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Quiero adelgazar pero no tengo fuerza de voluntad: ¿qué hago?

 
Por Irene Alabau. 19 septiembre 2019
Quiero adelgazar pero no tengo fuerza de voluntad: ¿qué hago?

"Quiero adelgazar y no puedo, ¿qué hago?" Esta es una consulta frecuente de pacientes que buscan aumentar su fuerza de voluntad para adelgazar. La fuerza de voluntad es la capacidad de control de los propios pensamientos, emociones y la atención con el fin de alcanzar los objetivos o metas. Esta facultad es necesaria para la realización de múltiples cambios en nuestras vidas, entre ellos perder peso.

Adelgazar no sólo implica la adopción de hábitos saludables, sino más bien un cambio en el estilo de vida, por lo que, habitualmente, es difícil mantener la fuerza de voluntad y la motivación necesarias. Si quieres saber más sobre cómo conservar la fuerza de voluntad a la hora de bajar de peso, sigue leyendo este artículo de Psicología-Online: Quiero adelgazar pero no tengo fuerza de voluntad: ¿qué hago? En el que encontrarás 12 consejos psicológicos para adelgazar.

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Necesito adelgazar

Si has verbalizado la frase "quiero adelgazar y no puedo" o "quiero adelgazar pero no tengo fuerza de voluntad", debes empezar planteándote por qué razón crees necesitar adelgazar. Existen básicamente dos tipos de motivaciones para plantearse la pérdida de peso: la estética y la salud. Si la razón es únicamente estética, cabe remarcar que es necesario primero de todo un trabajo de la autoestima de la persona, ya que si esta se encuentra minada es muy probable que los objetivos que se planteen no sean realistas ni respondan a cuestiones de salud.

Posteriormente, y desde una autoestima equilibrada, cabe realizar un aprendizaje en el autocuidado. Este cuidado de la propia persona, entre otras áreas, incluye los hábitos saludables como forma de cuidado corporal y mental. En el caso de que las razones para la pérdida de peso sean la salud, adelgazar es una consecuencia de la adopción de hábitos de salud, pero el objetivo principal es el cuidado, tanto del cuerpo como de la mente. Sin embargo, es posible que alguna vez hayas pensado quiero ponerme a dieta y no tengo fuerza de voluntad o quiero adelgazar y no soy capaz.

Es probable que te preguntes "¿cómo empezar a cuidarme para bajar de peso?". Como en todo cambio importante, es recomendable el asesoramiento desde áreas profesionales también en la transformación y variación de la alimentación y otros comportamientos, donde recibirás consejos para bajar de peso saludablemente. El seguimiento profesional permite una adaptación y ajuste de las pautas de forma personalizada, el monitoreo del estado de salud y la introducción de ajustes y alternativas si es necesario. Todo ello permite una optimización del proceso y asegura la adherencia a una metodología efectiva, basada en la evidencia y saludable para el cuerpo.

Quiero adelgazar pero no tengo fuerza de voluntad: ¿qué hago? - Necesito adelgazar

Psicología para perder peso

Como se ha explicado en el apartado anterior, es recomendable e importante el asesoramiento y seguimiento desde la profesionalidad en los cambios de estilo de vida y de las pautas de alimentación. Pero, ¿necesito un psicólogo para adelgazar? Desde la cultura occidental se ha realizado una disociación entre mente y cuerpo, pero la realidad es que mantienen una relación muy estrecha y se influyen mutuamente. Es por ello, que la psicología desempeña también un rol vital en los cambios físicos, y se recomienda el apoyo psicológico para adelgazar.

En el proceso de pérdida de peso y adopción de nuevos hábitos y rutinas intervienen tanto los pensamientos como las conductas, por lo que una persona profesional de la psicología facilita la identificación y adecuada gestión de estos. Un profesional podrá facilitarte consejos psicológicos para adelgazar.

