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Qué es la transferencia en psicología: tipos y ejemplos

 
Por Bryan Longo. 30 junio 2020
Qué es la transferencia en psicología: tipos y ejemplos

La transferencia en psicología ha logrado establecerse como uno de los puntos fundamentales del proceso analítico al permitir encontrar el origen biográfico de los síntomas al haber sido interpretadas. En Psicología-Online te explicamos qué es la transferencia en psicología: tipos y ejemplos de cada uno.

Qué es la transferencia psicológica

En el caso de Dora, Sigmund Freud trató el tema de la transferencia. La definió como:

Reediciones, reconstrucciones de emociones y fantasías que habrían de ser despertadas y hechas conscientes con el avance del análisis, con una característica sustitución de una persona más temprana por la persona del médico.

Para decirlo de otra manera: toda una serie de vivencias psíquicas tempranas se revitalizan, no como pasadas, sino como una relación actual con la persona del médico.

Como expone Celedonio Castanedo (2008) Freud mencionaba que la transferencia puede implicar reediciones simples o inmodificadas de vivencias infantiles, o de reelaboraciones complejas y sublimadas. Mientras que en los Estudios sobre la histeria (1895), el tema de la transferencia había sido tratado como un obstáculo, a la vez que Freud manifestaba su íntima vinculación con la resistencia, ahora es caracterizada como el medio auxiliar más eficaz del psicoanálisis.

La situación analítica adquiere su posibilidad terapéutica a través de las transferencias, pero sobre todo en las que se llegan a tornar comprensibles y vivenciales para el paciente. Así estas transferencias corresponden el centro del proceso psicoanalítico, ya que el analista se abstendrá de transmitir prohibiciones, consejos, opiniones, prescripciones y opiniones personales. Las experiencias de la transferencia pueden manifestarse continuamente, pero también pueden ser rechazadas y reprimidas por el paciente, así el analista las señalará y las interpretará para que se pueda encontrar su naturaleza y luego disolverse por la labor interpretativa.

Las reacciones de transferencia pueden adoptar la forma de sentimientos positivos, negativos o ambivalentes, logrando así el desarrollo pleno en la neurosis de transferencia. Contra las intenciones terapéuticas se generan procesos de resistencia, que pueden adquirir variables formas, por ejemplo la exoactuación (vivir en la acción los contenidos transferenciales en lugar de interpretarlos, elaborarlos y disolverlos).

La transferencia como mecanismo de defensa

Freud proponía que todo ser humano tiene una especificidad determinada en el ejercicio de su vida amorosa. Esta especificidad determinada en la manera de ejercer la vida amorosa es para Freud el resultado de una sumatoria: de disposiciones innatas y experiencias en la infancia, lo cual dan como consecuencia una especificidad que se practica en el amor (por ejemplo, cuáles son las condiciones de ese amor, cuáles son las metas que se fijan en esa línea amorosa).

Esto da por resultado un cliché, algo que se repite/reimprime de manera regular a lo largo de la toda la vida. Esto nos permite entender el problema fundamental, de que si esta necesidad o forma particular de vivir, necesitar y pensar el amor no es satisfecha por la realidad, la persona lo que hará es verse obligada a volcar todas esas expectativas sobre lo que considera entorno al amor – es decir, todos los clichés del amor hacia una persona que aparezca – para así forzar a ese nueva persona con la que mantiene un vínculo amoroso (partner) para que de alguna forma satisfaga las necesidades de los clichés.

Todo esto se relaciona con la transferencia porque así como se da esta forma específica de amar, cuando no es satisfecha por la realidad, obliga a la persona a rellenar ese lugar con la gente que va encontrando. Es normal de cierta forma que esta investidura libidinal insatisfecha se dirija directamente hacia el lugar del médico (hacia la figura del médico) durante su tratamiento analítico. Freud decía que va a depender de los vínculos reales con el médico – si esta sensación se fundamenta – por ejemplo, con la del imago paterno o se fundamenta en el imago materno o en la del hermano. Así pues, no será lo mismo si el terapeuta es varón o no (el paciente dice algo como «me gustaría que fuera mujer y joven» desde aquí ya están presentes las fantasías transferenciales girando en torno a la idea del analista).

Así, la transferencia, en el sistema de Sigmund Freud, es una forma de amar solo que lo que se repite es la selección de cuales van a ser los objetos que van a ser tomados por esa forma de amar. Por esta razón la transferencia es interesante analizarla.

  • Por ejemplo, un paciente que venía asociando bien y de repente se detiene. Para Freud, es necesario indicarle que él está pensando en ese momento en una ocurrencia relativa al terapeuta (por ejemplo «cuando usted para, es porque está pensando en algo mío»). En ese silencio o pausa, en el enfoque Freudiano hay que preguntar - ¿estás pensando en algo?

