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Cómo aplicar los principios de la psicología positiva en el día a día

Cómo aplicar los principios de la psicología positiva en el día a día

La psicología positiva es una corriente o una escuela de pensamiento iniciada durante la década de los 90 del pasado siglo por el psicólogo estadounidense Martin Seligman que se ha ido desarrollando en estos casi 30 años hasta convertirse en un método muy eficaz para ayudar a las personas a ser más felices.

Seligman, y también otros autores como Ed Diener o Mihaly Csiskzenmihalyi ponen el foco con esta rama de la psicología en las emociones positivas. Ya no se centran tanto en afecciones negativas o en analizar qué es lo que no funciona, sino en los aspectos positivos que nos rodean en nuestro día a día y en cómo esto puede tener un impacto beneficioso para la salud mental y física.

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Las emociones positivas y el bienestar, las experiencias de Matthieu Ricard

Las ideas plasmadas por Diener o Seligman, entre otros autores, llevaron al neurocientífico Richard Davidson a realizar un experimento con el monje budista francés Matthieu Ricard.

Esta investigación determinó que cuando una persona medita en el amor, el altruismo, la compasión y otras emociones consideradas socialmente positivas, como la amistad o la generosidad, consigue un mayor grado de bienestar y se activa la corteza perifrontal izquierda, que es la zona del cerebro relacionada con esas emociones positivas.

Matthieu Ricard, el protagonista de este experimento, afirma que la meditación puede ayudar a cambiar el cerebro, introduciéndose así en uno de los principios de la psicología positiva.

Los teóricos de esta rama de la psicología señalan que aunque en nuestra vida sucedan hechos que generan emociones negativas (rabia, miedo, tristeza, frustración, ansiedad), siempre se puede acudir a compensar esas emociones negativas mediante sensaciones positivas y hacer estas más duraderas. La clave, por tanto, no es evitar las emociones negativas, sino equilibrarlas con las positivas.

Aprender a ser feliz desde la psicología positiva

La experiencia vital de Matthieu Ricard demuestra que la felicidad no implica alejarse de las sensaciones negativas, sino combatir estas con otras emociones que sí sean más positivas. El problema radica en que no siempre somos capaces de elegir las emociones, pues estas llegan sin más y están vinculadas a la situación familiar, social y económica.

Las emociones son respuestas neurofisiológicas a determinados estímulos, de modo que hay que saber actuar frente a esos estímulos. Los expertos en psicología positiva sí sostienen que los seres humanos somos capaces de influir sobre esos ambientes o estímulos para promover emociones positivas: buscar el contacto con la naturaleza, practicar deporte, rodearse de personas queridas, las labores de voluntariado o la meditación.

Tal Ben Shahar, otro teórico de esta rama psicológica, afirma que saber que las emociones agradables y positivas tienen un efecto beneficioso para la felicidad es el acicate que nos debe llevar a buscar esas sensaciones positivas de manera consciente e intencionada.

Cómo entrenar la mente para alcanzar estos objetivos

El paso de la teoría a la práctica en el terreno de las emociones no es sencillo. Para empezar hay que hacerlo de la mano de verdaderos conocedores de la disciplina. Por ello, cada vez más profesionales se interesan por esta rama. De hecho, si como psicólogo quieres mejorar como profesional te recomendamos este Máster reconocido por el COPM del Instituto Europeo de Psicología Positiva.

A partir de ahí, la dinámica consiste en entrenar nuestra mente, tanto la del profesional como la de las personas que solicitan ayuda, para ver los aspectos positivos de su día a día. Aquello de ver el vaso medio lleno, aunque objetivamente la situación no sea nada halagüeño.

Los cambios de actitud van de la mano de cambios morfológicos en el cerebro, pero para ello hay que entrenar el cerebro, dedicar mucho esfuerzo creando patrones de pensamiento positivo. Este trabajo tan profundo es lo que diferencia la psicología positiva de esa idea de tener una actitud optimista ante la vida.

Esta corriente psicológica va más allá de querer pensar que algo positivo va a suceder, hay que reforzar esos patrones agradables y de buenas sensaciones en el cerebro. No tanto para alejar los miedos y las emociones negativas, sino para conectar estas con el lado bueno de las cosas. En definitiva, alcanzar ese equilibrio y acabar reflexionando que lo bueno siempre acaba pesando más.

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

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1 comentario
Su valoración:
Marina
¡Muy interesante! Gracias por la información

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