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Demencia: qué es, tipos, síntomas y causas

 
Por Marta Thomen Bastardas. 16 mayo 2019
Demencia: qué es, tipos, síntomas y causas

En la población en general todavía se concibe la idea de que la aparición de la demencia es inevitable en el envejecimiento, aunque no es así. Es cierto que en el mundo hay aproximadamente 50 millones de personas que sufren una demencia y su mayor incidencia es en la gente mayor, no obstante aunque afecte principalmente a las personas mayores, no es una enfermedad exclusiva de las edades avanzadas, ni es inevitable que aparezca por la edad.

La demencia representa una de las principales causas de discapacidad y de dependencia de la población y causa un fuerte impacto físico, psicológico y social a las personas que la sufren, pero también genera un gran impacto en su entorno más próximo. Por su elevada prevalencia en la población, es muy importante conocer los tipos de demencias y sus características. Si quieres conocer más aspectos a cerca la demencia, sigue leyendo este artículo de Psicología-Online, donde explicaremos la demencia: qué es, tipos, síntomas y causas.

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Demencia: qué es

La demencia es un síndrome clínico, que normalmente cursa con cronicidad o de naturaleza progresiva, que se caracteriza por un déficit de las funciones cognitivas, que afecta principalmente a la memoria, el comportamiento, la orientación, la capacidad de aprendizaje, la lógica de pensamiento, el juicio y al lenguaje. Este deterioro cognitivo tiende a ir posteriormente acompañado de un deterioro en aspectos emocionales, la motivación y el comportamiento social.

Tipos de demencia

Dentro de este síndrome clínico, podemos encontrar diferentes formas de demencia. No obstante, los límites entre los distintos cuadros clínicos de demencias tienden a ser difusos, por lo que es habitual que se presenten formas mixtas de demencias. Entre los más frecuentes tipos de demencia podemos encontrar:

  1. Demencia senil
  2. Demencia vascular
  3. Demencia frontotemporal
  4. Demencia de cuerpos de Lewy
  5. Enfermedad de Alzheimer

Demencia senil

¿Qué es la demencia senil?

La demencia senil no es considerada una enfermedad específica, es un término que se utiliza para clasificar la aparición de la demencia en edades avanzadas y se caracteriza por un deterioro del funcionamiento cognitivo, destacando la pérdida de memoria, la alteración en el lenguaje y la pérdida de juicio o dificultad en el razonamiento, así como la aparición de cambios de la personalidad de la persona.

El término de demencia senil cada vez está más en desuso, pues es incorrecto asociar la aparición de la demencia a las edades avanzadas, puesto que puede aparecer en cualquier edad.

Síntomas de la demencia senil

La sintomatología presentada en la demencia senil guarda relación con la funcionalidad del cerebro, entre los síntomas más comunes de este cuadro clínico podemos encontrar:

  • Alteraciones en el lenguaje.
  • Cambios de personalidad y del estado de ánimo, apareciendo episodios de inestabilidad emocional, irritabilidad, agitación e irascibilidad.
  • Pérdida de memoria a corto y largo plazo.
  • Alteración en la percepción del espacio y el tiempo, cursando con confusión.
  • Pérdida en las habilidades cognitivas, tales como el aprendizaje, el razonamiento, el juicio y la toma de decisiones.
  • Alteración en los hábitos de sueño.
  • En fases más avanzadas, aparece una incapacidad hacia el autocuidado (descuido de la higiene personal, dificultades para comer, incontinencia…), que requiere relaciones de dependencia
  • Pérdida de peso.
  • Dificultades en la motricidad, perdiendo progresivamente la estabilidad para poder andar.

