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Por qué me siento inferior a los demás

Por Maite Nicuesa. 4 abril 2018
Por qué me siento inferior a los demás

Uno de los síntomas más evidentes de que estamos pasando por un periodo de vulnerabilidad en nuestra autoestima es que nos comparamos con relativa frecuencia con los demás. Y, además, el matiz de la comparación adquiere un prisma negativo para quien se posiciona en un rol de inferioridad. Esta actitud produce dolor para quien se siente menos importante que los demás en una entrevista de trabajo, en un examen o en las relaciones personales del tiempo libre.

Esta tendencia a la comparación ha adquirido un nuevo escenario en el contexto actual a partir de la proyección constante de las redes sociales. Si alguna vez te has preguntado "¿Por qué me siento interior a los demás?" en Psicología-Online nos gustaría ayudarte con estas observaciones.

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5 síntomas que indican que te sientes inferior a los demás

Si quieres saber por qué te sientes interior a los demás, antes que nada es importante que analicemos si, realmente, esta es tu situación. Aquí te descubrimos algunos de los signos más comunes que te indicarán que, efectivamente, te sientes inferior:

  1. Pesimismo y negatividad. Tu actitud inicial ante muchos de los proyectos que emprendes es el pesimismo y la negatividad a partir de pensamientos que repiten el esquema: “No lo voy a lograr”. Es decir, incluso antes de haberte dado la oportunidad de observar la evolución de los hechos, te pones en lo peor, mientras que confías en la buena suerte de los demás a quienes atribuyes cualidades de perfección. Lo que ocurre en este caso es que al empezar con este peso de la negatividad, arrastras esta energía de desconfianza a lo largo del proceso hacia la meta.
  2. Exageración de las dificultades y falta de conciencia de las propias fortalezas personales. Tu atención se centra más en aquellos posibles obstáculos que en tu potencial interno. De forma habitual consideras que tienes poca suerte porque otorgas un gran poder a los demás. Mides tu propio valor en función de la alteridad y esto te produce una gran inestabilidad porque la base de tu bienestar y de tu crecimiento está en ti.
  3. Te sientes a la sombra de alguien. Es decir, allí donde estés, sientes que hay alguien que te eclipsa por algún motivo. Incluso, este pensamiento te genera un gran desgaste interno durante tus momentos de soledad puesto que tu diálogo mental gira en torno a esta cuestión.
  4. Envidia. Esta es una manifestación posible en el estado de ánimo de aquel que en esta tendencia hacia la comparación percibe los logros ajenos como el recuerdo de las propias carencias personales. La persona siente tristeza por ese bien que el otro posee y que le recuerda aquello que a él le falta. La envidia trasciende al plano material ya que, por ejemplo, una persona que se posiciona en un rol de inferioridad puede sentir celos del carisma ajeno.
  5. Te preocupa en exceso agradar a los demás. Aquella persona que se siente inferior y que sitúa al otro en un rol de superioridad, busca su propia afirmación interna a través de la aprobación externa.

En el caso de que esto te ocurra en el terreno amoroso, te recomendamos leer este otro artículo en el que descubrirás por qué te sientes inferior a tu pareja.

Por qué me siento inferior a los demás - 5 síntomas que indican que te sientes inferior a los demás

5 causas por las que te sientes inferior a los demás

Vamos a analizar ya de forma detenida por qué te sientes interior a los demás. Aquí te descubrimos algunas de las causas más comunes que pueden hacer aparecer esta emoción.

Segundo plano

Haberte sentido en un rol secundario en un escenario importante como el grupo de amigos. Por ejemplo, aquellas personas que han formado parte de un entorno en el que su voz no se ha tenido en cuenta o siempre se ha escuchado menos que la de otros líderes y personas más protagonistas, entonces, puede llegar a una conclusión negativa sobre su nivel de interés.

Esta situación también puede producirse en el ámbito profesional cuando, por ejemplo, un trabajador observa que por mucho que se esfuerza no recibe un reconocimiento a modo de motivación externa, sin embargo, sí observa las felicitaciones que reciben otros compañeros por parte del líder. El entorno del que formamos parte también nos envía mensajes continuos. Sin embargo, es importante que si te encuentras en una situación de este tipo no dejes que ese condicionamiento social afecte a tu propio estado de ánimo.