Quiero adelgazar pero no tengo fuerza de voluntad: ¿qué hago? - Psicología para perder peso

Mentalizarse para adelgazar

La introducción de cambios en el estilo de vida y la alimentación implica una mentalización acerca de ellos. Mentalizarse constituye un un factor predisponente en la adopción de hábitos saludables en un inicio, así como de mantenimiento de estos a lo largo de todo el proceso. ¿Cómo prepararse mentalmente para hacer dieta? Para saber cómo concienciarse para adelgazar, es necesario conocer y trabajar sobre los procesos de disciplina, autocontrol y motivación, ya que estos tienen un papel vital en la pérdida de peso y el cuidado de la salud en general. Por ello, se deben tener en cuenta y abordar los factores psicológicos en el cambio hacia una vida más saludable.

Quiero adelgazar pero no tengo fuerza de voluntad: ¿qué hago? - Mentalizarse para adelgazar

Cómo tener fuerza de voluntad para adelgazar: 14 consejos

Los procesos psicológicos implicados en la adopción de cambios en nuestras rutinas diarias, actitudes y conductas son difíciles de controlar y mantener a lo largo del tiempo. Por ello, además de recomendar la ayuda profesionalizada para el abordaje de estos, a continuación, te mostramos una serie de consejos para aumentar la fuerza de voluntad para adelgazar:

  1. Informarse: el primer paso hacia un compromiso verdadero con un cambio es disponer de información verídica acerca de la alimentación y los hábitos saludables, ya que sin un conocimiento objetivo y fundamentado es difícil que introduzcamos variaciones cognitivas y conductuales que nos suponen un esfuerzo, debido a que podemos sentir que no nos compensa realmente.
  2. Concienciarse: la adopción de hábitos saludables y patrones nuevos en la alimentación no son conductas puntuales que una vez realizadas no es necesario repetir en el tiempo. Para aumentar la fuerza de voluntad para adelgazar es necesario concienciarse y mentalizarse de que se trata de un cambio permanente de los hábitos y en cierta manera del estilo de vida con el objetivo de vivir mejor.
  3. Evaluar los hábitos propios: para identificar aquellas conductas o actitudes que son necesarias modificar, es necesario analizar los comportamientos y hábitos actuales y sus consecuencias. La fuerza de voluntad puede verse afectada ante la perspectiva de cambios absolutos, pero es muy probable que no sea preciso cambiar totalmente tu rutina, sino aquellos aspectos que están dificultando un cuidado adecuado de la salud. Una vez determinado aquello que es objeto de mejora, se pueden establecer los fines.
  4. Establecer objetivos: ¿cómo motivarse para adelgazar? Uno de los motores de la motivación y la fuerza de voluntad es la fijación de metas plausibles y alcanzables. Es importante la determinación para bajar de peso, así como el establecimiento no solo de objetivos realistas, sino también definidos o específicos y a corto plazo. Además, la especificidad en las metas ayuda a centrar y focalizar la conducta. Por lo tanto, los objetivos deben ser específicos, medibles, alcanzables y de duración limitada.
  5. Medir los cambios: esto tipo de objetivos permiten un monitoreo de los cambios desde el principio, así como la apreciación de estos de forma temprana. ¿Cómo tener fuerza de voluntad para adelgazar? La observación de cambios positivos al poco tiempo es un factor que contribuye al aumento e incremento de la motivación, lo que ayuda a mantener la fuerza de voluntad.
  6. Concentrarse en el proceso: ¿cómo tener fuerza de voluntad para adelgazar? Es mucho más efectivo para la pérdida de peso focalizarse en el proceso y no en el resultado. El resultado o lo que se pretende conseguir al final es adelgazar, pero no aporta información sobre de qué manera se logrará. En cambio, las metas de proceso son aquellos pasos o medios necesarios para obtener el resultado, como comer cinco piezas de fruta o verdura al día o caminar un total de media hora diaria. Enfocarse en el proceso implica cambiar hábitos y conductas que son necesarios para llegar a bajar de peso.
  7. Planificar: la planificación y organización de tu rutina es un aspecto fundamental para la consecución de los objetivos. Esta estructuración evita la improvisación y los contratiempos, así como promueve la focalización de la conducta. Por ejemplo, es muy útil planificar con antelación las comidas para la semana, los alimentos que necesitas comprar, así como gestionar el tiempo y establecer un horario para ello y para la realización de deporte en base a la disponibilidad temporal.
  8. Premiar: también se recomienda la fijación de las recompensas de forma anticipada; en qué consistirán y el motivo por el cual se podrá disponer del premio. Los premios sirven para celebrar y reforzar las conductas que queremos que se repitan.
  9. Control de estímulos: el entorno en el que se encuentra la persona influye enormemente en las conductas que se llevan a cabo. El control de estímulos es la alteración de este para reducir la probabilidad de aparición de conductas contrarias a los objetivos fijados. Para ello, por ejemplo, es necesario no disponer de alimentos insanos en casa, ya que estos aumentan la tentación, que es contraria a la fuerza de voluntad. También es importante concienciar al entorno cercano, para que este contribuya en el control estimular.
  10. Supervisar el proceso: es aconsejable realizar registros de la comida, de los pensamientos y emociones previas y posteriores. También se recomienda el monitoreo de la actividad como forma de supervisión del progreso y la identificación de las dificultades encontradas. Puede resultar útil y motivacional la plasmación del proceso y los logros de forma gráfica y visual.
  11. Anticiparse: ¿cómo tener fuerza de voluntad para adelgazar? Determina aquellos factores o situaciones que obstaculizan la consecución de tus objetivos en base a los registros y supervisión realizado. Una vez reconocidos, analiza el abordaje hasta el momento y piensa en una serie de alternativas o soluciones que se podrían implantar. Puedes preparar, visualizar o ensayar las reacciones que llevarás a cabo. De esta manera, reduces el factor sorpresa y los contratiempos.
  12. Ser flexible: la pérdida de peso y la adopción de hábitos saludables requiere disciplina y esfuerzo, pero es conveniente no ejercer una presión excesiva sobre las propias conductas, ya que resulta contraproducente. Por ejemplo, existen muchos alimentos saludables pero esto no implica que tengas que consumir absolutamente todos ellos de manera forzada, se puede tener una dieta sana y equilibrada con la parte de ellos que te gusten o resulten menos desagradables. Disminuir el nivel de aversión y la cantidad estímulos negativos favorece el mantenimiento de la motivación y la fuerza de voluntad. También es necesario no culpabilizarse y relativizar los fallos y recaídas.
  13. Salud emocional: las emociones y el estado anímico juegan un papel muy importante en los procesos de pérdida de peso y en el autocontrol. Por ello, es importante que se preste atención al estado psicológico y emocional en general, se realicen actividades que resulten gratificantes y se cuente con apoyo social en el proceso.
  14. Reevaluar el plan: es imprescindible realizar una reevaluación de lo planeado de forma mensual. La planificación de objetivos y de las tareas y metodología establecidos no son invariables, de hecho es necesario ajustarlos en base a los progresos y dificultades para una mayor efectividad del plan a largo plazo.

Si quieres saber más, en el siguiente artículo encontrarás más información sobre Cómo tener fuerza de voluntad.

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

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Bibliografía
  • Lafuente, M. D. (2012). Tratamiento cognitivo conductual de la obesidad. Trastornos de la conducta alimentaria, (14), 1490-1504.
  • Palmero, F., & Martínez-Sánchez, F. (2008). Motivación y emoción. Madrid: Mc-Grawhill Interamericana de España.
  • Sánchez, M. I. S. (2006). Aplicación de la técnica de autocontrol a la obesidad utilizando la modificación de hábitos alimenticios y de actividad física. Lecturas: Educación física y deportes, (100), 32.

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