Causas de la demencia senil

Actualmente no se sabe con exactitud cuáles son las causas de la demencia senil, no obstante se ha relacionado con muchos factores. No obstante, la principal causa con la que se ha relacionado la demencia senil es la aparición de la enfermedad de Alzheimer, la cual ocupa una prevalencia de más del 65% de los casos de demencia mundial. Sin embargo, cuando se trata de una demencia irreversible, la demencia senil también puede aparecer a causa de la enfermedad con cuerpos de Lewy, la enfermedad de Huntington, la enfermedad de Parkinson, la degeneración frontotemporal y la enfermedad vascular. En artículo puedes ver la diferencia entre demencia senil y Alzheimer.

Por otro lado, determinadas lesiones cerebrales, la aparición de tumores, la depresión, la mala alimentación o el alcoholismo, también pueden ser los causantes del desarrollo de la demencia senil. No obstante, en estos casos puede llegar a ser reversible.

Tratamiento de la demencia senil

El tratamiento de la demencia senil dependerá de su origen. Si los síntomas de demencia son producidos por la alimentación, la depresión o el alcoholismo, deberá tratarse el trastorno o problema principal que causa la aparición de los síntomas.

Por otro lado, si su aparición es debida al desarrollo de la enfermedad de Alzheimer o otra clasificación de demencia, como la demencia vascular, hoy en día no existe un tratamiento que impida su evolución, pues son enfermedades degenerativas. No obstante, si la enfermedad es detectada en fases iniciales pueden introducirse medicamentos que ayuden a ralentizar el deterioro y hacer uso de terapias psicoterapéuticas que ayuden a aumentar la calidad de vida.

Demencia: qué es, tipos, síntomas y causas - Demencia senil

 

 

Demencia vascular

¿Qué es la demencia vascular?

La demencia vascular es la segunda demencia más prevalente, con una prevalencia del 10-20%, siendo la primera la enfermedad de Alzheimer. Para poder ser considerada una demencia vascular, debe haberse producido un deterioro cognitivo vinculado a lesiones cerebrales, las cuales deben estar causadas por una enfermedad cerebrovascular que produzca una interferencia en las actividades diarias. En este artículo puedes ver la diferencia entre demencia vascular y Alzheimer.

Síntomas de la demencia vascular

La aparición de los síntomas en este tipo de demencia serán muy distintos en cada persona, dependiendo de la etiología de la enfermedad. No obstante, algunos de los síntomas pueden ser parecidos a los de otros tipos de demencias. Los síntomas más frecuentes en la demencia vascular son:

  • Pérdida de memoria
  • Dificultades para concentrarse
  • Aparición de humor depresivo en consecuencia de la demencia
  • Crisis epilépticas
  • Confusión aguda
  • Aparición de alucinaciones y/o delirios
  • Irascibilidad e irritabilidad, que pueden causar conductas agresivas a nivel físico y/o verbal
  • Síntomas neurológicos, tales como parálisis o disminución de la fuerza física
  • Problemas de incontinencia

Causas de la demencia vascular

Tal y como hemos indicado previamente, la aparición de la demencia vascular es debida a una enfermedad cerebrovascular. Sin embargo, hay un conjunto de factores que incrementan el daño producido, entre ellos podemos encontrar: la edad, sufrimiento de un ictus, niveles elevados de colesterol, diabetes, hipertensión arterial, enfermedades cardíacas y el tabaquismo.

Tratamiento de la demencia vascular

Al tratarse de una enfermedad producida por un daño cerebral, nos topamos frente a una demencia irreversible, no obstante aunque no se pueda recuperar el deterioro cognitivo producido, se puede retrasar su desarrollo actuando sobre diferentes factores de riesgo cardiovascular, como:

  • Control sobre la presión arterial, llevando un control exhaustivo frente la hipertensión y los problemas cardíacos. Para impedir las alteraciones arteriales, es fundamental llevar una correcta alimentación.
  • Evitar los altos niveles de colesterol, con una adecuada alimentación y la práctica de ejercicio.
  • Frente a la diabetes, llevar un control sobre los niveles de glucemia y hemoglobina glicosilada.
  • Evitar el consumo de tabaco y alcohol.
  • Realizar tratamientos de rehabilitación, tales como la fisioterapia y recibir un soporte en el lenguaje y la memoria, para tratar de maximizar en la medida posible las funciones cognitivas en deterioro.
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Demencia frontotemporal

¿Qué es la demencia frontotemporal?

