Qué hacer si mi hijo dice que me odia

Qué hacer si mi hijo dice que me odia

Existe un mensaje que incomoda a padres y madres durante la infancia de sus hijos. Ese instante en el que como consecuencia de una rabieta o en un momento de frustración, el niño expresa su enfado a través de palabras hirientes. “Te odio” o “ya no te quiero” son mensajes posibles en estas circunstancias. Estas palabras producen mucho dolor en los padres porque escuchan este mensaje desde su propia mirada, sin embargo, el niño no quiere expresar aquello que dicen las palabras, sino que simplemente, está reflejando su enfado por una norma que le disgusta. ¿Qué hacer en esta situación? En este artículo de Psicología-Online, te orientamos para saber qué hacer si tu hijo te dice que te odia.

Qué hacer cuando tu hijo te dice que te odia

  1. Acepta los sentimientos del niño. Comprende el motivo de su enfado. Eso no significa que tengas que ceder para concederle su capricho, sino que es positivo que observes el propio enfado como una reacción natural del niño cuando siente que un límite externo rompe sus ilusiones. Intenta tener empatía para comprender que, aquello que tal vez para ti no sea tan importante visto desde la perspectiva adulta, sí lo es para tu hijo.
  2. No tomes las palabras al pie de la letra. No te tomes como algo personal si tu hijo te dice que te odia, porque tu hijo te quiere. Simplemente, está molesto contigo y lo expresa de este modo. En esta etapa, no tiene el lenguaje y los recursos necesarios para explicarte cómo se siente. Por esta razón, no te tomes estas palabras de forma personal.
  3. Ten paciencia. En unos minutos, el niño se habrá calmado y, entonces, su ánimo hacia ti habrá cambiado. Este tipo de enfado tiene un periodo breve y temporal.
  4. Racionaliza el motivo de la reacción infantil. Aunque estas palabras hieran tu afectividad, en realidad, tu hijo expresa este mensaje para mostrar su enfado cuando le marcas un límite con el que no está conforme. No le preguntes por qué te dice que te odia en el mismo momento en el que siente ira. Espera a que se calme para hablar con él.
  5. Intenta analizar la causa. Generalmente, el niño expresa este mensaje cuando se siente herido por alguna razón. Ayúdale a poner nombre a sus emociones. Por ejemplo, puedes decirle “comprendo que te has enfadado porque no te he comprado ese juguete”. Es decir, por medio de tu propio lenguaje, puedes ayudarle a identificar sus sentimientos.
  6. Dile que le quieres. Refuerza a tu hijo en el mensaje positivo del afecto, al margen de lo que haya ocurrido, tu respuesta es la demostración de amor incondicional hacia él.
  7. Recuerda las anécdotas que tus padres te han contado sobre tus reacciones infantiles. Esto te ayudará a tener empatía con tu hijo.

Cómo educar las emociones en los niños

Tú tienes un papel principal en la educación de tu hijo, por esta razón, puedes ayudarle a expresar sus emociones. ¿Cómo facilitar este aprendizaje?

  1. Haz preguntas al niño. Integra el vocabulario emocional en tus conversaciones con tu hijo. Por ejemplo, puedes preguntarle cómo se ha sentido hoy en la escuela. Aplica esta pregunta a distintas situaciones de su rutina en distintos momentos.
  2. Películas educativas. Una buena propuesta es la película "Del Revés" (Inside Out), esta cinta de animación de Pixar describe a través de su protagonista Riley el motivo por el que la tristeza y la alegría son sentimientos naturales en la vida.
  3. Cuando el niño llore, no le digas que no lo haga. De este modo, el niño no crece con la idea de que debe reprimir algunas emociones, sino que puede expresarlas de forma natural.
  4. Educa con el ejemplo. ¿Cómo puedes hacerlo? Por ejemplo, no centres las conversaciones familiares en aspectos negativos del trabajo y problemas de la rutina. Es importante que adoptes un lenguaje de optimismo y gratitud hacia la vida a través de ejemplos concretos ,ya que el niño los necesita para comprender el mensaje específico.
  5. Juega con tus hijos. Por medio del tiempo de juegos compartido en común, padres e hijos crean un vínculo emocional de confianza con anécdotas agradables. Además, el juego es un espacio didáctico para expresar emociones y sentimientos en un espacio de disfrute.
  6. Los cuentos son instructivos para los niños. Comenta la historia con tu hijo. Puedes preguntarle, ¿cómo crees que se ha sentido este personaje en este momento?

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

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