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Mi hijo no acepta a mi pareja: ¿qué hago?

 
Por Júlia Ortiz, Educadora y editora. 28 mayo 2019
Mi hijo no acepta a mi pareja: ¿qué hago?

En este articulo de Psicología-Online, te explicamos qué puedes hacer si tu hijo no acepta a tu nueva pareja, qué conductas se pueden ver en él y cómo solucionarlo.

Los niños, al romperse el vínculo entre sus padres, muchas veces tienden a enfocarlo como algo muy malo, piensan que esta nueva persona va a robarles el amor de papá y mamá o que les van a abandonar. Tendremos en cuenta que para ellos la familia es el espacio donde se sienten seguros y confortables, es su zona de confort, si esta se rompe todo tambalea. Deberemos tener paciencia, comprensión y mucha empatía.

Hay varios factores para que tu pareja y tu hijo no se lleven bien y pueden variar en cómo de traumático puede ser una separación, entre ellos: la edad del niño, la personalidad, la madurez, la sensibilidad, cómo enfocamos el problema, como era la relación actual con sus padres, etc.

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¿Cómo puede reaccionar mi hijo ante la llegada de mi nueva pareja?

Estas son algunas de los conductas o reacciones que puede padecer tu hijo ante la llegada de una nueva pareja en tu vida:

  • Rechazo y odio hacia tu pareja.
  • Ansiedad.
  • Faltas de respeto (sobre todo en niños más mayores).
  • Llamadas constantes de atención.
  • Rabietas.
  • Celos.
  • Aislamiento.
  • Pesadillas.
  • Agitación o rasgos depresivos.
  • Mucho apego o por el contrario poco apego.
  • Irritación por todo.
  • Disminución del apetito.
  • En niños pequeños pueden haber regresiones de conducta: hacerse pis en la cama, querer biberón...

Puede servirte de ayuda los consejos que ofrecemos en el artículo Cómo controlar las emociones negativas en los niños.

Mi hijo no acepta a mi pareja: ¿qué hago?

Verbalizar el problema

Primero de todo, debemos verbalizar el problema. Debemos ver al niño como un ser competente y activo al mundo. No debemos darle menos importancia a un problema de un niño que a un problema de un adulto. Le explicaremos que nadie intentará sustituir a ninguno de los dos y también debemos verbalizar las necesidades que tenemos como adultos, el derecho a rehacer nuestra vida. Si el niño siente que no se han tenido nunca en cuenta sus preocupaciones o, simplemente, nunca se le ha dado importancia, puede que ahora no sepa que puede hacerlo. Le intentaremos transmitir que papá y mamá están a su lado para que pueda expresarse y exteriorizar sus preocupaciones sin ser juzgado o menospreciado por ser niño.

Tener paciencia

Debemos darle tiempo, tener paciencia. Los niños tienen derecho a no aceptarlo todo a la primera. A los adultos, hay cosas o situaciones que simplemente no nos gustan o que tardamos más en aceptar. A ellos, les pasa exactamente lo mismo y es importante no imponer nada porque sí. Racionalizar y entender al niño. Si le damos la capacidad de cuestionarse y de ver qué le gusta o qué no, le estamos dando la posibilidad de construir su propia personalidad e identidad.

No les obligaremos a hacer demostraciones afectivas, no les forzaremos a besar ni a abrazar a nuestra nueva pareja. Serán ellos mismos los que elegirán cuándo quieren empezar a mostrar su afecto hacia ella.

Dialogar

Antes de presentar a tu nueva pareja, conversa sobre tu relación con tu hijo lo más fluidamente posible. Ve explicándole y preparando el terreno antes de un encuentro, así podrás ver su reacción y si es buen momento para presentarlo o no. También deberemos estar seguros de que la relación sea estable, puede que simplemente aún no sea el momento y podamos esperar a hacerlo.

Planificar encuentros

Para que el niño se vaya familiarizando con la nueva pareja, podemos hacer planes conjuntamente, algún plan en concreto que a él le encante. Si integramos a la nueva pareja en un ámbito donde el niño se siente en su zona de confort y está a gusto, será más fácil su aprobación. Al principio, puede ir a días, a días estar bien y a días puede hacer regresiones de conducta. Es totalmente normal. Debemos dar tiempo.

Cambiar el enfoque de nuestra mirada

Ver más allá y cambiar el enfoque de nuestra mirada. Cuando un niño se enfada o hace una rabieta no lo hace porque sí. Cada comportamiento tiene un porqué detrás, el cual no vemos. Para ayudar a entenderlo, podemos imaginarnos un iceberg: la rabieta es lo que se ve, lo que sobresale del agua, y lo que está debajo del agua podemos entenderlo como el porqué de la rabieta o enfado (inseguridades, incomprensión, miedos, descontrol emocional, etc.). Este método lo podemos usar para todo tipo de conflicto, siempre hay algo detrás de un mal comportamiento o una llamada de atención.

Sobre todo en niños más pequeños, intentaremos que los hábitos y rutinas no se vean demasiado afectados, sobre todo, si la nueva pareja se incorpora a la convivencia diaria. Los niños necesitan rutinas, las rutinas les dan estabilidad y cuando estas se ven afectadas puede que se sume cierta dificultad a la separación en sí.

No discutir delante del niño

A los niños les angustia ver discutir a sus padres, como hemos comentado anteriormente, para él, es su zona de confort. Intentaremos que sea una separación lo más natural posible y si no es posible, no discutiremos delante de él.

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¿Cómo actúo con mi nueva pareja ante el problema?

La comunicación en la pareja juega un papel muy importante en este punto, pues debemos ser los adultos los que tomemos las riendas del problema y pactemos cómo nos enfrentamos a él. Deberemos compartir cómo nos sentimos y qué es lo que queremos para nuestro hijo.

Primero de todo, es muy importante establecer unos roles. No se tienen que ocupar roles a los cuales no se corresponden. La manera como intervenga nuestra pareja en la educación de nuestro hijo, como todo, tiene que ser progresiva y gradual. Deberemos evitar que sea una intervención invasiva. Habrá autoridad por su parte pero siempre respetando unos límites, el niño se puede sentir invadido en su propia casa por una persona que identifica como un "desconocido" y causar rechazo. Estos límites son los que deberemos poner y pactar conjuntamente dependiendo de las circunstancias.

También deberemos transmitirle a nuestra pareja la forma en la que hemos educado a nuestro hijo, la metodología y qué valores queremos transmitirle, pues esta debe seguir siendo como nosotros elijamos.

Si hay algo que no nos gusta o que no nos parece bien, es importante hablar con nuestra pareja, si por el contrario, interiorizamos las preocupaciones, causaremos más problemas.

En conclusión...

Una separación o divorcio puede ser un momento muy complicado para los niños y si no se lleva de forma adecuada puede llegar a ser traumático. Llevado de una forma respetuosa y con mucha comunicación fluida y honesta, asertividad, comprensión y empatía podemos hacerlo más llevadero para ellos.

Actuar con sentido común, ser conscientes de lo que nos gustaría o no a nosotros como adultos, nos puede servir para entender por lo que está pasando el niño. Así mismo, para comprobar si el valor que le estamos dando a sus sentimientos y a su forma de exteriorizar cómo se siente, es la mejor. Cambiar el enfoque de nuestra mirada, ver más allá.

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

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