La demencia frontotemporal es la demencia más desconocida de todas, confundida habitualmente con un trastorno psiquiátrico debido a su curso. Su prevalencia es de un 10% en la población y aparece habitualmente entre los 40 y 75 años.

Este tipo de demencia afecta a los lóbulos frontales, encargados del comportamiento y las emociones y temporales, que atienden a las funciones sobre la percepción de la audición, la memoria, el lenguaje, la comprensión, la emocionalidad, la percepción visual y el reconocimiento facial.

Síntomas de la demencia frontotemporal

Los síntomas en este tipo de demencia pueden ser muy diferentes en todas las personas, dependiendo del predominio de las áreas afectadas y de su desarrollo, debido a que es una enfermedad neurodegenerativa. Entre los síntomas más frecuentes podemos encontrar:

  • Cambios en el comportamiento y la personalidad: pueden aparecer la realización de acciones inapropiadas en función del contexto, aparición de apatía, conductas compulsivas repetitivas, deterioro en el juicio, desinhibición, deterioro en la higiene personal y cambios en los hábitos alimentarios y falta de conciencia, entre otros.
  • Alteraciones en el lenguaje y el habla: puede aparecer una dificultad progresiva para hacer uso de lenguaje y entenderlo. Por otro lado, pueden presentar anomia (dificultad para nombrar objetos) o perder la capacidad para reconocer el significado de las palabras. También es frecuente la aparición de discursos telegráficos, haciendo construcciones erróneas en las oraciones.
  • Alteración en el movimiento: se caracteriza también por la aparición de alteraciones en el movimiento, parecidos a los que aparecen en la enfermedad de Parkinson, tales como: temblor, contracciones musculares, alteración en la coordinación, rigidez, dificultad para tragar o debilidad muscular.

Causas de la demencia frontotemporal

Se desconocen con exactitud las causas de la demencia frontotemporal, sin embargo se ha relacionado con la mutación de un conjunto de genes, que afectan directamente a los lóbulos temporales y frontales, causando en ellos un encogimiento. Aún así, en el 60% de los casos de demencia frontotemporal, no existen antecedentes familiares con la enfermedad.

Tratamiento de la demencia frontotemporal

Al tratarse de una demencia irreversible, como la demencia vascular, en la actualidad no existe un tratamiento que revierta la enfermedad. Sin embargo, en función de la sintomatología presentada se hace uso de fármacos determinados que reduzcan los síntomas.

A nivel conductual, las conductas de carácter agresivo e irritable tienden a formar parte de los objetivos principales de tratamiento, debido a que son muy problemáticas para el paciente y para sus seres queridos. Estas conductas tienden a tratarse con fármacos antipsicóticos a corto plazo. También es habitual hacer uso de antidepresivos, como la trazodona, para tratar los cambios de comportamiento.

En la demencia frontotemporal es muy importante el tratamiento no farmacológico, debido a los elevados problemas en el lenguaje y el habla que presentan. De modo que es importante ofrecerles estrategias que les ayuden a mejorar su comunicación.

Como en las otras demencias, son muy importantes los hábitos para aumentar su calidad de vida, tales como una correcta alimentación, evitar sustancias nocivas como el tabaco o el alcohol, hacer ejercicio regularmente y tener unos buenos hábitos de sueño e higiene.

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Demencia de cuerpos de Lewy

¿Qué es la demencia de cuerpos de Lewy?

