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Procesos de atribución - Consecuencias y aplicación

 
Por Equipo editorial. 24 enero 2018
Procesos de atribución - Consecuencias y aplicación

En la psicología social, la atribución es el proceso por el cual los individuos explican las causas del comportamiento y los eventos. El desarrollo de modelos para explicar estos procesos se llama teoría de la atribución.La teoría de la atribución propone que las atribuciones que hacen las personas sobre los eventos y el comportamiento pueden clasificarse como internas o externas. En una atribución interna, las personas infieren que un evento o el comportamiento de una persona se debe a factores personales, como rasgos, capacidades o sentimientos. En una atribución externa o situacional, las personas infieren que el comportamiento de una persona se debe a factores situacionales.

La teoría de Heider

La primera formulación teórica la realiza Heider (1958) señalando la existencia de dos clases generales de fuerzas que entran en la producción de una acción: fuerzas personales y fuerzas ambientales. Las fuerzas personales se localizan en dos factores:

  • Motivación. Incluiría dos elementos, la intención, o elemento direccional de la motivación, y el esfuerzo, o elemento cuantitativo de la motivación (grado en que la persona intenta realizar la conducta).
  • Capacidad. Se refiere a la habilidad física o psíquica requerida para realizar una acción.

Las fuerzas ambientales varían en función de su grado de estabilidad. Por ejemplo, se considera a la dificultad de la tarea como una fuerza estable y a la suerte como una fuerza inestable. La conjunción entre capacidad y dificultad de la tares determina si la acción es posible. El que finalmente se complete la acción estará determinado también por la motivación. La relación entre los factores podría expresarse formalmente en los siguientes términos: P = f Donde, la posibilidad o poder (P) es función de la relación multiplicativa entre la capacidad (C) y la motivación (M), y la dificultad de la tares (D) en relación aditiva con el producto anterior. De forma general, la atribución de responsabilidad varía en función de la contribución de las fuerzas ambientales y personales al resultado de la acción: cuanto mayor sea la contribución de la situación, menor responsabilidad personal se atribuirá. Cuando un observador se enfrenta con la necesidad de interpretar la conducta de otra persona, debe elegir entre, al menos, tres posibilidades:

  • La conducta fue producida por la situación, de forma que podría ocurrir en el futuro en circunstancias similares.
  • La ocurrencia de la conducta fue fortuita o no intencionada, con lo que su ocurrencia futura sería impredecible.
  • La conducta fue intencionada y refleja una disposición personal, de forma que podría volver a ocurrir en el futuro incluso bajo condiciones diferentes.

Las formulaciones teóricas de Kelly y de Jones y Davis

La teoría de Kelly añade dos aspectos relevantes.

Por una parte, se incluye la autoatribución. Por otra, se extienden las fuerzas ambientales que determinan las adscripciones causales:

  1. Entidades. Serían los objetos, estímulos o personas hacia los que se dirige la respuesta. A partir de esta fuente se obtiene la información de distintividad, es decir, si la respuesta ocurre o no cuando otras entidades están presentes.
  2. Contexto (tiempo/modalidad). Sería la situación en que ocurre la acción. De esta fuente se obtiene la información de consistencia, es decir, si la respuesta ocurre en distintos momentos temporales y en qué forma.
  3. Personas. Se obtendría la información de consenso, es decir, si la misma respuesta es producida por otras personas o no, ante la misma entidad. Las atribuciones a variables personales parecen mayores cuando hay bajo consenso, baja distinción y alta consistencia; mientras que las atribuciones a la entidad se generan cuando la conducta era alta en consenso, distinción y consistencia; y, por último, las atribuciones al contexto se producen cuando la conducta era alta en distinción y, al mismo tiempo, baja en consistencia y consenso.

La teoría de Jones y Davis (1965) conocida como teoría de la Inferencia Correspondiente, añadiría dos aspectos a las aportaciones iniciales de Heider:

  • Se realiza un análisis más detallado de las fuerzas personales.
  • Se centra en los efectos producidos por una acción.