Presión

Te encuentras bajo presión de un momento importante. Por ejemplo, desde hace un tiempo dedicas mucho espacio al trabajo y poco margen a tu tiempo libre. Tu nivel de descanso tampoco es el adecuado. Existe alguna meta en tu vida para la que te estás preparando y esa fecha se acerca generando en ti una presión intensa porque has depositado muchas expectativas en los resultados de esa prueba.

Por ejemplo, un examen de Doctorado. Este sentimiento de inferioridad en este tipo de circunstancia suele estar vinculado al miedo de que algo salga mal en la prueba, el cansancio acumulado que genera el estrés (y que afecta a la higiene mental), así como el perfeccionismo.

Recuerdos del pasado

Por ejemplo, haber recibido valoraciones negativas por parte de los demás durante la etapa del instituto. Este momento es especialmente significativo en el desarrollo hacia la etapa adulta, esta es una de las razones por las que la huella de aquel periodo deja una memoria que puede traducirse en esta idea de falta de valía propia.

Dificultades académicas o profesionales

En la sociedad actual, la identidad personal se confunde en muchos casos con el propio estatus profesional. Desde esta perspectiva, el desempleo de larga duración puede afectar a la persona hasta el punto de sentirse inferior a los demás porque el trabajo está conectado con otros muchos ingredientes. Por ejemplo, la integración social, el estilo de vida y la ocupación del tiempo.

Una experiencia traumática

Haber sido tratado de forma injusta en una relación cercana e íntima. Por ejemplo, un vínculo de pareja marcado por los comentarios de sarcasmo e ironía constante que hacen que el afectado se sienta ridiculizado por parte de esa persona que supuestamente le quiere. Esta contradicción de un amor que no se manifiesta como tal produce un mensaje distorsionado en el ánimo.

En este otro artículo te descubrimos los síntomas y tratamiento del complejo de inferioridad en niños para que sepas cómo superar esta situación.

Cómo dejar de sentirte inferior a los demás

  • Encuentra tu fortaleza. ¿Qué es aquello que te gusta hacer? ¿En qué actividad destacas? Es importante que dediques tiempo a aquellos retos para los que te sientes preparado porque, de este modo, al observar estos resultados positivos, también te das cuenta de tu propia capacidad. Por ejemplo, si te encanta la escritura, establece una red de ocio en torno ase objetivo al asistir a un taller literario o crear un blog para compartir tus escritos.
  • Decide vivir tu presente sin establecer constantes comparaciones con el pasado. Desde esta nueva etapa de tu vida, puedes establecer nuevas relaciones personales. Intenta elegir a aquellas personas con las que te sientes bien porque su compañía es una influencia positiva en tu vida.
  • Intenta ser un buen confidente y un buen oyente. Disfruta de los planes de conversación con los demás. Y durante esas conversaciones, intenta atender la realidad del otro sin compararla con la tuya. Te darás cuenta de que más allá de las apariencias, todo ser humano tiene sus miedos, sus inseguridades, sus heridas, sus esperanzas, sus fortalezas y sus luchas. Es decir, es muy posible que en lugar de sentirte inferior a los demás, empieces a experimentar empatía al observar todo lo que te unea esas personas.
  • Identifica qué relaciones te dañan y toma decisiones al respecto. Por ejemplo, establece límites y defiende tus propios derechos. Recuerda que “nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento”, una cita de Eleanor Roosevelt que puede inspirarte en aquellos momentos de bajón anímico. Puedes repetirte esta idea como un mantra hasta memorizar una nueva actitud.
  • Tú tienes mucho que aportar a los demás porque tu ser no lo posee nadie más en todo el universo. Por tanto, proyecta tu libertad y disfruta de ese placer de mostrarte tal y como eres.

Puedes superar el complejo de inferioridad cultivando mejor tu propia esencia y descubriendo quién eres en realidad. Dar un paso hacia tu amor propio es lo primero que tienes que hacer.

Por qué me siento inferior a los demás - Cómo dejar de sentirte inferior a los demás

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

Si deseas leer más artículos parecidos a Por qué me siento inferior a los demás, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Emociones.

