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Mitos del amor romántico y la realidad

Mitos del amor romántico y la realidad

Muchas personas nos hemos criado con películas Disney, las cuales nos han enseñado el poder del amor verdadero y que el mayor propósito en la vida es encontrar nuestro amor que nos salvará de nuestras penurias y adversidades. A medida que nos hacemos mayores, hay otro tipo de series que, a pesar de explicar otras problemáticas, la central sigue siendo el amor y encontrar a tu media naranja. También podemos encontrar estos mitos escondidos en canciones que escuchamos en nuestro día a día, haciendo que de forma inconsciente vayamos creando una imagen de cómo debería ser el “amor ideal”.

Todo ello ha causado que en muchas ocasiones las personas tengamos unas expectativas erróneas sobre lo que es el amor y que debemos esperar de este. Además, cabe destacar que el amor romántico y sus mitos asociados generan una relación de desigualdad entre el hombre y la mujer. En este artículo de Psicología-Online veremos 22 mitos del amor romántico y la realidad, así como las posibles consecuencias de creer y querer replicar estos.

El amor es placer y sufrimiento

El amor romántico parte de una base donde los amores suelen ser imposibles y con una serie de catastróficas desdichas. El amor verdadero, según el mito, no es aquel que te hace feliz, sino el que se encuentra amenazado y condenado, como Romeo y Julieta. Esta idea de que sufrir por amor es bueno y es lo que demuestra que estás enamorado/a puede llevarte a relaciones muy tóxicas.

  • Realidad. El amor debe ser paz y bienestar en su gran mayoría.

Con mi amor voy a cambiar a la otra persona

Muchas veces, en series o películas, nos han enseñado que al final la chica acaba salvando al chico de su tormentoso pasado y este cambia radicalmente cuando la conoce, porque así es el amor, como pasa con Christian Grey y Anastasia de Cincuenta sombras de Grey. Bien, por algo es un mito y no una realidad, la mayoría de las personas tenemos una gran capacidad de adaptación y podemos modificar cosas, pero no cambiar nuestra esencia. Si intentas hacer eso con tu pareja con la idea de que tu amor le salvará, puedes terminar sufriendo mucho.

  • Realidad. El amor no se trata de cambiar a nadie, podemos negociar llegar a acuerdos pero no cambiar. El amor de verdad se trata de aceptar y compartir, pero no de intentar volver al malo/a de la película en bueno/a.

Por amor todo se perdona

Todos hemos oído el refrán popular a “mucho amor, mucho perdón”, para el amor romántico amar sería sinónimo de tolerar y perdonar todo. Podemos cambiar por amor o bien hacer cambiar a la otra persona. Este es otro de los mitos del amor romántico que llevan a relaciones tóxicas y en las que puede haber mucho sufrimiento.

  • Realidad. Amar no es perdonar todo, amar es respetar y también poner límites, no todo vale en nombre del amor y eso debe quedar muy claro. Quién no respeta, hace daño con sus palabras, sus conductas y actitudes, no ama. Recuerda el amor empieza por amarte a ti mismo/a.

El amor todo lo cura

Es verdad que el amor todo lo cura, pero no con la idea que transmite el amor romántico. Este solo contempla el amor hacia otra persona. El amor pasa por primero amarte a ti y después a los otros. El amor romántico nos hace creer que ese amor hacia nosotros/as mismos/as vendrá proporcionado por el otro, ese es un grave error, si nuestro amor por nosotros/as depende de la otra persona estaremos siempre sujetos a terceras personas.

  • Realidad. El amor que sana de verdad es el que se tiene hacia uno/a mismo/a. Querer a alguien pasa por primero quererse a uno/a mismo/a. Si no somos capaces de encontrar nuestras cualidades, así como nuestros puntos débiles y autoconocernos, será muy difícil conocer a alguien y quererle de forma sana.

En este artículo explicamos qué es el amor propio, su importancia y cómo construirlo.

