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Cómo saber cuándo ir al psicólogo

Por Anna Badia Llobet, Psicóloga y editora. 20 agosto 2020
Cómo saber cuándo ir al psicólogo

¿Ir al psicólogo funciona? Todavía hay personas que dicen "no creer" en la psicología o que afirman que "ir al psicólogo es de locos". Nada más lejos de la realidad. La psicología no es una creencia que puedas tener o no tener, la psicología es una ciencia, una disciplina con una sólida base científica y una profesión sanitaria reconocida por el sistema como todas las demás. Evidentemente, ir al psicólogo o psicóloga funciona. Existen métodos de evaluación validados y protocolos de tratamiento eficaces con evidencia científica. Ahora bien, la psicología no es magia y no lo soluciona todo a todo el mundo. Es interesante saber en qué áreas trabaja, qué tipo de problemas soluciona y para qué situaciones está indicado acudir a estos profesionales. ¿Cómo saber cuando ir al psicólogo? En este artículo de Psicología-Online encontrarás 30 motivos por los que sí necesitas ver a un psicólogo o psicóloga.

Qué es un psicólogo/a

Un o una profesional de la psicología es una persona con estudios universitarios que ha cursado la licenciatura o el grado de psicología. La psicología es la ciencia que estudia los procesos mentales y el comportamiento de las personas. Como las personas pasamos por diferentes etapas durante la vida y tenemos varias áreas o facetas, también existen diferentes especialidades de la psicología, que abordan cada una de estas divisiones. Entre ellas, encontramos la psicología clínica o sanitaria, educativa, del deporte, del trabajo y las organizaciones, social, comunitaria, forense, experimental, neuropsicología... Dentro de la psicología clínica encontramos diferentes especialidades en función del tipo de paciente que trata, como la psicología infantil, juvenil, de adultos, psicogerontología, especializada en trastornos de personalidad, en maltrato, en autoestima...

Además de todas estas especializaciones, es muy importante saber que en psicología existen diferentes corrientes o enfoques. Aunque su objetivo es el mismo: estudiar los fenómenos mentales y conductuales para intervenir favoreciendo el bienestar psicológico, esto puede realizarse siguiendo métodos y técnicas bastante diferentes, aunque igual de válidos. Son diferentes perspectivas y formas de trabajar.

En función de tus necesidades y tus objetivos deberás buscar un tipo de profesional u otro. A continuación veremos cuándo ir al psicólogo o psicóloga.

Cómo saber cuándo ir al psicólogo - Qué es un psicólogo/a

Cómo saber si necesito ir al psicólogo/a

¿Cómo saber si tengo que ir al psicólogo/a? En primer lugar, debes saber que ir al psicólogo o a la psicóloga puede ser útil en cualquier situación. Siempre será beneficioso que te conozcas más y que aprendas sobre tus procesos psicológicos, que analices tus pensamientos y que gestiones tus emociones. Sin embargo, existen una serie de motivos para ir al psicólogo, algunas situaciones concretas en las que es mejor consultar con un o una profesional. ¿Para qué sirve ir al psicólogo? A continuación veremos en qué casos es importante consultar con un o una profesional de la psicología:

  1. Te haces daño a ti o haces daño a los demás. Ya sean agresiones físicas o verbales, en forma de autoagresividad o heteroagresividad, deben cesar cuanto antes. Un psicólogo o psicóloga realizará una evaluación de tu personalidad y de tu situación actual para encontrar la causa de este comportamiento y enseñarte estrategias para gestionar tus emociones y desarrollar el autocontrol. Además, las agresiones dejan consecuencias psicológicas que deben ser tratadas por profesionales.
  2. Has vivido una situación de maltrato o violencia: existen muchos tipos de violencia, desde violencia doméstica hasta agresiones sexuales, pasando por el acoso laboral. La ayuda profesional será útil para reconstruir tu autoestima y dotarte de estrategias de autocuidado.
  3. Has vivido una situación traumática: desde un atentado hasta un accidente de tráfico, el acompañamiento de un psicólogo o psicóloga te ayudará a procesar el suceso y hacer frente a los posibles síntomas postraumáticos.
  4. Has sufrido una pérdida: puede ser que un familiar fallezca, que pierdas tu trabajo o que debas emigrar. Cuando existe una gran pérdida, es necesario un duelo. La ayuda psicológica será útil para transitar por el proceso de duelo de una forma más sana.
  5. Has recibido un diagnóstico impactante: el diagnóstico de una enfermedad grave, por ejemplo, implica muchos cambios y pérdidas, por lo que no deja de requerir un duelo, que será mejor transitar con herramientas y acompañamiento profesional. Por eso, existe, por ejemplo, la psicooncología.
  6. Tienes problemas de sueño: duermes poco o demasiado desde hace un tiempo y esto no es habitual en ti. Tanto el dormir demasiadas horas (hipersomnia) como la dificultad para dormir (insomnio) son síntomas que pueden indicar algún problema o trastorno psicológico. Siempre es mejor consultar con un profesional.
  7. Tu apetito ha cambiado drásticamente: otro de los indicadores de cómo estamos es nuestro apetito. Igual que en el caso anterior, tanto si sientes mucha más hambre de la habitual o mucho menos, pueden ser señales de problemas o desórdenes psicológicos y vale la pena realizar una valoración profesional.
  8. Te sientes muy cansado/cansada: este es otro de los síntomas característicos de los trastornos psicológicos. En este artículo vemos los motivos del cansancio y su relación con la psicopatología.
  9. No tienes ganas de hacer nada: la falta de interés, de motivación y de voluntad para realizar tareas son síntomas típicos de trastornos depresivos, pero también de demencias, entre otras afecciones. Por ello, la mejor opción es consultar con un profesional.
  10. Te cuesta concentrarte y tomar decisiones: si sientes dificultad a la hora de pensar, razonar o tomar decisiones, consulta a un o una profesional, pues puede ser síntoma de trastornos psicológicos.
  11. Tienes problemas de memoria: la falta de memoria o la percepción de la misma también es un síntoma de problemas y enfermedades psicológicas, que pueden ir desde un episodio de estrés hasta el inicio de la enfermedad de Alzheimer, por lo que vale la pena consultar con especialistas.
  12. Sientes mucha más energía de lo habitual: si sientes que piensas más rápido de lo normal (taquipsiquia), que tienes mucha energía, que no necesitas dormir y te sientes muy capaz de llevar a cabo proyectos complejos, puede ser que estés presentando algún episodio o trastorno psicológico.
  13. Hay cosas que te preocupan mucho: sientes que te preocupas mucho más que los demás y hay ciertos temas que te abruman tanto que interfieren en tu día a día. Pasas mucho tiempo pensando en el mismo tema y te sientes nervioso o nerviosa habitualmente.
  14. Hay alguna situación puntual que te desborda: tienes un pico de estrés debido a problemas familiares, cambios laborales, unas oposiciones, una ruptura de pareja, una mudanza... cualquier evento que te resulte difícil gestionar. Un profesional te enseñará técnicas de relajación, de manejo emocional, de reestructuración cognitiva, de gestión del estrés o lo que necesite tu caso en particular.
  15. No puedes desarrollar tu vida con normalidad: hay cuestiones que interfieren en tu vida diaria normal. Por ejemplo, tienes un miedo que no te permite tener una vida social saludable o tu estado anímico te impide desempeñar tus tareas laborales.
  16. No puedes disfrutar de la vida: otro motivo por el que deberías consultar a un profesional es el hecho de no poder disfrutar de la vida. La anhedonia o incapacidad para sentir placer y disfrutar de actividades que antes se disfrutaban (aficiones, sexualidad...) es otro síntoma psicopatológico por el que vale la pena indagar.
  17. Tu estado de ánimo cambia constantemente: sientes que no tienes punto medio, siempre explotas, no logras conseguir un equilibrio en tu vida... la inestabilidad emocional es muy molesta y un signo de alarma que puede indicar ciertos trastornos psicológicos, como el trastorno de personalidad límite. Consultar con un o una profesional es necesario para recibir una valoración de tu caso en concreto.
  18. Tienes problemas con tu pareja que no conseguís manejar: ya sean problemas de comunicación, problemas sexuales o cualquier situación que sintáis que no tenéis herramientas para manejar. Contar con ayuda psicológica será realmente útil para descubrir el origen de los problemas y lograr un entendimiento.