En otras técnicas psi no le dan peso a la transferencia como algo que se pueda analizar (por ejemplo, el paciente refiere que se está enamorando de su terapeuta) en estas técnicas psi interrumpen el tratamiento o terminan acostándose con sus pacientes.

Para el psicoanálisis, cuando esta transferencia positiva en su rama erotizada se instala, no es recomendable que se interrumpa el tratamiento, sino que, hay que analizar directamente esta transferencia como una resistencia. Si nosotros interrumpimos el tratamiento, la resistencia gana.

Tipos de transferencia en psicología

Debemos recordar que para Freud cualquier elemento que detenga el flujo normal asociativo del dispositivo es resistencia, incluso aunque esa transferencia sea en términos amorosos.

  • Por ejemplo, el paciente dice: Ay, que lindo se vistió hoy el analista" o "Que linda está hoy la analista". Y en el momento en que lo piensa y no lo dice, eso ya es resistencia para Freud (aunque se trate amor).

La transferencia es la mejor forma de interrumpir un tratamiento, porque probablemente ustedes puedan manejar relativamente bien cuando un paciente los ataca en el sentido de una transferencia negativa pero se les complica mucho más cuando un paciente usa amor como una forma resistencial. Freud propone así que existen dos tipos de transferencia que hay que saber diferenciar:

  • Transferencia positiva: corresponde a todos los sentimientos tiernos que el paciente pueda tener hacia el terapeuta o analista. Estos a la vez se dividen en dos más: de sentimientos eróticos y los de sentimientos amistosos/tiernos.
  • Transferencia negativa: corresponde a los sentimientos de hostilidad hacia el analista.
Qué es la transferencia en psicología: tipos y ejemplos - Tipos de transferencia en psicología

Ejemplos de transferencia

A continuación veremos ejemplos de diferentes tipos de transferencia para ver más claro el concepto y cómo se aplica.

Transferencias positivas erotizadas

En una transferencia positiva con sentimientos eróticos se puede presentar la escena que se ofrece en el siguiente ejemplo:

Un paciente que venía al consultorio y hablaba y asociaba relativamente bien, de pronto el tratamiento le dejó de importar (de pronto escribe para decir que la siguiente sesión tiene que asistir a una boda, y la siguiente dice que no tiene dinero y no puede venir para evitar decir o poner en análisis su ocurrencia). También puede presentarse de otra forma en donde es muy evidente lo resistencial en el sentido de que erotizando el vínculo se elimina la parte analítica (porque uno no va analizar al novio o a la esposa). El cambio tiene que ver con erotizar el vínculo para que se dejen de trabajar analíticamente y en cambio nos pongamos a hacer cosas de pareja.

Y acá se pueden mencionar ejemplos donde los analistas se terminan acostando o incluso casándose con sus pacientes – acarreando así cuestiones iatrogénicas gravísimas - Si se acuestan, la resistencia de la transferencia positiva erotizada funcionó.

Transferencias positivas con sentimientos amistosos

Por ejemplo, acá es cuando los pacientes se dan cuenta que el analista los recibe, los escucha, les presta su tiempo para escucharlos y lo consideran como un regalo amistoso.

Transferencia negativa

Acá los pacientes, por ejemplo, dicen que el analista es un tonto, que no lo quiere y que no le importa. Incluso en ocasiones cuando cambian de terapeuta comienzan el nuevo proceso con el nuevo terapeuta diciendo cosas como «me di cuenta que mi analista anterior no sabía tanto, no leía tanto, no entendía tanto» esos ataques intelectuales también pueden ser elementos resistenciales. El problema de la transferencia negativa es que, si no se interpreta, terminan en la interrupción del tratamiento.

Acá Freud fue claro en decir que la transferencia solo es resistencia cuando es negativa o cuando es erotizada (solo en esos casos se debe interpretar la transferencia). Freud toma un término de Bleuler para establecer una marca particular en las personas neuróticas: la ambivalencia. La ambivalencia es la coincidencia por un lado de transferencias negativas junto con transferencias positivas tiernas (no erotizadas).

El gran consejo Freudiano es que, si ustedes como analistas ven la transferencia negativa, interprétenla, y hay que hacerlo rápido y no esperar hasta la siguiente sesión porque quizá ya no habrá otra sesión (la siguiente sesión lo invitaron a una boda o cumpleaños y la próxima ya no tendrá dinero).

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

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Bibliografía
  • Castanedo Secadas, C. (2008). Seis enfoques psicoterapéuticos. Manual moderno. México.

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