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1 comentario
emilio
no se por donde empezar............ iniciare desde cuando apareció este sentimiento de inferioridad, cuando era niño era bastante lento en aprender y me daba miedo todo, entre a la escuela 7 años y me quede en primer grado, recuerdo que mi mama se decepciono de mi, mi familia me auguraban un futuro malo, que seria un indigente, pobre, un pordiosero pero no le prestaba atención, era un niño, fue en la escuela cuando ningún compañero se acercaba a mi, me evitaban, me ignoraban, los maestros siempre me ponían de ejemplo "si no estudian, van a quedar como emilio" . en la reuniones de padres de familia mi mama le daba pena ir y que me vieran que era su hijo. en las fiestas de navidad de la escuela, todos jugaban y no me dejaban jugar con ellos, me puse a llorar y le dije a la maestra, ella solo me miro y se echo a reír. ese día una mama de mis compañeros se acerco y me dijo que porque estaba sólito, entonces la maestra se acerco y le dijo: "por bruto" y todos se burlaron, esta ensena se repitió hasta sexto grado, tenia 11 años y jure por primera vez que seria la persona mas inteligente del mundo, estudie como loco, en la reunión de padres de familia mi maestro ( edelmiro morales, aun lo recuerdo) le dijo a mi mama que me estaba pasando, pues mis calificaciones habían subido de un día para el otro, mientras ellos conversaban, yo me sentía feliz, era la primera vez que había sonreído de verdad, con gusto! ademas pensaba que mi mama se sentiría orgullosa, cuando terminaron de hablar y no hibamos a casa, en el camino yo le dije que si siente bien por mis notas, ella respondió que hasta cuando iba a fingir. eso me dolió, pero seguí esforzándome, ya el primer año a la edad de 12 años aun me humillaban como el burro de la escuela, yo me enfoque en estudiar aun mas, en tercer año (14 años) me gradué de secundaria con sexto puesto, pero aun se burlaban de mi pues habían compañero que sin esfuerzo me superaban, cosas que yo demoraba como una semana en aprender ellos lo aprendían en un día, me humillaban en las salidas pero me exigí mas aun, estudie como mejorar por Internet, llegue a la conclusión que me faltaba un deporte y me metí en el karate.
las cosas fueron iguales, el sensei me daba clases por separado pues era malo y lento aprendiendo técnicas y el pudo enseñarme hasta donde el podía, para el pase de rango a cinturón amarillo, el me dijo que ese pase de rango yo tenia que pelear con sus estudiantes de elite pues los otros eran niños de 5 a 7 años, el me dijo que esperara a que pasara el tiempo o que comprara el cinturón y ya pues dijo que era débil y algo malo para esto, yo quería llorar pero una vez mas dije que me esforzaría mas, yo le dije al sensei que haría la prueba, el solo me miro y miro al suelo y se voltio y se fue, solo dijo tienes una semana para el pase de rango. entrene solo como nunca ,día y noche ( de 7:00 pm a 10:00 pm de la noche) sentía que era otra persona, ya tenia mi primera patada y mi primer estilo de pelea, le había dicho a mi mama y mi familia que iba a tener mi primer pase de rango, ellos solo se quedaron en silencio, no le preste atención y fui a hacer el pase de rango, tenia mucho miedo, llegue al gimnasio y ahí los vi a todos y pude reconocer rostros de compañeros de la escuela que no sabia que eran karatecas, una vez me vieron ellos se echaron a reír y le decía al oído a todos cosas que les hacia gracia, yo no tenia uniforme, pues mi mama me dijo que ni pensaría comprarme uno, pues el que quiso meterse en esto era yo, tenia razón, yo me hice un uniforme con unos pantalones de enfermero de color negro y un suéter negro de hombre de cuerpo grande y un cinturón blanco, claro ellos le hacia gracia ese intento de uniforme pero en mi mente era solo ganar, empezó el combate me pusieron a pelear con el mas fuerte por decirlo de esa manera pues era altísimo y los otros murmuraban , " tu estas listo para la foto", "aquí se acabo todo". eran 10 minutos de pelea pero parecía que pasaban horas, estaba mal, m
Claudia Pradas Gallardo (Editor/a de Psicología-Online)
Hola Emilio, gracias por compartir esta historia con nosotras y nosotros. En este caso creo que el problema reside en trabajar tus fortalezas personales y tu autoestima. Te recomiendo leer este artículo sobre consejos de superación personal: https://www.psicologia-online.com/consejos-de-superacion-personal-para-hombres-4160.html
Un saludo y muchos ánimos.

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