Los celos son una prueba de amor

Esto suele ser un tópico muy usual en las primeras relaciones de las personas, generalmente por los mensajes transmitidos a través de canciones o bien en series de televisión. La falsa creencia que afirma que si no se sienten celos en una relación de pareja es porque no se ama de verdad, es otro de los mitos del amor romántico. Como si sentir celos fuese una prueba irrefutable de estar enamorado/a de alguien. Este hecho puede llevar a comportamientos muy posesivos y altamente incapacitantes para la pareja que lo sufre. Incluso pueden llegar a justificar comportamientos egoístas, injustos, represivos, controladores y, en ocasiones, violentos.

  • Realidad. Los celos forman parte de una inseguridad que puede venir de uno/a mismo/a o bien inseguridad generada por el otro o la otra.

Por ello, es importante una buena comunicación y poder hablar de todo con la pareja, así como valorarse a uno/a mismo/a. Los celos no son amor, si existen celos existe un conflicto que se debe resolver pero no aceptes la frase “estoy celoso/a porque estoy muy enamorado/a de ti”, pregúntale que está generando estos celos y qué podéis hacer para remediarlo. La solución pasará por una negociación consensuada y no por una imposición. Aquí encontrarás más información sobre por qué se producen los celos y cómo se pueden tratar.

La media naranja

Aquí encontramos uno de los mayores mitos que nos ha traído consigo el amor romántico, el de la media naranja. Ese mito crea el complejo a las personas de que no se valen por ellas mismas, de que les falta algo para ser. Existe una persona absolutamente complementaria a ti, llenará todo tu vacío y te salvará de la soledad. Esa idea que tantas veces hemos visto no solo en las películas Disney, sino en muchas otras de Hollywood, puede crear mucha dependencia entre las personas y fomentar relaciones tóxicas.

  • Realidad. Nadie es medio de nada, eres un ser entero que te vales por ti mismo/a y no necesitas a nadie que te complemente, tú eres tu mayor complemento y solo queriéndote a ti puedes querer a los demás. Quizás tú eres una naranja y mañana te enamoras de un kiwi, hay un montón de frutas y cada una de ellas aporta cosas distintas.

Atracción solo hacía mi pareja

La idea de “si estoy verdaderamente enamorado/a, no me puedo sentir atraído/a por otras personas ni me pueden gustar” es otro mito del amor romántico y otra fuente de conflicto.

  • Realidad. Querer y atraer no son sinónimos, tu pareja está contigo porque te quiere, y eso implica un conjunto de emociones y sentimientos, es decir, le gusta tu forma de ser, tú físico, la manera de afrontar las cosas, etc., aun así, puede suceder que encuentre atractivas a otras personas como a ti también te puede ocurrir.

Un hombre no puede mostrar debilidad

Como en todo cuento de hadas el hombre o príncipe es quién lucha y salva a la princesa de la muerte o de las garras de una bruja maligna que quiere deshacerse de ella. Nunca se muestra frágil, ni débil, ni llora. Pues bien, los hombres lloran y gracias a mitos como estos, perpetuados por el amor romántico, muchos intentan no hacerlo porque ello puede conllevar “ser menos hombre”.

  • Realidad. Todos los seres humanos tenemos emociones y estas nos afectan, da igual si eres hombre o mujer, las emociones se encuentran en todos y cada uno de nosotros independientemente del sexo. La sociedad es quién ha determinado cuáles puede sentir uno y de qué forma puede expresarlo según si eres hombre o mujer.

En este artículo encontrarás más información sobre el manejo de las emociones.

Sabe lo que te pasa sin necesidad de decir nada

Ese mito puede provocar muchos conflictos en una relación. Este mito del amor romántico nos ha enseñado que si la otra persona nos ama de verdad sabrá lo que nos pasa sin necesidad ni de preguntar ni de establecer una conversación. Nos hace creer que cuando hay amor no hace falta una comunicación directa porque entre las dos personas existe una especie de poder telepático.

  • Realidad. La base de toda relación sana pasa por mantener una buena comunicación con la pareja y poder hablar sobre distintos temas sin tapujos, poder expresar desde cómo te sientes y qué te enfada o valoras de una persona a qué te gusta en la cama.

