cómo desarrollarlo

Autoliderazgo: qué es, características y cómo desarrollarlo

El liderazgo es una capacidad de la que hemos oído hablar con frecuencia, mediante la cuál una persona es capaz de influir en la gente y lograr que trabaje en equipo para lograr un objetivo. Sin embargo, tanto o más importante es el autoliderazgo, del que nos olvidamos con más facilidad. Esta competencia es necesaria para lograr el control sobre nuestras vidas y decisiones, así como para el crecimiento y desarrollo personal.

Si quieres saber más sobre esta cualidad y cómo puedes entrenarla, sigue leyendo este artículo de Psicología-Online: Autoliderazgo: qué es, características y cómo desarrollarlo. Con esta información aprenderás qué es el autoliderazgo y cómo se aplica.

Qué es el autoliderazgo

El concepto de liderazgo se ha utilizado mucho en el ámbito laboral para hablar de la gestión de los equipos de trabajo. El liderazgo es la capacidad para dirigir y motivar a otras personas. Por tanto, el autoliderazgo, hará referencia a esta capacidad destinada a uno mismo. Veamos en profundidad qué es el autoliderazgo.

Definición de autoliderazgo

¿Qué es el autoliderazgo? El concepto de autoliderazgo se define como la capacidad de influencia intencionada y consciente sobre los propios pensamientos, emociones y conductas con el objetivo de alcanzar las metas personales que nos hemos propuesto.

La capacidad de autoliderazgo está formado por el conjunto de habilidades psicológicas que aumentan las probabilidades de logro de los objetivos tanto a medio y largo plazo, a pesar de la limitación de recursos y la incertidumbre del futuro. El autoliderazgo implica una serie de competencias como la focalización de la atención en las metas, la persistencia, mantenimiento de la motivación y disciplina por ellas, aunque no resulten en una gratificación inmediata, la evaluación y monitorización de las acciones en base a los objetivos establecidos, pudiendo ajustarlas si no son las óptimas, así como una planificación y priorización de tareas.

Esta habilidad se relaciona con la inteligencia emocional, ya que presenta un componente de gestión y regulación emocional, al igual que con la inteligencia intrapersonal, dado que implica una conciencia y conocimiento de nuestra propia persona y la capacidad de usar esta información en beneficio propio.

La importancia del autoliderazgo reside en el hecho de que la persona tiene el control de su propia vida, su consecuencia pues es el empoderamiento personal. Las personas con un desarrollado autoliderazgo toman sus propias decisiones de manera independiente y son capaces de mantener una focalización en sus objetivos, lo que aumenta las probabilidades de lograr su consecución, y por lo tanto conseguir aquello que se han propuesto y es importante para ellas.Todo esto repercute en un mayor bienestar emocional, crecimiento personal, así como en una mayor seguridad y confianza en la propia persona.

Autoliderazgo: qué es, características y cómo desarrollarlo - Qué es el autoliderazgo

Características del autoliderazgo

Existen una serie de procesos psicológicos y comportamientos de autoliderazgo que presentan personas con un perfil de autoliderazgo. A estas cualidades se las conoce como las 5 as del autoliderazgo.

Las 5 as del autoliderazgo

Las 5 características del autoliderazgo son:

  • Autoconocimiento: es la autoconciencia o capacidad de reconocimiento e identificación de nuestros propios pensamientos y emociones, de cómo nos afectan y de las causas que los originan. Esta habilidad comprende el conocimiento sobre los recursos de los que disponemos, así como de las propias limitaciones, y la conciencia sobre nuestros puntos débiles y fuertes.
  • Autoestima: hace referencia al conjunto de percepciones, evaluaciones y valoraciones que hace una persona de sí misma, en cuanto a su valor, forma de ser y cualidades. Este juicio implica la propia aceptación, respeto y cuidado, lo que permite una potenciación de nuestra persona.
  • Autonomía: es la facultad por la que las personas somos capaces de establecer prioridades y objetivos propios y de forma independiente, de formarnos un criterio personal, tomar decisiones y asumir la responsabilidad de nuestras propias acciones.
  • Autogestión: es la capacidad de regular las propias emociones (autoliderazgo emocional), conductas y recursos propios para dirigirlos hacia la meta fijada. También implica ser capaz de analizar y monitorizar las acciones sin ayuda externa y redirigirlas o ajustarlas cuando es necesario.
  • Automotivación: es la habilidad para influir en el propio estado de ánimo y en la perseverancia para mantenerlas frente a una meta establecida. Se compone de la iniciativa, la voluntad, el compromiso con los objetivos, el optimismo y la orientación al logro.

Cómo desarrollar el autoliderazgo: 14 pasos

El autoliderazgo presenta grandes implicaciones en la competencia propia y en el bienestar, además de ser muy valorado en diversos ámbitos, especialmente en el laboral. El entrenamiento en estas habilidades es posible y su puesta en práctica permite el perfeccionamiento de estas. Por ello, a continuación te presentamos una serie de estrategias para potenciar tu autoliderazgo:

  1. Conócete: dedica un tiempo al análisis de tus cualidades, de tus puntos fuertes y débiles. Para facilitar esta autoevaluación, puedes pensar en situaciones en las que crees que actuaste de manera competente o adecuada y en aquellas en las que tus acciones podrían mejorarse, así como preguntar a gente cercana sobre tus habilidades o realizarte preguntas a ti mismo o misma. Mediante este ejercicio podrás obtener una idea sobre tus recursos y limitaciones.
  2. Autoaprendizaje: una vez identificadas tus limitaciones o puntos a trabajar, es recomendable trabajar en la medida de lo posible en ellos mediante la información y conocimiento sobre estas cualidades, así como la búsqueda de posibles actividades o tareas que pueden incrementarlas. Por ejemplo, si crees que debes mejorar tus habilidades sociales puedes apuntarte a actividades grupales como deporte en equipo, teatro, una asociación, etc. o también es posible acudir a una persona profesional que realice un entrenamiento en habilidades sociales.
  3. La rueda de la vida: es una técnica de desarrollo personal mediante la que se dibuja un círculo y se escriben diez áreas que te gustaría cambiar o mejorar de tu vida. Una vez seleccionadas, es necesario priorizar asignando un número a cada uno de estos puntos de acuerdo con la importancia que se le otorga a cada una. Mediante esta herramienta se realiza un análisis del presente y una focalización en el futuro.
  4. Establece objetivos: una vez identificados los deseos o necesidades es necesario plasmarlos de forma operativa, de manera que estimulen y orienten a la acción. Para ello, es conveniente redactar objetivos específicos y concretos, que puedan ser medidos o evaluados de alguna manera y sean realistas, alcanzables mediante el esfuerzo y el trabajo. También es recomendable desglosar o subdividir el objetivo final en objetivos a corto, medio y largo plazo, ya que permite tener una visión más clara a la hora de realizar un plan de acción.
  5. Diseña una estrategia: en base a la información que posees acerca de tus propios recursos y cualidades y los objetivos fijados, establece un puente entre ambos, es decir encuentra la metodología o acciones que te acercarán a tus metas, pero de manera realista y basándote en tus virtudes y defectos. Puedes realizar una lluvia de ideas y elegir entre todas las opciones que te planteas aquella que te resulte más plausible.
  6. Planifica: en el desarrollo del autoliderazgo es muy útil la creación de planes mediante herramientas visuales como listas, esquemas y horarios. La planificación debe realizarse en base a criterios temporales y la disponibilidad de recursos, tanto personales como materiales. Programa teniendo en cuenta aquellas actividades que te llevarán más tiempo y las que menos de acuerdo con tus puntos fuertes y débiles. Es necesario marcarse fechas límite para la realización de las acciones establecidas.
  7. Focalízate: para mantener la atención es más efectivo centrarse en una sola actividad y después en otra, ya que el cerebro consigue evitar y filtrar más las distracciones.
  8. Gestiona los cambios: en tu planificación y programación puede incluir un plan b pensando en posibles contratiempos que puedan surgir, sin embargo, si aun así no es posible controlarlos, intenta cambiar el punto de vista y percibir este cambio o modificación como una oportunidad.
  9. Desarrolla hábitos: en cuanto al desarrollo y mantenimiento de la autodisciplina y la perseverancia es imprescindible la creación y compromiso con ciertos hábitos y rutinas que estructuren tu día a día.
  10. Motívate: para mantener la motivación, disciplina y perseverancia es necesario que desconectes, socialices, realices actividades gratificantes y te recompenses de vez en cuando tras grandes esfuerzos. De esta manera contribuyes a reforzar tus propias conductas y a lograr un equilibrio. El planteamiento de desafíos nuevos y diferentes también colabora en tu automotivación.
  11. Sé flexible: el autoliderazgo implica saber cuándo se debe descansar y cuando ser flexible contigo mismo o misma para obtener un mejor rendimiento. Es necesario ser una persona que cultive la autoindulgencia, que no se castigue y se comprenda en los fallos, así como tenga en cuenta sus propias emociones. Esto último implica, por ejemplo, que si un día hemos recibido una mala noticia y atendiendo a nuestras emociones detectamos que estamos tristes, deberíamos bajar el ritmo de exigencia temporalmente y cuidarnos o realizar aquellas actividades de nuestra planificación que no demandan tanto esfuerzo, si nos sentimos capaces.
  12. Realiza ajustes: la realización de ajustes parte tanto de la monitorización y evaluación propia como de la capacidad de flexibilidad. Es imprescindible cada cierto tiempo analizar el progreso y el propio estado de ánimo y hacer modificaciones en la planificación inicial de forma que beneficie nuestro bienestar y, por lo tanto, nuestro rendimiento y consecución de objetivos.
  13. Haz una valoración final: reflexiona y extrae el aprendizaje una vez llegado al final de la meta. En esta valoración intenta focalizarte en el proceso más que en el resultado, identifica aquello que ha funcionado y qué no lo ha hecho tanto e incorpora esta nueva información de cara a nuevos retos.
  14. Acude a una persona profesional: puedes considerar la opción de acudir a una persona profesional para realizar un entrenamiento en autoliderazgo en general o en alguno de sus componentes que identifiques como necesario.

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

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Bibliografía
  • Garza Carranza, M. T. D. L., Guzmán Soria, E., & Gallardo Aguilar, M. D. C. (2018). El autoliderazgo y la inteligencia emocional. Ciencia y sociedad.
  • Leider, R. J. (2008). 19. La tarea fundamental del liderazgo: el autoliderazgo. In El líder del futuro (pp. 217-227).
  • Palmero, F., & Martínez-Sánchez, F. (2008). Motivación y emoción. Madrid: Mc-Grawhill Interamericana de España.

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1 comentario
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Fernanda
Muy bueno
Irene Alabau
Muchas gracias por tu comentario, Fernanda. Me alegra que te haya gustado.
Saludos!

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