  19. No quieres estar con tu pareja pero no puedes dejarla. Si la relación con tu pareja no te aporta bienestar, si no te sientes querido/a y no quieres continuar con la relación, si hay malestar, pero no puedes dejarlo, puede que te encuentres en una situación dependencia emocional. La ayuda profesional es clave para acabar con los falsos mitos del amor romántico, para reforzar tu autoestima y salir de relaciones insanas, para poder construir relaciones sanas y beneficiosas.
  20. Hace mucho que no tienes pareja a pesar de buscarla: sientes malestar por el hecho de no tener pareja y llevas tiempo buscándola. Puede que este deseo nazca del miedo a la soledad, puede que tus patrones relacionales sean desadaptativos y tus relaciones no tengan éxito... Puede deberse a muchos factores que un profesional podrá identificar y ayudarte a tratar.
  21. Tienes problemas en el trabajo: no te sientes agusto con el trabajo que realizas, soportas una gran carga de trabajo, pero tampoco sabes poner límites, estás envuelto o envuelta en un mal clima laboral... Cualquier situación complicada que vivas en el trabajo requerirá estrategias para gestionarla y un profesional de la psicología puede ayudarte a adquirirlas.
  22. No tienes amistades y eso te preocupa: otra ocasión en la que es necesario acudir al psicólogo/a es cuando no se tiene área social. Somos seres sociales y necesitamos contar con una red de apoyo, compartir con otras personas, sentirnos acompañados/as y parte de un grupo. Por ello, es posible que te produzca malestar no tener amistades. Puede que algunos rasgos de tu personalidad dificulten construir relaciones profundas o que te falte entrenar tus habilidades sociales, entre muchos otros motivos. Sea cual fuere, la ayuda psicológica será clave para superar esta situación.
  23. Pierdes los nervios con tus hijos/as a menudo: igual que en el rol de pareja, en el rol de padre o madre, se pueden observar nuestras vulnerabilidades. Criar es una tarea compleja que requiere equilibrio psicológico y muchas competencias. En este artículo explicamos los motivos del enfado continuado con los hijos e hijas.
  24. Te comparas con los demás constantemente: la comparación es una señal de que tu autoestima es negativa y/o inestable. Ir al psicólogo/a te ayudará a conocerte, aceptarte y respetarte, construyendo así una autoestima sana. La autoestima es el eje central que sustenta nuestro bienestar psicológico y es muy importante trabajar en ella.
  25. Tienes alguna adicción: consumo de sustancias, juego patológico, compras compulsivas, adicción al trabajo... Existen adicciones de muchos tipos, trastornos psicológicos con graves consecuencias que necesitan tratamiento psicológico.
  26. Tu entorno te lo recomienda. Hay muchos síntomas psicopatológicos que pasan desapercibidos para la persona que los presenta o que esta no es capaz de observar su importancia. Si varias personas cercanas te sugieren acudir a un profesional, es motivo para hacerlo. Por lo menos, consulta para tener una valoración profesional de la situación.
  27. No sabes cómo orientar tu vida. ¿Cuándo ir al psicólogo/a? Cuando no sabes qué es lo que te gusta, nada te apasiona, no sabes qué estudiar, qué tipo de trabajo buscar, te sientes perdido/a, agobiada/o, no sabes qué quieres hacer con tu vida... Puede que estés pasando una crisis existencial y que un psicólogo o psicóloga pueda ayudarte a conocerte, reencontrarte y aclarar tus ideas.
  28. Tienes hábitos poco saludables: tabaco, alcohol, comida basura, vida sedentaria..., ¿te sientes identificado/a? La autoestima no es decir lo bien que te ves en el espejo, la autoestima es cuidarte física y emocionalmente, respetar tu cuerpo y actuar acorde con lo que es mejor para ti y para tu salud. El consumo de sustancias, la mala alimentación, el descuido personal, el ver la televisión de forma improductiva, etc., son hábitos que denotan problemas de autoestima y que además sirven para camuflar carencias o evitar problemas psicológicos que no se han sabido gestionar. Una de las tareas de los psicólogos y psicólogas es hacer promoción de la salud, ayudar a dejar hábitos insanos e implementar hábitos saludables, solucionando el malestar subyacente con estrategias adaptativas.
  29. Quieres conocerte y entenderte mejor. Ir al psicólogo te ayudará a saber cómo eres, a analizar tus pensamientos, a sentir tus emociones y comprender tus comportamientos. Descubrirás cargas emocionales que quizás ni sabías que tenías, pero que estaban condicionando tu forma de actuar. Podrás sanar, mejorar y vivir más conscientemente y más acorde con tus valores y con tus creencias. En definitiva, ir al psicólogo o psicóloga te ayudará a tener una vida mejor.
  30. Quieres tratar pacientes: en caso de que quieras dedicarte a la psicología clínica o de la salud y que quieras trabajar como psicoterapeuta atendiendo a pacientes (o incluso como coach atendiendo a clientes) creo totalmente imprescindible pasar por un proceso de psicoterapia para conocerte en profundidad, ser consciente de tus propias cuestiones internas para poder manejarlas y que no interfieran en terapia, siendo así un buen o una buena profesional.