Aunque una persona no observe una acción puede, en muchos casos, inferir una disposición subyacente a partir de sus efectos. Jones y Davis consideran que cada acción tiene una serie de efectos posibles. En la teoría se sugiere que los efectos comunes a varias acciones no pueden servir de base para decidir entre las diversas posibilidades conductuales. Serían los efectos no comunes los que permitirían inferir las razones de las elecciones realizadas. La primera comparación entre las elecciones se haría en base al número de efectos no comunes. Posteriormente, el preceptor intenta evaluar la deseabilidad de esos efectos. Para ello analiza el grupo de referencia del actor considerado. A partir de aquí, se denomina inferencia correspondiente a la certeza con que el observador señala que la conducta de un actor refleja una disposición personal o ambiental. Una mayor seguridad (alta correspondencia) tendrá lugar cuando se produce la adecuada combinación entre efectos no comunes y supuesta deseabilidad de los mismos. En la siguiente tabla se muestra la determinación de la inferencia correspondiente en función del número y deseabilidad de los efectos no comunes de una acción.

Cuando el número de efectos no comunes es alto, la atribución de una conducta a una disposición personal puede ser ambigua. De forma alternativa, cuando el número de es bajo, la causa de la conducta parece más clara. Cuando la deseabilidad es alta, se aprenderá poco de las disposiciones personales del actor. Cuando, por el contrario, la deseabilidad es baja, la conducta refleja una disposición personal lo bastante fuerte como para superar las presiones ambientales que señalarían la elección de otra acción. La teoría de Weiner como propuesta integradota La teoría de Weiner deriva del trabajo de Heider. Su mayor aportación a la investigación en atribución radica en haber elaborado un modelo integrador de las adscripciones causales y de los efectos cognitivos, afectivos y conductuales que dichas atribuciones pueden tener, aplicándolo principalmente a situaciones o contextos de logro. Weiner clasifica las cuatro causas mencionadas por Heider como posibles explicaciones de la conducta, en dos dimensiones:

Locus de causalidad. Sería el lugar en que el individuo sitúa la responsabilidad de la acción. En un extremo de la dimensión estaría la causalidad interna (los resultados se explican en función de su capacidad o esfuerzo) y en el extremo opuesto, la causalidad externa (el resultado se debe a factores ambientales o propiedades de la tarea). Estabilidad. Recogería el grado en que la causa de la conducta es estable (dificultad de la tarea, capacidad personal) o es inestable, pudiendo variar de una situación a otra (esfuerzo invertido, suerte). Frieze y Weiner (1971) informaron a los sujetos del porcentaje de éxito que una persona había obtenido en una tarea (100, 50, 0), el porcentaje de éxito que dicha persona había obtenido en tareas similares (100, 50, 0) y el porcentaje de éxito obtenido por otras hipotéticas personas en la tarea considerada (100, 50, 0). Estas tres informaciones corresponderían respectivamente a la distinción, consistencia y consenso, señalados por Kelly:

  1. La tarea de los sujetos consistía en adscribir el éxito o el fracaso a la capacidad, esfuerzo, dificultad de la tarea o suerte, utilizando escalas de 0 a 3. Los resultados mostraron que:
  2. Mientras la consistencia entre el resultado presente y pasado llevaba a atribuciones a factores estables (capacidad, dificultad de la tarea), la discrepancia entre los mismos llevaba a atribuciones a factores inestables (esfuerzo, suerte).
  3. La consistencia entre el resultado inmediato y el rendimiento de los demás, generaba atribuciones a la dificultad de la tarea.
  4. La inconsistencia entre el resultado de la persona y el de los demás generaba atribuciones a la capacidad y al esfuerzo (factores internos).
  5. Si el individuo siempre había fracasado en el pasado y fracasaba de nuevo, se percibía como causa la dificultad de la tarea y/o la falta de capacidad de la persona (factores estables). Pero si el fracaso repetido era segurito por un éxito, se atribuía a la buena suerte y/o a un mayor esfuerzo (factores inestables). Así, parece que los resultados esperados llevan a más atribuciones estables, mientras que los inesperados elicitan más adscripciones causales inestables.