Existe el amor de tu vida

Y cuando lo encuentres este será para siempre. Bien, parece que en el amor romántico no afectan ni las circunstancias de la vida, ni la evolución personal de cada miembro de la pareja. Todo se detiene en el instante en que os conocéis y eso hace que os paséis el resto de la vida juntos.

  • Realidad. Todos somos conscientes de que en la vida lo único constante es el cambio, y a veces nuestra pareja puede apoyarnos en los cambios que experimentamos en nuestra vida, puede también evolucionar y aceptar cambios que van a haber en la pareja a lo largo del tiempo, pero otras veces las circunstancias hacen que la pareja no sepa afrontar la crisis y se rompa.

Todo es

Otro mito del amor romántico tiene que ver con la fusión de ambos miembros de la pareja como si fueran una sola persona.

  • Realidad. Debes tener muy claro que la intimidad es la dimensión privada de cada uno, tú vas a mostrar de ti lo que a ti te apetezca mostrar y nadie puede obligarte a lo contrario. No es verdad el hecho de que porque sea tu pareja puede mirarte el móvil cuando sea o pedirte explicaciones por todo, tú decides que enseñas de ti y que no. Tu privacidad es algo personal e intransferible y nada ni nadie puede privarte de ello.

La persona llena todos los aspectos de tu vida

Es cierto que somos seres sociales, con lo cual todos/as vamos a necesitar interactuar con personas, pero no tiene por qué ser una pareja: puede ser un amigo o amiga, tu familia, etc. Este mito del amor romántico hace referencia a una relación en la que la otra persona es exactamente lo que tú quieres en todos los aspectos y que va a cubrir todas tus necesidades, lo cual es falso.

  • Realidad. El centro de tu vida siempre vas a ser tú mismo/a y vas a ser la única persona capaz de llenar todos los aspectos de tu vida.

El amor a primera vista

El amor romántico tiene la capacidad de confundir una simple atracción en amor. Otro mito que se ve a menudo en la ficción, en las películas, series, canciones...

  • Realidad. El amor es algo que se construye a medida que vas conociendo a la otra persona. Primero, probablemente te va a atraer su físico pero a medida que vayas teniendo citas con la persona lo que va a enamorarte es la personalidad.

Es importante no confundir la atracción con el amor, la atracción es algo muy efímero mientras que el amor es algo que se debe ir construyendo.

Posesión

En el amor romántico no se trata de crecer juntos y aprender juntos, sino de poseer el uno al otro y, generalmente, el hombre a la mujer. Este tópico lo podemos encontrar en distintas canciones, sobre todo de reggaetón. La canción Mía de Bad Bunny feat. Drake donde encontramos frases como “Dile que tú eres mía, mía. Tú sabes que eres mía, mía” o bien en la letra de Eres mía de Romeo Santos con frases como: “No te asombres si una noche entro a tu cuarto y nuevamente te hago mía. Bien conoces mis errores, el egoísmo de ser dueño de tu vida. Eres mía. No te hagas la loca eso muy bien ya lo sabías. Si tú te casas el día de tu boda le digo a tu esposo con risas que solo es prestada la mujer que ama porque sigues siendo mía”. Además, en esta canción también se alimenta la idea de que el amor de verdad es aquel que llega primero.

Por último, cuando el amor no sale como uno quiere y es la mujer quien termina la relación, esta es catalogada como mala y parece que da el derecho a tratarla mal, solo porque se ha terminado la relación, tal y como observamos en la canción Rueda rueda de Eddy Lover con estrofas como: “Tú fuiste mala. Fuiste veneno y mala. Yo que te di el corazón y lo echaste a perder traicionándome, mala. Vas a pagar por mala tu pago es malo, yo te veré para llorar, rogar, yo sé que tú llorarás como he llorado.”

  • Realidad. El amor no es poseer, es compartir.

Pasión eterna

La pasión se ha asociado a la presencia de, entre otras cosas, la dopamina, un neurotransmisor cerebral, y comúnmente conocida como “la hormona de la felicidad”. La antropóloga Helen Fisher afirmaba que si quieres mantener una pasión duradera con tu pareja, debes realizar actividades que os estimulen a los dos, que sean ingeniosas y os despierten inquietudes. Hay personas que cuando esta pasión se ve disminuida la asocian a falta de amor por esa idea inconsciente de que en el amor la pasión debe estar siempre y como al inicio.