En este artículo hemos hablado de los motivos para acudir al psicólogo/a referentes a jóvenes, adultos o mayores. El caso de los infantes lo abordamos en otro artículo en el que explicamos cuándo ir al psicólogo infantil.

Cómo saber cuándo ir al psicólogo - Cómo saber si necesito ir al psicólogo/a

Cómo elegir un buen/a psicológo/a

Si te has sentido identificado o identificada con algunos de los puntos anteriores, puede que te hayas decidido a iniciar un proceso de psicoterapia con un profesional. Para elegir un buen psicólogo o una buena psicóloga, debemos tener en cuenta varios requisitos:

  • Formación académica reglada. Una persona que se dedica profesionalmente a la psicología, sea en la rama que sea y de la forma que sea, es obligatorio que posea el título oficial de Graduado/a o Licenciado en Psicología. Además, dentro de cada especialidad, se pueden requerir otros títulos. Por ejemplo, en España, la legislación vigente dicta que para ejercer la psicología en el ámbito sanitario se debe estar en posesión del Máster Universitario en Psicología General Sanitaria o del título de Especialista en Psicología Clínica a través de la formación PIR (Psicólogo Interno Residente).
  • Especialización. Además de la formación académica, otro factor a tener en cuenta al elegir profesional es que esté especializado en el área en concreto que tiene que ver con tu problemática. Es decir, que se dedique a una tipología de pacientes, una área o una etapa de la vida en concreto. Como hemos visto, la psicología es muy amplia y un/a psicólogo/a que se dedica a la psicología forense puede que no sepa cómo intervenir con personas con demencia o con infantes con dificultades académicas. Es importante saber qué tipo de profesional se debe buscar en función de la problemática presentada. Por ejemplo, una profesional especializada en psicología educativa, si se trata de problemas de aprendizaje; en psicología clínica de adultos, cuando se trata de trastornos psicológicos de ansiedad, depresión, trastornos de personalidad...; o en terapia de pareja, si tu consulta es por problemas en tu relación.
  • Actualización. Otro factor relevante es que el o la profesional de la psicología esté actualizado/a. La psicología es una ciencia relativamente nueva y en constante crecimiento y cambio en función de los resultados de las investigaciones que se realizan constantemente. Por eso, los profesionales de la psicología debemos estar informados de los estudios recientes.
  • Comodidad. Un requisito imprescindible es que el profesional te transmita confianza. Lo más probable es que no encajes con todos los profesionales y la forma de trabajar de cada uno de ellos. Así que, si no estás cómodo/a con un profesional, si no confias en sus técnicas o sientes que sus métodos no funcionan para ti, no dudes en comentarlo y buscar otro profesional si es necesario. Un buen profesional puede recomendarte o derivarte a otros profesionales que trabajen más acorde a tus necesidades.

Cómo es ir al psicólogo por primera vez

En la primera consulta con el psicólogo o psicóloga se suele realizar una sesión de presentación y evaluación. Lo más probable es que el o la profesional te pregunte por tu motivo de consulta, por tu situación actual y por la evolución del problema con el objetivo de recoger la información principal.

Por su parte, el profesional también te explicará el funcionamiento del proceso de psicoterapia. Expondrá su visión del problema o situación presentada y cómo se puede trabajar. Te explicará cómo será el proceso de evaluación y qué técnicas se utilizarán (tests, entrevistas, interconsultas, pruebas médicas...) para poder llegar a un diagnóstico o a la causa y explicación del problema presentado. También te explicará qué opciones de tratamiento existen, las diferentes técnicas y métodos que se pueden utilizar para ir solucionando y mejorando los diferentes aspectos de la problemática.

Durante las primeras sesiones se irán evaluando los síntomas que presentas y tus rasgos de personalidad para hacer una "radiografía psicológica" de tu persona, tanto de tu forma de ser como de tu problema actual. De esta forma, el psicólogo o psicóloga podrá adaptar las técnicas a lo que mejor funcione para ti. Juntos o juntas establereceréis unos objetivos principales que serán las líneas de trabajo iniciales, aunque a menudo van apareciendo nuevos objetivos a lo largo del proceso.