La demencia de cuerpos de Lewy, junto a la enfermedad de Alzheimer y la demencia vascular, es una de las demencias progresivas más frecuentes en la población. Se trata de una enfermedad neurodegenerativa, de modo que hay una degeneración, deterioro o muerte de las neuronas de nuestro cerebro, que cursa de forma progresiva y es irreversible. Se caracteriza por la aparición de depósitos de proteínas, conocidos como cuerpos de Lewy, en las neuronas. La aparición de estas proteínas causa una interrupción en los neurotransmisores, es decir, interrumpe el mensaje químico y por ello la función cerebral se ve alterada.

Síntomas de la demencia de cuerpos de Lewy

Los síntomas producidos por este tipo de demencia pueden fluctuar mucho en función de la persona y pueden confundirse sintomáticamente con otras enfermedades, tales como el Parkinson y la enfermedad de Alzheimer. En esta demencia destacan, como en el conjunto de ellas, el deterioro en las funciones ejecutivas, la pérdida de la fluencia verbal y la alteración visuoespacial y visuoconstructiva, pero parece ser que otras funciones como la memoria, no se ven tan alteradas. Sin embargo, en este tipo de demencia destacan los síntomas siguientes, por encima de los descritos:

  • Fluctuaciones cognitivas: se producen alteraciones bruscas en las habilidades mentales, las cuales causan que la persona pueda estar con plena habilidad mental un día (orientada, sin dificultades en el habla y con coherencia) y al siguiente mostrar alteraciones en todas estas funciones. Estos cambios pueden ser muy bruscos, pudiendo presentar variaciones en un mismo día o una misma hora.
  • Alucinaciones visuales: el 80% de las personas que sufren esta enfermedad presentan alucinaciones, generalmente de tipo visual y más inusualmente de carácter auditivo, olfativo o táctil.
  • Síntomas parkinsonianos: esta enfermedad tiende a confundirse con el Parkinson debido a la similitud de sus síntomas. La persona que sufre la demencia con cuerpos de Lewy, puede manifestar rigidez, temblores en reposo, lentitud de movimiento y problemas para mantener el equilibrio.

Causas de la demencia de cuerpos de Lewy

En la actualidad se desconocen las causas que generan la fabricación de las proteínas neuronales, responsables de la demencia de cuerpos de Lewy y comúnmente es confundida con la enfermedad de Parkinson, con la que comparte muchas similitudes a nivel sintomático y neurológico. También es frecuente que cueste diferenciarla de la enfermedad de Alzheimer, debido a que se ha observado que se producen acumulaciones de material amiloide en el tejido cerebral, como en la enfermedad de Alzheimer.

Aunque se habla de factores genéticos, no existen evidencias que demuestren que haya una predisposición genética y cabe destacar que al tratarse de una demencia degenerativa, el envejecimiento es uno de los principales factores de riesgo para su desarrollo.

Tratamiento de la demencia de cuerpos de Lewy

Al ser una enfermedad irreversible, no existe actualmente un tratamiento para su remisión. Sin embargo, existen tratamientos para frenar su desarrollo y para paliar sus síntomas.

A nivel farmacológico se ha observado que determinados medicamentos que se usan en la enfermedad de Alzheimer ayudan a disminuir la sintomatología cognitiva y conductual de la enfermedad. No obstante, debe irse con cuidado al recetar medicamentos que son utilizados en la enfermedad de Alzheimer y en el Parkinson, puesto que se ha observado que pueden responder adversamente a ellos, como es en el caso de ciertos antipsicóticos como la Risperidona y el Haloperidol y algunos antiparkinsonianos.

Es importante, además de la administración de fármacos, ejecutar una estimulación cognitiva ofreciendo a la persona estrategias que pueda utilizar para mejorar las funciones cognitivas y capacidades, tales como la concentración, la atención, el lenguaje o los procesos de orientación.

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Enfermedad de Alzheimer

¿Qué es la enfermedad de Alzheimer?

El Alzheimer es la demencia más prevalente, con un 65% de los casos. Se trata de una enfermedad neurodegenerativa, que causa en general una pérdida pronunciable y progresiva de las neuronas cerebrales. Su aparición se concentra generalmente en las personas de la tercera edad e inusualmente en los jóvenes o adultos.