Posteriormente, Weiner incorpora una tercera dimensión, controlabilidad, con la idea de recoger el grado en que la persona controla la causa de su conducta. Así, el esfuerzo y el estado de ánimo, serían factores internos e inestables, pero mientras el esfuerzo puede ser intencional (controlable), el estado de ánimo estaría, en principio fuera de su control. Sin embargo, algunos autores han señalado que la dimensionalización no siempre se realiza de la manera que señala Weiner. En un estudio realizado para analizar cómo las personas juzgaban las causas de capacidad, esfuerzo, dificultad y suerte, en función del resultado (éxito o fracaso) en un contexto de logro, en las tres dimensiones propuestas por Weiner, se encontraron los siguientes resultados:

  • Locus de Causalidad. Se confirma el modelo de Weiner. Capacidad y esfuerzo se perciben como causas más internas que dificultad y suerte. Un dato interesante es el relativo a la mayor internalidad del factor suerte frente al de dificultad.
  • Estabilidad. Resulta llamativo que todas las causas puntúen muy bajo en esta dimensión. Se perciben como más estables la capacidad y el esfuerzo que la dificultad y la suerte. Este resultado coincide con lo que predice la teoría de Weiner, que considera el esfuerzo una cauda inestable y la dificultas una causa estable. La dimensionalidad viene modulada por el resultad, de tal manera que la capacidad y el esfuerzo se perciben mas estables en la condición de éxito que en la de fracaso, hecho que no afecta a la dificultad y la suerte.
  • Controlabilidad. Los resultados señalan que capacidad y esfuerzo se perciben como factores más controlables que dificultad y suerte.
Procesos de atribución - Consecuencias y aplicación - Las formulaciones teóricas de Kelly y de Jones y Davis

Consecuencias de la atribución

Las atribuciones causales pueden afectar las expectativas futuras de la persona en situaciones similares.

Desde las investigaciones sobre motivación le logro y nivel de aspiraciones se ha sugerido que:

  • Tras el éxito las expectativas aumentarían, mientras que tras el fracaso, disminuirían.

Desde la teoría del aprendizaje social se sugiere tener en cuenta el tipo de situación (interna/externa):

  • Tras el éxito en una situación de capacidad (interna), las expectativas subirían en mayor grado que tras el éxito en una situación de suerte o azar (externa).
  • Tras el fracaso en una situación externa, las expectativas se mantienen, o incluso pueden aumentar; mientras que tras el fracaso en una situación interna, las expectativas futuras de éxito tender

Desde la teoría de la atribución se sugiere el papel desempeñado por el nivel de estabilidad de los factores causales.

  • El fracaso adscrito a baja capacidad o a dificultad de la tarea (factores estables) disminuye más la expectativa futura de éxito que el fracaso adscrito a falta de esfuerzo o mala suerte (factores inestables).
  • El éxito atribuido a buena suerte o a alto esfuerzo (factores inestables) llevará a un menor aumento de las expectativas de éxito que el atribuido a alta capacidad o facilidad de la tarea (factores estables). Esto es, la adscripción causal a factores estables produce mayores cambios típicos en las expectativas (aumento tras el éxito y disminución tras el fracaso) que la adscripción a factores inestables.

De cara a unificar los resultados, Weiner sugiere que, dado que la evidencia derivada de los estudios de aprendizaje social, de alguna manera, además de la dimensión de internalidad se está considerando la dimensión de estabilidad, y teniendo en cuenta la evidencia derivada de la teoría de la atribución, cabría inclinarse por la determinación en los cambios de las expectativas futuras en función de la dimensión de estabilidad, en vez de en función de la dimensión de internalidad.

De la misma forma que las atribuciones causales afectan a las expectativas futuras, la expectativa previa tiene también un efecto en las adscripciones causales realizadas. Así, una alta expectativa de éxito, seguida por un éxito lleva a una atribución estable; mientras que una expectativa baja, seguida por un éxito evoca una adscripción inestable. Las posibles relaciones entre expectativas previas de éxito, resultado, atribuciones y expectativas futuras quedan expresadas en la siguiente tabla que puedes ver este paso.