Cuando vas al psicólogo/a por primera vez, también tú debes observar los factores mencionados anteriormente sobre cómo elegir a un buen profesional.

Cómo saber cuándo ir al psicólogo - Cómo es ir al psicólogo por primera vez

Por qué ir al psicólogo o psicóloga

¿Qué beneficios tiene ir al psicólogo/a? A continuación veremos, a grandes rasgos, las principales razones para ir al psicólogo/a:

  • No recibimos educación emocional suficiente. Todos y todas tenemos emociones, pero no tenemos ni idea de cómo funcionan. Igual que tenemos pensamientos y nos comportamos de maneras que a veces no nos gustan. ¿Por qué? En general, no tenemos ni idea de cómo funciona la mente y eso hace que no entendamos nuestra manera de pensar, de sentir y de actuar. Ir al psicólogo aporta toda esta información.
  • Podemos dejar de sufrir. El cambio es posible, pero no es fácil. Requiere conocimiento, tiempo y práctica. Hay muchos trastornos psicológicos que tienen establecidos tratamientos eficaces y muchos problemas que se pueden solucionar a través de técnicas psicológicas. Por eso, ir al psicólogo/a siempre es bueno.
  • Necesitamos conocernos a nosotros/as mismos/as. Es fundamental saber quiénes somos y por qué somos así. Acudir a un profesional de la psicología aporta luz y claridad a estas cuestiones.
  • Necesitamos regularnos. Necesitamos aprender a gestionar nuestras emociones de una forma más sana y funcional, ya que es la manera de relacionarnos con nosotros/as mismos/as y con el mundo respetuosa y positivamente.
  • Nos merecemos vivir en paz. La razón principal para acudir al psicólogo o a cualquier otro profesional de la salud es que mereces vivir con bienestar. Ir al psicólogo o psicóloga es una forma más de cuidarte, igual que nutrirte de forma saludable o realizar las revisiones médicas que sean oportunas. Recuerda que la salud es lo más importante.

Cuándo dejar de ir al psicólogo/a

Una de las preguntas más realizadas es cuánto tiempo dura un tratamiento psicológico y cuándo se puede dejar de ir al psicólogo. Estas preguntas no tienen una respuesta exacta.

No es necesario dejar de ir al psicólogo, aunque se suelen finalizar las sesiones cuando la persona ha realizado los aprendizajes suficientes, ha incorporado bastantes estrategias y ha hecho los cambios necesarios para poder afrontar por sí misma las situaciones que vengan.

Según la persona y, sobre todo, según su patología (o problema), la duración de la terapia será una u otra. Por ejemplo, existe la terapia breve, que ocupa menos de 20 sesiones (normalmente, cerca de las 10 sesiones) que sería entre 2 y 4 meses aproximadamente. Ya que, según los creadores de la terapia breve estratégica, se pueden ver cambios alrededor de las 7 sesiones. Por otro lado, sin embargo, un episodio depresivo requiere, habitualmente, entre 9 y 12 meses de tratamiento, pudiendo ser mucho más largo en casos de recurrencia o resistencia.

También dependerá de la colaboración o no colaboración tanto del paciente como de su entorno cercano y de su adherencia al tratamiento. Es decir, de si se cumplen las sesiones y las tareas asignadas.

En definitiva, el psicólogo/a es un profesional sanitario al que se debe acudir y al que se tiene que tener derecho a acudir siempre que sea necesario.

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

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Bibliografía
  • American Psychiatric Association. (2014). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales: DSM-5. Madrid: Editorial Médica Panamericana.
  • Caballo, V. E., Buela-Casal, G., y Sierra, J. C. (1996). Manual de evaluación en psicología clínica y de la salud. Siglo XXI de España Editores.
  • Ortiz, M. Á. C., Ucles, I. M. R. y del Barrio Gandara, V. (2013). Evaluación clínica: diagnóstico, formulación y contrastación de los trastornos psicológicos. Sanz y Torres.
  • Vallejo, M. A. (1998). Manual de terapia de conducta. Madrid: Dykinson, Vols I y II.
  • Watzlawick, P., & Nardone, G. (1997). Terapia breve strategica. Cortina.

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2 comentarios
Su valoración:
nuria veras
muy util
Su valoración:
clara sanchez
Me identifico con algunas señales. Gracias por la información.

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