  • Realidad. Es muy común que las parejas tengan picos y que la pasión no sea siempre como la inicial.

Visión del hombre

Una de las cosas que nos ha dado también el amor romántico es el rol que se debe desempeñar según si eres hombre o mujer. En distintas ocasiones hemos podido observar que el hombre debe ser: independiente, seguro de sí mismo, dinámico, “gamberro”, seductor y con aspectos afectivos poco definidos –los muestra solo en situaciones extremas- un claro ejemplo de todo ello es Chuck Bass o Christian Grey. Ambos son perfiles fríos que por ser quienes son y con todos los atributos definidos anteriormente, se pueden permitir actuar de esa forma, además es lo que la sociedad les pide y lo que engancha a las mujeres de su alrededor.

  • Realidad. Pero en realidad son figuras de pareja muy poco sanas que desvalorizan a la mujer constantemente con su actitud paternalista y de dios salvador.

Pueden comportarse como quieran, pero después harán un acto que les perdonará todo lo cometido anteriormente. De ese modo, y también a través de canciones, podemos ver como se desresponsabiliza al hombre -por sus características- de ciertos actos cometido en relaciones amorosas. Una canción que plasma muy bien eso es la de Si me porto mal de Dasoul donde aparecen frases como Y me pide más, aun sabiendo que la puedo lastimar. No es culpa mía si me porto mal”.

Visión de la mujer

Las mujeres que se representan en el amor romántico son: educadas en el amor, inseguras, tiernas, dependientes, responsables, tranquilas, detallistas, sensibles con aspectos afectivos muy marcados y pasivas en el ámbito amoroso, no seducen ellas sino que son seducidas por el hombre. Es muy común en el amor romántico encontrarnos el llamado “principio de pitufina” descrito por la poeta Katha Pollit en 1991 en un artículo del New York Times.

Este se caracteriza porque la mayor parte de los espectáculos son protagonizados esencialmente solo por hombres o se organizan en ese principio donde un grupo de amigos masculinos son acentuados por una mujer solitaria definida de manera estereotipada. Dando un mensaje bastante claro: los chicos son la norma, las chicas la excepción. Es decir, los personajes masculinos definen el grupo, la historia y el código de valores, mientras que los femeninos solo existen en relación con los primeros. A pesar de que todo ello pueda parecer lejano, ya que se describió en 1991, ha seguido bastante vigente en nuestros días. Algunos ejemplos son el de Penny al inicio de Big Ban Theory o la princesa Leya en Star Wars, Gamora al inicio de Guardianes de la Galaxia u Once al principio de Stranger Things.

Además, cuando alguna no cumple estos estereotipos y se muestra más activa e independiente es catalogada como “mala” o “buscona”, ya no solo por hombres sino por las mismas mujeres quienes por miedo a que esta pueda quitarles lo más preciado, “su hombre”, le atacan también, reforzando una idea machista sobre las relaciones insanas no solo con los hombres sino también entre las mujeres. Un ejemplo de todo ello sería Blair Waldorf en Gossip Girl.

Por último, cuando se quiere remarcar a una mujer como “fuerte” en televisión lo que observamos es que se le dan atributos considerados “propiamente masculinos”, pelean como ellos, beben como ellos etc., un claro ejemplo sería Samantha Jones de sexo en Nueva York.

  • Realidad. En todos estos ejemplos podemos ver que como sociedad lo que se valora como fuerte es lo masculino y como débil lo femenino. Eso puede crear ideas erróneas a la hora de establecer una relación igualitaria.

Omnipotencia del amor

Creer que el amor romántico es el inicio y el fin de todo. El hecho de ser amado basta para solucionar cualquier problema en la vida, no importa si no tiene relación con la pareja, esta sigue siendo motivo suficiente para que todas las otras circunstancias no te afecten. Este mito lo podemos encontrar en la canción de Pablo Alborán, donde parece que todo empieza y vuelva a florecer gracias a una sola persona que no eres tú mismo/a.