Síntomas en la enfermedad de Alzheimer

Del mismo modo que en los otros tipos de demencias, la aparición de sus síntomas puede variar mucho en función de la persona, debido a que no hay una única evolución de la enfermedad y esta puede no percibirse hasta que haya evolucionado. No obstante, los síntomas que dan lugar a esta enfermedad son:

  • Pérdida de memoria: en la enfermedad se produce inicialmente un deterioro de la memoria a corto plazo, produciendo olvidos de las acciones más próximas, como recordar qué ha comido hoy. La persona tiende a ser consciente de estos olvidos y a medida que avanza la enfermedad, las pérdidas de memoria son más pronunciadas y se extienden a la memoria a largo plazo.
  • Dificultades para realizar tareas cotidianas: aparecen dificultades para la realización de las tareas cotidianas, como olvidar qué debían comprar, cómo hacer uso de un electrodoméstico u olvidar dónde han dejado las llaves.
  • Alteración en el lenguaje: son pronunciadas las dificultades de expresión que presentan las personas que sufren la enfermedad, siendo frecuentes los “circunloquios” como: “esta tarde iré a allí donde se compra la comida”, en vez de decir al supermercado.
  • Desorientación del tiempo y el espacio: pueden sentirse desorientados la mayor parte del tiempo, siendo frecuente que se desorienten y se pierdan y que no sepan decir en qué día, mes, año y lugar se encuentran.
  • Disminución de la capacidad de juicio: el deterioro del juicio les conduce a escoger decisiones erróneas, por ejemplo: emplear chaqueta en verano.
  • Pensamiento abstracto: presentan dificultades frente al pensamiento abstracto, como en el cálculo.
  • Cambios de humor y de comportamiento: aparecen cambios repentinos de humor, que tienden a ir acompañados de agitación. Esta conducta agresiva produce un fuerte impacto en sus seres queridos.
  • Cambios de personalidad: se producen cambios drásticos en la personalidad, generalmente hacia personalidades desconfiadas, dependientes y/o ariscas.

Causas en la enfermedad de Alzheimer

Es la disminución progresiva de las neuronas cerebrales lo que causa el desarrollo de la enfermedad. Concretamente, el neurotransmisor acetilcolina se produce con menores cantidades, lo que conlleva un deterioro de las vías colinérgicas del sistema cerebral.

Algunos factores como la edad, la genética o los factores ambientales (como las dietas elevadas en grasas), se relacionan con una mayor probabilidad de su aparición.

Tratamiento en la enfermedad de Alzheimer

Aunque no existe un tratamiento que revierta la enfermedad, si esta es detectada en sus fases iniciales o medias puede hacerse uso de medicamentos que ayuden a frenar su desarrollo, como pasa con el resto de demencias degenerativas.

Concretamente, los fármacos que han demostrado ser eficaces en su tratamiento son los inhibidores de la colinesterasa, los cuales durante un año y medio permiten retardar su desarrollo.

Al igual que en las otras demencias, es importante atender a los síntomas psicológicos y conductuales, con el objetivo de aumentar la calidad de vida de estas personas y las de su entorno. Para hacer frente al carácter depresivo tienden a utilizarse fármacos antidepresivos, mientras que para modificar las alteraciones en el sueño y regular la agitación o las alucinaciones, se administran neurolépticos y benzodiacepinas.

La medicina paliativa es una de las principales aportaciones del tratamiento, pues es esencial buscar el mayor bienestar de estas personas. A nivel psicológico se ofrecen estrategias que ayuden a la persona a aceptar y afrontar la enfermedad y la muerte.

Todas las acciones de su tratamiento están destinadas a aumentar en la medida posible la calidad de vida de las personas que la padecen, reduciendo el dolor físico y psíquico de ellos y de sus seres queridos.

Demencia: qué es, tipos, síntomas y causas - Enfermedad de Alzheimer

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

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