Emocionales o afectivas

Desde la teoría de Weiner se propone que las emociones o reacciones afectivas serían post-atributivas y pre-conductuales. ACCIÓN1- RESULTADO1 - ATRIBUCIÓN - REACCIÓN EMOCIONAL - ACCIÓN2 - RESULTADO2 - ATRIBUCIÓN2 Así, siguiendo a un resultado, hay una primera reacción más o menos general (emoción primitiva) basada en el éxito o fracaso percibido. Estas emociones serían dependientes del resultado e independientes de la atribución, porque sólo estarían determinadas por la consecución o no de una meta u objetivo deseado, no por la causa de ese resultado. Posteriormente, se realizará una adscripción causal, generándose distintas reacciones afectivas en función de la atribución elegida. Todas estas emociones serían dependientes de la atribución, en la medida en que son determinadas por la causa percibida del resultado previo. Cada dimensión de la causa se relaciona con un conjunto de emociones o sentimientos:

  • Controlabilidad. Se relaciona con las llamadas emociones sociales (ira, piedad, culpa y vergüenza). La ira es elicitada cuando la persona incumple un "debería". La piedad, compasión o simpatía la experimentan otros cuando la causa de la conducta de la persona es incontrolable. La culpa se experimenta cuando se hace una atribución de autoresponsabilidad. La vergüenza surgirá cundo se trata de causas incontrolables, mientas que la culpa sería elicitada por causas controlables.
  • Estabilidad. Estaría más relacionada con consecuencias cognitivas (cambio de expectativas futuras), aunque llevan asociadas emociones como esperanza o miedo
  • Locus de causalidad. Influye sobre la autoestima (el éxito autoatribuido lleva a una mayor autoestima que el éxito externamente atribuido). Estrategias defensivas para salvaguardar el nivel de autoestima: Autoatribución de los éxitos y utilizar las causas externas para los fracasos (sesgo hedonista). Atribuir el fracaso a factores internos pero inestables y que el sujeto puede controlar en ocasiones futuras (falta de esfuerzo). La utilización de este sesgo tendría como función principal mantener un estado afectivo más favorable para la persona. Además, puede no sólo explicar la conducta pasada, sino afectar al rendimiento futuro.

También se ha utilizado una explicación basada en la teoría del procesamiento de la información, sugiriendo que nuestra respuesta ante el éxito y el fracaso sería la misma que ante cualquier otro acontecimiento: Respondemos ante resultados esperados haciendo atribuciones internas y ante los inesperados haciendo atribuciones externas.

Procesos de atribución - Consecuencias y aplicación - Consecuencias de la atribución

Aplicación de las aportaciones sobre atribución a la motivación de logro

Jane suspende un examen y, posteriormente, aumenta el tiempo que dedica al estudio de la materia suspendida. Suponemos que Jane siempre aprueba pero esta vez, otros con expediente académico similar ha aprobado y ella no. Esto generará atribuciones personales e inestables. Así llega a la explicación del suspenso en términos de bajo esfuerzo. Esta causa sería interna e inestable, pero también controlable. Desde el momento que la causa es inestable, Jane mantiene expectativas de éxito para el futuro. Puesto que puede controlar la causa, experimenta culpa, mientras que los demás (profesores, padres) están enfadados con ella. Las altas expectativas de éxito futuro, junto con la esperanza y la culpa, la llevan a superar la tristeza y el golpe a su autoestima. Todo ello tiene como resultado el retomar de nuevo la meta con la motivación de rendir mejor en el siguiente examen.

Mary suspende un examen y decide abandonar los estudios. Suponemos que Mary ha suspendido otros exámenes en el pasado, mientras que otros conseguían aprobar. De aquí, Mary hará atribuciones a sí misma, falta de capacidad; al ser una causa interna, su autoestima se verá seriamente afectada; al ser una causa estable, anticipará fracasos futuros y perderá la esperanza de aprobar; y dado que es algo que no controla, se sentirá avergonzada. Sus padres y profesores sentirán pena, comunicándoselo a ella, lo que aumentará su percepción de incompetencia personal. En esta situación de logro, Mary tendrá una baja expectativa de éxito futuro, se sentirá triste (emoción relacionada con el resultado), bajará su autoestima (emoción relacionada con la causalidad) y se sentirá avergonzada (emoción relacionada con la incontrolabilidad). Estos pensamientos y reacciones afectivas disminuyen su conducta de logro y llevarán a una huida de la situación. Las terapias basadas en la atribución se han centrado en que el cambio de cogniciones cambiará las conductas y, más concretamente, las adscripciones causales desadaptadas ante el fracaso.

Así, la causa más desadaptativa ante el fracaso es la falta de capacidad, por su carácter estable e incontrolable. En la terapia se trataría de sustituir esta causa por falta de esfuerzo, también interna, pero inestable y controlable, generándose un distinto afrontamiento de las situaciones futuras.

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

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