  • Realidad. Dar y recibir amor es una necesidad humana, pero no tiene por qué estar vinculado solo con la pareja. La pareja puede ser una área importante de la vida, pero no es la única, todas se deben cultivar. Además no tiene ningún poder mágico para solucionar todos los problemas.

Despersonalización o pertenencia al otro

Si una cosa ha intentado hacer el amor romántico es desarrollar un sentimiento de pertenencia al otro, se debe hacer todo lo posible para seducir, gustar e impedir que la otra persona se vaya de tu lado, incluso si ello supone renunciar a quién eres. Un claro ejemplo de ello es la Sirenita. Esta ,con tal de seducir al príncipe Eric, es capaz de renunciar a su voz, su don más preciado, a cambio de tener piernas para poder conquistarle y pertenecer al mundo terrenal. A pesar de que en la película Disney los protagonistas, frente a los avatares, tienen un final feliz, cabe mencionar que en la historia original escrita por Hans Christian Andersen, la Sirenita no consigue conquistar al príncipe sin su voz y termina convirtiéndose en espuma de mar. Renunció a ser quién era por una tercera persona y este hecho terminó siendo su final.

  • Realidad. Siempre debes poder ser quien eres, el amor sano no te anula.

El amor verdadero dura toda la vida

Otra de las falsas creencias y mitos del amor romántico es el "para siempre". Incluso, se dice que si es amor verdadero no se acaba y que, si se acaba, no era amor verdadero. Algo completamente falso.

  • Realidad. El único amor verdadero que existe durante toda la vida es el que tú te das a ti mismo o a ti misma. Los otros amores puedes compartirlos con quién tú quieras y el tiempo que tú decidas.

Emparejamiento como objetivo

El amor romántico ha puesto la idea en la cabeza de que nuestra existencia tendrá sentido solo cuando tengamos pareja. El objetivo en la vida es encontrar a esa pareja.

  • Realidad. Debes tener presente que tú existencia tendrá el sentido que tú quieras darle, nadie es más ni es menos por tener o no pareja. Tú felicidad siempre va a depender de ti y del valor que tú des a cada hecho de tu vida.

No contemplar otro tipo de amor

Las relaciones descritas en el amor romántico representan la pareja heterosexual (hombre-mujer), solo pueden vivir un amor de película las parejas heteronormativas, el resto queda excluido del “amor verdadero”.

  • Realidad. El amor es un sentimiento y no entiende de géneros, edades, orientaciones sexuales ni otras condiciones.

 

¿Cómo desmitificar el amor romántico?

Como ya se ha mencionado a lo largo de los apartados, el primer paso para no caer en una relación idealizada por esos mitos del amor romántico es valorarse a uno/a mismo. Y esto pasa por quererte a ti primero. Para ello puede ser útil realizar una lista de elogios.

Además, también puedes plantearte las distintas cuestiones antes de empezar en cualquier tipo de relación para saber qué quieres y que esperas, hacer un trabajo de autoconocimiento puede ayudarnos a mantener relaciones más sanas:

  • ¿Qué es para ti una relación de pareja?
  • ¿Qué buscas cuando estás en una relación de pareja?
  • ¿A qué tenemos derecho cuando tenemos una pareja? ¿Qué obligaciones tenemos con nuestra pareja?
  • ¿Cuándo he estado con alguien, he podido ser yo mismo/a? ¿He podido hacer las cosas que me gustaban?
  • ¿Qué no quiero tolerar en una pareja?

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

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Bibliografía
  • Ferrer Pérez, V., & Bosch Fiol, E. (2013). Del amor romántico a la violencia de género. Para una coeducación emocional en la agenda educativa. Profesorado. Revista de Currículum y Formación de Profesorado, 17 (1), 105-122.
  • Pascual Fernández, A. (2016). Sobre el mito del amor romántico. Amores cinematográficos y educación. DEDiCA, 10: 63-78.

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1 comentario
Su valoración:
Albert
Muy buen artículo, gracias!!

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